Capítulo 46: Shenzi, Banzai y Edd se enteran.

Scar Narrando:

Zira y yo nos dirigimos al Cementerio de Elefantes en silencio. Ser portadores de una noticia así nos hacía sentir más que miserables. Llegamos y el cementerio son pareció aún más desolado al pensar que Fabana jamás volvería a pisarlo. Entonces vimos que Shenzi se nos acercó. Ella se veía muy feliz de vernos.

—¡Que bueno que vienen!, los hemos extrañado.

Pero al vernos tan serios se dio cuenta de que algo andaba mal.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué esas caras tan largas?

— Es tu madre — le dijo Zira—, ¡Mufasa la asesinó!

Shenzi se quedó perturbada. Muda. Acto seguido, vi que Banzai también se acercó.

— ¿Es cierto eso, Scar?

Asentí con la cabeza muy triste. Banzai entonces se aproximó a Shenzi, y la abrazó dulcemente. Él intentaba calmar su llanto, pero al final ambos terminaron llorando. Al ver aquella escena, la tristeza me invadió nuevamente. Las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos. De repente sentí que alguien me había dado un golpecito con su nariz; era Edd, quien estaba ahí parado frente a mí, con sus ojos nublados.

—Lo siento tanto —. Le dije sin saber qué más decir.

Con una de sus garras, secó una de mis lágrimas, después se acercó a sus hermanos, los abrazó y se unió a su llanto. Era la primera vez que veía a Edd llorar. Siempre solía ser tan risueño, pero verlo tan mal, me destrozaba el corazón.

Mientras me sumía en todos estos pensamientos, un hienido que no era ni Shenzi, ni Banzai, ni Edd, se me acercó y me preguntó:

— Pero, ¿Por qué pasó esto, Scar? ¿Cómo que tu hermano la mató?

— Por venganza, Rodas —susurré—. La mató para ayudar a unos leopardos a vengar la muerte de su hijo, el cual Fabana había asesinado, con el único fin de alimentarse.

El hienido llamado Rodas vociferó furioso y jadeante:

—¡Eso es imposible! Él mismo había decretado que eso no pasaría nunca más. Nos dijo que se respetarían nuestros derechos como hienas, y que la ley de Talión selvática sería abolida de Manera definitiva.

—¡Pues mi hermano rompió su palabra! —Le dije—, ¡los ha traicionado!

Rodas lanzó un aullido propio de un hiénido, y de esta manera reunió al resto de la manada.

—¡Todos adentro! —Gritó—, ¡Habrá junta de consejo!

Después se dirigió a Shenzi de forma imperativa:

—¡Tú! ¡Ven Conmigo!

Todas los Hiénidos se introdujeron a la cueva. Shenzi y Rodas, subieron a lo alto de un peñasco1. Toda la jauría fijó su vista en ellos. Rodas comenzó a vociferar…

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1 Con esto estaría haciendo referencia al peñasco dentro de la cueva donde Scar en la película llega con las hienas y les dice: "No creo que los leones seamos tan terribles".