POV Lexa
La última pregunta que me ha hecho me ha encendido sobremanera.
CLARKE: Qué... cuando me vas a empezar a besar?
Ahora.
Con sus manos en mis hombros y las mías en sus caderas empiezo a besarla. Primero dulce y despacio… pero no tarda en llegar el momento en el que nuestras bocas se abren y nuestras lenguas conectan.
Los besos se vuelven más profundos y apasionados. Tanto que Clarke tiene que parar para coger aire, mientras que yo me centro en su cuello.
Nuestras respiraciones son cortas y rápidas. Intento guiarla hacia la cama, pero ella no se deja. Acabamos al lado de la mesa. Ella está apoyada en la mesa, apoyando levemente sus nalgas en ella.
Mis manos empiezan a necesitar más de ella y van recorriendo un camino desde sus caderas hasta su cuello pasando por los costados.
Me separo de ella y le pido con la mirada aprobación para tocarle los pechos. Tengo muchas ganas de tocarlos, de besarlos,de escucharla gritar mi nombre mientras lo hago. Sin embargo, ella arquea la ceja y dice.
CLARKE: Creía que por lo que te morías de ganas era por quitarme el vestido. Cómo lo vamos a hacer sin las sirvientas?
Se ríe, y yo le devuelvo la sonrisa. La vuelvo a besar durante unos minutos y ella me corresponde el beso. Siguen siendo apasionados, pero ya no tan salvajes.
Quito una mano de su cadera, y cojo mi cuchillo favorito… Deshago el beso y le enseño el cuchillo.
LEXA: Me dejas ser tu sirvienta durante unos minutos Clarke kom Sky kru?
Clarke me mira a los ojos, con cara de no saber si decirme que sí o que no. Teme que le haga daño?
LEXA: No te haré daño, te lo prometo.
CLARKE: No es eso, es que.. no llevo nada más debajo.
No lleva nada debajo? Puf, ahora si que quiero quitarte el vestido Clarke. Le mantengo la mirada e intensifico mi mirada de deseo. Por favor, Clarke, accede.
CLARKE: Si vas a quitarme el vestido, quiero quitarte yo antes el tuyo.
Me parece justo. Si parar de mirarla, le tiendo el cuchillo. Ya no llevo el vestido de la ceremonia, pero seguro que le pone la superioridad de tener el cuchillo y poder quitarme la ropa así. Le sonrío, ella lo coge al instante.
CLARKE: Donde quieres follarme comandante?
Coge el cuchillo y rasga uno de los tirantes de mi vestido de cama.
CLARKE: En la mesa?
Rasga otro.
CLARKE: En la cama?
Otro más. El vestido cae por su peso en el suelo. Estoy totalmente desnuda para ella.
CLARKE: En el.. suelo?
Se ríe mientras observa mi cuerpo. La veo deleitándose, casi casi relamiéndose. Esta va a ser una gran noche.
Me tiende el cuchillo y lo recojo. Sigo mirándola a los ojos, casi sin pestañear. Comienzo a rasgarle el vestido muy despacio, para no cortarla.
LEXA: Primero.. en la mesa.
He terminado de rasgarla la parte de abajo del vestido, sus piernas quedan desnudas delante de mi.
LEXA: Después… en la cama.
He pasado a la parte trasera del vestido, ahora ya podría salir de allí sin ayuda pero...
LEXA: Y después, me pedirás desde el suelo que vuelva a hacer el amor.
Le rasgo la parte delantera y le quito el vestido yo misma con un simple movimiento de mano. Admiro su cuerpo. Es.. perfecto. Me encantan sus pechos. Creo que ya tengo permiso para hacerle lo que quiera así que… comienzo a besarle el pezón izquierdo. Ella suelto un gemido y apoya sus manos en mi cabeza.
Le está encantando. Pasó al pezón derecho y poso mi mano en al anterior pezón, para seguir estimulándolo.
La espalda de Clarke se empieza a arquear. Está entrando en trance y eso me encanta. Con un movimiento de mano, y sin despegarme casi de ella, me quito de sus pechos y tiro todas las cosas que hay encima de la mesa, salvo un par de velas, al suelo.
Clarke parece pillar la indirecta, pues se sienta en la mesa definitivamente y me guia para acabemos las dos tumbadas en ella. Ella boca arriba… y yo encima de ella.
Siento todo su cuerpo desnudo debajo del mío.. y me encanta. Abre un poco las piernas para que acomode las mías… así que lo hago.
Cuando nuestras dos intimidades se rozan, soltamos a la vez un gemido. Está super mojada… lo noto… y me encanta.
Le sonrío y vuelvo a besarla. Ella empieza a mover sus caderas y yo empiezo a mover las mías al compás. Con cada empuje nuestros cuerpos de acompasan más y mejor. Estamos perfectamente acopladas. Nuestros cuerpos se necesitan el uno al otro. Noto como sus gritos se ahogan en mi cuello y le insto a que no los reprima soltando yo los mios. Por Becca, nos tiene que estar oyendo cualquiera que esté cerca de la tienda. Es igual. Va a ser perfecto. Clarke parece captar la indirecta y ya no reprime los gritos.
Me encanta escucharla. Gemir así. Poco a poco, voy notando con el orgasmo va surgiendo dentro de mí. Pero quiero que sea antes Clarke la que termine, quiero que ella experimente antes esta sensación esta noche.
CLARKE: Lexa… AAaaah Lexa…
Le beso el cuello y voy dándole besos hasta acabar en su oído.
LEXA: te quiero princesa…
CLARKE: Hazlo ya, metete dentro de mi.. Aahhh Por favor, no puedo más.
Sus deseos son órdenes para mi, pero antes quiero jugar un poco con sus pechos. Los lamo mientras escucho sus jadeos,se vuelven más incontrolables y cuando clava sus uñas en mi espalda… sé que tengo que hacerle caso.
CLARKE: Lexa… Como no me termines me vas a matar aquí mismo.
Miro sus ojos, y son de desesperación. No puede más de verdad, necesita correrse. Así que no la hago sufrir más y meto mi mano entre sus piernas. Está mojada como el mismo mar. Tanteo un poco el orificio y lo tiene muy dilatado, así que meto dos de mis dedos.
Clarke vuelve a jadear, pero esta vez con más alivio. Cierra sus ojos. Quiero darle un buen final, así que como mi dedo pulgar comienzo a masajear su clítoris. Su orgasmo no tarda el llegar. Noto como se contraen sus paredes vaginales y como se arquea su espalda debajo de mí. Sus gritos son ahogados por mis besos… hasta que consigue calmarse. Vuelve a abrir sus ojos, y nuestra miradas se encuentran. En sus ojos veo alivio y amor. En los míos, hay mucho deseo. Tenía muchas ganas de tenerla así, debajo de mi. Gritando de placer. Y por fin la he tenido. Quiero volver a tener esta sensación varias veces cada noche. Es fantástica.
CLARKE: Ahora… me toca a mí.
Me da la vuelta sobre la mesa, y se pone encima de mi. En sus ojos vuelvo a ver deseo. Puff necesito que me toque ella también. Tengo todos los músculos en tensión. Coloca sus piernas acopladas a las mías, y vuelve a mover las caderas esperando nuestro acople. Sincronizamos nuestros movimientos y volvemos a jadear.
Necesito que me toque. Y que lo haga ya. Pero sé que me va a calentar más. Que me va a calentar hasta que arda, como he hecho yo. La vuelvo a besar con pasión mientras paso mis manos por sus pechos y después las coloco en sus caderas, para intentar que el movimiento sea más fructífero.
Ella aprovecha para lamer mis pezones. Primero uno.. y después el otro. Con movimientos circulares, mordisquitos, lametones… Después… para. Levanta su mirada, me mira y sonríe, yo no puedo evitar sonreír con ella. Pone sus manos sobre mis pechos y poco a poco baja la cabeza hasta mi entrepierna. Primero se queda un rato en mi vientre. Lo lame y lo besa. Más tarde va bajando.. hasta que llega a su destino. Suelta mis pechos y me agarra las piernas. Las separa mientras me mira con cara de deseo, las separa lo justo para meter su cara entre ellas… y empezar a lamer mi clítoris de una manera exquisita.
No paro de gemir, lo que me hace sentir me está volviendo loca. Pone una mano en mi pecho derecho y empieza a masajear mi pezón. A pellizcarlo. Mis gemidos son desacompasados
LEXA: me estás volviendo loca. Metete dentro de mi.
CLARKE: aún no.
pufffffff, muevo mis caderas al mismo tiempo que ella lame mi clitoris. Intento con eso aliviar un poco la presión que el orgasmo interno está causando en mi. Necesito correrme. Ya.
Pongo mis dos manos sobre su cabeza. La empujo para que haga más presión. Esta sensación es magnífica. Estoy a punto de correrme. Clarke está entre mis piernas. Estamos las dos desnudas. No hay guerra. Quiero que se pare el tiempo.
Y entonces Clarke mete dos dedos en mi vagina. El orgasmo recorre mi cuerpo como una presa de agua que acaba de abrirse. Tiemblo debajo de Clarke a la vez que pego un grito de placer máximo.
Acabamos de hacer el amor y de volvernos una.
