Capítulo 59: La Esperanza de Nala

REDACTORA:

Por aquellos días llenos difíciles debido a la mala administración de Scar, llegó en medio del caos, un cálao color amarillo con azul, al reino, ¡era el consejero del rey Shizazen!, el ave se introdujo a la cueva que se encontraba enfrente del árbol del baobad, y con voz extasiada dijo:

—Su alteza, Sarafina. ¡Que alegría verla!

—Zezún, ¡Que maravilloso es volver a verte!

Sarafina soltó lágrimas de felicidad, y con una garra tomó al ave abrazándola tiernamente.

—Y mi hijo Mheetu, ¿cómo está? ¿Está bien? ¿Es feliz? ¡¿Qué hay de mi amado Shizazen?! ¡Cuéntamelo todo, Zezún!

Zezún había llegado con una noticia que Sarafina no supo como tomar:

—Vengo a hacerle una importante y maravillosa noticia: ¡La estabilidad y paz han regresado al reino!, los ejércitos de Haki y Zian se han retirado ya. Fue una guerra muy difícil de librar, pero todo ha vuelto a la normalidad, Los invasores quedaron muy debilitados y juraron no volver, lo cual significa, que tanto usted como su hija, pueden regresar sin problemas a casa.

Sarafina sonrió. Pero a la vez se quedó pensativa, callada, hasta que al final dijo:

—No regresaré.

—¿Que dice, alteza? —preguntó Zezún, sorprendido.

—Lo siento en verdad Zezún, pero no puedo regresar. Las cosas no ha ido nada bien aquí, y por ello no pienso dejar sola a mi mejor amiga Sarabi en estos momentos tan difíciles.

—Pero, Saffy…

—Así lo he decidido Zezún. Además yo confío en que mi amado esposo y mi hijo estarán bien.

Nala, quien había estado fuera, entró a la cueva y se introdujo de pronto a la conversación.

—¿Que sucede, mamá?

Zezún se alegró mucho al ver a Nala.

—Princesa Nala, ¡¿es realmente usted?! ¡Pero niña, como ha crecido! La última vez que la vi, era usted apenas una tierna bebé.

Nala sonrió. Sarafina se acercó a ella y le dijo:

—Él es consejero real de la familia, en el reino de tu padre Shizazen.

Nala estaba sorprendida. Su madre continuó hablando:

—Nala… hay algo muy importante que quiero decirte. La guerra en las tierras de tu padre han concluido, y ahora que la paz ha vuelto, necesito que tomes una decisión, por ello necesito que me respondas algo –; lo siguiente que la leona diría lo entonaría de manera lenta y pausada, como si quisiera que Nala comprendiera cada una de las palabras a la perfección: "¿Quieres regresar a las tierras de tu padre? ¿A tu verdadero hogar, para vivir con él y con tu hermano?

Nala había estado muy triste desde la supuesta muerte de Simba, incluso conforme ella crecía, a veces hasta se atrevía a preguntarse si sus sentimientos podrían haber ido "más allá", ¿quién sabe?, pero todo se había derrumbado. La perdida de Simba había sido un duro golpe para ella.

Y ahora, después de unas cuantas lunas, el cálao llegaba una hermosa noticia: una noticia que ayudaría a sanar sus heridas. Por fin tendría a su familia reunida, y aunque ella era apenas un bebé cuando todo había pasado, siempre había sentido un hueco cuando su madre le contaba sobre aquellos con los que no había podido convivir: su padre Shizazen y su hermano Mheetu.

Lastimosamente, aquella burbuja de felicidad que Nala iba formando en su mente, se reventó cuando Sarafina le explicó:

—Yo tendré que quedarme aquí porque no puedo dejar a Sarabi sola en estos difíciles momentos, pero tú… tú sí que puedes regresar.

Nala quedó decepcionada al instante: otra vez la familia quedaría dividida. Eso no tenía sentido. Así que tomó una decisión: No acompañaría a Zezún al reino de su padre. Ella había convivido mucho más con su madre que con su padre y su hermano. No la dejaría sola, además, pese a la situación actual, amaba Las Tierras Del Reino. No las abandonaría tan fácilmente; esas tierras la habían visto crecer y jugar al lado de Simba tantas veces... Además, en ella había una esperanza; ¿Qué tal si Simba no había muerto? ¿Qué tal si un día se le ocurría regresar?, en su corazón había un rayo de esperanza, un halo de luz que le indicaba que Scar mentía y que Simba seguía con vida.

—No iré mamá —dijo de repente con voz firme y decidida.

—¡Pero Nala, vivirás mejor allá!

—No pienso dejar mi hogar, ni abandonarte aquí. Amo estas tierras y no me moveré de ellas.

Por más que Sarafina intentó convencer a su hija, no lo consiguió. Nala se mantuvo firme en su elección en todo momento.

Y así, Nala tomó su decisión:

…Una decisión que ni los sucesos que le predecirían la harían desistir.