CAPITULO 60: Haki, Un viejo amor de niños reaparece
Pasaron unas cuantas lunas. Tras la victoria del reino de Shizazen, el ejército del malvado Zian había quedado tan débil que se desintegró y los leones que eran miembros de dicho ejército se volvieron fugitivos y decidieron no causar más daño, mientras que el de Haki se recuperaba día a día y nuevos leones se integraban a su paso, listos para atacar nuevas tierras.
Y en su estado vagabundo, este ejército se topó con otro reino al cual se propusieron provocar caos y sufrimiento: El gobierno de Scar.
—Señor —decía Zazú histérico al león de oscura melena— ¡Nos invaden intrusos y nos han declarado la guerra!
—Zazú, convoca a las leonas. Si quieren guerra, la tendrán.
—Y yo, ¿qué hago Scar? —preguntó Zira, histéricamente.
—Tú te unirás con las demás a pelear. –le ordenó Scar tajantemente. Zira quedó atónita, no esperaba contestación tan grosera de parte de su amado. Zira de alguna manera se sintió indignada por la forma en como Scar le había contestado, pero por amor a él –y por poco amor a ella- simplemente obedeció.
Las leonas de la manada se sentían muy molestas: con Mufasa jamás hubo una sola guerra, pero apenas Scar había ascendido al poder, éstas comenzaban. Eso no tenía sentido para ellas.
La guerra comenzó: el ejército de Haki, muy bien entrenado y acostumbrado a pelear, le llevaba por mucho la ventaja a la tropa de Scar, además eran mayoría. Se lanzaron miles de mordidas, zarpazos, rasguños; una batalla campal que, combinado con la fuerte lluvia, se convertía en un caos total. Y en medio de todo esto, Zira, había centrado toda su atención en observar con detenimiento al líder de los enemigos: el león llamado Haki.
Era un de pelaje grisáceo, desaliñada melena oscura, facciones finas, ojos color rojizo, uñas negras al descubierto, y una parte totalmente pelona en su cuello. En un momento, una de las leonas se acercó para atacarlo, y nunca se imaginó lo que pasaría a continuación:
—Espera… —le gritó Zira a la leona- ¡Déjame ese león! ¡Yo quiero luchar contra él!
Y así la lucha entre Zira y Haki comenzó. Mientras peleaban, Zira sentía que algo familiar había en él, empezando porque éste era más débil de lo que parecía: No era muy hábil para luchar y Zira muy pronto logró derribarlo.
—Eres una pequeña leona muy persistente y hábil —dijo Haki a la sorprendida de Zira.
Esas palabras fueron clave para que recuerdos del pasado llegaran a la mente de la confundida leona:
Dos cachorros de león jugaban a las peleas, mientras se decían uno al otro:
—Haki, eres un debilucho. —expresaba una pequeña cachorrita entre risas. Era Zira, en épocas anteriores al encuentro con Scar.
—Eso no es cierto, guapa. Yo soy más fuerte que tú. –le respondió un cachorro de león color grisáceo y desaliñado: era Haki de pequeño.
—Siempre dices eso Haki.
La pequeña Zira se lanzó sobre él, retomando el juego de luchitas. Zira derribó a Haki hábilmente.
— Eres una pequeña leona muy persistente y hábil.
Acto seguido una persecución comenzó entre los dos, colmado de alegría y risas alocadas.
Tras haber tenido estos recuerdos, Zira se apartó de encima de Haki, y se puso a observarlo con más detenimiento:
—¡¿Haki?! ¿En verdad eres tú?
—¿Quién eres tú?
—Soy... Soy... "Guapa," tu mejor amiga de la infancia.
Haki se quedó atónita, mirándola fijamente. Pronto, su mente sufrió una invasión de recuerdos.
—¿Por qué lloras, niñita? —preguntaba un cachorro de león de mechón oscuro.
—Es que estoy solita en este mundo. Mis padres me abandonaron y los guepardos con los que vivo no me quieren.
—No llores más, niña bonita.
Decía el pequeño Haki mientras pasaba una zarpa por los ojos de la cachorrita para secarle sus lágrimas.
—¿Cómo te llamas niña?
—Yo... no tengo un nombre.
—Bueno no te preocupes. ¿Sabes?, eres la leoncita más guapa que haya visto, y te digo algo, tienes lindos ojos. No dejes que se opaquen con las lágrima,. ¡ya sé!, para referirme a ti, te diré: Guapa"
Zira se sintió sonrojar. Haki entonces se acercó a ella, y de manera inesperada le dio a la pequeña un cálido besito en la mejilla-
—No te preocupes Guapa, yo te protegeré a partir de ahora.
A partir de ese momento comenzaría una amistad. Una amistad que se vio truncada debido a un terrible suceso posterior:
—Tengo miedo, Haki.¡Ya no puedo correr más!
—¡Vamos, Guapa! ¡No te detengas!
Unas hienas furiosas y hambrientas perseguían a los cachorros. Los pequeños les llevaban la delantera, pero se toparon con una colina altísima, la cual los obstaculizaba a seguir huyendo, sin embargo en ella había un agujero en el cual solo podría refugiarse un cachorro. Haki lo vio primero que Zira, pero era tanto su cariño por ella, que pensó que sería mejor cederle el refugio a ella.
—¡Rápido Guapa, métete en este agujero para ocultarte!
—Pero Haki, ¡te matarán!
—Sólo haz lo que te digo. Yo juré protegerte, porque yo te…
Zira se ocultó, y en ese momento las hienas alcanzaron a Haki.
—No tienes escapatoria cachorro —, dijo una de las Hienas.
— Ya eres nuestro —dijo una segunda la cual lo capturó y lo cargó por la parte superior del cuello. A Haki se le hizo extraño que no lo mataran como era costumbre.
Pronto las hienas llegaron al cementerio, y Haki comprendió la razón de porqué no lo habían matado en el momento: Cuatro hienas bebés hambrientas lo esperaban ansiosas para devorarlo vivo, así que Haki luchó con todas sus fuerzas para escapar. Para su suerte, la hiena que lo iba cargando era tan distraída, que sin querer en un momento lo soltó, y así el pequeño león pudo escapar de las fauces de la muerte, corriendo con todas sus fuerzas. Cuando se alejó lo suficiente, notó que su cuello le dolía mucho y pudo notar que el hocico de la hiena había logrado desgarrarle la piel. La herida era enorme y profunda, así que buscó rápidamente un chamán que lo curara con éxito.
Por la noche regresó a la colina, pero ya no encontró a Zira allí.
Después de ese momento Zira y Haki se perdieron la pista uno del otro.
—¿Por eso estás pelón en esa parte de tu cuello?
—Así es.
—Y, ¿Que fue de tu vida después de aquel día? ¿Qué fue de tu adultez? —preguntó Zira.
Mientras hablaban, todos miraban extrañados cómo dos leones que hacía apenas unos minutos estaban teniendo un combate a muerte, ahora parecían estar entablando una amistosa conversación. Nadie sabía qué pensar. Sentían algunos que les estaban tomando el pelo.
—Verás —comenzó a explicar Haki—, cuando me hice adulto me pasaron muchas cosas; antes de que Shizan fuera Rey, había muerto su antecesor, el Rey Razán, así yo me hice rey provisional por un tiempo, hasta que después de que el soberano Shizan me derrocara cuando perdí en un duelo contra él, me tuve que hacer león vagabundo, así empecé a sentir desprecio por la vida, hasta que por azares del destino conocí a Zian. Él también había sido un rey al que derrocaron de la misma manera que a mí. Me sentí tan identificado con él que nos hicimos amigos. Pronto, formamos un ejército propio y nos convertimos en terroristas, en leones criminales y poderosos. Nos entregamos al mundo de la maldad y la oscuridad, causando dolor y pánico entre los reinos. ¡Ese Zian en verdad tenía un corazón de piedra!, pero, ¿sabes bonita?, ahora que te he encontrado, todo eso cambiará para mí, porque yo... Porque yo siempre te he...
—¡¿Que sucede aquí?!
Una voz fuerte interrumpió la conversación; Era Scar.
El león de melena oscura miraba a Zira de forma seria.
—Zira, ¿Por qué no estás peleando como las demás leonas? ¿Ó acaso te has pasado del lado del enemigo?
Haki se quedó perplejo.
—¡Zira! ¡Con que ese es tu nombre ahora! — dijo en voz baja, ¿tú te lo pusiste?
La leona ignoró la pregunta de Haki sobre su nombre, y confrontó a Scar de manera decidida, vociferando para que todos la escucharan, señaló:
—Scar, quiero presentarte a mi amigo de la infancia; Haki.
Al decir esto, todas las leonas se quedaron estáticas, atentas a la conversación. Haki, por su parte, se quedó pensativo, y tras dar vueltas de un lado a otro por algunos minutos, habló:
—Mi estimado señor, Scar, debido a que en este reino vive la mejor amiga que haya tenido en la vida, he decidido anular por completo la guerra contra su reino.
Scar quedó perplejo; nunca hubiera imaginado que la guerra llegaría a su fin tan rápido, y de esa manera tan extraña.
A Zira entonces se le ocurrió una idea para apaciguar las turbulentas aguas:
—¿Sabes, Scar?, deberíamos dejar entrar a mi amigo y a su ejército a la cueva real. Está lloviendo y hace frío. Además, ¡hay tanto de qué platicar!
Scar se quedó pensativo por unos minutos. Zira, muy nerviosa, esperaba su respuesta.
—Está bien Zira, ¿Por qué no?
Todos los leones con los que hacía apenas unos minutos habían estado luchando, entraron a la cueva atónitos. El ejército de Haki buscó amenizar todo y trató hacer amistad con los del bando contrario, incluso buscó disculparse por la pelea, mientras el ejército de leonas de Scar estaban furiosas con Zira y Scar. No les parecía la forma en cómo había sucedido todo. No les parecía lógico ni coherente. Se mostraron amables hasta donde pudieron pero por dentro estaban demasiado perturbadas.
Lo que restó de la noche, Scar y Haki se hicieron grandes amigos ya que ambos se dieron cuenta de que tenían mucho en común: Las mismas ambiciones, los mismos gustos; ¡Todo era muy parecido!, Haki además había quedado impactado al ver que toda la Roca Del Rey, así como en la cueva real, estaba infestada de Hienas.
—¡Es increíble! —Exclamó el león visitante— ¡Tienes un control total sobre ellas!
—Y son mis amigas. De hecho muchas aquí son como mi familia — dijo Scar con gran orgullo.
Después Shenzi se acercó a Haki, olfateándolo. El león algo incomodo, le preguntó con cierto desdén y sin poder apartar de él el desagradable recuerdo de su infancia:
—¿Y tú quien eres?
—Soy Shenzi, la lideresa de la manada de hienas que vez aquí, también soy "hermanita" de Scar.
— Veo…. —exclamó Haki sorprendido.
—Scar es nuestro carnalito1 del alma—, exclamó de repente Banzai.
Posteriormente Edd comenzó a darle de lametazos al pobre Haki quien no sabía cómo reaccionar.
—Entonces, ustedes son una especie de Hermanos adoptivos para Scar, ¿cierto? —dijo Haki mirando a las hienas con una expresión de asco.
—¡Por su pollo! —Expresó Banzai con alegría y con su característico tono vulgar —, somos como 'uña y garra'.
—Se dice 'como uña y mugre' —le corrigió Shenzi.
— No creo Shenzi —dijo Banzai —, más bien se dice como uña y "ruge".
—¡Ah!, ya entendí Banzai. —respondió Shenzi entusiasmada siguiendo el juego—, como el ridículo nombre del par de leones abusivos del que nos contó Scar; "Uña y Ruge"
Haki entonces puso cara de confusión.
—¿De qué hablan? —le preguntó a Scar.
—Ehmm, un chiste local —respondió Scar con una sonrisa forzada.
Las tres hienas comenzaron a reír y a carcajearse como salidas de un manicomio. Se rieron con tal fuerza que le contagiaron la risa a Haki. Y con ello el joven león comenzó a sentir agrado por los hiénidos y viceversa.
Para los tres leones y hienas, aquel encuentro había resultado en un festejo muy divertido pues todos platicaron de muchas cosas, se rieron a carcajadas con el humor negro de Shenzi y Banzai y las carcajadas de Edd, se entretuvieron escuchando el intercambio de ideas entre Scar y Haki, así como la conversación que entablaron Haki y Zira, donde se pusieron a recordar anécdotas de la etapa en que fueron amigos.
—Pero, ¿Como pasó todo eso, si casi toda tu infancia la pasaste conmigo, Zira? –preguntó Scar, extrañado.
—Es que nos conocimos cuando estábamos muy pequeñitos. Más pequeñitos que cuando te conocí, Scar – dijo Zira entonces. –y cuando te conocí yo ya estaba un poco más grande.
—Y… ¿Por qué nunca me hablaste de eso, Zira?
—Bueno, ya había pasado mucho tiempo…
—Pero yo nunca te olvidé —dijo Haki de repente.
Un silencio incomodo se hizo en la cueva, pero Haki lo rompió hábilmente:
—Bueno creo que ha llegado el momento de retirarnos.
Antes de que Scar abriera la boca para decir algo, Zira se le adelantó:
—Pero, por favor, no se marchen. La hemos pasado tan bien. ¿Por qué no se quedan con nosotros a vivir?, digo, ustedes son leones vagabundos y nosotros… bueno... nosotros les ofrecemos nuestro hogar.
Un destello de felicidad apareció en la mirada de Haki:
—¿Lo dices en serio, Gua…?
Haki miró con cierto temor a Scar.
—Ehmm… Zira... ¿Lo dices en serio?
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Zira sonrió, muy convencida.
—Pero por supuesto, ¿Verdad Scar?
Todo esto era algo que Scar no se esperaba, pero había pasado tan gratos momentos con Haki y su ejército, que para él no había inconveniente alguno. Todos estaban contentos con la decisión. Todos excepto por supuesto, las leonas de la manada del difunto Mufasa.
A partir de ese momento, Scar y Haki desarrollarían un lazo de amistad inmenso. Scar por primera vez en su vida conocería lo que significa tener "un mejor amigo".
1 La palabra carnal en México es un modismo vulgar para decir "amigo, hermano".
