Capítulo 61: La Manada de Haki; El Nacimiento de Los Forasteros/The Outlanders/ Rebeldes/ Desterrados.

Pasaron algunos meses. Tanto Scar como Zira, encontraban gran apoyo y alivio en sus nuevos camaradas. El primero había formado poderosos lazos de sólida amistad con Haki, y la segunda hizo gran amistad con la manada del mismo, pero en especial de una leona llamada "Lazy-Eye"; Ésta leona se había convertido en una verdadera amiga y confidente para Zira; Se contaban todos sus secretos, problemas y anhelos. Pronto se volvieron inseparables.

Los que estaban muy inconformes con todo esto, eran los súbditos del reino, así como las leonas de la manda del difunto Mufasa. Sarabi se había convertido en la representante de las leonas de dicha manada. La viuda de Mufasa ya estaba harta de Aquella situación, así que un día tomó valor y le reclamó al tirano rey:

—¡Scar, si esas leonas se han vuelto parte de la manada, entonces deben salir a cazar igual que nosotras, y deben contribuir con las obligaciones de la manada!

Sarabi fue tratada de una manera déspota por el león de negra melena, y su petición fue totalmente rechazada.

Todas las malas acciones de Scar como rey, no mejoraban las cosas para él, ya que por ende, las comparaciones con su hermano Mufasa, no se hacían esperar.

Mufasa... Mufasa... Mufasa…, Scar estaba Harto, ya no soportaba escuchar comparaciones, de hecho todos habían ignorado su decreto sobre no mencionarlo, y para colmo Sarabi era la que más hablaba de él, y eso le hacía hervir la sangre, así que decidió que reforzaría su ley con mano de hierro.

Así pues, a raíz de todo eso, Scar convocó a una junta en la que decretaría sus primeras cinco irrefutables leyes:

*NADIE PODÍA MENCIONAR el nombre de Mufasa en su presencia ni en su ausencia.

*NADIE PODÍA DAÑAR ni lastimar a las hienas, sin importar lo que hicieran éstas, y quien osara hacerlo recibiría un terrible castigo.

*NADIE PODÍA quejarse de que el ejército de Haki viviera en La Roca del Rey, ni de ningún otro motivo relacionado con ellos.

*LAS LEONAS DE LA MANADA DE MUFASA ESTABAN OBLIGADAS A TRAER COMIDA, no sólo para ellas, sus cachorros y su rey, sino también para la manda de Haki, la cual se había convertido, a partir de ese momento, en parte oficial de la familia real.

*LOS MIEMBROS DE LA MANDA DE HAKI NO ESTABAN OBLIGADOS a cazar ni a realizar ninguna de las tareas y obligaciones que tenían asignadas el resto de las leonas de la manada de Mufasa.

Como todos sabemos, aquel Cálao Zezún tenía la misión de vigilar de cerca los movimientos del gobierno de Scar, así que se dio cuenta de la situación, El pobre pájaro no podía asimilar lo que estaba sucediendo; ¡El ejercito de Haki! Aquel que alguna vez le había arrebatado la paz al gobierno de su amado Rey Shizazen, aquel ejército que le había quitado la oportunidad a Nala de vivir con su padre y de conocer a su hermano, aquel ejército que impidió que Mheetu pudiera vivir en un ambiente de paz y calma durante mucho tiempo, ¿¡Ese ejército!? ¡¿Aliado con el Rey Scar?! No quería ni pensar en los estragos que causarían los miembros en el, de por sí, desdichado reinado del difunto Mufasa. El ave emprendió vuelo directamente al reinado de Shizazen para poner al tanto a su rey de todo esto.

Por otro lado, Zira se encargaba día a día de envenenar los corazones de la manada de Haki contra la memoria de Mufasa, contándoles historias, tanto reales, como falsas y muchas otras exageradas, sobre cómo supuestamente él había sido el responsable de todas las desgracias en la vida de Scar. Esto provocó que el ejército de Haki se compadeciera del león de oscura melena, y se sembrara en ellos un sentimiento de repudio total hacia la imagen de Mufasa y todo lo que tuviera que ver con él -incluyendo a Simba y al consejero Zazú-. El ejército de Haki había hecho suya la ideología de Scar y Zira de una forma tan profunda que la lealtad hacia ambos leones se hizo inmensa, de esta manera Scar ganó partidarios nuevos quienes le serían fieles y extremadamente leales por mucho tiempo… todos... excepto uno…

Una hermosa noche de luna llena, mientras todos dormían plácidamente, Haki se acercó a Zira, la despertó y le dijo:

— "Guapa", ¿Quieres salir conmigo a caminar?, hace una noche hermosa.

Zira aceptó. Caminaron por horas recordando aquellas anécdotas de la infancia que una vez los unieron. Aunque para Haki esos recuerdos parecían ser muy importantes y valiosos, para Zira en realidad no lo habían sido tanto. Mientras que el león de melena oscura recordaba cada suceso con lujo de detalle, Zira podía recordar apenas la mitad y veía dichos recuerdos muy lejanos y borrosos. Pronto se sentaron, uno frente al otro. Haki miró a los ojos de Zira, y con mucha dulzura le dijo:

—¿Sabes por qué recuerdo tan bien todo lo que ocurrió cuando éramos cachorros?

Zira negó con la cabeza.

— Yo te diré —continuó Haki —; Lo que sucede en realidad "Guapa", es que yo te..., Bueno, yo te...

— ¿Tú me qué? — Preguntó Zira inquieta.

— Lo que sucede... es que yo te... te... ¡Te amo, guapa!

Zira se quedó perpleja, mirando a Haki muy sorprendida, con los ojos muy abiertos.

—¿Es verdad eso que me dices? —preguntó la leona.

— ¡Desde que estábamos cachorros! —Exclamó Haki —, En aquellos momentos no comprendía bien mis sentimientos por ti porque era solo un niño, pero hoy ¡vaya que los comprendo! ¿Qué no lo ves? Yo te he amado toda mi vida, desde el día en que te conocí. El día que pasó lo de las hienas me prometí buscarte sin descanso hasta encontrarte, y cuando eso sucediera yo te haría mi esposa y formaríamos una bella manada. Toda mi vida esperé para que llegara este momento, y ahora por fin te tengo frente a mí, entonces, ¿Qué dices, guapa? ¿Aceptas casarte conmigo, e irnos a vivir juntos y lejos de aquí?

Zira le dio la espalda por unos segundos, se puso seria y con la cabeza gacha, le dijo en tono nostálgico:

—Eso sería maravilloso.

— ¿Pero? —dijo preocupado Haki

— Pero yo estoy enamorada de Scar.

—¡Pero, Guapa! — Decía Haki jadeando y desesperado —-¿Que no lo ves?.. Él no te ama ni corresponde a tu amor... Me he dado cuenta en el tiempo en que he vivido aquí... Él no sabe apreciarte... Él está demasiado cegado por sus ambiciones y sus traumas, que nunca sabrá apreciar ni cuidar de tu amor...

Zira lo miró con los ojos un poco nublados, y con un gesto cariñoso leonino, le dijo a Haki en voz suave:

—La esperanza es eterna.

—Y la mía también. — le respondió al fin, Haki.

Al día siguiente, Haki tomó una muy difícil decisión: En verdad era feliz viviendo en La Roca Del Rey al lado de su mejor amigo Scar, pero tener a Zira tan cerca y saber que nunca podría amarla lo llenaba de dolor, así que muy temprano se dirigió a Scar para decirle:

—Querido amigo, quiero antes que nada darte las gracias por todo el apoyo y amistad que me brindaste. Vengo a informarte que yo... Debo dejar La Roca Del Rey.

—Pero… ¿Por qué? —preguntó Scar consternado por la noticia.

—Por motivos personales —dijo Haki en tono seco y sin dar más explicación.

Después se acercó a Zira, le dio un lametazo en la mejilla, y le dijo:

— Adiós, Gua... Zira... Adiós Zira...

— Hasta Luego, Haki —le dijo ella en tono frío, sin siquiera mirarlo a los ojos.

Cuando el león estaba a punto de marcharse por completo de Las Tierras del Reino, se le acercó Lazy-Eye, y le dijo:

—Haki, ¿podemos hablar unos momentos a solas?

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La leona hizo que Haki lo siguiera, y en un lugar apartado comenzó a decirle:

— ¡No puedes hacernos esto, Haki! Nosotras, como manada, no queremos irnos de aquí; Encontramos grandes amigos en este sitio, eso sin mencionar que ya no hemos tenido que luchar por la comida. Scar y Zira significan mucho para nosotros.

— De acuerdo, Lazy-Eye —dijo de repente Haki —, si ustedes quieren permanecer aquí, ¡adelante!, están en todo su derecho. Pero yo… no puedo quedarme más tiempo aquí.

Antes de salir de La Roca Del Rey, Haki le susurró en el oído a Zira, dulce y rápidamente:

—Siempre te esperaré en el punto medio entre el sueño y la realidad.

Y con estas palabras, Haki abandonó para siempre La Roca Del Rey y con ello Las Tierras Del Reino.

Para Scar, la perdida de Haki, aquel león que se había convertido en su mejor amigo en todo el mundo, había sido uno de los golpes más duros de su vida.

Después de esto, Scar se adentró en las profundidades de su oscura cueva; aquella cueva que lo había visto crecer y aquella que lo había acompañado en sus momentos de soledad.

Y así, fue como el resto de la manada del león Haki se convertiría, en aquello que en el futuro Simba y Nala conocerían como: Los Partidarios de Scar:

Los Forasteros.