Capítulo 64: Scar toma una decisión real.
El consejero de Shizan, Zetzey, había sido designado para enviar el mensaje al reino de Scar. El ave le dijo al dictador que el rey Shizan lo había enviado a dar un comunicado a todo el pueblo. Por alguna razón, Scar no sospechó nada e ingenuamente le permitió al cálao reunir a todos los súbditos a las faldas de La Roca Del Rey, y él desde la cima comenzó a vociferar:
"Los reyes Tuni, Shizan y Sabaru, han decidido por unanimidad, bloquear este reino, y las condiciones establecidas para desbloquearlo son las siguientes:
1- La destitución del rey Scar (es decir, usted)
2- El reino debe aceptar como su nuevo rey a Saizé, hijo de su majestad Shizan.
3- La expulsión de todos los miembros del ejército de Haki de Las Tierras del Reino.
Todos los animales estaban felices, extasiados. En verdad deseaban que Scar fuera destituido, pero no comprendían cuales eran los motivos por los que los gobiernos vecinos querían ver a Scar fuera del poder. Una jirafa curiosa formuló una pregunta que causó polémica:
—- ¿Qué llevó a los reinos vecinos a tomar esta decisión?
Todos guardaron silencio. En verdad querían saberlo. Zatzey sabía que no podía revelar ante el pueblo de Scar la verdad sobre la muerte de Mufasa, ya que el rey Shizan se podía ver comprometido, así que con mucha angustia, Zetzey no tuvo más opción que responder:
—- Eso, mi señora, es algo que no se me está permitido revelar.
Scar no se esperaba esto; Nunca pensó que sería algo así lo que esa ave les diría a todos. Estaba muy molesto1.
Scar se acercó a Zetzey dispuesto a reclamarle, pero en cuanto lo pudo vislumbrar mejor, lo reconoció de inmediato: se trataba nada menos que del ave color rojo que había estado presente durante el asesinato de Mufasa. El pánico lo invadió por un momento, pero intentó mantener la cordura. Y con la voz un poco temblorosa, comenzó a decir:
—Dígale a los gobiernos vecinos —Se detuvo. Su voz sonaba demasiado palpitante, tomó un poco de aire y continuó—; que en dos días les enviaremos una respuesta con Zazú. Necesito analizar con detenimiento las cláusulas.
Fueron dos días de intriga para el reino; Todos ansiaban que Scar decidiera renunciar a su cargo como rey, y aunque encontraban esto un poco difícil, tenían la esperanza. Por otro lado, Scar estaba pasando por una horrible mezcla de sentimientos; su lado Taka, por un lado, anhelaba dejar la corona de una vez por todas, terminar con toda esa farsa, el sentimiento de culpa era demasiado, también el hecho de que todos lo despreciaran como rey era exorbitante para él. La sequía y la hambruna eran cada vez más grandes y él, simplemente ya no soportaba más las quejas, pero por otra parte, su lado Scar seguía aferrándose a tener el poder y no lo abandonaría tan fácilmente pues había luchado mucho por él. De algo tenía que valer la sangre derramada de Mufasa. Nunca en su vida se había sentido tan poderoso, y le gustaba… le gustaba mucho sentir que tenía el control sobre los demás. Era algo muy placentero, muy inspirador.
Todos esos temores llegaron a los oídos de Shenzi.
—¿Por qué no consultas a la sacerdotisa Shimbekh?, tal vez ella te ayude a tomar la mejor decisión? –aconsejó la hiena al mortificado rey. Sin embargo, detrás de esta sugerencia, Shenzi escondía ciertos intereses gubernativos.
Shimbekh era la sacerdotisa de la jauría de hiénidos en turno; una hiena hechicera y vidente. Sus poderes tan inmensos la habían llevado a quedarse como la nueva sacerdotisa suprema de la jauría de hienas. El león de oscura melena entonces fue en busca de esa ayuda, pero antes de que él pudiera consultara, Shenzi fue a buscar a la religiosa. La lideresa Roh´mach no podía permitir que Scar abandonara el trono, dejando a su gente desamparada de nuevo.
—Te ordeno que le digas a Scar que si abandona el reino le ocurrirán mil desgracias y la sequía será peor. Miéntele indicándole que los espíritus te lo advirtieron.
Shimbekh tenía mucho miedo de ofender a Roh´kash, la gran diosa de las hienas, así que la confrontó.
—Te aprovechas de tu posición de lideresa y me pides eso, pero un día nuestra gran madre te lo cobrará muy caro.
—A mí no me amenazas, Shimbekh. Si no lo haces, la única vida que se cobrará Roh´kash será la tuya.
—Lo haré solamente porque tú eres nuestra líder, pero esto no se quedará así. La furia de Roh´kash recaerá sobre tí. Rezaré por tu alma, Shenzi.
—Roh´mach para ti, sacerdotisa—, le dijo Shenzi con desdén.
A la mañana siguiente, muy temprano, Scar fue a consultar a la sacerdotisa Shimbekh tal como lo había planeado. Y esta le dio al agobiado rey su falsa predicción:
—Veo algo en tu futuro: Si abandonas tu cargo como Rey te ocurrirán mil desgracias, y la sequía será peor, si te quedas, tu suerte en todos los ámbitos será magnifica, todo en el reino florecerá nuevamente y las lluvias serán abundantes. Tus súbditos vivirán plenos. Los dioses han hablado, y me indicaron que te lo informara.
Scar habló con Zazú por la noche para exponerle su decisión final. La decisión estaba tomada.
A la mañana siguiente, los animales fueron convocados para escuchar el anuncio de Zazú. Había una gran tensión. Todos estaban esperanzados que Scar tomaría la mejor decisión.
—A menos que sea un idiota —decía uno de los hipopótamos–, se quedará.
—Es verdad —decía una cebra—, después de ver la situación de sequía y hambruna por la que estamos pasando todos, sería el colmo que decidiera permanecer en el poder.
Algunos hablaban entusiasmados, como dando por un hecho la situación:
—Una vez que Saizé ocupe el trono, todo mejorará.
Momentos de mucha conmoción e intriga se vivieron.
Todos guardaron silencio, cuando vieron a Zazú elevarse hasta la cima de La Roca Del Rey. Con mucha seriedad, Zazú comenzó a dar su anuncio:
—Querido pueblo, Su majestad Scar, ha tomado la decisión final y esta es:
La tensión aumentó. Algunos respiraban con agitación.
—Su majestad, el Rey Scar, ha decido permanecer en el trono, y rechazar la oferta de los gobiernos vecinos.
Una gran revuelta se percibía por debajo de La Roca Del Rey. Abucheos, gritos de inconformidad, comentarios de desaprobación se escuchaban. Al oír todo ese revuelo, Scar se enfureció:
—Su insolencia les costará muy caro. Son todos ustedes unos súbditos malagradecidos, y lo pagarán —les gritó a todos, para después introducirse a la cueva real embriagado de rabia.
Por su parte, Zazú, decepcionado, emprendió vuelo al reino de Shizan, para informar sobre la decisión final del Rey.
1 Recordemos que los gobiernos vecinos habían prometido no revelar el secreto sobre el golpe de estado a ningún Súbdito del reino del difunto Mufasa, ni a nadie de la familia real. Incluso cabe resaltar que el mismo Shizazen había sido obligado a no revelar la verdad de esto a su esposa Sarafina, para evitar futuras complicaciones.
