Capítulo 67. Como el rey Tabo.
... Este era un Rey León llamado Tabo, que un día pidió a un espíritu ser el león más fuerte de todos. Pero este espíritu era muy caprichoso, así que le cobró muy caro el favor:
"Te daré fortaleza y valor, pero pagarás un precio por ello" Le dijo. Y así fue:
Cada vez que el viejo león tenía un amigo, este enfermaba de algo grave y moría al poco tiempo, cada vez que emprendía un nuevo proyecto, fracasaba. Y así, pero lo más terrible que le había sucedido fue cuando conoció a Yuein, leona de la cual se enamoró profundamente. Tabo temía que le ocurriera algo, así que decidió hacer un pacto con el espíritu:
—Por favor, hagas lo que hagas, pero déjala vivir —le rogó.
—De acuerdo —le dijo el espíritu—, pero tendrá un precio.
A la mañana siguiente el rey se sintió muy extraño. No se sentía él.
Miró su reflejo en un lago, para darse cuenta de que se había transformado… en hembra...
LEYENDA LEONINA DEL REY TABO.
Redactora:
Zira había estado muy reflexiva sobre las palabras que Haki le había dicho la noche antes de marcharse:
"¡ Pero, Guapa! ¿Que no lo vez?.. Él no te ama ni corresponde a tu amor... Me he dado cuenta en el tiempo en que he vivido aquí... Él no sabe apreciarte... Él está demasiado cegado por sus ambiciones y sus traumas, que nunca sabrá apreciar ni cuidar de tu amor..."
Palabras que le provocaban mucha angustia y daban vueltas en su cabeza día y noche, se convertían en una obsesión; si Scar no la quería, ella no podría aceptarlo nunca, pero tendría que aprender a vivir con esa cruz sobre su espalda. Sería algo que la dejaría traumada de por vida, más tenía que hacer algo para impedir que esto ocurriera; debía intentar... En verdad debía…
Zira tenía que conocer los sentimientos de Scar hacia ella de una vez por todas.
Esa mañana, muy temprano, Scar había subido a la cima de La Roca Del Rey; Contemplando por varios minutos sus dominios, se sentó a meditar. Él No podía entender la razón de su desdichada vida; Sarabi no lo quería, su gobierno iba de mal en peor: Sequía, hambruna, y por supuesto, el acontecimiento más reciente; Bloqueo por parte los reinos vecinos ¿Qué más podría salir mal?, a veces se sentía identificado con las fábulas sobre el rey Tabo; Todo lo hacía mal y todo le salía mal. Todo. La única esperanza que él tenía, era la predicción de Shimbekh, aunque en realidad, él no veía para cuando sucedería eso. En verdad no lo veía.
— ¡Oh! Scar ¿Estás bien? —dijo una voz mujeril y ronca detrás de él.
—Zira, ¿Qué se te ofrece?
—Yo sé que no es el momento, y que no estás de humor, pero quería preguntarte algo.
—Te escucho.
—Solo quería saber…, ¿Qué ves cuando me ves? —preguntó Zira de forma atrabancada.
Scar la miró, sorprendido. ¿Qué clase de pregunta era esa?, al ver aquella mirada de confusión, Zira, comprendió de inmediato la situación.
—Sí, Scar, me refiero a... Me refiero a… Tu opinión sobre mí... es decir, ¿Qué piensas de mí?, ¿Cómo me percibes?
—¡Ah!, ya entiendo Zira, bueno... creo que eres muy amable y buena conmigo.
—¡¿Eso es todo?! —Preguntó la leona, la voz se le quebrada, pero intentó disimular.
— Bueno, en realidad no. —Dijo entonces Scar retractándose y rascándose la cabeza. Al oír esto Zira vio un halo de luz esperanzador, pero de inmediato éste se desvaneció cuando Scar agregó: —La verdad no es todo, también pienso que eres mi mejor amiga. ¡Eso es!, ¡eres la mejor amiga que haya tenido en todo el mundo!
Mientras Scar hablaba, manoseaba brucamente a Zira en la cabeza con su zarpa; el mismo tipo de gesto cariñoso pero brusco que solía hacerle a Simba mientras le decía "eres mi sobrino consentido." Zira entonces lo miró con un dejo de decepción. Ella en verdad esperaba algo diferente, una reacción más… tierna, o algo así, pese a esto, debía continuar su interrogatorio.
—Y, dime Scar, ¿estás enamorado de alguien en estos momentos?, creo que como tu "mejor amiga" tengo derecho a saberlo.
—En realidad Zira, creo que en estos momentos yo… —Scar perdió su vista en el horizonte unos momentos. Después volvió en sí. —¡Espera Zira! ¡Espera! ¡Creo que ya lo tengo!
Zira lo miró perpleja:
—¿Que ya lo tienes?, no comprendo.
Scar parecía haberse olvidado de que Zira estaba ahí y comenzó a hablar a manera de monólogo, mirando hacia arriba con una radiante sonrisa.
—¡Que tonto fui! ¿Por qué seguir rogando a Sarabi, cuando existe ella?
—¿Ella? ¿Quién?—Preguntó Zira mirándolo con extrañeza.
Scar la miró recordando que ella estaba presente y con gran entusiasmo gritó:
—¡Elanna, Zira! ¡Elanna! ¿Qué no lo ves? ¡Está escrito en las estrellas!
Zira miró al cielo.
—Pues yo no veo nada —y de esta manera ella se rindió y se retiró muy desilusionada, dejando a Scar sólo, con sus alegres pensamientos. La leona comenzó a llorar en silencio, una profunda estaca se le había clavado en el corazón.
¡Pero, Guapa!, ¿Que no lo ves?.. Él no te ama ni corresponde a tu amor... Me he dado cuenta en el tiempo en que he vivido aquí... Él no sabe apreciarte... Él está demasiado cegado por sus ambiciones y sus traumas, que nunca sabrá apreciar ni cuidar de tu amor...
