Capítulo 70: ¿Por qué no puedes ser más como tu hermana?

Redactora:

Por la tarde del siguiente día, la cuadrilla de caza liderada por Sarabi se alistaba para embestir a una manada de cebras. Las cazadoras, incluyendo a Elanna, se agazaparon entre los pastizales evaluando la situación y observando muy calculadoramente los movimientos de los animales, quienes no tenían ni idea de la presencia de las leonas.

Muy de cerca un león de melena negra, espiaba a la cuadrilla, prestando especial atención tanto a la líder, como a su hermana. Para el león era extraño ver a Elanna en la cuadrilla. Hasta donde él podía recordar, nunca antes la pariente de Sarabi había formado parte de ella.

Taka centró toda su atención en Elanna mientras pensaba; ¡Qué bella era!, ¡sin mencionar su mirada tan dulce!, ¡Oh dioses, que criatura más sublime!

Justo cuando las leonas estaban todas agazapadas, un "Crack" se escuchó en medio del absoluto silencio. Una de las cebras levantó la cabeza y paró sus orejas. Después lanzó un extraño sonido, que alertó a las demás.

Todas comenzaron a correr de manera descontrolada. La organización de la cuadrilla se perdió. Las leonas debían actuar rápido si no querían regresar a casa con las garras vacías.

Los desbocados animales corrían muy rápido. Sarabi logró acorralar a una de las cebras y justo cuando estaba a punto de lanzarse sobre ella, el animal cambió su rumbo súbitamente haciendo que la leona callera al suelo rodando y levantando una nube de polvo. Al ver esto, Elanna corrió rápidamente hacia su hermana.

—Sarabi, ¿Te encuentras bien?

—Sí hermanita, eso creo. Solo fue un pequeño raspón, eso es todo.

Después del incidente, la cuadrilla se acercó preocupada a su compañera. Una de ellas, llamada Tishé la examinó.

—¡Por los dioses, tu pata está sangrando enormemente!—después miró al resto de la cuadrilla— Hay que llevarla con Rafiki. Él sabrá que hacer.

Entre varias leonas la cargaron sobre sus lomos y se la llevaron. Elanna se quedó parada viendo como transportaban a su hermana, con un gran sentimiento de culpa. De pronto ella sintió que alguien repentinamente la había abofeteado con gran fuerza. Era Tishé.

—¡¿En qué demonios estabas pensando?! ¡Si no hubieras hecho ruido, la cacería hubiera sido exitosa, y tu hermana no se habría lastimado!

Después la más joven de las leonas se acercó a Elanna, quien estaba respirando de manera agitada por la angustia.

—¡Déjenla en paz! —Vociferó. —Mi hermana no es muy hábil que digamos. No es culpa suya que mi otra hermana se hubiera lastimado.

Elanna miró a la joven y la abrazó.

—Gracias, Parvati —le dijo en un susurro casi imperceptible. Parvati era una leona joven de ojos cafés y la hermana más pequeña de Elanna y Sarabi.

—Es Ridículo que tu hermana Parvati que es mucho menor que tú, sea más cuidadosa –dijo otra de las integrantes.

Tishé daba vueltas de un lado a otro furiosa.

—¡Es increíble, Elanna! Te dimos la oportunidad de re-integrarte a la cuadrilla de caza, y así es como nos pagas, ¡echándolo todo a perder!

—Pero yo no quería…

—¡¿Que le diremos a Scar, ¡¿Ehmm?!, Que no habrá cena por un error que sólo comenten las principiantes.

—Pero…, Pero…

Tishé gruñó desde lo más hondo de su pecho.

—-No entiendo por qué no eres como tu hermana. Ella siempre tan precavida, tan cuidadosa, en cambio tú… en cambio tú… Eres una vergüenza de leona.

—Tishé tiene Razón —dijo otra de las integrantes —Si tan sólo fueras más como Sarabi, y menos como eres tú, otro pájaro cantaría.

Estas duras palabras, fueron la gota que derramó el vaso. Elanna comenzó a llorar de una forma descontrolada y salió corriendo de ahí.

—¡Hermana, espera!, ¡Lannie1!

Escuchó que Parvati le gritaba a lo lejos. Se detuvo un momento, se volvió hacia atrás, pero después retomó su camino.

—¡Perdóname, Parvati!, quiero estar a solas —pensó para sus adentros Elanna.

1 Lannie vendría siendo el diminutivo para el nombre de Elanna.