Capítulo72: Amor gravitacional.

Scar narrando:

Las primeras clases de cacería que yo le impartiría a Elanna habían comenzado; En verdad esperaba no ser un mal instructor. Quería impresionarla.

Ella era muy lista y aprendía rápido. Su actitud era muy buena. Estaba muy decidida a aprender.

La llevé cerca de un manantial, donde dos antílopes comían tranquilamente. Elanna se agazapó. Todo iba bien hasta que movió una roca con su pata. Los antílopes se dieron cuenta de nuestra presencia y huyeron despavoridos.

—¡Oh, no! –decía Elanna—. Nunca podré hacerlo.

—Yo sé que sí. Tu problema está en que te pones muy tensa. Al respirar de forma tan agitada haces ruido, ¡Sólo relájate y concéntrate! Lo harás bien.

Estar cerca de Elanna era algo realmente extraordinario; Sentirla junto de mí era como un sueño. Algo indescriptible. Ella irradiaba ternura y en sus ojos yo podía ver la luna y las estrellas. El tono de su voz suavizaba los dolores de mis heridas pasadas, su calma me traía el sosiego que mi alma tanto anhelaba.

Después de las lecciones, cayó la noche, y los intensos y radiantes rayos de luna brillaban sobre nosotros. Entonces, Nos sentamos un momento a escuchar la caída de las aguas del manantial. Era muy relajante. También vimos como el sol comenzaba a ocultarse lentamente.

Elanna me miró con sus preciosos ojos y me dijo con un tenue tono de voz:

—Ya he sido la cazadora todo el día… Ahora quiero ser la presa.

Ella se levantó y comenzó a correr. Después me miró juguetonamente; comprendí el mensaje y comencé a perseguirla. Salté hacia ella derribándola. Ambos rodamos en la áspera hierba seca. Yo quedé encima de ella, aprisionándola con mis patas delanteras. Entonces nos quedamos viendo fijamente. Sus ojos me miraban llenos de afección y devoción.

—Eres un magnifico cazador.

—¡Oh, Elanna! —Le dije— tú también lo eres.

Elanna rió.

—¿Por qué lo dices? No pude atrapar nada en todo el día.

—Pero sí atrapaste algo —susurré. Elanna me miró extrañada.

—Lograste atrapar mi corazón.

Elanna se quedó muda, no dijo nada, pero en sus ojos destellaba la cristalina esencia del amor puro.

—¡Sí, preciosa! Yo te amo. —le dije al fin, y mi corazón en ese preciso momento sintió liberación; había expresado mis sentimientos a pesar de las inseguridades que inyectó en mí Sarabi el día que me rechazó, y fui libre.

De manera inesperada ella me empujó y se levantó del suelo. Caí en la hierba. Ambos comenzamos a reír. Después cuando ella se distrajo, me abalancé nuevamente sobre ella, poniendo mis patas en su lomo. Ambos caímos al suelo. Acaricié suavemente su linda figura.

—¡Oh, Bella Elanna! En tu mirar quiero perderme para siempre.

Elanna: "Bajo la sombra me encontraba

Perdida en medio de la nada,

Gritando sin consuelo."

Taka: "Gracias por darme la oportunidad

De encontrarte, para así,

Ser yo quien te libere de la terrible oscuridad"

Coro (Ambos): En medio del abismo

Llegas tú

Salvándome del hastío

Que brinda la infinita soledad.

El viento fresco y Las sombras de la noche nos protegían con su manto. El movimiento de vaivén de las hojas de los arboles parecía cuchichear nuestros nombres. Elanna y yo, nos abrazamos y besamos tiernamente, y poco a poco fuimos envolviéndonos en una etérea y sublime atmosfera de amor y pasión…

Por mucho tiempo sus corazones se congelaron;
Atrapados en la nieve del desamor
Pero se encontraron el uno al otro…
y el hielo de sus mundos, a derretirse comenzó