Capítulo 79: Mina- Phupa Mina-Zwa1: El Hechizo del sueño espejismo.
—¡Eres una aprovechada Shenzi! –Gritaba la sacerdotisa Shimbekh con desesperación —¡Sabes lo riesgoso que es! ¡Conoces la forma en que puede cambiar el destino de alguien! Eso que me pides es magia hiénica negra.
—¡Eso no me importa!, yo soy tu lideresa y por lo tanto, debes obedecer mis órdenes.
Shenzi sintió un gran vuelco en el corazón. Sabía que hacía mal. Sabía que eso podía ofender a la diosa Roh´kash, sabía que eso muy posiblemente afectaría negativamente la vida de Scar y de Elanna, pero también conocía de lo que Zira podía ser capaz, si la desobedecía. Sus hermanos corrían peligro.
—Si yo fuera tú, comenzaría a rezar por mi alma, mira que hacer eso es jugar con los designios de Roh´kash. Es retarla.
—No me interesan tus supersticiones baratas… ¡Sólo hazlo!
—Lo haré, pero ten en cuenta que la gran Diosa lo ve y lo sabe todo. No olvides la advertencia sagrada; Roh'kash condenará a los infieles, a los injustos, y a todos aquellos que osen dañar a sus hijos, porque incuestionable es su ley, terrible es su furia, y grande su poder. Rezaré por ti, Shenzi. –fueron las tajantes palabras de la religiosa, sin siquiera sospechar que la misma Shenzi había sido coaccionada por la malvada de Zira.
Por otro lado, minutos más tarde, Zira hizo algo perturbador; fue a donde Elanna y comenzó a meterle falsas ideas en la cabeza, diciéndole mentiras para confundirla, por ejemplo le dijo que Scar le había confesado a ella que la amaba, y que juntos habían tenido un arrebato de pasión. No conforme con eso, con gran cinismo, Zira le pidió disculpas a Elanna por haberse involucrado con su marido, y con también tuvo el descaro de comentarle a Elanna que ella no estaba segura si el bebé que llevaba en su vientre era de Scar o de otro león.
Elanna obviamente no le creyó ni una palabra, pero eso no impidió que en ella se sembrara la semilla de la duda.
Aquella noche, Elanna había salido a caminar por ahí, y no regresó a La Roca Del Rey hasta muy tarde en la noche; había estado reflexionando muy seriamente todo lo que Zira le había dicho, su mente era un mar de confusión.
Al regresar a la cueva real, notó que toda la manada dormía placidamente, así que entró tratando de no hacer ruido.
—¡Preciosa! ¿Dónde te habías metido?, estaba tan preocupado –susurró Taka en cuanto la vio entrar a la cueva real. En los ojos del león se podía percibir la paz que sintió al ver a su amada sana y salva.
—Salí por ahí. –Le dijo Elanna con frialdad, pues las palabras envenenadas de Zira habían rondado su mente por lo que restó del día. Después la leona se recostó a un lado de su esposo, y ambos se quedaron dormidos. Taka había sentido esa respuesta como un balde de agua helada cayéndole encima, no podía entender qué ocurría con su Lannie, pero decidió dejar las cosas así e intentar resolverlas al alba.
Minutos más tarde, Elanna y Scar cayeron inmersos en un profundo sueño, así la maldad podría abrirse camino.
De entre las sombras, dos ojos brillaban levemente en la oscuridad. Cuando todo parecía indicar que Elanna y Taka dormían profundamente. Se trataba de Shimbekh, quien se acercó con gran cautela a la pareja. Se sentó junto a ellos, cerró los ojos y con voz casi imperceptible, comenzó a murmurar un extraño conjuro:
"Bríndenme sus pensamientos, Taka y Elanna. Bríndenme sus sentimientos, Taka y Elanna. Entréguenme sus ojos y oídos. A partir de ahora, ustedes dos soñarán lo que yo les ordene, y cuando despierten, todo cuanto ustedes hayan visto en sus sueños será real para ustedes. Mina- Phupa-Mina-Zwa, yo les ordeno, Nina- phupa nina-zwa,yo les exijo, nina- phupa nina-zwa… NINA – PHUPA NINA ZWA…"
Y así mientras dormían, Elanna y Taka/Scar tuvieron el siguiente sueño:
Dentro de La Roca del Rey, Scar conversaba con Zira, pero ¿qué ocurría?, el león de oscura melena se sentía muy enamorado de ella. Había una fuerte atracción que se incrementaba con cada palabra que se intercambiaban. Además se sentía dichoso, de pronto había comprendido que el bebé que Zira esperaba era en realidad… ¡suyo!
—Y pensar que este pequeño llevará mi sangre –decía el león de oscura melena, mientras acariciaba el vientre abultado de Zira.
—Sí mi vida, es producto de nuestro gran amor, ahora bésame amado mío. —decía Zira en un tono muy sensual.
Él no pudo resistir más y la abrazó para después besarla salvajemente. Muy cerca de ahí, Elanna miraba toda la conversación.
—Entonces Zira no mentía —decía para sí misma la tierna leona— ¡Ese cachorro es de Scar! ¡Ellos han sido amantes todo este tiempo!
"Nina- phupa Nina-zwa… Scar y Elanna, la pesadilla que ahora tienen será real para ustedes, al despertar… Nina- phupa Nina-zwa… De este hechizo no escaparán… "
Elanna lloraba amargamente. De pronto Scar la vio, así que soltó a Zira, y fue corriendo tras su esposa. Estaba exasperado. La amaba demasiado y no quería perderla.
"Nina- phupa Nina-zwa… Nina- phupa Nina-zwa… al despertar, este sueño lo creerán real… de este hechizo no escaparán…"
Scar no la alcanzó. La perdió de vista. Elanna se iba de su lado…
"Nina- phupa Nina-zwa…"
Para siempre…
El león se sentó a reflexionar. Una especie de atracción por Zira había nacido en su corazón. Una atracción de la que no se había percatado antes. Él en verdad había disfrutado ese beso… por otro lado, estaba devastado por lo ocurrido con su amada Elanna, pues ella era el amor de su vida, y si la perdía… No sabría que hacer…
Nina- phupa Nina-zwa… El hechizo se concretará en lágrimas derramadas…
Por su parte, Elanna no paraba de llorar. Todo lo que había dicho Zira era cierto. Su amor terminaría para siempre…
Nina- phupa Nina-zwa… Nina- phupa Nina-zwa... Nina-phupa Nina-zwa... Nina-phupa Nina-zwa...Nina-Phupa Nina-zwa...
A la mañana siguiente, Taka y Elanna abrieron los ojos al mismo tiempo. Se levantaron de golpe, como lo hace alguien que padece sonambulismo, al ponerse de pie lo primero que hicieron fue mirarse uno al otro con desprecio, y creyendo, bajo el hechizo, que todo cuanto habían visto en su perturbador sueño había sido real, inmediatamente comenzaron a discutir. Elanna era un mar de lágrimas y Scar un torbellino de desesperación.
—¿Por qué, Scar?, ¡¿Dime por qué?!
—¡Perdóname! —Suplicaba Scar hundido en un desgarrador llanto—, nunca debí engañarte con Zira.
Ellos no sabían que sus mentes, recuerdos y sentimientos, habían sido cambiados y manipulados por el hechizo. Ambos en verdad creían que lo que habían visto en ese horrible sueño había sido real.
Elanna estaba desconsolada.
—¡Zira no mentía!, ¡EL CACHORRO QUE ELLA ESPERA ES TUYO!
Scar la miró con profunda tristeza, comprendiendo que no tenía opción.
— ¿Qué ganaría con mentirte?, El hijo de Zira es mío también. —decía muy convencido el desdichado, sin siquiera saber que sus recuerdos habían sido manipulados, sin darse cuenta de que eso que estaba diciendo era una ilusión falsa, un espejismo creado por la sacerdotisa y su horrible conjuro.
- Pero, ¿cómo pudiste? ¡¿Cómo pudiste?! –Gritaba Elanna al punto de la histeria. De pronto gritos desgarradores se apoderaron de ella, gritos llenos de dolor ante la (falsa) triación de su mado esposo.
En ese momento, el cuerpo de Elanna se tensó. La leona empezó a sentirse muy mal, y de pronto unas terribles contracciones se hicieron presentes en su delicado vientre.
—¡Ah!, ¡Auxilio!, ¡Mi vientre está convulsionando!
Scar la veía, aterrado. Elanna comenzó a respirar muy rápido y de manera agitada. Los dolores eran muy intensos. El pánico se apoderó de ella. Sabía que algo andaba muy mal con respecto a su embarazo.
—¡Ayúdenme!, ¡Mi cachorro!, ¡MI BEBÉ!
—¡ Alguien por favor, ayúdela!—, gritaba Scar desesperado y cegado por el pánico.
Todas las leonas de la manada se acercaron. Al ver a su hermana tan mal, Sarabi vociferó:
—¡Su vientre se está convulsionando! ¡Hay que llevarla con Rafiki cuanto antes! ¡No hay tiempo que perder!
Scar, temblando de miedo, tomó una zarpa de Elanna: —Todo estará bien preciosa, te lo prometo —le dijo con voz quebrada. Después, con ayuda de Sarabi, fue colocada cuidadosamente sobre su lomo. Él la transportaría hasta el baobad.
—Los acompañaré, por si algo se ofrece—, se ofreció una amable leona llamada Minka.
Así, Sarabi, Minka y Scar –con Elanna sobre su lomo- se dirigieron a donde el Chamán.
Sin siquiera dirigirse la palabra, Taka y Sarabi esperaron por horas, afuera del árbol. Minka, intentaba apaciguar las aguas turbulentas:
—Tranquilos. Todo saldrá bien.
Momentos de tensión. Scar daba vueltas de un lado para otro, angustiado.
Después de un rato, vieron salir a Rafiki; El simio tenía la cara pálida. El babuino se acercó a Scar colocándole una mano en su hombro, lo miró acongojado, y con voz firme le dijo:
Scar, debes ser muy fuerte: Elanna abortó…
1 Mina-Phupa Mina-Zwa, este mantra, en Swahili significa: Los sueñas-Lo vives.
