Capítulo 80: El lamento de Elanna y el desconsuelo de Scar
Scar Narrando.
Al siguiente día, al despertar, vi que Elanna no estaba a mi lado como siempre y me asusté... me asusté mucho. Salí de la cueva real y la vi. Estaba sentada justo en la punta de La Roca del Rey, con la mirada perdida en el horizonte. Su semblante reflejaba una gran tristeza. Yo... no sabía qué hacer, ni qué decirle... No sabía cómo acercarme a ella... me sentía demasiado culpable. ¡Si al menos ambos hubiéramos sabido que habíamos sido víctimas de la hechicería hiénica! ¡Si al menos hubiéramos sabido que nuestros recuerdos habían sido manipulados! ¡Oh, dioses! Solo de recordarlo la desdicha me envuelve, porque al creerlo real, porque fuimos víctimas de un plan malévolo. Mi mente era un mar de culpas que no eran tal, y "Si tan sólo´s":
"Si tan sólo no hubiera traicionado el amor de Elanna con Zira. Si tan sólo no le hubiera causado ese dolor, el cachorro hubiera tan sólo no la hubiera lastimado con mi engaño. Si tan sólo... Si tan sólo..."
Con mucha cautela, me acerqué a mi amada, y me senté a su lado. Estuvimos así por horas... dos... tres... no lo sé... Pero así fue...
Ella ni siquiera me miraba, sólo mantenía su mirada perdida, fija en el horizonte, y después de un buen rato, por fin dirigió su mirada hacia mí; Nos miramos por varios segundos, pero esta vez no percibí su amor ni dulzura. Esta vez vi en sus ojos toda su decepción, toda su aflicción.
—¿Tienes idea de lo que has provocado? —me preguntó, rompiendo el silencio. Su mirada permanecía centrada en mis ojos, como viendo a través de ellos.
—Elanna, yo…
—Cuando me confirmaste que me habías engañado con Zira, el dolor más profundo que te puedas imaginar invadió mi corazón. No podrías ni imaginarlo siquiera. Entonces, fue cuando mi vientre comenzó a convulsionar. Mi bebé se puso tiezo —Elanna comenzó a llorar con gran aflicción—, ¿Te das cuenta?, ¡¿Te das cuenta de lo hiciste?!
Su llanto era desgarrador. Se ahogaba en sufrimieto, y yo junto con ella.
—Sí, lo sé. Soy un idiota.
—Y por eso es que he estado aquí…
—¿Cómo…? ¿Cómo dices, Elanna?
—Así como lo oyes; desde antes de que se pusiera el sol, he estado sentada aquí pensando en muchas cosas. Al principio quise acordarme de ti. Sólo de lo bueno que pasó entre nosotros. De lo mucho que te he amado. De lo feliz que he sido a tu lado. Pero después, centré mis pensamientos en tu engaño y en lo que ocurrió a raíz de eso.
Quise acariciarla con mi zarpa en su bello y afligido rostro.
—¡Oh Elanna, querida, yo…
Elanna se apartó de mí, con brusquedad.
—¡No me toques! No me vuelvas a tocar. Después de estar aquí toda la mañana, lo he decidido; He renunciado a la corona y he renunciado a ti, así que te prohíbo que te me acerques o me dirijas la palabra. De ahora en adelante dormiré y conviviré con la cuadrilla de caza, cerca de mis hermanas, y lo más lejos de ti que se pueda.
Esas palabras eran como fuego abrazador. Me quemaba hasta las entrañas. Eran como terribles punzadas que atravesaban lo más hondo de mi pecho. Me sentía a morir, agonizando lentamente. Segundos después, vi hacia lo lejos algo que me desconcertó: Miles de animales acercándose a La Roca Del Rey, congregándose.
—¡Por los dioses, Elanna! ¡¿Qué significa todo esto?!
Ella me miró con una extraña mezcla de profunda tristeza y frialdad.
—Un nuevo comienzo—, me respondió.
Redactora:
Scar sintió entonces, la presencia de alguien y volteó hacia atrás. Zira caminaba con aire victorioso. En cuanto le vio, la leona le guiñó un ojo y después se sentó a un lado de Elanna.
—¿Pero qué demonios…?
Cuando se reunieron suficientes animales. Elanna tomó la palabra alzando muchísimo la voz, dirigiéndose a sus súbditos:
Pueblo querido, hoy… una pena enorme se ha apoderado de mi corazón, un dolor insoportable que por desgracia habrá de cubrirlos bajo su manto a ustedes también…"
Los animales del reino se miraban atónitos. ¿A qué se refería la reina con esas palabras?, Elanna continuó con aflicción su discurso:
"Me duele rotundamente informarles a todos… Justo anoche… perdí a mi bebé… perdí al que hubiera sido su futuro soberano o soberana… al hijo o hija que esperé con tantas ansias…"
"¡Que terrible!", murmuraban unos, "¡Pobre de La Reina!" decían otros. Acto seguido, todos guardaron un minuto de silencio. No se esperaban algo así. Era una terrible noticia.
Después de un minuto, Elanna prosiguió muy seria.
-También los reuní a todos, para anunciarles algo más; "A partir de Hoy, he renunciado a la corona1"
Al escuchar esto, medio reino se quedó perplejo. Mudo. No era posible que una reina tan buena como Elanna decidiera dejar el trono. Ella era una reina ejemplar que había logrado muchas veces abogar por los intereses de todos los habitantes del reino frente al tirano Scar… ¡No podía irse!
Elanna prosiguió, y lo que diría a continuación dejaría a Scar totalmente perturbado:
-Su Rey Scar, recientemente ha tomado algunas decisiones. Decisiones inexplicables para mí, y por ende insensatas, participando en un juego que terminó muy mal, un juego en donde no le importó el daño que dejó a su paso, ni el derrumbe de lo que con tanto trabajo había logrado levantar."
Los pueblerinos se miraban unos a otros, ¿pero de qué diablos estaba hablando la reina?, nadie estaba entendiendo ni media palabra. Elanna continuaba:
"Es por eso, que a partir de hoy, mi lugar lo tomará la leona que está aquí a mi lado, porque su querido Rey Scar ASÍ lo ha querido."
Aquellas palabras, por obvias razones, se volvieron indelebles, pues según las pautas reales, una vez que algo es decretado en el promorinto de La Roca Del Rey, difícilmente puede echarse para atrás.
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Zira sonrió con aire triunfal. Los miró a todos y levantando una garra, los saludó.
Sin embargo todos la abuchearon; ¿Quien se creía que era Zira para sustituir a una reina tan buena como Elanna?, no obstante a la perversa leona no le importaba que la quisieran o no, de hecho si la odiaban sería un símbolo de que ella tenía mucho poder sobre todos, les gustara o no. Eso elevaba más su ego.
Scar no daba crédito a sus oídos. Estaba lleno de angustia; ¿Zira reina? ¿Cómo?, ¿Desde cuándo?, ¿A qué hora Elanna habría planeado todo ese teatro? ¡¿Por qué Elanna hacía esto?!
Después Elanna, miró al cielo, y gritó:
—¡Oh, gran Aiheu Abamani, ayúdame! ¡Ayúdame a soportar este inmenso dolor! ¡el dolor de dejar a mi esposo ,el dolor de haber perdido a mi hijo, y de lo terrible de dejar la corona! te pido que brindes un poco de sosiego a mi adolorido espíritu, y que perdones a mi esposo por su traición y por lo que provocó. Sé que mi pequeñito ahora está contigo, y desde aquí le digo que aunque no nació, mientras estuvo dentro de mí me hizo la más dichosa de las leonas.
De nuevo todos los animales se miraban unos a otros. Los sucesos escapaban a la comprensión de todos los pobres plebeyos, quienes habían recibido demasiada información para acomodar en sus, de por sí confundidas mentes; El futuro príncipe no nacería, la reina renunciando a la corona, Zira como nueva reina, ¿Qué significaba ese extraño discurso que había dado Elanna? Todo era demasiado extraño. Demasiado confuso.
El día de ayer fue un día que nunca pensé que pasaría,
¿Cómo pensarlo? Si mi amor por ti era tan fuerte,
Era tan vivo...
Haki.
Scar Narrando:
Raczo, mi buitre consejero real, mando a los pueblerinos que se retirasen.
Una vez solos, Elanna se volvió hacia mí. Me miró con esos ojos que tanto había yo amado, pero esta vez pude notar en ellos hostilidad y lágrimas retenidas, y esto dentro de mí me despedazaba:
—Y en cuanto a ti… disfruta a tu nueva reina.
Y con estas palabras, mi amada salió de La Roca del Rey con paso firme y decidido.
Mi ilusión más grande se desvanecía en el viento. Mi mundo se derrumbaba frente a mis ojos, y el piso inamovible y congelado que sostenía mi vida se abría en una inmensa fisura.
"Este será para mí el día más triste de mi vida
tener que separarme de ti será el motivo de mi nostalgia…
pero hemos de decirnos adiós, porque lo nuestro no debe continuar...
Este será el día más doloroso después de tu partida
porque... con ella te llevaras la mitad de mi corazón y de mi vida...
Será el día más largo de mi existencia, puesto que en las horas restantes...
Mi mente se dedicará a recordarte sucesivamente y mi boca a pronunciar tu nombre...2.
1Nota: obviamente los leones no usan corona, pero utilicé esta frase para referirme al hecho de reinar y para que quedara más estético.
2 Fragmento del poema "La despedida" de Neyra Castillón. Todos estos fragmentos de poesía son de dominio público.
