Capítulo 81: Días devastadores.

Los días que le siguieron a los lamentables sucesos a causa del hechizo, fueron los más devastadores para Taka. La depresión que lo aquejaba era inmensa. Adelgazó más de lo normal. No quería comer. Se la pasaba en la oscura cueva que lo había visto crecer. Era demasiado duro tener a Elanna tan cerca y a la vez tan lejos. Era doloroso verla dormir junto a la cuadrilla de caza y saber que ya no dormían juntos. A veces Taka, se le acercaba a Elanna a rogarle con lágrimas en los ojos. Casi humillándose. Era inútil. Elanna había decidido aplicarle la ley de hielo. Para Scar, esta situación era exasperante y abrumadora. Sí, era cierto que el hechizo había causado cierto efecto en los sentimientos de Scar; ahora se podía decir que "oficialmente" él estaba enamorado de Zira, pero en definitiva no en la intensa forma en la que Zira hubiera deseado.

Zira notó todo esto y comenzó a desesperarse de la situación, ¿Por qué el hechizo no había salido bien?, ¿por qué, si se suponía que en el sueño, la sacerdotisa había hecho que Scar sintiera amor profundo por ella y no por Elanna?, así que, muy enojada fue a visitar a Shimbekh para reclamarle:

—No entiendo qué es lo que sucede; no noto cambios en Scar. Sigue adorando a Elanna como siempre y no a mí, ¿Qué fue lo que salió mal?

—Lo único que salió mal —respondía Shimbekh en un tono misterioso—, fue su amor por Elanna; Cuando en el sueño intenté manipular los sentimientos de Scar para que eliminara su amor por Elanna y en cambio te lo cediera ti, lo único que conseguí fue generarle cierta confusión. Su amor por Elanna era tan inmenso, que no pude luchar contra eso. No del todo.

—Pero, ¿hay esperanza para mí?

—¡Escúchame, Zira! –decía Shimbekh en un tono suave y oscuro, mirando de manera penetrante a la leona—, por ahora Scar experimenta gran confusión. Él extraña a Elanna, pero gracias a mi hipnosis, está convencido, aunque desde luego falsamente, de que ha pasado momentos maravillosos y llenos de amor a tu lado, también logré hacer que creyera firmemente que ese hijo que esperas es de él. Es tu oportunidad. Yo he sembrado la semilla, pero depende de ti que la planta del enamoramiento por ti crezca. Aunque te advierto, sé que un día Roh'kash te lo cobrará.

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Por otro lado, Elanna estaba en una situación muy similar a la de Scar. Una profunda depresión se adueñaba de su vida día a día, y para colmo, la cuadrilla de caza seguía sin aceptarla, así que Sarabi fue de visita a la cueva de Sarafina:

—No sabes lo mal que me pone ver a mi hermana en ese estado. Nadie la acepta. En primera porque no sabe cazar, en segunda por haber sido la esposa de Scar, ¿crees que tú pudieras ayudarla?

—Por supuesto amiga, será un gusto aceptarla aquí en mi cueva, ¡Es increíble que Scar jugara con ella de la misma manera que lo hizo conmigo! ¡Tu hermana y yo tendremos mucho en común!

Al día siguiente Elanna, impulsada por su hermana, se quedó a vivir con Sarafina y Nala. Saffy se hizo gran amiga de Elanna desde el primer momento, y juntas compartieron su lamentable experiencia acerca del león de melena oscura que una vez les lastimó el corazón.