Capítulo 84: Nuka
REDACTORA:
Nuka era una cría de león muy frágil. Nació con muy bajo peso. Sufría siempre de diversos problemas respiratorios y estomacales. Todas las leonas de la manada juraban que duraría poco tiempo. Más sin embargo, y con mucho esfuerzo lograba salir adelante.
A la edad de seis meses, se convirtió en un cachorro muy cobarde y de débil carácter.
Las leonas de la manada de Haki se resultaron ser una especie de niñeras y mentoras para él. Le intentaron enseñar a pelear sin mucho éxito, pues Nuka siempre se mostraba temeroso e inseguro.
Los demás cachorros de su edad lo discriminaban mucho por esa situación. Cuando jugaban a las "luchitas" Nuka siempre perdía o terminaba llorando. "El bebé quiere a su mamá" le decían. "Corre con tu mami, niñita", de esta manera, Nuka no se hizo de muchos amigos, por el contrario, solía pasar la mayor parte de su tiempo conviviendo únicamente con las hienas. Shenzi, Banzai y Edd lo consentían mucho, y con el tiempo el chico aprendió a llamarles tíos. Banzai era el que más tiempo pasaba con él, y fue de él de donde Nuka adquirió esa singular forma sarcástica e insolente de hablar que lo caracterizaría, así como algunas expresiones y gestos.
La única que le dirigía la palabra era la hija de Parvati; Halima. Una leoncita muy débil, sumisa e insegura, pero a la vez amable, y de un aspecto muy tierno y delicado.
Su madre Parvati, que era muy estricta con ella, no la dejaba juntarse con Nuka, pero pese a esto, ella buscaba siempre acercarse a él a como diera lugar, se sentía muy identificada con el pobre de Nuka; Donde todos los demás lo encontraban débil e inútil, ella lo encontraba tierno y donde los demás lo veían torpe, ella lo encontraba adorable. Halima se ganó el desprecio de los demás cachorros debido a esto, y aunque eso la hacía sufrir mucho, para ella estar con Nuka era lo mejor del mundo.
De igual manera, Scar y Zira no solían prestarle la suficiente atención al flacucho. Y no porque no lo quisieran, simplemente la manera de ser de Nuka llegaba a ser muy fastidiosa: Era demasiado dependiente, o a veces solía ser muy llorón, posiblemente para llamar la atención, pero en lugar de eso sólo lograba cansar a ambos leones y provocaba que lo rechazaran más. A diferencia de otros cachorros, Nuka parecía no tener ninguna gracia. Todos opinaban que "tenía la sangre pesada". Inclusive las leonas del ejército de Haki tenían esta percepción de él, y por esa razón, muchas ya no quisieron seguir enseñándole a pelear, argumentando que era "demasiado miedoso para ser un león".
Halima se convirtió pues, en su única amiga y confidente. Juntos disfrutaban de observar las estrellas y soñar despiertos. Cuando Nuka cumplió los nueve meses el amor entre ambos comenzó a florecer en el aire.
Una tarde, los pequeños Nuka y Halima se encontraban disfrutando de la pureza de su amor. Cualquiera que los hubiera visto hubiera logrado percibir la blancura de su inocente noviazgo. Blanco como la espuma y fresco como el rocío de primavera.
Las risas de ambos cachorros retumbaban con una energía tan renovadora que podría haber hecho sonreír hasta el más desdichado ser sobre el planeta.
— ¡Ven Nuka!, vamos jugar a las escondidas.
—No sé, Halima. Mi madre me dijo que debo ir a mis clases de pelea con las demás leonas de la manada.
—¡Ándale, Nuka, no seas aguafiestas! —decía con entusiasmo la pequeña, mientras mordía la oreja del desaliñado leoncito.
En ese momento, de manera inesperada, Parvati –la madre de Halima- se acercó a su hija. Se veía furiosa. Parecía lanzar chispas por los ojos.
—Halima, ¡cuántas veces te he dicho que no quiero que te juntes con Nuka!; Él y su padre, son un par de incompetentes.
—Pero madre, yo…
—Ni una palabra más, niña. No quiero que vuelvas a acercártele. Es decir, sólo míralo, es un debilucho y está bien feo.
Nuka agachó la cabeza, muy avergonzado. Parvati, por su parte, tomó a Halima por la parte superior del cuello de manera algo violenta, y la alejó del lugar.
Al caer el ocaso, Halima encontró a Nuka recostado bajo la sombra de un árbol, llorando desconsoladamente.
—Nuka, lo siento, no sabía que mi mamá te…
—Vete Halima. Tu madre tiene razón; soy un debilucho… No sirvo para nada.
Halima miró a Nuka preocupada.
—Eso no es cierto. Mi madre sólo estaba…
—Tu madre solo estaba diciendo la verdad, Halima. Juntarte conmigo no te conviene.
Nuka se levantó, y dando la espalda a Halima, se sentó encorvando ligeramente el cuerpo, agachando la cabeza, moviendo la cola de un lado a otro y cerrando los ojos. Una paz tensa se sentía en el ambiente.
—Nunca podré ser digno de ti, Halima.
Al escuchar esto, Halima se acercó sigilosamente a Nuka y con gran dulzura rozó suave y delicadamente su rostro contra el de él.
—Sabes que a mí no me importa lo que digan los demás, también sabes que no me interesa si eres fuerte o débil, no importa cómo seas, ni tus debilidades… No importa si me lo impiden… siempre te amaré, Mi Nuka.
Al escuchar estas palabras, Nuka sintió una profunda sensación de alivio y paz en su corazón. Cerró sus ojitos y acariciando el rostro de Halima con más fuerza que nunca, le susurró:
—-Y tú eres el arcoíris en medio de mi tormenta. Tú eres mi sol de madrugada… Mi Halima.
Acto seguido, Nuka arrancó una linda flor morada que crecía en los suelos y se la entregó a la pequeña leona.
—¿Sabes?, esta bugambilia ha nacido y crecido pese a la falta de lluvia, y así como esta flor pudo crecer en medio de la sequía, así llegaste en medio de la tempestad de mi vida.
Halima sonrió feliz. Después Nuka agregó, con mucho entusiasmo y mirada soñadora:
—¿Sabes Halima?, cuando mi papá me herede el trono y yo me haga rey, quiero que tú estés ahí para que seas mi reina. El mismo día de mi cubrimiento1 te pediré matrimonio frente a todos los presentes.
El amor entre ambos leones era muy puro y sincero; Nuka soñaba todo el tiempo con ese maravilloso momento. Se podía ver a él mismo en la cima de La Roca Del Rey, gobernando al lado de Halima. Él la quería tanto que a cada instante solía repetirle las mismas palabras: "Sabes que eres mi sol de madrugada… Mi Halima."
Pero mientras el flacucho fantaseaba con eso, Scar tenía otros planes para él; la debilidad e inmadurez de Nuka no le terminaban de convencer para que fuera su heredero al trono.
Una noche Zira y Scar salieron a platicar del asunto, llegando al Cementerio de Elefantes, el cual estaba abandonado desde que Taka había ascendido al trono e introducido a las hienas en el reino.
—Cada vez que veo a los hijos del resto de las leonas de la manada, me convenzo más de que Nuka no está apto para sustituirme.
—Bueno querido, ya no te agobies por eso. Creo que la decisión que has tomado es la mejor— Zira miró a Taka con cierta coquetería—, además, ¡jí, jí!, tienes la solución a tu problema justo frente a ti.
El león de oscura melena comprendió el mensaje de inmediato, y miró pícaramente a la leona.
—¿Esta noche? –Preguntó con una amplia sonrisa.
—Mientras más rápido mejor. Nuestro próximo cachorro será hermoso, saludable y fuerte. Sé que esta vez sí será digno de ser tu heredero.
Scar se acercó a ella, colocó sus patas en su lomo y en un brusco movimiento la tiró al suelo.
—¡Por los dioses Zira! Tú siempre preocupándote por mí, amándome en silencio, y yo siempre estuve tan ciego.
—Eso no incumbe ahora —le respondió Zira en un suave susurro—, ahora estamos juntos y eso es lo único importante. Sólo nos resta disfrutar este momento. Gozarlo hasta el final.
Taka no lograba experimentar las mismas emociones y sensaciones que Elanna le suscitaba. Estar con Zira no era lo mismo, en absoluto. Con Elanna sentía que tocaba el mismo cielo, era como llegar a la morada de los mismos dioses. Con Zira era lindo… sólo lindo… Casi siempre, después de estar con Zira, por su mente comenzaban a revolotear las comparaciones entre ambas leonas, llevando siempre Elanna por mucho la ventaja. ¿Quería a Zira? Sí. Había aprendido a quererla mucho, pero el nostálgico recuerdo de su primera compañera lo seguía a todas partes, causándole un profundo tormento.
Para Zira era diferente: aquello era uno de sus más grandes triunfos, y aunque lo había ganado de manera sucia, eso no importaba. El fin justificaba los medios. Scar al fin la quería, y además se había convertido en reina como siempre había soñado, así, ¿Qué más podía pedir?
Pronto Nuka cumplió un año, y como todos sabemos, la melena de él parecía rehusarse a crecer; Mientras los demás leones jóvenes mostraban algunas matas de melena alrededor de sus orejas y cuello, Nuka seguía pareciendo un cachorro. Esto slo reafirmaba en Scar la creencia de haber tomado la decisión correcta con respecto a su futuro heredero.
La ceremonia de cubrimiento estaba por llegar. Ese momento tan esperado por Nuka. Sería rey al fin, y con Halima a su lado estaría a un paso de alcanzar la felicidad que tanto había anhelado… O al menos, eso creía…
Una madrugada, dos días antes de la ceremonia de cubrimiento, Scar recibió la visita inesperada de Raczo, quien muy asustado y con la voz agitada le dijo:
—¡SEÑOR!, ¡Señor!, despierte por favor. Hay una gran cantidad de manifestantes afuera.
Taka lanzó un bufido.
—¿Qué es lo que quieren? –preguntó adormilado.
—Son manifestantes que quieren que se derogue la ley que prohíbe las relaciones de pareja; dicen que no es justo que usted y su hijo Nuka tengan pareja, y a ellos no se les permita.
Scar pensó por un momento.
—¡Es verdad!, lo había olvidado por completo. Raczo, dígales a todos que la ley ha quedado derogada, pero a cambio de eso, cualquier relación amorosa será ilegal hasta que no sea autorizada por el rey, es decir, por mí. –Finalizó de manera tajante.
Como hemos visto, Taka había tomado enormes represalias contra el reino a raíz del desamor por parte de Elanna hacia él. Pero gracias a que Zira lograba aplacar un poco la tormenta había decidido "ser un poco bueno" con el reino en ese sentido.
Por la tarde de ese mismo día Zira y Scar tuvieron una importante charla:
—Simplemente no entiendo Scar, ¿Por qué quieres que Nuka obtenga ya su ceremonia de cubrimiento? ¿No crees que aún es muy joven?
—Para nada Zira. Está en una perfecta edad.
—Pero es que… por lo general la ceremonia de cubrimiento debe realizarse a los dos años cumplidos, no al año.
—Sé perfectamente porqué lo hago. Además, para el tipo de ceremonia que será, ¿Qué importancia tiene la edad?, Si de esta ceremonia saliera el futuro rey otro pájaro cantaría, pero no es así.
—Es que no sé, Scar, Nuka es muy joven aún. ¿Qué tal si no logra sobrevivir en el gran mundo exterior?
—¡¿Y quién dijo que lo lanzaríamos al gran mundo?! –Vociferó Taka exasperado—, lo nombraremos príncipe segundo, no plebeyo.
Zira reventó de furia con esto:
—Trata de explicarle al reino entero que lo único que saldrá de esa ceremonia es un príncipe segundo, y no su futuro rey.
—¡Y tú trata de explicarle a todos que si eso no fuera así, se ganarían un rey incompetente y fracasado!
Zira comenzó lagrimear ante esta respuesta tan impulsiva.
-¡Oh, Zira! Perdóname. No quería gritarte de esa manera, además —Taka comenzó a acariciar con su zarpa el vientre enormemente abultado de la leona—, no quisiera que le sucediera algo a nuestro futuro hijo por haberte hecho pasar un mal rato.
Zira sonrió, y frotó su cara contra la de él de manera cariñosa.
—No te preocupes, querido. Sólo estamos tensos por la ceremonia de Nuka, eso es todo.
Zira se alejó del lugar. Estaba un poco decepcionada. En verdad quería que Nuka fuera rey. Le hubiera gustado ver a su hijo triunfante en la cima de La Roca, pero por otro lado, sabía que Scar tenía razón: Nuka era demasiado torpe y débil, también era irresponsable y desobligado. Sería un pésimo rey. Por otro lado, no tenía sentido preocuparse tanto, a fin de cuantas, Nuka no era en realidad hijo de Taka, aunque él lo creyera así debido al hechizo hiénico.
Todas las esperanzas quedaban depositadas en el bebé que estaba por nacer. Según Rafiki, faltaba menos de una semana para que eso ocurriera. Si todo salía bien, dos celebraciones seguidas presenciarían la manada; La ceremonia de cubrimiento de Nuka y el nacimiento de su nuevo cachorro una semana después.
Por la tarde del día siguiente, las faldas de La Roca Del Rey estaban cubiertas por miles de animales que esperaban con ansias el cubrimiento de "su nuevo rey." Todo estaba listo. Nuka estaba emocionado. Pronto sería el nuevo soberano y estaría al lado de su amada Halima.
Scar se acercó a Nuka y colocó una zarpa en su hombro diciéndole:
—Listo para ser un león adulto, hijo mío.
Nuka lo miró con una sonrisa radiante.
—Con un año de edad, creo estarlo.
Después, Nuka se acercó a Halima.
—Querida, dime, ¿Cómo te sientes? ¿Crees que puedas hacerlo?
Halima con mirada seria, le dijo:
—De eso precisamente quería hablarte. No me siento lista para que, ante todo el reino me pidas matrimonio. Todavía no estoy preparada.
Nuka agachó la cabeza un poco desilusionado, pero la amaba tanto que no la obligaría a nada.
—De acuerdo querida. Tú sabes que yo te esperaré hasta que te sientas lista. No te presionaré.
Halima le dio un lametazo.
—Yo me casaré contigo, solo espérame un poco más —la tierna leona sonrió dulcemente—, ahora ve, que el reino te está esperando.
Nuka la abrazó tiernamente.
—Te amo Halima. Sin ti, este día no sería lo mismo. Sabes que eres mi sol de madrugada.
Toda la audiencia gritaba extasiada de felicidad. Nuka salió de la cueva real y caminando con cierta inseguridad se acercó al promorinto de La Roca Del Rey. Detrás de él venían Scar y Zira.
Raczo, el buitre se sentó en un hombro de Nuka, tras un largo discurso acerca de la importancia de la ceremonia de cubrimiento, gritó:
—¡Que viva el hijo del Rey Scar, Nuka, nuevo príncipe segundo!
Nuka sintió como si le hubieran echado una cubeta de agua helada en la cabeza: ¡¿Principe segundo?!,¡¿sólo eso?!, se suponía que él sería el nuevo rey, eso debía ser un error. Volteó a ver a Raczo con odio, confundido, y respirando con agitación.
Todos guardaron silencio por varios minutos al ver la reacción del príncipe Nuka. Raczo, sintiéndose presionado por el silencio, volvió a gritar:
—¡Viva por él! ¡Viva!
Los súbditos respondieron con otro forzado "¡viva!", pero en el fondo había gran desencanto; todos creían con fervor que por fin Scar dejaría el poder, que habría nuevo rey, pero si se había nombrado a Nuka como príncipe segundo, sólo podía significar que Scar seguriría en el poder por mucho tiempo más. Eso no era nada agradable.
Las lágrimas corrían por las mejillas de Nuka, al percatarse de esto Taka llamó a su consejero de manera tal, que solo él pudiese escucharlo.
—Raczo, despide a todos los presentes, ¡Rápido!
Raczo comenzó a revolotear por encima de la audiencia.
—Retírense todos. Órdenes del rey.
Nadie entendía qué estaba pasando, sin embargo los pueblerinos obedecieron. Cuando todos se fueron, Nuka se volvió hacia Scar.
—¡¿Cómo pudiste hacerme esto, padre?!, ¡Principe segundo, solamente!, ¡Se suponía que yo sería rey, y no un inútil príncipe segundo!
Taka lo miró, preocupado.
—¡Por los dioses hijo, no te engañes a ti mismo! ¡Sabes que nunca hubieras podido ser un buen rey!
Nuka estaba furioso, a punto de reventar en llanto, pero convirtió su tristeza en una rabia profunda.
—¿Qué hay sobre ti, padre?, ¿Acaso tú lo has sido?
Scar bajó la mirada molesto, pensativo. Después de unos cuantos segundos, finalmente respondió.
—No… pero yo… ya no puedo dar marcha atrás al monstruo que he liberado. Por eso mi última voluntad en esta vida sería, que mi sucesor, no solo siguiera mis huellas, sino que las superara, actuando con astucia y firmeza. Por todo ello, Nuka, lamento mucho decirte esto: Ese sucesor no puedes ser tú.
En el futuro, estas palabras serían malinterpretadas por Zira. Taka quería que alguien siguiera sus huellas, pero no de la manera en como ella se lo haría ver al verdadero duturo heredero; Kovu, del cual hablaremos más adelante.
Nuka miró a los ojos a Scar, muy triste.
—Me has engañado. Hiciste pedazos mis sueños. No te lo perdonaré nunca, y desde este momento, ¡te desconozco como a mi padre!
Después de eso, Nuka salió corriendo frenético de La Roca Del Rey.
—¡Hijo! —gritó Zira, angustiada —¡Hijo, espera!
—Déjalo Zira, ya se le pasará, además no está bien que te agites, ahora que estás embarazada.
Sin embargo, Scar en el fondo se sentía muy mal; Había actuado de la misma manera en como su padre Ahadi había actuado con él, considerando a su propio hijo como incompetente para ascender al trono. De nuevo la duda, de nuevo la sensación de estar cometiendo las mismas injusticias que se habían cometido con él, de nuevo la atormentadora contaminación mental.
Scar acababa de añadir una culpa más a su vida, aunque en esta ocasión, había una razón válida para hacer lo que había hecho.
1 Citando al traductor de "El Legado de Ahadi" (obras de Burkitt y Morris); El nombre original de la ceremonia es "The Mantlement Ceremony". "Mantlement" no tiene traducción al español; utilicé la palabra "Cubrimiento" como un equivalente, basándome en la raíz "mantle" (manto/cubrir). En la novela, esta palabra se utiliza para designar la ceremonia que se lleva a cabo cuando a un león comienza a crecerle la melena; es un ritual muy importante pues, mediante él, un león es reconocido como adulto ante los ojos de la manada (antes de la Ceremonia de Cubrimiento se les considera cachorros, no importa que tan grandes sean; así mismo, si a un león le hacen la Ceremonia de Cubrimiento siendo aún muy joven se le considera un adulto, a pesar de su edad). Hay dos tipos de ceremonia: la Real y la Común. El Cubrimiento Real sirve para mostrar al heredero o herederos del Rey León; es la presentación oficial del futuro soberano. El Cubrimiento Común es para aquellos leones que no tienen sangre noble, y mediante la ceremonia se les expulsa de la manada para que busquen su propio destino; si son fuertes serán capaces de conquistar alguna manada y convertirse en reyes. Algunas ocasiones, cuando un Rey no tiene hijos varones, puede nombrar a algún león como su heredero y hacerlo oficial ofreciéndole un Cubrimiento Real.
