Capítulo 85: Vitani

Tal vez por envidia, o porque se puso de moda a raíz de la ceremonia de Nuka, todos los leones machos más jovencitos de La Roca Del Rey comenzaron a recibir sus cubrimientos como plebeyos y por consiguiente serían lanzados al gran mundo a pesar de su corta edad, y esto se daba tanto en leones de la manada del difunto Mufasa como del ejército de Haki. Esto preocupó de sobremanera a Scar, ya que el cachorro que esperaba Zira era su única esperanza de dejar un heredero al trono.

Fue una semana llena de puras ceremonias, y para finalizar con broche de oro…

Zira nuevamente dio a luz.

La recién nacida era hermosa. A diferencia de Nuka, había nacido saludable y fuerte. Tenía los ojos azul turquesa, idénticos a los de su bisabuela, la ex reina Vitani -esposa del difunto rey Mohatu, y abuela materna de Mufasa y Taka- y en honor a ella, Zira y Scar decidieron ponerle su mismo nombre: Vitani.

Scar miraba a su pequeña hija lleno de regocijo. Una sensación de felicidad lo invadía enormemente. Era una sensación que no había experimentado durante el nacimiento de Nuka.

Las comadronas Shenzi y Lazy-Eye, se sintieron muy conmovidas con el nacimiento de la pequeña. "¡Tenemos una linda niña en la manada!" decían alegres.

Todas las hienas, todas las leonas del ejército de Haki e increíblemente todas las pertenecientes a la manada de Mufasa, se acercaron a felicitar a la feliz mamá que rodeaba a su pequeña con las patas mientras la acariciaba con su lengua, con una inusual ternura.

Nuka se acercó a su madre, frotó su cara contra la de ella, y la felicitó, mientras que a Taka ni siquiera lo volteó a ver. Después miró a Vitani, le dio un beso, y con gran amor y sinceridad exclamó:

—¡Que hermanita tan linda tengo!

A comparación de Nuka, Vitani había llegado al mundo rodeada de amor y aceptación.

Scar narrando:

Por la noche cuando todos dormían, salí a contemplar la noche estrellada. Yo estaba pasando por una mezcla extraña de emociones.

"¡te desconozco como a mi padre!", esas palabras pronunciadas por Nuka daban vueltas en mi mente una y otra vez, pero lo preocupante del asunto, no era que me lastimaran, sino que, no me habían afectado en absoluto. Durante toda la semana anterior Nuka había decidido no dirigirme la palabra, pero eso no me había generado ningún tipo de angustia.

Lo que sí me inquietaba era, que a pesar de ser su padre, yo nunca había logrado desarrollar mucho afecto hacia él, por el contrario, desde que él era cachorro, su simple presencia me resultaba fastidiosa y chocante. Todo lo que en realidad había querido siempre era que se mantuviera lo más alejado de mí posible. Había veces en que me inspiraba ternura, pero eran muy escazas. Nuka era de esos cachorros que querían llamar siempre la atención haciendo "bufonadas". Hacía hasta lo imposible por captar mi atención y la de su madre, sin éxito.
Yo no terminaba de entender la razón por la que Nuka me resultaba tan indiferente. Por otro lado no me entendía a mi mismo: por un lado el hecho de haberle negado la oportunidad de haber sido rey me hacía sentir como si me hubieran quitado un peso de encima y por otro como un terrible monstruo. Los argumentos que yo le expuse a él eran reales, pero aún así, mi rechazo hacia él había tenido mucho que ver. Esto en contraste con la llegada de Vitani, que, por el contrario, me hacía sentir dichoso, pleno… Casi me sentía como un padre primerizo. La amé desde el primer momento que la vi. Era como una pequeña luz en medio de mi eterna oscuridad, era como la fuerza que me motivaba a seguir adelante, ¡Era mi hija! ¡Mi princesa! Mis emociones eran indescriptibles en esos momentos. Confusión, alegría, culpabilidad, júbilo… todo a la vez.

Pasados unos días, le ordené a Raczo que convocara a todos los animales del reino para que asistieran a la presentación de Vitani. Mi sorpresa fue enorme al descubrir a las faldas de La Roca Del Rey, miles de animales que esperaban ansiosos conocer a la "pequeña Vits" como le decíamos de cariño. Y lo más increíble de todo fue que sí se animaron a asistir apesar de que el clima no era el más favorable y de que los alrededores todo se veía oscurecido.
Cuando Rafiki la vio, sonrió y me dijo:
—¿Será ella tu heredera?
Al decir esto, entré en un gran conflicto interno.
—No lo sé —fue mi respuesta.
Rafiki me miró con desaprobación, después la cargó. Se acercó con mucho cuidado a la punta de La Roca Del Rey, y la levantó muy alto para que todos la vieran. Un rayo de luz atravesó las negras nubes y tocó a la pequeñita. "Madre Fabana por favor Bendícela y protégela siempre, madre Fabana a ti también te la encargo mucho". Pensé entre mí.

"Mi querida hija, te llevo siempre conmigo
Vitani princesa segunda, llena de elegancia, yo te cuidaré.
Ven conmigo yo te enseñare ese camino,
yo te enseño este destino que algún día tendrás que recorrer.

Miro tus ojos azules como el mar y contigo eres toda mi fuerza, en ella todo lo que conmueva es tu esplendor encanto que lo lleva en estas tierras oscuras, mi Vitani a mi hija que mas añoro en esta tierra celestial
Mi Vitani te amo mi querida hija de mi vida
Vitani a la que daré siempre toda mi ternura

Porque está en cada momento dentro de mi mirada llena de fraternidad
mi Vitani hija mía te quiero como a nadie má
s.1"

1 Poema escrito para esta historia por cortesía de "Nalaimbaoskm , poetisa y amiga perteneciente a la, hoy inexistente comunidad virtual "La Tierra de Simba".