CAPITULO 88: La petición de Kula

Scar Narrando:

Y como si mi madre hubiera escuchado mis suplicas, esa noche decidí caminar por ahí, para reflexionar sobre la situación con respecto a Vitani. Caminé por horas en busca de respuestas, atravesando incluso las fronteras del reino. Fue entonces, cuando me percaté de que no había ninguna hiena patrullando la frontera, esto se me hizo extraño.

Más tarde, escuché unos terribles alaridos, a lo lejos, más allá del reino, justo a las afueras. No le tomé importancia "una gacela agonizando" pensaba yo, hasta que LO percibí, ¡Eran rugidos de león!, pero no cualquier rugido; eran rugidos de auxilio. Levanté mis orejas atento a los ruidos, y corrí hacia el lugar de su procedencia. Olía a sangre. Así que me dirigí corriendo lo más rápido que pude. No me importó si eso implicaba poner mis patas fuera del reino.

Pronto, encontré miles de Hienas comiendo felices algo que no pude divisar bien. Mi mente comprendió por qué no había nadie cuidando los límites del Reino.

-¿Qué hacen ustedes aquí, y tan lejos del reino? ¡¿Qué no deberían estar patrullando la frontera?! ¡FALKUR! ¡¿Dónde está Falkur?!

—Aquí estoy señor.

—Explícame, ¿Qué significa todo esto!

—Lo que sucede señor, es que nosotros…

—¡Ustedes deben cumplir con su trabajo patrullando como debe ser!

Después me acerqué a todas las hienas y comencé a rugirles con furia.

—¡Fuera, todas! ¡Fuera de aquí, inútiles!

Las hienas salieron despavoridas. Yo me preguntaba a quién estaban atacando. Cuando el lugar quedó despejado, mis dudas tuvieron respuesta; encontré a Kula agonizando. Su cuerpo deformado por el ataque, y justo ahí, yo no pude evitar sentir lástima por ella, había sido una leona tan tierna y hermosa, además sólo de imaginar su calvario… Ella agonizaba espantosamente y eso me estremecía por completo.

Aún consiente de pronto me miró. Ella jadeaba mucho. Su mandíbula temblaba. Después, abrió la boca con mucha dificultad y me dirigió, lo que serían sus últimas palabras:

—Sé que eres un maldito, pero aun así necesito pedirte algo: cuida de mi hijo Mabatu-Habusu, ¡Debes Prometerlo!, él está tan indefenso en este gran mundo, y yo soy lo único que tenía en la vida. Acepta a mi pequeño, por favor.

Su mirada reflejaba, no sólo angustia, sino una sincera súplica. Pronto, una lágrima recorrió su mejilla, después vi cómo sus ojos perdieron ese brillo vital. Con una zarpa cerré sus parpados, y le dije:

—En nombre de Roh´kash, La Gran Madre, lo haré. Descansa en paz. Bhavaa Antayee Roh´kash

Después escuché muy a lo lejos un tenue chillido. El pequeñito del que me hablaba la leona estaba tirado en el suelo. Estaba demasiado retirado de donde estaba su mamá. Muy posiblemente la leona lo había lanzado muy lejos tratando de salvarlo.

Era un niño que a juzgar por las apariencias tenía el mismo tiempo de vida que Vitani. "¡Oh, madre Uru! Gracias por enviármelo." Pensaba yo. Por fin el reino tendría un heredero –macho-, y yo, un nuevo hijo.

Lo sostuve por la parte superior del cuello, y lo llevé a La Roca Del Rey. En cuanto lo hice, el pequeñito, como por arte de magia dejó de llorar.

Todavía era de madrugada por lo tanto las leonas de la cueva seguían durmiendo. No quise molestar a Zira, así que lo acurruqué entre mis patas delanteras. El pequeñito me miraba profundamente. Muy atento. Vi que tenía mi mismo color de ojos y mi mismo tono de pelo. Fue cuando decidí renombrarlo. Kula me había dicho que se llamaba Mabatu-Habusu1, pero yo en realidad, quería que llevara en su nombre mi esencia, quería que tuviera algo de mí, lo que me llevó a escoger un nuevo nombre perfecto para él. Este nombre tenía exactamente el mismo significado que tenía mi sobrenombre; cicatriz.

Después el pequeñito bostezó tiernamente. Bastó solo una mirada para encariñarme con él. "A pesar del poco tiempo juntos, ya te amo Kovu2, hijo mío." le dije. Después ambos nos pusimos a dormir.

Redactora:

A la mañana siguiente, todas las leonas de la manada, incluyendo Zira estaban sorprendidas por la llegada del pequeño.

—¿Y ese niño, quién es? —preguntó Zira.

—Es el nuevo miembro de la familia. Y se llamará casi como yo: "Kovu".

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1 Mabatu, nombre del primer heredero de Scar según las crónicas. Habusu, nombre del segundo herededro según la misma obra (hijo de Mabatu/Baba). Así pues ambos personajes vendrían siendo propiedad de Burkitt y Morris, sin embargo, unicamente he ocupado los nombres (y los uní en uno sólo), no en sí a los 2 personajes, ni sus características como tales. De cualquier manera yo aquí coloco los créditos.

2 Dato curioso: En la película El Rey León Dos, Kovu en realidad se llama igual que su padre (adoptivo), puesto que Kovu en idioma africano significa Scar. Scar y Kovu significan lo mismo: Cicatriz.