CAPITULO 1
El sol iba ascendiendo lentamente en el cielo despejado. Alcanzó un ángulo tal que sus rayos impactaban sin piedad directamente sobre los ojos de Mio, quien no pudo evitar abrirlos al sentir la molestia de la luz y el calor sobre su cara. Su vista estaba un poco borrosa, sus músculos relajados, y sentía gran tranquilidad para haber despertado en un lugar 'nuevo' para ella. Le tomó unos cuantos segundos recordar la noche anterior y entender la situación. Se había quedado dormida con Ritsu después de llorar.
"¡¿Dormida con Ritsu!" El asombro y nerviosismo se hicieron visibles en su rostro mientras se sentaba en la cama y registraba la escena detenidamente. Justo ahí, a su lado, Ritsu dormía con el rostro mirando al lado opuesto a la ventana. La expresión de Mio se suavizó al ver lo profunda y tranquilamente que dormía, mantenía una posición protectora. "Estuviste cuidando de mi toda la noche…" Estiró una mano hasta alcanzar su rostro. Se detuvo un instante al notar la calidez que sentía, acariciaba con extrema delicadeza la mejilla de Ritsu, como si de la más valiosa pieza de arte se tratara. "…y pensar que te ves tan indefensa ahora." Casi inconscientemente Mio acercó su rostro, se detuvo un segundo al detectar un aroma que la embelesaba e inhaló profundamente antes de posar sus labios con suma suavidad sobre la frente de su mejor amiga. "Tan indefensa que dan ganas de…" Mio sacudió su cabeza rápidamente para dispersar sus pensamientos.
Ante aquel movimiento repentino, Ritsu se acomodó en la cama entre sueños, murmurando cosas indescifrables para Mio, por más que se esforzó para entender lo que decía. Decidió ignorar lo que acababa de hacer y se dispuso a cambiarse en silencio, pensando en las clases, en qué estarían haciendo sus amigas del club de música ligera, en el nuevo dormitorio donde vive, en cualquier cosa para evitar pensar en Ritsu.
-Buenos días – Mio se sobresaltó dando un pequeño grito. Ritsu rio al ver tan exagerada reacción.
-B..buenos días – respondió evitando mirarla mientras fingía arreglarse la ropa.
-Oh, ya estás cambiada, ¿es tan tarde? – preguntó Ritsu entrando en plena conciencia.
-No, cerca de las 8am, pensaba salir a comprar cosas para el desayuno. – Mio recuperó la compostura.
-Dame 1 minuto y estaré lista, también quiero conocer los alrededores. – no había terminado de decir esto y Ritsu ya había preparado su ropa y se estaba cambiando. Sí, ahí mismo, frente a Mio. Se habían cambiado en presencia de la otra varias veces antes, aún así la bajista sintió que debía mirar a otro lado, sólo por si acaso.
Aprovecharon la oportunidad para presentarse y hablar apropiadamente con la administradora de los dormitorios, Yoshida Tamae. Se trataba de una joven de mediana estatura y cabello castaño oscuro y largo. No debería tener más de 22 años, comentó que por diversas razones había suspendido sus estudios y se encargaba de la administración de los dormitorios de momento.
-Siéntanse libres de acudir a mi si se presenta algún problema – finalizó con voz amable y una cordial sonrisa.
-Muchas gracias, Yoshida-san – respondió Mio con igual cortesía.
-Por favor, llámenme Tamae, "Yoshida-san" me hace sentir un poco vieja.
-Entonces, nos vemos luego, Tamae-san – se despidió Ritsu y salieron del edificio
Una vez afuera, dieron un vistazo para ubicarse. La universidad estaba a 4 cuadras de los dormitorios de mujeres, Tamae-san había comentado que al lado opuesto de ella se encontraban los dormitorios de hombres de una universidad afiliada cercana, no sería raro verlos usualmente solían ser los novios ideales de toda chica de que asistiese a la Universidad Femenina. En dirección opuesta podrían encontrar todo lo que necesiten en un minimarket. En la misma dirección, pero 6 cuadras más lejos encontrarían una zona comercial con diversos puestos y precios más bajos que los del minimarket.
Estuvieron prácticamente todo el día conociendo la zona, memorizando el camino hacia toda tienda o lugar que les interesase o pareciese conveniente. Tomaron la oportunidad para desayunar y almorzar en los restaurantes familiares cercanos, además tuvieron tiempo suficiente de comprar cuadernos y otros útiles para las clases.
-Creo que ya deberíamos regresar –dijo Mio al salir de una librería, cargando algunas pesadas bolsas con dificultad.
-¿Tenemos todo lo necesario? – preguntó Ritsu mientras ayudaba a cargar algo más de la mitad de las compras.
-Si, ya compramos suficiente por hoy.
Se dirigieron de vuelta a los dormitorios, cenaron algo ligero y fueron a dormir. Ambas estaban emocionadas, al día siguiente empezarían las clases.
Lunes en la mañana. Mio se despertó considerablemente temprano a pesar de que su primera clase empezaba a las 10am. Se sentó en el escritorio a contemplar su horario y compararlo con el de Ritsu. "¿Cómo no le presté atención a esto antes?" Se sentía insegura, no había notado hasta ahora que solo estaría con Ritsu en 2 de los 5 cursos en los que estaba inscrita. Lo ideal sería estar juntas en todas las clases, no tener que alejarse por mucho tiempo. Realmente no había nada que pudiera hacer y Mio lo sabía, la universidad tenía la política de escoger los horarios para los ingresantes sin lugar a reclamo. Afortunadamente coincidían durante descansos y el inicio y fin de clases, a decir verdad lo único que cambiaba era el orden de los cursos durante la semana.
-Ritsu, será mejor que salgamos pronto – dijo Mio un tanto nerviosa.
-¿Eh? Falta poco menos de una hora para las clases, creo que tenemos tiempo más que suficiente.
-¿Quieres arriesgarte a llegar tarde en tu primer día? Darás una pésima imagen a los profesores desde el principio.
-Hai, hai, vamos… -respondió con desanimo mientras cogía sus cosas.
Ritsu acompañó a Mio hasta la puerta de su salón, la bajista no había dicho palabra durante el camino.
-Gracias, nos vemos en la tarde…- dijo repentinamente dispuesta a ingresar al aula.
-Mio, aún faltan 10 minutos para tu clase, no es necesario que entres.
-Si no te vas ahora no llegarás a tiempo. – replicó.
- 10 minutos son más que suficientes para encontrar un salón, estamos en la misma facultad después de todo. Y deja de estar tan nerviosa, te irá bien, harás un montón de nuevas amigas.
-Si tu lo dices… - Mio sabía que ella no era capaz de hacer amigas con tanta facilidad, si no fuera por Ritsu nunca hubieran sido amigas, y no hubiera podido obtener valor suficiente para relacionarse con otras personas durante la escuela.
-Parece que ahí viene tu profesor, adiós, te pasaré a buscar para almorzar. – dicho esto Ritsu se fue y Mio entró a su salón antes que el profesor estuviera demasiado cerca.
Los salones eran amplios y al estilo anfiteatro. Mio se sentó en una fila intermedia, pegada al pasadizo de salida. El profesor dio la bienvenida e inició las clases. Por otro lado, cuando halló su salón y luego de pedir disculpas ante toda la clase por la tardanza, Ritsu se sentó en el asiento más cercano a la puerta, la clase no le pareció tan aburrida como esperada pero tampoco diría que fuese su favorita. Al terminar, se quedó unos minutos presentándose y conversando con algunas compañeras. Luego fue a buscar a Mio, a medida que se iba acercando notó que su amiga también intercambiaba algunas palabras con otras compañeras. Mio la vio y se despidió, yendo a su encuentro.
-Parece que no estuvo tan mal, ¿verdad? – dijo Ritsu de forma alegre.
-La clase estuvo bien, y también pude conocer a un par de compañeras. Parecen ser agradables. – respondió Mio sin mucho interés.
La figura se repitió a lo largo de la semana. Las clases se mantenían ligeras dado que recién empezaban, ambas conocieron a sus compañeras, con algunas compartían más de una clase juntas. Como era de esperarse, Ritsu se ganó la simpatía de la mayoría de ellas rápidamente; Mio, sin embargo, iba a su propio paso. No habían tenido suerte suficiente para estar en los mimos salones que Mugi y Yui.
El tiempo pasó sin mayores cambios, excepto uno. La popularidad de Mio había crecido enormemente para la segunda semana. Algunas la admiraban de lejos, viéndola pasar, saludándola ocasionalmente. Otras, le hablaban directamente, se juntaban con ella durante las clases, trabajos u horas de estudio. Ciertamente no pasaba de admiración y respeto, pero si estuviese permitido, habrían formado un club de fans de Mio nuevamente. Responsable, amable, y con un cuerpo envidiable, Mio era el modelo a seguir de muchas e incluso entre los chicos del dormitorio cercano se escuchaban rumores sobre ella.
-Desearía ser invisible por un momento- dijo Mio en un suspiro mientras hacía los deberes en su escritorio, lo cual no representaba ningún problema luego de explicar la misma lección una y otra vez veces a toda aquella que se lo pedía. No es que le molestase ayudar a los demás, todo lo contrario, le hacía sentir parte del grupo. Pero si hay algo que Mio no soporta, es ser el centro de atención.
-¡Oh, no! ¿Qué sería de este burdo campus sin la brillante presencia de Mio-sama? ¡Nosotros, los plebeyos, sucumbiríamos en desesperación! – se burló Ritsu con voz dramática. Mio había sido popular en todas las etapas escolares, la situación no era sorpresa para nadie. En ese momento sonó el celular de Ritsu y contestó, justo a tiempo para evitar el golpe que Mio se disponía a darle en la cabeza.
La expresión de Mio se suavizó muestras observaba a su mejor amiga conversar. "Eres auténtica y directa, el cariño que tienen los demás hacia ti es más sincero." Sus ojos se perdieron examinando cada movimiento y mueca que hacía la baterista. Sus expresiones, el movimiento de sus manos, la mirada que tenía, todo parecía encajar perfectamente, no había nada fuera de lugar en ella. Mio regresó a ver su cuaderno de notas en un intento por despejar sus ideas. Recordó la noche en que se mudaron, cuando pudo dormir inocentemente al lado de su amiga, sintiendo su calidez..
-…quieres, Mio? – no había notado que Ritsu ya había terminado de conversar por celular y ahora se dirigía a ella. Volteó la cara en dirección a la voz que le hablaba, para encontrarse a escasos centímetros del rostro de su amiga, quien se había ido acercando para captar su atención. Inmediatamente Mio regresó la cara hacia su tarea, incluso fingió pararse a consultar un libro para esconder sus mejillas enrojecidas.
-Lo siento, no te escuché bien.
-Si quieres acompañarme a un mixer esta noche con algunas amigas.
-¿Esta noche? –preguntó algo confundida.
-Si, debo encontrarlas en el karaoke en un par de horas y una de ellas está enferma asi que nos falta una persona, ¿Qué dices?
-Paso. – respondió Mio en tono frio regresando a sus deberes.
-Por favooooooor! – suplicó Ritsu insistentemente.
-No, es mi última palabra.
-Bien. – Ritsu se paró como si ya no le importara, Mio la miró de reojo – parece que ya no tienes problemas en quedarte sola por la noche. No olvides cerrar la puerta para evitar a los ladrones y pervertidos, aunque eso no será de mucha ayuda contra los espíritus vengativos – continuó despreocupadamente- con un poco de suerte no notarán que estás aquí.
-¡Detente! Está bien, iré contigo. – se rindió – Pero regresaremos antes de que se haga muy tarde.
-¡Yay! –Ritsu celebró su victoria abrazando a Mio, luego hizo una pequeña reverencia – no se preocupe Mio-sama, regresaremos antes de que su carruaje regrese a ser una calabaza y usted pierda un zapato por el apuro.
Fueron las últimas en llegar al karaoke. Dos chicas más y cuatro chicos se encontraban conversando mientras esperaban su llegada. No perdieron tiempo en entrar a una sala, donde se acomodaron de forma intercalada, Ritsu y Mio en extremos opuestos. Luego de las presentaciones y de pedir bebidas para romper el hielo, dos de los hombres empezaron instantáneamente a hablarle a Mio. Le hacía todo tipo de preguntas, desde lo más básico, como su edad y su hobby, hasta sus planes para el futuro. Por su puesto, Mio estaba incómoda con toda atención extra que estaba recibiendo, y se limitaba a responder las preguntas mientras permanecía encogida en su lugar mirando al piso.
Una chica de cabello castaño largo también parecía nerviosa. A su lado estaba sentado un chico de complexión mediana y cabello castaño oscuro, quien tampoco podía seguir una conversación de forma fluida. De pronto, una estudiante cogió el micrófono y se dispuso a animar las cosas con una canción. Ritsu le siguió el juego sin pensarlo dos veces, a lo que se sumó el chico restante. Luego de una hora, el ambiente estaba mucho más relajado.
-Ah…que buena canción! –exclamó Ritsu dejándose caer sobre uno de los sofás luego de haber estado cantando varias veces seguidas. Centró su mirada en Mio, la bajista aún mantenía una expresión complicada, las mejillas ligeramente sonrojadas, aunque mucho más amable y menos forzada que al inicio.
-Esa chica tímida, ¿es tu mejor amiga? – preguntó cordialmente un chico de cabello negro que se sentó al lado de Ritsu, era un poco más alto que Mio y tenía el mismo color de ojos, su voz era alegre y cordial. Parecía tener intenciones de mantener una plática normal más que de recolectar información –a diferencia de los otros dos- por lo que Ritsu respondió despreocupada.
-Sí, la conozco desde hace bastante tiempo y ahora compartimos habitación. ¿Cómo supiste?
-Pues…te ha estado mandando miradas suplicantes desde hace un buen rato. Parece que la obligaste a venir.
-Jeje…algo así… -Ritsu evitaba mantener contacto visual con Mio. – Por cierto, tu eres…
-Matsumoto Takumi, puedes llamarme Takumi. Tu eres Tainaka Ritsu-san, la talentosa baterista llena de energías. Que parece disfrutar haciéndole pasar un mal rato a su mejor amiga. – Takumi habló con una sonrisa en la cara, su tono de voz no era ni muy monótono ni demasiado entusiasta.
-¡Un acosador! – acusó en burla Ritsu
-No realmente, solo presté atención a las presentaciones.
-Entonces, ¿qué me puedes decir de mi mejor amiga?
-Su nombre es… Aki..moto-san? – soltó no muy seguro y con expresión confusa, para oir instantáneamente la risa de Ritsu y luego corregir su error – ¡Ah, era Akiyama! Estuve cerca. Lo siento, solo presté atención a tu presentación.
Por su parte, Mio había notado cómo Ritsu reía alegremente junto a un extraño. Su estómago se revolvió, y empezaba a sentirse molesta sin razón aparente. No pudo evitar que sus emociones se expresen en su rostro.
-Mio-chan, ¿te sientes bien?- preguntó uno de los chicos que no la había dejado sola en toda la reunión.
-La verdad me estoy sintiendo un poco enferma –dijo en voz alta, dejando atrás cualquier signo de timidez o nerviosismo. Se paró repentinamente y tomó a Ritsu de la muñeca -¿te molesta si regresamos a casa? – esto último fue apenas perceptible, y sin cruzar mirada alguna con su mejor amiga.
-Está bien, ya se estaba haciendo tarde de todas formas. – Ritsu aceptó suponiendo que Mio ya no soportaba la situación, o tal vez de verdad estuviese enferma. – Matta ne, Takumi-kun.
-Hasta luego, Ritsu-san – Takumi se despidió manteniendo una sonrisa comprensiva.
Se acababan de conocer y ya se llamaban por el nombre. Mio sintió que su estómago dio otro vuelco y salió de la sala caminando lo más rápido que pudo.
-Mio, ¿podrías ir más despacio? No sé cuál es el apuro. –Ritsu corrió un poco para andar al lado de Mio, quien la ignoró. – Entiendo que tuvieras ganas de irte, pero no podíamos hacerlo tan rápido, lo siento. –Se disculpó despreocupadamente.
-¿No podíamos? –preguntó Mio en forma fría.
-No, verás, yo tenía tantas ganas como tú de participar. Pero, ¿recuerdas a Hiromi-san? La chica de pelo castaño y largo. Queríamos ayudarla a que pase más tiempo con Hiroshi-kun. – Ritsu mantuvo el paso mientras explicaba – fue un alivio que Takumi-kun estuviera ahí, hacía falta alguien que no te esté persiguiendo para variar. – Mio fue yendo cada vez más despacio, hasta casi detenerse, Ritsu ya se encontraba más adelante.
-Parecías disfrutar demasiado de la conversación. – dijo amargamente, casi en un murmullo, sin que Ritsu la oyera. Mio no volvió a decir ni una palabra en el camino.
A/N: ¿Existe alguna traducción adecuada para "mixer"? No se me ocurrió ninguna, :/ por aquí no es tan común que digamos.
Mio siempre es la que obtiene montones de atención, así que se me hizo interesante que Ritsu obtenga un poco aunque sea de una sola persona ^^
Estoy segura que deben haber varios errores por ahi, por alguna razón no me gusta revisar cada vez que termino un capítulo, haganmelos notar y los corregiré tan pronto como pueda.
Por favor déjenme sus opiniones, me gustaría saber qué estoy haciendo bien o mal. Si debería seguir, si debería dejar de escribir por el bien de la humanidad u_u
Ah! y no olviden recomendar a sus amigos :D a darse una vuelta por la sección de K-ON, a escribir y dejar reviews! Ja ne!
