Capítulo 94: La tierna visita de otro hijo
El resto del día estuve muy abatido. ¡Sólo imaginen los pensamientos que atormentaban mi mente; Tenía un hijo que no sabía siquiera quién era yo, y no podría saberlo nunca!, y a eso se le sumaban todos los problemas reales y existenciales que ya traía cargando encima.
La verdad es que la visita de Mheetu me había traído mucha alegría, pero a la vez una pena profunda en el corazón.
Y así, queriendo huir de todo y de todos, me fui a mi cueva a pensar; a cuestionarme una y otra vez sin descanso, los motivos que me había llevado a hacer de mi vida, una interminable pesadilla.
En eso estaba cuando el pequeño Kovu entró sigilosamente a mi cueva. En cuanto lo vi, me sorprendí:
"Kovu, ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar jugando con Vitani?"
El pequeño Kovu se acercó y se acurrucó junto a mí, diciéndome:
"No me gusta verte triste, Scar."HAGA CLIC PARA VOLVER AL INDICE
En aquellos momentos sentí como si un elefante me hubiera lanzado un chorro de agua helada con su trompa:
"¿Scar?, pero… ¿Por qué me llamaste así, hijo? ¿Por qué no me llamaste 'papá' como siempre lo haces?
"Es que ya no puedo decirte papá."
"Pero, ¿por qué no, hijo? ¿Acaso ya no soy más tu 'papi Scar'?, sólo llámame "papá" como antes. Como siempre."
Kovu me miró a los ojos, y con gran sinceridad, dijo:
"No puedo. Ya no puedo." Entonces vi cómo las lágrimas comenzaron a salir de sus tiernos ojos verdes.
"Pero, ¿por qué no, Kovu?"
"Bueno… es que…," el pequeño titubeaba–; "Un día Nuka me dijo… Nuka me dijo… que yo… Bueno, que yo… Era adoptado… ¿Eso… es cierto?"
Entonces tragué saliva, y sin más remedio, respondí:
"Sí, Kovu, es cierto. Sin embargo, aunque no seas de sangre, tú eres MÍ hijo y te amo, y eso nada ni nadie lo va a cambiar, por eso, no olvides nunca el amor que te tengo y te tendré. Tú y yo, somos parte uno del otro."
Kovu se aferró entonces con fuerza a mi pata derecha, y dijo algo que, aunque no me devolvió el privilegio de ser llamado "papá" por él, sí me hizo sentir muy bien:
"Por supuesto, Scar. Yo te quiero, y por eso, tú ya eres parte de mí."
"Y tú de mí," le dije entonces, después Lo abracé con una de mis zarpas, y agregué: "Eres muy noble al venir hasta acá sólo para hablar conmigo. Te quiero mucho, Kovu."
"Yo también te quiero, Scar." Me respondió. Tras varios segundos de haberse quedado conmigo, acomodé al pequeño Kovu entre mis zarpas delanteras, y tiernamente comenzó a quedarse dormido en ellas.
