Capítulo 97: La cuenta regresiva ha comenzado
Una tarde, caminaba yo entre unos hermosos pastizales cubiertos de bellas flores. A lo lejos pude ver una hermosa cascada, tan cristalina y pura que me acerqué a observarla.
Miles de flores flotaban en el agua. Era en verdad un espectáculo sorprendente. Había aves a los alrededores que entonaban dulces melodías, y de vez en vez revoloteaban muy cerca de mi rostro. Curiosamente no me pregunté en qué momento fue que había llegado hasta allí, ni de qué manera. Sólo me quedé contemplando maravillado aquel panorama, atónito, asombrado.
Tras un buen tiempo de no perder de vista aquella maravilla, escuché de pronto, una voz femenina que parecía salir de la nada.
"Muy pronto, verás cosas más hermosas que esta cascada."
"¿Ehh, quien anda ahí?", pregunté atemorizado, y buscando con los ojos el origen de aquellas palabras.
La voz comenzó a reír suavemente. "Pero Taka, tú sí lo sabes, sólo que te da miedo creerlo. Mira hacia atrás."
Volteé y detrás de mí, y fue cuando la vi:
"¡Mutti, Fabana! ¡Por los dioses! ¿En verdad eres tú?
"Sí hijo mío, soy yo..."
Su rostro reflejaba un inmenso amor. Me acerqué a ella corriendo. Estaba muy emocionado. Yo no lo podía creer; ¡Era Fabana! ¡En verdad era ella! La abracé fuertemente, y comencé a llorar como un cachorro. "Me has hecho tanta falta" le dije.
"¡Oh, hijo mío! Aquí estoy. Siempre lo he estado."
Nos quedamos abrazados por largo tiempo. Al principio pude sentir su calidez. Pero poco a poco comencé a sentirla cada vez más y más fría. Eso me inquieto.
"Estas fría, Mutti. ¿Qué sucede?"
Ella me miró con un dejo de preocupación.
"No hay tiempo para explicaciones. Mi tiempo se agota y es necesario que yo te de un mensaje."
Guardé silencio. Ella hablaba lenta y pausadamente.
"Hijo; Has hecho muy bien al adoptar al pequeño Kovu. Él tiene la misión de reparar aquello que, llegado el momento de tu partida, quedará inconcluso. Hazlo tu heredero. Él está destinado a ser un gran rey. Escucha con atención: Debes hacerle su ceremonia de cubrimiento, cuanto antes. Que no te importe la edad del chico, debes hacerlo. Sólo así lo ayudarás a cumplir su misión." Finalizó, haciendo gran énfasis en la frase "cuanto antes".
"De acuerdo. Lo haré." le dije entonces con firmeza.
"Mi tiempo en el mundo de Ma´at ha llegado a su fin. Ahora debo partir."
Volteé hacia arriba y vi una luz muy brillante que la iluminaba. Fay tocó mi cabeza con una de sus patas.
"Cuando llegue tu momento, yo abogaré por ti frente a la deidad Anubiam. Tu madre Uru también lo hará. La cuenta regresiva de tu vida ha comenzado. El momento se acerca. Despídete de tus seres amados como si fuera la última vez. El momento se acerca."
"Espera Fay, ¿Qué significa todo eso?" Pregunté desesperado; "¿Y, quién es Anubiam?"
Sin embargo Fabana ya no me respondió. Se limitaba a mirarme y a decir "el momento se acerca" una y otra vez, disminuyendo su voz poco a poco, y de pronto, como por arte de magia, comenzó a elevarse a los cielos. "El momento se acerca".
Todo se volvió oscuro.
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Y de pronto, desperté.
Y fue ese sueño revelador el que me haría reflexionar y evaluar el rumbo que había estado tomando mi vida durante todos estos años.
Y fue por ese revelador sueño que tomé una importante decisión que le comunicaría a Zira al alba.
