Capítulo 99: Una invitación rechazada y una guerra declarada

Esa misma tarde ordené a Raczo que diera el aviso a todos los súbditos acerca de la ceremonia de Kovu, después le señalé que volara directo hacia los reinos colindantes para que invitara a los representantes reales de estos. Tal vez tres de ellos nos habían bloqueado, pero sí era de suma importancia que reconocieran a Kovu como el nuevo gobernante.

Pronto el ave regresó con el informe:

–Señor –comenzó Raczo con la voz agitada –He viajado para invitar a los gobiernos vecinos como usted me ordenó, y este es mi reporte: En primera, el rey Mheetu sí aceptó venir.

Al escuchar esto, mi corazón dio un brinco. Mi hijo Mheetu asistiría al cubrimiento de Kovu; ¡Volvería a verlo aunque fuese por poco tiempo!

–Como segundo punto –Continuó el buitre –Los gobiernos de los reyes Tuni, Sabaru y Shizán, en conjunto, me han dado la misma respuesta, y es la siguiente –Zazú se aclaró la garganta y comenzó a recitar el recado que dieron los soberanos vecinos:

"Nuestros reinos se han rehusado a reconocer la soberanía del monarca Scar como legitima, así como la de su futura descendencia, por lo tanto rechazamos abruptamente la invitación a la ceremonia de cubrimiento de cualquier descendiente suyo. Por otro lado, las condiciones que hemos establecido para desbloquear y restablecer relaciones favorables con su gobierno siguen en pie, y continuación las enumeraremos:

1- La destitución del rey Scar -es decir, de usted-.
2- La aceptación del príncipe Saizé, hijo de su majestad Shizan, como el nuevo gobernante de las tierras del difunto Mufasa.
3- La expulsión de todos los miembros del ejército de Haki de Las Tierras del Reino.

De no acceder a las cláusulas, el desbloqueo de Las Tierras Del Reino no será concedido.

-¡DEMONIOS! –Vociferé, y comencé a caminar de un lado a otro lleno de fueria, como una fiera enjaulada. La noticia me llenó de rabia e impotencia. Esa declaración había destruido la poca paciencia que me quedaba. Sentía que la sangre me hervía. Lancé un gemido lleno de impotencia, y mi boca se llenó de blasfemias.

–No pienso aceptar ninguna de sus estúpidas clausulas. No traicionaré a mis amigos del ejército de Haki, tampoco renunciaré al trono, ni desistiré de mis planes de heredar a Kovu el reino. Si ellos no reconocen a Kovu como rey, entonces Kovu tampoco lo hará… ¡Raczo!

–¿Sí, alteza? –Preguntó el ave con la voz ligeramente quebrada.

–Quiero que mañana, después de la ceremonia de Kovu, envíes mi respuesta a los reinos vecinos; Diles que si no reconocen a mi hijo Kovu como rey, entonces lo harán por la fuerza. Comuníqueles que este gobierno ha decidido "Declararles la guerra".