He vuelto del mundo de los muertos, en fin, les dejo capítulo, ¿Listos para más cambios drásticos? ¿No? Pues ya se los dejé, un detalle tenemos un P.O.V. No se los indiqué porque creo que la perspectiva se puede ver muy clara. Y buena lectura (Agradecimientos a los reviews al final)
Los ojos marrones se cerraban aún en contra de su voluntad, las voces se escuchaban como suaves murmullos, algo similar a la canción de cuna que Yurio le cantaba a su pequeño bebé, un aroma desconocido le hacía remolino en el pecho, el estómago tenía una revolución de mariposas y las mejillas adquirían un suave color rosado, estaba en un estado de ensoñación profunda y después de mucho tiempo no se sentía mal. Sus brazos y cuello hormigueaban, el calor que su cuerpo desprendía había aumentado de forma ligera, un par de décimas, hasta que el sonido de un disparo le aturdió, pudo apreciar la forma de una dama, tenía el vientre bastante abultado, su frente tenía una perforación y un arma de gran calibre estaba apuntando ahora en su dirección mientras su cuerpo caía sin gracia ni cuidado alguno.
—¡Cerdo!
Esas nunca serían sus palabras favoritas, sentía desprecio y tintes de odio, su nombre es Yuuri, Katsuki Yuuri, no "C-E-R-D-O" como suele deletrearlo y llamarle Yuri, descubrió que el carácter de aquel lobo Omega estaba por mucho alejado del estereotipo que imprimen sobre ellos, la rebeldía, agresividad, y honestidad podrían ser las mejores palabras para describir a aquel, pasaba lo mismo con Otabek, el Alfa era una persona amable, tranquila, centrada y madura, controlaba sus instintos a la perfección y hasta ese día no mostraba señales de interés o afectación por otro Omega, claro ejemplo fue la semana de celo que le acababa de ocurrir, incluso le llevó una botella de agua a su habitación en señal de amistad y piedad.
O quizás muy en el fondo se burlaba de él.
—¿Qué pasa Yurio?
—¿Estás bien?- los ojos verdes le analizaron como si se tratara de un ser con tres cabezas y una antena decorando la coronilla de estas —tus ojos brillaron en un tono dorado y comenzaste a murmurar demasiadas cosas, no te entendí nada.
Sara Crispino se lo había mencionado tiempo atrás, ocho días antes de que Yurio diera a luz su clarividencia se comenzó a disparar, estaba consiente que algo había mal con él, por eso nunca se lo había contado a sus padres, ya tenían suficiente con su hermana, desde que tenía seis años había comenzado con aquella anomalía, al principio creía que se trataban de sueños, pero cuando se cumplieron al pie de la letra como los había visto él, realmente se aterró, en algunas situaciones pudo hacer algo al respecto y cambiar el rumbo que le mostraban, pocas cosas eran buenas, pero la mayoría eran bastante malas, pero ahora presentaba cambios muy notorios, no solo es el descontrol, su molestia es que no puede mantenerse con lucidez adecuada y alterna entre el letargo y la realidad.
—Si, estoy bien, solo necesito descansar y un poco del Té del Cielo.
Aún bendice el día que acompañó a su hermana al Bosque de los Suicidios a recoger comida para los demás, pudo conseguir un par de flores, "Flor de Luna" y "Flor del cielo" ambas, antídotos y medicinas para los humanos o licántropos, estaban muy bien escondidas en el invernadero trasero del onsen, en el fondo de la última mesa, por el extremo inferior del peldaño al suelo. Estaba seguro que ni siquiera los cazadores podrían tener la misma cantidad de flores que él poseía.
—Es raro encontrar a alguien que tenga esas medicinas ¿Tan mal te encuentras?- los instintos maternos estaban muy arraigados a Yuri, quizás por eso aún no le echaba en cara su falta de cuidado que lo llevara a su malestar.
—No estoy tan enfermo Yurio, es sólo un poco de cansancio y las hormonas alborotadas, creo que la presencia de un bebé me está despertando un poco.
El aroma de la habitación era suave, agradable, los únicos sonidos eran las voces de ellos y las respiraciones que daba Danasha, quien estaba envuelta en diversas mantas rosadas y acomodada sobre los cojines acomodados en el suelo, a su costado Yuri sosteniéndole la manita para evitar que despertara, estaban solos en casa, pasaban de las diez de la noche.
Mari estaba en el pueblo por lo que había invitado a comer a sus padres, Otabek estaba haciendo horas extras en la construcción, necesitaba dinero para comprarle un par de prendas nuevas a su hija y Minami había ido a trabajar con el grupo de pescadores por esos días.
—Eres igual de terco que el estúpido de Viktor ¿Lo sabías?
Era raro escuchar a Yuri hablar de su hermano mayor, pero, lo que más sorprendía es la comparativa ¿Tanto se parecía a él?. No sabía si sentirse halagado u ofendido, pero por la poca información que le ha revelado el ruso, quizás consideraría la mueca de molestia.
—Yuri, ¿Qué planean hacer después de todo, a lo que me refiero, ¿Dónde vivirán más adelante? Danasha vivirá en Rusia o en Kazajistán…
—Mi hemano matará a mi hija si se da cuenta de lo que sucedió, eso es lo más seguro- los orbes verdes viajaron hasta el suelo donde una serie de cojines y mantas refugiaban en el calor a la pequeña princesa de hebras rubias, su respiración acompasada podía ser percibida por medio de sus ropas rosadas que subían y bajaban, la diadema de tela estaba un tanto torcida por los movimientos inconscientes que realizaba la bebé dormida, para ambos aquella escena era de lo más dulce. —Ambos pertenecemos a la manada de Otabek, regresaremos a Kazajistán, ellos realmente lo necesitan de vuelta, Temir accedió a cubrirlo en lo que la situación se calmaba, no puede hacer todo el sólo, además, la manada de Otabek le es muy leal, y lo están esperando, de eso estoy seguro.
—¿Entonces el Tratado de Misericordia se ha roto?- el de ojos cafés sintió como su alma se removía inquieta, si aquella respuesta resultaba positiva era seguro que la familia Nekola pondría las manos en el asunto.
—Si, el tratado se ha roto desde que Danasha nació, si ella muere, el tratado puede ser restaurado, pero no dejaré que nada ni nadie la lastime.
—¿Entonces el Tratado de Protección General para Lobos entrará en vigor pronto?
—¿De qué te quejas cerdo? Tan siquiera ustedes tienen el tratado de una sacerdotisa donde los hacen intocables.
—Eso no me preocupa, lo que quiero decir es que esta guerra será demasiado grande. Y aunque no lo creas, nosotros también corremos peligro, si tu hermano cruza la frontera de Rusia y Japón en muy seguro que se tome como una violación al tratado de Vodka y Sake, el tratado de Naomi Adachi solo aplica en las brujas y sacerdotisas.
Yuri observó a su pequeña removerse inquieta entre sueños, como si algo perturbara su paz, con cuidado se acercó a ella y la tomó en sus brazos evitando que llorara, Danasha abrió sus ojos negros como el carbón y analizó a su progenitor por unos segundos para después volver a su rutina de sueño. —Lo que me preocupa es que cualquier Facción de la Asociación de Cazadores nos encuentre, quizás Danasha tenga alguna Mutación Ancestral y tú, es más que obvio que algo te sucede, y estoy seguro que sufres de lo mismo…
Por unos momentos los recuerdos se hicieron borrosos, como si el sueño se hiciera pesado, las cosas se deshacían frente a él y la imagen de Yuri y su hija pasaban a teñirse de negro.
¿Sabes? Para mi encontrarte ese primer día fue el inicio de miles de situaciones que se comentaron a presentar en mi vida.
La respiración de Guang, el emperador de China, se hacía arrítmica, la frente estaba perlada de sudor y varios hematomas adornaban su tierno rostro, su mano estaba cruzando uno de los barrotes de la celda que lo dividía a él de Katsuki Yuuri, frente a ellos, Altin Yuri estaba amordazado y pesados grilletes limitaban sus movimientos en manos y pies, estaba seguro que el muy maldito se estaba riendo de su apariencia en esos momentos, debían de buscar una forma de salir de aquel lugar de inmediato.
Yuuri respiraba tranquilo, ajeno a aquella situación, y es que desde que habían sido confinados a la celda por Jean-Jaques los constantes abusos por distintos cazadores y una que otra bruja se habían vuelto algo rutinarios, y solo llevaban ocho días allí. Un sonido similar al metal estallando le hizo volver a la realidad por un momento, al parecer su compañero de celda ruso se acababa de retirar la mordaza de la boca, finos cortes iban de la comisura de sus labios hasta la oreja en ambos lados, simulando una sonrisa macabra, la curación iba lenta, lo cual apuntaba a que un arma de plata había sido la causante de aquello.
—Estúpidos… Sabes que el cerdo despertará tarde o temprano ¿Verdad?
Los ojos claros del chico mostraban una respuesta que en aquellos momentos no se podía dar, sus habilidades nunca habían sido utilizadas hasta aquel extremo, pero se negaba a la idea de que su compañero, un Omega gestante sufriera por mucho tiempo allí.
El ruso cayó en shock al ver el abdomen algo ondulado y un cardenal violáceo en la parte trasera de su nuca adornarle a su "Compañero de Japón". Viktor nunca había mostrado interés en algún Omega a menos que se tratara de calmar un poco el calor que su celo rara vez le otorgaba, pero, llegar al extremo de marcarlo y preñarlo, aquello era digno de admirar, Katsuki siempre le sorprendía y ese día no era la excepción.
—Y tú ¿Qué habilidad tienes mocoso?.
—Precognición- la voz sonaba áspera, débil y ahogada, la falta de agua en esos días ya le estaban pasando la factura de forma gradual. —Estoy haciendo que Yuuri-kun pueda ver sus cosas del pasado para distraerlo de esto.
—Ah, claro, ¿Ya intentaste ponerle la imagen de Viktor? , quizás lo calme.
—¿No es extraño? Tres Omegas sin nada en común sentados en un calabozo en Francia rogando por nuestras vidas…
—Te equivocas, tenemos mucho en común- la voz de Yuri se hizo un poco más gruesa mientras con sus dientes quebraba las cadenas que lo mantenían apretado en las piernas.
—¿En serio?- vivir tantos años esconido para Guang fue algo que lo alejó del mundo real, por lo que la situación le era desconocida en su totalidad.
—Ustedes dos tienen Mutaciones Genéticas muy interesantes, y yo, soy el señuelo para que mi hija sea entregada.
Una mirada de desolación fue la respuesta del chico antes de volver a tomar las manos de Yuuri y cerrar sus ojos permitiendo que los tatuajes tribales aparecieran en su rostro, materializando las experiencias de Katsuki de nueva cuenta.
Detalles tan suaves o bruscos que me hacían recordar el porque estoy vivo
Volvió a abrir sus ojos y observó a Sara Crispino despedirse de forma amable deseándole un buen fin de semana, ¿En qué momento había transcurrido todo? Alarmado observó la fecha en el pizarrón, habían transcurrido dos meses desde la plática con Yuri acerca de su cachorra, quizás una buena taza de Té de Flor del Cielo podría mitigar aquellos males. Acomodó las cosas en su mochila y se dispuso partir a casa, el cielo de aquella tarde estaba despejado en su totalidad y a pesar de ser una ciudad que se ubicaba en la costa el clima no estaba nada mal, ráfagas de aire fresco se presentaban de forma esporádica para revitalizar el ambiente.
Una vez que abandonó las instalaciones decidió tomar el camino largo a casa, era muy probable que ese día que ni Otabek ni Yuri estuvieran en casa, puesto que, la nueva familia ahora se encontraba buscando la posibilidad de conseguir un hogar propio temporal cerca de las termas, ya que dos días atrás habían recibido una llamada de parte de Temir, el cual les informaba que él y dos compañeros más de la manada querían darles las bendiciones y un par de obsequios a los nuevos integrantes de su familia, si iban más licántropos a Yu-topia es muy probable que llamen la atención, por lo cual optaron por buscar un lugar para ellos solos.
Tan perdido en sus pensamientos se encontraba que no prestó atención a su camino hasta que sintió un líquido ardiente sobre la piel de su mano, trató de abrir su boca para referir un gemido hasta que el dolor en su cabeza le hizo volver en si, cayó en cuenta que medio cuerpo había impactado contra un poste de luz y el resto con una persona, al igual que él tenía manchas de café en su ropa y observaba con molestia sus zapatos.
—¡Lo siento!- gritó apenado mientras hacía una reverencia, aquello era la primera vez que le sucedía, en definitiva algo iba muy mal con él.
Las facciones de la persona frente a él se endurecieron de inmediato ¿Es que acaso aquel se atrevía a deshacer su buen arreglo personal? Ni esas palabras de lo siento le servirían esa vez, realmente le haría pedir perdón de rodillas y con un pie muy bien acomodado en su cráneo, su mano derecha se amoldó al hombro delgado y lo hizo erguirse.
Su corazón se detuvo unos cuantos segundos, o al menos eso le pareció, el suave aroma a cerezas y flores diversas comenzó a marearle. Tragó saliva con fuerza y admiró a la criatura frente a él.
—¡De verdad lo siento!- volvió a disculparse mientras recogía el maletín que llevaba en la mano devolviéndoselo, por un momento el ruso lo había olvidado —fue muy torpe de mi parte, no presté atención al camino, si quiere venir a mi casa puedo arreglar ese problema en su ropa.
La palabra felicidad y entusiasmo se quedarían cortas para el sentimiento que lo arrasó en verdad, podía sentir como su naturaleza se movía en su contra.
Capítulo 2: Sueños
Los sueños son manifestaciones mentales de imágenes, sonidos, pensamientos y sensaciones en un individuo durmiente y normalmente relacionadas con la realidad. Para la psicología los sueños son estímulos esencialmente anímicos que representan manifestaciones de fuerzas psíquicas que durante la vigilia se hallan impedidas de desplegarse libremente.
Es más que claro, esa persona frente a mi ha despertado la mayor parte de mi naturaleza dormida, la mantiene alerta y complaciente, el aroma es solo un factor secundario, puedo notar sus temblores, como el ligero aroma agrio se despide de su cuerpo producto del dolor, eso me hace reparar en sus manos, una está rojiza en el dorso y ligeramente inflamada. No, no es su culpa, es mía desde un principio, por estar pensando en Yuri no pude percatarme que frente a mi un chico de preparatoria estaba a punto de impactarse, mi café pasa a segundo plano, me molesta verle aquella herida.
—No importa, es sólo ropa- respondo con naturalidad mientras mis manos se alzan en señal de poca importancia, mientras las bajo para colocarlas a mi costado retiro el maletín que estaba sosteniendo.
—Pero ha sido mi error, por favor, permítame ayudarle.
¿Es que acaso no entiende? Mi ropa se ha manchado, no me importa, pero no es necesario que me ayude, con la izquierda toco la extensión lesionada de su cuerpo y le veo encogerse de inmediato, ha recibido bastante daño, aunque solo quiera referirlo a superficial.
—Mejor deberíamos de ir a que te curen eso ¿No crees?.- Mi voz sale aterciopelada, en susurro mi instinto me pide a gritos hacer algo para aliviar aquel mal.
—Ah, si… Después se quitará solo.
Retiró su mano de golpe y la escondió tras su espalda, debo admitir que aquello me llamó la atención, una persona normal se quejaría de aquella quemadura en primer grado.
—Nóvikov Dimitry- me presenté con nombre falso otorgándole una sonrisa.
—Katsuki Yuuri.
Katsuki… Interesante.
Si pudiera decirte lo mucho que me arrepiento de haberte mentido desde un inicio, ¿Aceptarías mis disculpas?
Debo de admitir que los segundos se me escurren entre los dedos, desaparecen de forma veloz con la presencia de aquella persona, los ojos cobrizos chocolate brillan ante la luz del sol, los sonidos se magnifican y los aromas se opacan ante aquel que proviene de él, aún siendo un humano logra turbar todos mis sentidos.
Le noto bastante ansioso, se remueve en su lugar en un suave balanceo entre sus talones y puntas de los pies, su bolso escolar se mecía en movimientos cíclicos, el viento esparcía los mechones de su cabello y esas gafas pesadas de pasta azul resbalaban un par de milímetros del puente de su nariz.
—Yo, Nóvikov, disculpe el accidente.
Esas fueron sus últimas palabras antes de perderse entre dos estrechas avenidas que lo enviaban al puerto más cercano.
Es claro, pertenece a la manada de Katsuki Mari, incluso me atrevo a decir que puede existir un lazo sanguíneo entre los dos.
—¿Qué trae a un Nikiforov por estos lados?
La voz gruesa y burlesca llega a mis oídos, ese timbre de voz es reconocido en cualquier lugar del mundo, la rata rastrera de todos los lobos, sin dueño seguro pero espía de algunos, sin embargo, su lealtad es mía por completo.
—Tiempo sin vernos Danalasm- mis orbes azules de encuentran con las oscuras de él, la piel está más tostada y maltratada, el cabello un poco largo cayéndole en cascada a los hombros, las facciones latino-americanas le quedan como anillo al dedo, igual que su nombre "Leo de la Iglesia".
—Quizás ya dos años, pero nada que un par de tragos no pueda solucionar, planeo venderme al mejor postor esta vez, y... Los japoneses no son idiotas, saben que más de mil secretos que pueden acabar con un imperio.
—¿Estás seguro de traicionarnos Leo? Me darían bastante dinero si te entrego en la Organización de América ¿Qué opinas?- se que ha ocurrido una mutación, mis ojos tienen una presión mayor en los de él lo cual ha provocado que mi acompañante rehúya la mirada, le es incapaz de sostenerla, el ingrato duda de su lealtad ahora después de que me ofrecí a convertirlo y ser parte de los míos o en su defecto, contar con un titulo absurdo pero realista que le permitiera tener mi protección.
—Mari se va a dar cuenta de tu presencia aquí, deberías de moverte rápido, por ahora tu hermano y su pareja son resguardados por medio de otros Betas de la manada, tu disfraz es bueno, pero no lo suficiente para pasar inadvertidos con ellos, y, no dudo que sean capaces de contarle a los demás, un Omega hace lo imposible para proteger a su cachorro.
Tenia un muy buen punto, no lo negaré, Yuri me demostró que es capaz de dejar sus lujos de lado, las tarjetas de crédito, su ropa, su cama, sus videojuegos quedaron de lado por darle cabida a una cosa que no debió de haber nacido, un capricho asqueroso que no merecía conocer la luz y menos respirar.
—Es linda la niña, unos rumoran que quizá sea una Omega, incluso ha superado la belleza de su "Madre"- la última palabra salió como un desprecio, casi como las mías —tiene el cabello rubio y es tan amada que me dan ganas de vomitar.
—No importa, de igual forma debe de desaparecer esa alimaña, es sólo un punto en desventaja del "Tratado de Misericordia".
Escuché su estruendosa risa colmarme la paciencia, sabia que Danalasm es una persona muy calculadora y fría, pero, al grado que me lo demostraba no.
—¿Acaso tus planes de conquista a Kazajistán se ven bloqueados por la niña? Tú sabes que el tratado tiene un hueco, si ellos demuestran que es posible que ambas nacionalidades puedan engendrar y sostener un cachorro, la nacionalidad que pasa a monopolizar es aquella que el Omega escoja para vivir con la cría, si Yuri decide vivir con Otabek la manada Nikiforov se destruye y es absorbida por los Altin, en cambio si tu te enlazas con un Omega de otra nacionalidad puedes conservar tu manada y absorber otra, manteniéndote independiente de Kazajistán.
Me sorprende hasta donde puede llegar lo poco que tiene en conocimientos acerca de los miles de tratados existentes en el mundo, no me tomo la molestia en manipular y mantener a raya. Silbé con ironía a modo de sorpresa.
—¿Algo más que desees agregar?
—Si, también se que utilizaste a la mujer de Hanyu Yuzuru para esconderte de la Bruja y el Cazador que están rastreando a tu hermano.
No pude evitarlo, una de mis manos fue a mi estómago sosteniéndolo, reía como nunca antes lo había hecho, pero vaya que esa chica fue una estúpida en todo sentido de la palabra, tratando de emboscarme, no es la primera, y mucho menos creo que será la última vez que me veo en la dichosa necesidad de hacerlo.
—Bueno, la chica descuidó sus propios pasos, yo sólo la ajusté en la mirilla del rifle de aquel cazador, la puse en el lugar y momento más adecuados.
—Te estoy diciendo esto porque la Manada de Nagoya-Shimokita me convocó hace dos días, quieren que les lleve a quien se encargó de apagar la vida de la Omega.
—¿Y se supone que debo de aterrarme?- con indiferencia comencé a dar pasos sin rumbo, sintiendo el suave aroma flotar en el aire, aquel chico, necesito verlo de nueva cuenta.
—Hanyu acaba de sufrir una Mutación Ancestral y, no creo que sea tan idiota, alguien le va a contar lo que pasó camino Hasetsu, en el bosque del "Sauce muerto".
—Para eso puede pasar tiempo querido Danalasm… Eso me es indiferente por ahora.
El recuerdo vuelve a llegar de golpe, las manos de aquella chica eran demasiado delgadas, el vientre prominente y facciones duras, admito que fue una molestia deshacerme de ella, tenía muy buen puntaje en cuestión al combate cuerpo a cuerpo, pero el peso extra en su anatomía y tener que evadir de manera constante los ataques diversos que yo le propinaba le hicieron perder la capacidad de pelea en cuestión de minutos, cuando ella se logró reponer y quería una segunda ronda la asquerosa bruja de cabello rojo le arrojó un polvo de Piedra Geoda a los ojos mezclado con nitrato de plata, observé como la piel y músculo de sus ojos se carcomían dejando el globo ocular deshecho, opté por la mejor opción, ponerle en el lugar donde el rifle pudiera acertar con la trayectoria de la bala, fue asqueroso tener que desprender las esquirlas de hueso triturado y vísceras de mi ropa, pero eso me aseguraba un camino libre y seguro por unos cuantos días más.
Las semanas transcurrieron y le di una propuesta interesante a Leo, lo llamamos un último trato, lo que necesitaba era una ficha completa de Katsuki Yuuri, yo le ofrecí ser borrado del mapa y un boleto seguro hacia el país que el quisiera.
PEKÍN, me sorprendió, pero cuando murmuró algo acerca de nueva información fresca con respecto a otro Omega que posría una Mutación Genética compleja. Necesito ponerle un maldito rastreador, no demoró más de cinco días antes de darme un informe detallado de la persona que yo le pedía, incluso las cosas absurdas o innecesarias estaban incluidas.
Informe: KATSUKI YUURI
Manada: Manada Katsuki (Katsuki Mari es su hermana mayor)
Fecha de Nacimiento: Noviembre, 29
Apodo: Cerdo/Katsudon (Nombrado de esta forma por Nikiforov Yuri)
Edad:16 años
Estatura 1.70mts.
Comida Favorita: Katsudon
Colores de preferencia: Azul-Negro-Gris (se muestra un interesante gusto hacia las prendas oscuras)
Preferencia de Plantas: Cerca de su vivienda se encuentra un pequeño invernadero por lo cual no se ha podido demostrar la preferencia hacia un tipo de flor en específico, aunque se demuestra más apasionado en el cuidado de un rosal azul "Rosas del Hielo" así las ha bautizado. Esconde un par de plantas interesantes en un compartimento especial detrás de los injertos del rosal de hielo.
Las notas he de decir que no dejaban nada que desear, eran casi impecables a excepción de un par de décimas, uno de sus pasatiempos estaba ligado a la lectura de novelas históricas y de fantasía, la música que casi siempre podías escuchar en su habitación era la clásica o los solos de piano, tenía dos semanas de haber recibido como regalo un pequeño perro caniche al cual bautizó como Vi-chan, de alguna forma me siento ofendido, un perro tiene el nombre similar al mío. Leo se tomó la molestia de anexar una serie de fotografías a la investigación que realizó, en unas mostraba su sonrisa, o se mantenía concentrado en detalles insignificantes, en el taller de cocina realizando la elaboración de un platillo, sentado en su lugar de estudio leyendo un libro, y una fotografía, esa en especial me hizo perder la noción del tiempo, estaba cargando al bebé de Yuri, sus mejillas ligeramente rosadas, los labios entreabiertos, quizás le estaba cantando alguna canción, los ojos chispeantes a la emoción, las manos sosteniendo el pequeño cuerpecito, era como si toda su alma suplicara, rogara por un hijo propio, la tomé con la punta de mis dedos y la levanté, bañada con los rayos del sol adquiría un matiz diferente, único y perfecto, arrugé en entrecejo al ver que un par de palabras en la parte trasera de la fotografía la estropeaban por completo, así que le dí vuelta.
Katsuki Yuuri
Clasificación: Omega (Omega dormido) No puede completar la transformación en lobo a pesar de estar expuesto miles de veces a las situaciones de estrés que podrían despertar el instinto.
Mi garganta se ha quedado seca y no encuentro palabras para poder responder a lo que he leído, aquella persona que me he dedicado a seguir por un par de días entre las sombras, es un Omega.
La idea de verlo con un bebé muy similar a él me removió la naturaleza de lobo, lo necesitaba conmigo, no tenerlo cerca y solo verle entre las sombras me desesperaba.
Pero también me jodía que fuera un lobo dormido.
Eso significaba que necesitaba toda la protección posible y es muy probable que eso sólo empeore las cosas, no sabría como defenderse si algún licántropo superior a sus capacidades lo atacaba, o incluso si llegaba a tener un cachorro nada le podía garantizar que mantendría la línea activa.
Soy un asqueroso desastre, me he quedado clavado a un mocoso que ni siquiera es capaz de valerse por si mismo y para colmo pertenece a la manada Katsuki, siendo el hermano mejor de la líder. ¡¿Pero qué mierda estoy pensando?!
A pesar de todas las mentiras que te he dicho, puedes estar seguro que, mis sentimientos por ti fueron los más sinceros que he tenido, y cada palabra que salía de mis labios te la dedicaba con dulzura y anhelo.
Yuuri sabía que algo iba mal, y por mucho, caminaba lleno de terror y estrés no había hablado ni siquiera con Sara o Yuri, no quería preocuparlos, pero, sentía que alguien le acechaba o acosaba a cualquier hora, y los ojos rojos de un lobo no lo dejaban dormir.
—¿Yuuri?- preguntó el chico de piel morena mientras movía frente a los ojos cobrizos su mano, buscando captar su atención.
—Phichit-kun, si, perdona, estaba recordando unas cosas para clase de literatura- se excusó mientras tomaba el libro de pasta gruesa entre sus manos y sonreía de forma forzada.
—Yo no te creo nada Yuuri, se que te está pasando algo, tienes el tic nervioso de cuando mientes- con el dedo índice el otro apuntaba las manos del japonés, las cuales se movían en círculos sobre la pasta del material de lectura.
—No te preocupes, ya se me pasará, estoy preocupado por el examen de inglés, no estudié lo suficiente y no creo que mis notas sean tan buenas.
—¿Estás bromeando Yuuri? Aún sin estudiar eses lo bastante bueno como para sacar las mejores notas, no tienes de que preocuparte, todo saldrá bien.
—Eso espero- respondió mientras se acomodaba las gafas —No quiero tomar un examen de recuperación y ver la cara de la maestra Kurata en un buen tiempo.
—Hahahaha, esa vieja bruja si que te tiene bastante inquieto.
—A diferencia tuya mi inglés no es tan fluido en la cuestión de hablarlo.
—Es porque te hace falta practicarlo Yuuri, ya te dije que mi familia está muy acostumbrada a viajar por las cuestiones de trabajo y el inglés es el idioma más sencillo de comunicarse unos con otros.
—Te envidio la fluidez que tienes para manejarlo.
Tomó las manos del lobo y le dedicó su mejor sonrisa —¿Por qué no vamos a algún restaurante después de las clases y repasamos un poco las clases? Quizás pueda pagarte de esta forma las asesorías de matemáticas que me has estado dando estas últimas clases Yuuri.
—Phichit-kun, ya sabes que a mi no me molesta estar dándote las clases extras, al contrario, mientras pueda ayudarte seré feliz de hacerlo.
Esas eran las palabras favoritas de Yuuri, y siempre lo demostraba de alguna manera u otra, lo cual realmente le dolía al cazador tailandés, llevaba poco más de un mes de haber llegado a Hasetsu y sucedió una serie de eventos inesperados, resultó que una Omega enlazada con Hanyu había contactado con Mila, brindando información muy real y certera de la ubicación de Nikiforov Viktor, ambos habíamos asistido al campo donde nos había citado la licántropo, pero para nuestra sorpresa se desencadenó una batalla cuerpo a cuerpo, ninguno de los dos cambió su forma, pero permitieron que algunos rasgos salieran a flote, como el color de los ojos, el dorado y el rojo chispeando de ira, las garras en sus manos tratando de arañar sin éxito la piel contraria y, lo que más le sorprendió fue ver que aquella Omega estaba en espera, y aún así decidió darlo todo en una pelea, Phichit se lo dijo a Mila más de una vez "Si yo me estuviera batiendo a duelo con ella, estoy seguro que perdería" ella también le dio la razón, aún con el prominente vientre la velocidad que tenía era envidiable, los puños eran casi certeros mientras que sus pies se mantenían como anclas en el suelo, daba terror la sola idea de acercarse, pues más de una vez la mujer logró asestarle buenas heridas al rostro de Nikiforov, pero el tiempo de ambos era oro, y oro puro, por cuestiones de ser prácticos y que Phichit realmente no quería acercarse a la carnicería, la bruja tomó entre sus delgados y pálidos dedos un puñado de mezcla especial Geoda- Plata y salió corriendo en dirección al campo donde estaba la pelea, Chulanont nunca se dio cuenta de la mueca de dolor que deformaba la mano de Mila y como esta se comenzaba a ulcerar, Nikiforov no era idiota, pudo moverse más rápido cuando el polvo fue arrojado, el ruso alcanzó a escapar, siendo la japonesa la única afectada, y justo cuando el tailandés había enfocado la mirilla de su arma, el cuerpo con cara deshecha de la Omega fue utilizado de escudo, la bala de grueso calibre entró en la cabeza y la hizo estallar junto con las gruesas esquirlas.
Ambos cazadores se quedaron quietos en el lugar, nunca fue su intención dañar a aquella loba, pero, las cosas no salieron como ellos deseaban, ahora llevaban de frente la gran violación del Tratado de Naomi Adachi, y lejos de darles libre acceso en el país del Sol Naciente, ahora estaban corriendo el riesgo de que la Asociación completa entrara en guerra por el Tratado de los Nekola.
Esos segundos de shock fueron vitales para Viktor quien emprendió su escape borrando todo rastro de él. El cuerpo de aquella mujer también había desaparecido y era muy probable que el líder de la manada rusa lo hubiera retirado para su posterior alimentación.
—Estamos en serios problemas Phichit- fueron las palabras que la cabellera rojiza pudo expresar en ese momento mientras observaba su mano punzante semi quemada, fue uno de sus mayores errores, dejar sus preciosos guantes de lado para poder entrar de forma precipitada a la batalla podía generarle problemas, nadie de su división o incluso de la Organización completa no estaban enterados de su incompleta anatomía, el olor de el polvo especial le quemó las fosas nasales y esta vez no pudo ocultar su repudio llevándose el dorso de la mano lesionada , el olor de la sangre era demasiado penetrante, quizás un poco de aquello le había quemado la nariz.
—Lo se, Celestino nos va amatar cuando se entere.
—No es necesario que él se entere, podemos decir que fue una broma y que trataron de emboscarnos por lo cual no pudimos saber si era cierto o no.
—¿De verdad crees que Celestino no se de cuenta? Lleva bastante tempo rastreando esta zona y sus alrededores, quizás nos funcione por unos cuantos días.
—Eso es lo de menos, ya vámonos- tomando su bolso y un par de sus grimorios Babicheva se puso en camino hacia casa dejando atrás al moreno.
A la semana de aquel incidente por decisión del tutor que adoptó a Phichit pidió de manera amable que le dieran el tiempo de reintegrarse a la sociedad de nueva cuenta, por lo cual comenzó a asistir a clases de manera normal, a pesar de que el ciclo ya había iniciado (y de hecho ya llevaba más de la mitad), desde un principio había quedado perturbado cuando lo hicieron compartir la misma instalación, aula y aire que Katsuki Yuuri, tenía que ser un idiota para no saber quien era el que estaba a su lado.
Pero el idiota era Yuuri, no sabía quien le deseaba los buenos días y le daba las gracias por compartir el libro con él.
Nunca sabes con quien tienes que compartir tu espacio, bien puede ser tu mejor amigo o la persona que puede darle fin a tu vida.
—¡Phichit!
La voz de Yuuri le hizo reaccionar y darse cuenta de que la hamburguesa que sostenía en sus manos se estaba despedazando de forma lenta.
—Perdón Yuuri, recordé que no le dije a papá que vendría aquí al final.- Fue la pobre excusa que soltó mientras daba otra mordida a su alimento.
Yuuri le dedicó una linda sonrisa y su estómago se revolvió, realmente se sentía mal de tener que mentirle a la persona que se estaba convirtiendo en su primer y mejor amigo. Una ceja se alzó al ver como sacaba de la chaqueta su propio celular y se lo extendía.
—¿Por qué no lo llamas? Toma, te presto mi celular.
Por un momento deseó tomar sus cosas y retirarse pero al ver la insistencia de Yuuri acabó tomando el móvil y se excusó, mientras su compañero hacía la llamada afuera se puso a divagar sobre las cosas que muy probablemente estarían sucediendo en diversos lugares, su hermana se encontraría armando una práctica o vigilando el registro de entradas y salidas de Japón, Yuri y Otabek estarían en su casa comiendo alga caliente en compañía de su hija y sus padres atendiendo las aguas termales, un escenario de relativa calma, con sus manos sostuvo el vaso de refresco y lo llevó a su boca hasta que una visión lo hizo detenerse.
Frente a él estaba un hombre de piel pálida, casi competía con la de Yuri, sus ojos azules le analizaban de arriba abajo y el cabello platinado estaba desordenado, le estaba diciendo algo, de eso estaba seguro, sus ojos cambiaron del bello azul al intenso rojo, como los de Mari cada vez que se veía amenazada. Después estaba la imagen de Otabek peleando con él, mientras su pareja y Danasha emprendían la huida.
—¡Viktor!
Se puso en pie volcando la bebida y con un Phichit asustado frente a él retiró el teléfono por inercia —¿Pasó algo Yuuri?.
—¡L-Lo siento!- se disculpó mientras trataba de reparar el desastre, la mochila de su compañero de clases ya se encontraba mojada del líquido azucarado al igual que su comida, incluso su propio bolso había terminado en el suelo.
—No importa- le respondió mientras trataba de sacudir su mochila, pero aun así el refresco había acabado dentro de la bolsa mojando sus libretas y libros.
—¡Claro que importa! De verdad lo lamento.
—Sabes Yuuri, si te sientes mal, podemos posponer esta clase para la próxima semana, las clases del día de hoy nos han dejado exhaustos, podemos tomarnos estos días que restan para relajarnos y a partir de este fin de semana estudiaremos, ¿Qué te parece?.
La idea no le parecía nada mal, pero, de cualquier forma ya le había generado un problema a su amigo por haberlo sacado de casa sin el permiso de su padre.
—Incluso te causé problemas, de verdad lo lamento Phichit-kun.
—No, para nada, papá dijo que todo estaba en orden siempre y cuando yo no llegara tan tarde a casa.
Por inercia observó el reloj digital sobre la caja de pago.
—Faltan veinte minutos para las seis de la tarde Phichit-kun, creo que es conveniente que por hoy cada quien regrese a casa.
Phichit fingió su mejor sonrisa y le dio palabras de aliento, deseándole una buena noche fue cuando se despidieron.
Mientras el chico de gafas caminaba entre las calles solitarias del puerto trató de buscar la manera más sutil de avisarle a su amigo que era muy probable que su hermano se encontrara en el pueblo o incluso que ya había llegado y que los estaba buscando.
—¡Yuuri!
Una voz lejana le llamaba la atención por lo que detuvo sus pasos hasta que la otra silueta llegó hasta su costado.
—¿Lo conozco?
—Ah, disculpa, soy Nóvikov Dimitri- le recordó el hombre mientras se acomodaba la peluca.
—¿Nóviqué?
Un suspiro salió de Nóvikov y se llevó una mano enguantada a la frente —A quien le tiraste el café encima por ir distraído.
Sintió todos las tonalidades de rojo subir a su rostro y sus oídos arder de la pena, recién estaba superando eso.
—¡De verdad lamento eso!
—Esta bien, no importa eso ya, ¿Cómo está tu mano?
Observó su mano y la encontró en perfectas condiciones, era obvio que estaría bien.
—Muy bien, gracias por preguntar.
Algo le atraía al hombre frente a él, pero también le pedía huír a gritos, con nerviosismo se pasó una mano detrás del cuello y rió de forma forzada.
—Bueno, tengo un par de cosas por hacer Nóvikov, supongo que te veré más tarde- y sin darle tiempo a súplicas o rechazos el menor huyó a toda velocidad con sus cosas en los brazos, corrió como nunca antes lo había hecho y no paró hasta que llegó a casa donde Yuri y Danasha estaban sentados en el recibidor, el rubio cantando una nana a su pequeña.
Información Especial:
Expediente no. 13998654
Nombre: Babicheva Mila
Nacionalidad: Rusa-Hungara
Edad: 26 años
Babicheva nació en un pueblo cercano a la ciudad de Pacsa, Hungría en verano, cuando cumplió los cinco años de edad su familia se trasladó a Yaroslav, Rusia, su madre Eleanore Babicheva quedó viuda debido a la cacería que presenció en las cacerías que ocurrieron cerca de Pacsa, eso la llevó a abandonar Hungría y regresar a Yaroslav.
En esta ciudad fue donde Bavicheva Mila aprendió a controlar su magia y donde despertó su instinto básico de licantropía, en su familia corre el gen licántropo gracias a su antecesor número 12, es una Alfa dormida (Sólo despierta el instinto primario de su celo y un par de reacciones variadas que corresponden a señales de defensa) Por ahora ninguna persona relacionada a los Cuarteles Generales de la Asociación de Cazadores sabe de dicho estado.
Información General
Tratado: Santuario de Pureza (Japón)
Fecha de Tratado: Desconocida.
Autora: Naomi Adachi.
Naomi Adachi perteneció a un clan japonés responsable de un santuario espiritual, ella era la sacerdotisa principal, y debido a un ritual mal desarrollado terminó siendo otorgada con la gracia y don de la Clarividencia, el cual terminó siendo mal desarrollado alterando algunas funciones psico/neuronales lo cual expandió el rango de visión y fue atribuido a un poder divino.
Naomi estaba enamorada de un licántropo alemán (Marius Kunze), por lo cual realizó un pacto con todas las sacerdotisas del país y llegaron al acuerdo de cuidar y ocultar a todo lobo que entrara en territorio nipón. Este pacto se llevó con relativa paz desde 1542 hasta 1793, cuando, por accidente en un ataque de ira de un licántropo terminó siendo asesinada una sacerdotisa, esto generó el exilio de varios al "Bosque de los Susurros" durante un tiempo estimado de 200 años (1793-1992), después de intensas negociaciones los lobos regresaron a la ciudad.
Detalles a considerar (El clan Katsuki de los lobos está enlazado de forma sanguínea con la sacerdotisa Naomi Adachi )
Tratado: Protección General para Lobos.
Fecha de Tratado:1929, 05 de Marzo.
Origen: Republica Checa.
Todo hombre lobo que sea expulsado sin razón de su manada o tenga una sentencia de muerte puede apelar por la protección de la República Checa. Este es uno de los tratados más importantes que se han creado, pero es el menos conocido, incluso, si un hombre lobo es capturado y consigue la forma de filtrar la información es responsabilidad de los lobos checos ayudar en el rescate, sólo un par de líderes tienen este tipo de conocimientos, pero no lo dan a conocer porque esto puede generar una serie de conflictos internos dentro de la manada que tienen el fin de buscar el poder, la manada checa sigue un régimen dictador sin importar que el líder sea lobo puro o no, ya que para ellos es más sencillo controlar a todos los integrantes de la manada sin generar disputas.
Tratado: Vodka y Sake
Fecha de Tratado:1879
Origen: Japón-Rusia
El tratado tiene conocimiento desde el año de 1879, su fecha exacta es desconocida por el momento, este tratado se realiza debido a los continuos ataques e incidentes que suceden en el día a día entre Japón y Rusia, el pacto se centra en lo que es la migración de los Lobos entre ambos países, este dice que todo individuo que desee viajar al país contrario debe de pasar por una serie de registros en el cual debe de especificar la causa del viaje, la clase a la que pertenece y su manada respectiva, todo el tiempo que están fuera son vigilados hasta su retiro. El tratado también toca el punto de que ningún individuo debe de invadir el país vecino y está prohibido cazar, asesinar personas o lobos.
EL CONOCIMIENTO DE ESTE PACTO ES SOLO ENTRE LOS LIDERES DE DICHOS PAISES.
ZukaryMinashiro:
No, así empecé el capítulo porque pensé que sería divertido darle un giro, y otra vez saqué algo, bienvenido a los juegos mentales, ¿Estás segura que los sueños son por eso? ¿Crees que cambie las situaciones por la información que le revelan los sueños? Ya di información con respecto a Phichit, saquemos conclusiones, y la beba ya está con nosotros, me aegra que te gustara el capítulo.
Arizkagedarkness: Ya te traje otro capítulo~
Shani-kun:
Ha pasado un mes... Pero volví, me dió risa el me encorazona, pero lo conservo, me alegra que no me dejaras abandonada, pero te traigo un capítulo más, me esforzaré para traer más contenido de forma contínua y gracias por las palabras de aliento.
Serena Azul:
Gracias por tu comentario, es bonito que te encantara~
Por hoy esto es todo... ¿Tendré más juegos mentales? ¿Le bajaré a mi fumada? Quizás... Quizás no.
