Capítulo 105: ¡Nunca más!
El día que le siguió a la partida de mis seres más amados y amigos, me quedé recostado todo el día en mi vieja cueva; mi cueva amada, la que tantas veces, desde que era un simple cachorro, había sido testigo, de cada uno de mis desajustes emocionales.
En aquellos momentos mi mente comenzó a indagar muchas cosas, y por alguna extraña razón recordé a Kovu, y la manera en como se había despedido de mí. Yo siempre había estado satisfecho cuando alguien me llamaba Scar, pero que él en específico lo hiciera, me desagarraba el corazón. Y luego vino otro pensamiento: Mheetu, ¿cómo estaría él? ¡¿Qué estaría haciendo ahora que se había convertido en Rey?... ¡Qué tonto me sentía!, nunca pude verlo crecer, y el imbécil de Shizazen se había llevado el crédito, y todo por mis tonterías.
Y de pronto la desesperación se apoderó de mí: él me odiaba, Sarafina me odiaba… ¡todos me odiaban!... pero más que todo, ¡yo me odiaba a mí mismo!... ¡A mí y a las dos fuerzas que combatían en el interior de mi espíritu!: Scar vs Taka… uno siempre alabándome y el otro siempre reclamándome, y la verdad es que ya estaba harto de los dos.
¿Acaso no habría ni una pequeña luz que reubicara mi camino? ¡¿No habría luz que expiara mi culpa?! ¡¿no habría una esperanza que apaciguara el dolor de mi alma?!... Y entonces cruelmente resonaban en mi cabeza las mismas palabras: ¡NUNCA MÁS! ¡NUNCA MÁS! ¡NUNCA MÁS!
"¡Eres grandioso y amado!", me decía Scar: "¡mira lo que has logrado! Ahora eres un rey poderoso. Tú mandas. Todos están a tus pies. ¡Lograste lo que querías!"… Scar, era tan distinto a Taka, no sentía remordimiento alguno, ni culpa, ni debilidad alguna, por el contrario, era fuerte, soberbio, poderoso… ¡yo quería ser siempre así!… pero mi otra identidad reclamaba algo siempre, "¿por qué, Taka? ¿Por qué no te vas?", preguntaba siempre yo con inmensa desesperación "¡déjame sólo con Scar! ¡Tú ya no tienes cabida aquí! ¡Sólo me debilitas!, sólo me estorbas, ¡así que, largo! ¡Me conviertes en un cachorro llorón e inútil! ¡Y no vuelvas nunca más!"
¡NUNCA MÁS! ¡NUNCA MÁS! ¡NUNCA MÁS!
Pero en qué me estaba convirtiendo yo, más que en un miserable, ¡eso era yo! ¡UN SIMPLE MISERABLE!... ¡oh, Dioses! ¡Cuánta desdicha!, sin embargo era una desdicha bien merecida, por todo el daño que había hecho… ¿Acaso toda esta tristeza era la manera en que debía pagar mis fallas? ¿La felicidad jamás se había dignado siquiera a mirarme? Ya no habría esperanza para mí nunca más…
¡NUNCA MÁS! ¡NUNCA MÁS! ¡NUNCA MÁS!
En esos momentos, me coloqué las zarpas la cabeza. Quería jalarme de la melena a causa de la desesperación. Lancé gritos ahogados, empecé a temblar, mis lágrimas de rabia salían una tras otra, acompañadas de una fuerte frustración. Y entonces Elanna de pronto apareció en mi mente como un espectro en medio de mis pensamientos, empeorándolos: "¡Lannie! ¡Por los Dioses! ¡Vuelve! ¡VUELVE!... ¡MALDITA SEA! ¡Todos mis días se había vuelto un verdadero infierno desde tu partida!... ¡Lannie, por favor, vuelve!... Pero ella no volvería nunca más…
Vuelve para despertarme…
…De esta interminable pesadilla…
¡NUNCA MÁS! ¡NUNCA MÁS!
