Capítulo 109: La Sacerdotisa pierde sus poderes espirituales
En algún lugar apartado del cementerio de elefantes, una solitaria Hiena perdía su vista en el horizonte, perdida en sus pensamientos, con una sensación de vacío que recorría cada espacio de su ser. La tristeza la invadía terriblemente. Los miedos más profundos y las más negras emociones se apoderaban de ella segundo a segundo. Y en medio de ésta pesadumbre, sintió una pata cálida en su hombro que la reconfortó:
—Mutti... ¿Qué sucede?, ¿Qué haces aquí sola en el cementerio?
Makhpil, su hija adoptiva, había estado muy preocupada por Shimbekh; Desde hacía varios días que no había querido comer, y la notaba cada vez más delgada y demacrada. A veces la encontraba llorando amargamente por los rincones. A Makhpil le ponía muy mal esta situación, y se sentía impotente de no saber qué era lo que acongojaba tanto a la pobre Shimbekh.
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Fríamente y sin siquiera mirarla, la sacerdotisa, le dijo:
—Mira con tus ojos de Sacerdotisa.
—Pero, ¿Por qué, Mutti? —reclamó Makhpil, preocupada.
—Sólo, Hazlo —ordenó Shimbekh.
Makhpil se concentró y disipó su vista en la nada, mientras que Shimbekh, repetía una y otra vez, el siguiente mantra: "Tooooooorrrrrr Mani Maniooooooooooo"
Pronto, Brin´bi, el espíritu con el que Shimbekh había contraído matrimonio –recordemos el ritual Dalem Rokmarem- y el cual, por consiguiente, se había convertido en padre adoptivo de Makhpil, apareció frente a ellas dos.
—¡Hola Makhpil, hija querida! –Saludó el espíritu–, ¡Hola Shimbekh, esposa mía!
Makhpil saludó alegremente, sin embargo Shimbekh no le respondió el saludo.
—¿Lo has visto ya? –. Preguntó de repente Shimbekh a Makhpil. Su mirada cambió repentinamente. Era como si estuviera desesperada, aterrada—; ¡DIME, HIJA! ¿LO HAS VISTO YA?, porque yo no... ¡YO YA NO PUEDO VERLO!
"Solamente las sacerdotisas podemos ver a los espíritus", susurró Makphil asustada. Ella miraba horrorizada cómo su madre parecía desquiciarse segundo a segundo.
Entonces Shimbekh estalló en un desgarrador llanto.
Brin´bi también estaba aterrado: "Pero, ¿Qué has hecho, Shimbekh? ¡¿Qué has hecho?!", Preguntaba a gritos el espectro, sabiendo de antemano que todo era inútil, sabía que Shimbekh ya no podría verlo nunca más.
Makhpil estaba extremadamente angustiada. La boca le temblaba. Hablaba jadeantemente: "Perdiste tus poderes espirituales, madre, pero... ¿Por qué? ¡¿Qué fue lo que pasó?"
Shimbekh se llevó las manos a los costados de su cabeza desesperada, casi al punto del colapso nervioso:
—No lo sé hija... No lo sé... ¡Dioses! ¿Por qué? ¿POR QUÉ?
Shimbekh se tiró al suelo, enroscándose, Retorciéndose de pura tristeza.
—¡¿Por qué, gran Diosa, si yo intenté enmendar todos los daños?! ¿Por qué, si yo busqué hablar con Nala, señalándole que ella podría salvar estas tierras? ¿Por qué no me perdonas? ¿Por qué no me devuelven mis poderes? ¿Por qué?... ¡Ahora, nunca más podré ver a mi amado esposo de nuevo, ni podré ejercer como sacerdotisa, ni estar en resonancia con las fuerzas de la naturaleza, ni nada de eso!"
Los lamentos de Shimbekh eran tan desgarradores que Makhpil comenzó a llorar también, y Brin´bi, quien a pesar de ser un espíritu, pudo percibir el enorme desosiego que invadía a Shimbekh.
De repente, Makhpil, sintió frio. Era Brin´bi, quien había tocado su hombro.
—Creo, hija mía –comenzó a decirle su padre adoptivo–, que sé lo que pasa.
Makhpil bajó su cabeza y suspiró.
-Sí, padre, yo también creo saber; estoy casi segura que mi madre realizó algún conjuro que afectó a teceros, puede ser que también haya mentido a alguien sobre un asunto importante. Eso está prohibido en las leyes de la alta magia, es probable que eso despertara la furia de Roh´kash, nuestra divina diosa.
Makhpil levantó su mirada hacia donde se encontraba Brin´bi, asustada. Después se acercó a su madre.
—Madre... ¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué?
—Me obligaron hija... Me obligaron...
—Pero, ¿Quién?
—La Roh´mach, Shenzi. Ella fue. Primero me hizo decirle a Scar que si él decidía abandonar el trono las cosas irían muy mal para él y su reino, después me hizo hacer un hechizo ""Mina- Phupa Mina-Zwa" el cuál culminó con el aborto del hijo de la ex reina Elanna.
—¡Por los dioses! –Exclamó Makhpil, llevándose una pata a la boca de la conmoción—. Esa hiena siempre me desagradó, pero ahora me va a escuchar, y no me importa que sea nuestra lideresa. La voy a…
—¡Espera, hija! —gritaron, Brin'bi y Shimbekh al unísono, pero ya no había nada que detuviera a la enfurecida aprendiz de sacerdotisa.
Makhpil salió disparada hacia La Roca Del Rey dispuesta a encarar a la Roh´mach.
