Capítulo 113: ¡EL REY… HA REGRESADO!
*CAPITULO PARTICULAR*
Capítulo dedicado al increíble actor de doblaje Gerardo Reyero, al cuál tuve la magnífica oportunidad de conocer.
Adentrándose con cautela en Las Tierras del Reino, un joven león caminaba cauteloso, observando con detenimiento y horror los estragos que el mal gobierno de Scar había dejado a su paso. Y este león era Simba, aquel cachorro que en aquellos tiempos había sido engañado y manipulado por Scar para abandonar el reino, culpado de un crimen que no había cometido se había visto obligado a abandonar Las Tierras del Reino por mucho tiempo. Sin embargo esta vez ya no era un cachorro, y aunque todavía se sentía acosado por la falsa culpa, hoy volvía con la cabeza en alto para rescatar las tierras que lo habían visto nacer, esta vez pelearía por la corona que le pertenecía para así restablecer el orden y la paz que siempre debieron existir en las hoy desoladas y descuidadas Tierras Del Reino.
Detrás de él, una hermosa y joven leona gritó:
—Simba, ¡Espera!
Nala había quedado muy sorprendida. Ni una hiena perteneciente al ejército de Pelelezas les había impedido el paso. No había guardianes protegiendo los límites del reino. Lo que ella no sabía era que Scar las había enviado en busca de comida.
—Es espantoso, ¿no? –le dijo a Simba adulto, quien tenía la vista perdida, por el horror que le causaba ver su hogar destruido.
—No quería creerte –. Dijo Simba al fin.
—¿Por qué regresaste? —, preguntó Nala.
—Porque me di cuenta que huir de los problemas, no resolvería nada. No se puede cambiar el pasado, pero puedo hacer algo por esto.
Nala se colocó debajo de la barbilla de Simba, y comenzó a acariciarlo con dulzura.
—Lo haremos Juntos —le dijo.
—Será muy peligroso —aseveró Simba.
—¡Peligroso!, ¡Já! –exclamó Nala con socarronería y riendo sarcásticamente, imitando a Simba en sus tiempos de cachorro aquella vez cuando de niños se habían adentrado en el Cementerio de Elefantes–; Yo me rio del peligro. ¡Já, Já, Já!
Y en medio de esta conversación, ambos leones escucharon una chillona voz que parecía provenir del suelo:
—No le veo lo gracioso a esto.
Simba se alegró al ver a sus mejores amigos a su lado. No pensó que ellos lo seguirían. Eso era verdadera lealtad y amistad.
—¡Timón! , ¡Pumba!, ¿Qué es lo que hacen aquí?
Pumba, el jabalí, se inclinó ante Simba para hacerle una amable reverencia:
—Para servirte, majestad.
Timón, el suricato, repasó con la mirada el desolado y sombrío reino, y comentó con ironía comparando éste con las paradisiacas y hermosas tierras en las que hasta ese momento, habían estado viviendo, Pumba, Simba y él:
—Vamos a pelear con tu tío… ¡¿Por esto?!
—Sí, Timón –afirmó Simba con aire decidido—; Este es mi Hogar.
Timón miró a su alrededor con desdén y suspiró con ironía.
—Pues tu hogar necesita muchos arreglos. Bueno Simba, si es importante para ti, estaremos contigo siempre…
Simba miró con una mezcla de horror y fascinación las destruidas tierras. Nunca hubiera imaginado que después de tantos años se enfrentaría con su pasado.
A lo lejos una sombra nebulosa y sombría parecía cubrir la Roca del Rey, y el reino entero, como augurando los sucesos oscuros que se avecinaban.
El presagio de un final y a su vez de un inicio de ciclo para todos…
…y para Taka / Scar…
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"Si te sientes perdido,
Y el viaje te arrastra y te pierde
Deja que esta oración sea tu guía,
No puedo quedarme aquí para siempre, hijo mío
pero recuerda que yo siempre guiaré tu camino…"
