Había llegado la reina al castillo del señor Oscuro, se encontraba nerviosa y miraba constantemente sus manos - puedes hacerlo Regina - se dijo y abrió la gran puerta, el corredor se encontraba vacío como siempre lo único que lo llenaba eran ciertas esculturas, la joven Regina siguió su camino y giró la perilla de la puerta de un cuarto que se encontraba a su derecha y ahí estaba Rumplestilskin hilando de manera calmada:

-Hola Rumple, que bueno que estás aquí

-Siempre estoy aquí querida, pero hoy no tenemos clases ¿qué haces aquí?

-Yo... quería...bueno vengo a decirte que - los nervios de la joven comenzaron a fluir

-Suéltalo de una vez niña, me llegará el invierno cuando termines de decir lo que has venido

-¡No seguiré tomando más clases contigo! - manifestó Regina en seco

-Disculpa cariño no he escuchado bien - contestó Rumplestilskin dejando de hilar y girándose a la joven sorprendido

-Creo que me has escuchado mejor que bien, no necesito magia - Regina había recobrado cierta seguridad, el se levantó de su lugar y en un instante estaba frente a ella tomándola de la quijada

-¿Y qué hay de tu venganza, dejarás que ese copo de nieve siga con vida?

-Ella no me importa más, he comprendido que ella ha sido una víctima también, mi madre fue quien lo mato no ella - soltó quitando su mano de su cara

-Entonces el mozo de cuadra al que decías amar tanto, ha sido olvidado

-No te atrevas a hablar de Daniel - sentenció la reina

-¿Entonces?

-No necesito darte explicaciones a ti de las decisiones de mi vida

-De acuerdo, solo te advierto querida que esto no se quedará así, pagarás por todo el tiempo que perdí contigo, ¡nadie rompe un trato conmigo!

-Nunca hice un trato contigo así que haz lo que quieras Rumple, no te tengo miedo

-¡Desearas no haber dicho eso querida Regina! - bufó el Oscuro lleno de rabia mientras la reina se abría camino fuera de su palacio sin volver la mirada atrás, subió a su caballo y se marchó; más tarde bajó del caballo y le ofreció de beber del río por donde pasaban después de saciar su sed, acompañada de su caballo Regina llegó a un pequeño comedor, amarró a Rocinante a un árbol cerca de ella y en una de las mesas estaba Tinkerbell quien sonrió al ver que era ella quien se acercaba

-Hola Regina - dijo el hada cuando esta se sentó en la mesa

-Hola - contestó ella con la misma emoción

-Y bien que es que lo quieres decirme, teníamos mucho sin vernos

-Lo sé Tink y me ha pasado tanto desde entonces - y la sonrisa no se borraba de sus labios

-Cosas buenas supongo, te veo más contenta

-Lo encontré Tink, al principio no lo sabia pero después

-¿Al hombre con el tatuaje de león?

-Siento importunarlas señoritas - decía Robin que venía llegando acercando una silla para el, miró a Regina y se moría por tomarla de los brazos y besarla, pero sabía que no podía ser posible alguien podría reconocerla y la pondría en peligro

-Tinkerbell es el Robin de Locksley, Robin...Tinkerbell - los presentaba Regina y ambos se estrecharon las manos

-Es un gusto

-El gusto es mío, hace mucho que quería conocerte - dijo la hada

-Tink, Robin y yo nos hemos enamorado y, - Regina calló por un momento

-Queremos ser felices - continuó Robin - el matrimonio de Regina se nos interpone y por eso hemos decidido huir juntos, quisiéramos que nos ayudarás a escapar a otro reino donde no puedan encontrarnos

-Si ni el rey, ni Rumplestilskin

-¿Hiciste siempre trato con el Sr Oscuro, verdad? - preguntó la hada

-No hice un trato con el, era mi maestro pero no quedo muy contento cuando le dije que no sería más su alumna - explicó la reina

-¿Estás bien? ¿Te hizo daño?

-Estoy bien - excusaba Regina

-No deberías ver a ese hombre solo, pudo haberte lastimado - decía Robin preocupado

-Creo que tengo la solución para que nadie los pueda encontrar - expresó Tink - pero no será facil, existen unos frijoles mágicos que funciona como portal

-Genial podríamos conseguir uno y alejarnos así de aquí - manifestó Robin esbozando una sonrisa y mirando a Regina

-Pero no es tan fácil de conseguir, al menos no para ustedes quienes cultivan y cuidan los frijoles no son muy amigables con las personas

-¿Entonces? - preguntó consternada Regina, Tink se acercó un poco a la pareja para murmurar

-Blue tiene acceso a ellas, a algunas... yo podría tomar una en cuanto le hagan la entrega

-¿De verdad? - Regina podía ver su felicidad mas cerca - ¿en serio nos ayudaras?

-Por supuesto Regina, cuando te dije que te ayudaría lo dije en serio, mereces ser feliz...los dos

-Gracias Tinkerbell no sabes cuanto significa esto que haces para nosotros - y Robin estrechó su mano con la hada en señal de agradecimiento

-No tiene porque agradecerme lo hago con gusto, ahora, solo debemos esperar un par de semanas - Tink pareció escuchar algo - debo irme es Blue querrá saber donde estoy adiós - se convirtió nuevamente en hada y volvió a su tamaño habitual desapareciendo por completo Después que Tinkerbell se fuera Robin acompañó a Regina hasta donde se encontraba rocinante, la ayudó a montar

-Te veré esta noche - dijo el joven y besaba la mano de su amada

-Hasta esta noche - respondió la reina y comenzó a cabalgar junto a su caballo dejando a Robin a lo lejos

-Horas más tarde cuando Regina llegó al castillo, no contó con llevarse la sorpresa de que Snow y su padre el rey habían regresado de su viaje, la pequeña corrió hacia ella

-Regina te extrañamos mucho, ¡qué alegría verte! - gritaba Snow y la abrazaba por la cintura, mientras el rey se acercaba a ella

-Snow tiene razón, nos hiciste mucha falta - la pequeña soltó el abrazo para dar camino a su padre, quien tomó a la reina de ambas y acercándola a él le dio un beso, susurrando luego a su oído - Te espero esta noche en mi habitación - dicho esto soltó sus manos y se alejó dejando a una Regina más que sin palabras, helada. Más tarde en la cena la reina probó solo poco de su plato - Hija te ¿sientes bien? - preguntó su padre comenzando a preocuparse, la mirada de Regina reflejaba cierta pena - estoy bien papi - respondió Regina mostrando una sonrisa de lo más forzada - no tengo tanta hambre subiré a mi cámara - dijo y se levanto de su asiento saliendo del comedor en camino a su cuarto, esperaría a que todos durmieran y salir lo más discreto para encortinase con Robin, una vez en su habitación el rey no podía pedirle acompañarlo o al menos eso pensaba; en cuanto llegó a su cámara vio que había dos guardias custodiando su puerta

-¿Qué hacen aquí? - les preguntó

-Lo siento su majestad pero el rey dio órdenes de no dejarle entrar a su habitación hasta nuevo aviso - le respondió uno de los guardias

-¡Pero com..! - decía y se escuchaba exaltación en su voz, y lo entendió, el rey no aceptaría esa noche su rechazo; dejo a los guardias y se dirigió a la cámara de Leopoldo. El rey llegó momentos más tarde y encontró a Regina peinándose el cabello y la contemplo un momento para luego caminar hacia ella

-No me agrada que me dejes así en la mesa - dijo el rey sintiéndose ofendido por lo que Regina había hecho durante la cena

-Lo siento - se disculpó ella volteando a verlo - no sucederá nuevamente su majestad - dejó de peinarse el cabello

-Espero - y pasó un par de sus dedos sobre los cabellos negros de la reina - eres una mujer hermosa Regina - y sus manos se posaron sobre ambos hombros masajeandolos, un pequeño escalofríos paso por el cuerpo de Regina - quédate ahí tengo algo para ti - y fue a otra mesita dentro de la cámara donde agarró una caja de tamaño mediano, volvió hacia ella abrió la caja y se la mostró - es para ti - era un collar de diamantes - es muy lindo - contestó ella con una pequeña sonrisa, el rey dejó el presente a un costado y atrajo a la reina hacia el cortando toda distancia que los separaba y comenzó a besarla

-Leopoldo no - dijo terminando el beso dándole la espalda

-No te atrevas a rechazarme Regina - Leopoldo la volvió hacia él - te he complacido en todo, me pediste tiempo y te concedí más de lo acordado e incluso te he dado una cámara propia para darte el espacio que necesites pero no más ya no puedo esperar más, serás mía esta noche eres mi reina y me complacerás como es tu deber - dejaba en claro Leopoldo tomándola nuevamente por los labios sin dejarle espacio para réplica alguna profundizando sus besos, luego la dejo caer en la cama Regina termino dándose por vencida sabía que ya no le sería posibles más negar lo que le correspondía por derecho a su marido, durante toda la noche Regina no hizo más que pensar en Robin, deseaba fervientemente que las caricias y besos fueran de él pero no había comparación, Robin la amaba y ella a él y el rey solo la deseaba solo la usaba.

A la mañana siguiente y después de un largo baño en el que Regina aprovechó para revolver las lágrimas que caían incesante de su rostro, lo que había pasado la noche anterior la tenía muy triste; más tarde salió en su caballo hacia las afueras del castillo hasta llegar a una pequeña cabaña que se encontraba y que era la única en los alrededores, entró pero parecía que nadie había dentro

-¿Robin estás aquí? - preguntó entre el silencio y nadie contestó, Regina se decepcionó y cuando se disponía a partir Robin salió de la recámara con la mirada seria

-Vaya al fin veniste

-Lo siento Robin no podía venir

-Dígame su majestad ¿qué pretexto utilizará esta vez?

-No estás contento - solo musitó ella

-No, no lo estoy me aseguraste que nos veríamos anoche y no viniste ¿sabes cómo me siento cundo no estoy contigo lo que sufro?

-Lo sé Robin pero

-¿Sabes? Al ver que no llegaste anoche fui a verte creyendo que algo podría haberte pasado - decía el ladrón - y vi el carruaje del rey y tú no estabas en tu recámara - y la tomó de un brazo - ¿estabas con el cierto? ¿Por eso no veniste anoche? - el rostro de Robin se tensó en la espera de una respuesta que ya conocía

-Si - afirmó Regina y Robin la soltó del brazo

-¿Porqué? ¡Contéstame! - decía alterado - tú no puedes estar con el Regina eres mía

-Es mi esposo, es el rey no tuve más alternativa no dejó lugar a que lo rechazara me prohibió regresar a mi cámara no pude rechazarlo no pude - Regina soltó en lagrimas al pronunciar lo último

-Él te obligó- comprendió Robin y la abrazo fuertemente contra su pecho, posó un beso sobre sus cabellos - perdóname perdóname - le suplicó, ella lo miró con lagrimas aún en su cara Robin pasó su pulgar secándolas - perdóname no debí...mis celos - pero ella lo calló con un beso

-Oh Regina te amo,no sabes cuánto

-Yo también te amo - ella sonrió

-Espera por mi aquí - dijo el ladrón

-¿Qué? Donde vas - replicó desconcertada

-Voy a matar al rey - sentenció

-No Robin no puedes, en el palacio hay muchos guardias te capturarían antes de llegar a él

-Regina no puedo permitir que ese hombre vuelva a tocarte que vuelva a herirte

-Es el padre de Snow ella ya perdió a su madre por favor Robin muy pronto vamos a ser felices no pongamos lo nuestro en riesgo - y acercó su frente pegándolo al de el - por favor

-De acuerdo, lo hago por ti no por el

Y en ese preciso momento en el castillo del rey Leopoldo una traición se llevaba a cabo:

-Y eso su majestad es lo que la reina le oculta, sus pasatiempos mientras usted no está - dijo Rumplestilskin mientras él y el rey observaban a Regina y Robin en una bola de cristal

-Ya veo - respondió Leopoldo rodeándose con una mano su barbilla

-Y bien majestad ¿que piensa hacer?

-Eso no es de tu incumbencia oscuro puedes irte ya - y Rumplestilskin se hizo el ofendido y luego desapareció en una nube de humo; al llegar a su castillo vio que alguien lo esperaba sentada en su sala

-¡¿Qué haces aquí, como entraste?! - era una joven blanca de cabellera rojiza y ojos hermosos verdes

-Pero qué modales señor permítame presentarme soy Zelena - decía la joven haciendo una pequeña reverencia

-Y ¿sabes quién soy y dónde estás?

-Eres Rumplestilskin el oscuro y he venido hasta aquí por qué me han dicho que usted puede ayudarme a obtener lo que quiero

-¿Y qué es lo que quieres? - preguntaba ansioso el Oscuro

-Vengarme de mi hermana...Regina - y una mueca la acompañó al pronunciar el nombre de Regina

-¿Regina? - se extrañó el hombre - se llama como la reina

-Es... la reina, Cora es mi madre

-Vaya vaya tú y yo tenemos mucho que hablar querida ¿te apetece té? - dijo y una maliciosa sonrisa se formó en sus labios