Capítulo 116: Una inquietante, pero importante revelación

Redactora:

Mientras tanto, en la cueva de Sarafina, Elanna se disponía a tomar una siesta, cuando de repente, vio entrar a una delgada y joven hiena la cual reflejaba en su rostro una profunda tristeza, mezclada con una expresión angustia. Como creyó que sería atacada, Elanna automáticamente se puso a la defensiva con ella:

—No des un paso más, escoria —dijo Elanna—, si lo haces, no duraré ni un segundo en derribarte.

La hiena, asintiendo con la cabeza y de manera sumisa, le respondió a la leona:

—Mi nombre es Makhpil y vengo en son de paz. Por favor, compadécete de esta pobre Hiena quien ha pasado por una terrible pena: Hoy por la mañana, mi madre Shimbekh, la gran sacerdotisa, se ha suicidado, lanzándose de un risco.

Elanna se quedó en shock. Nunca hubiera creído escuchar algo como eso. Así, automáticamente bajo la guardia y se apiadó de Makhpil.

—¡¿Hablas de la gran Sacerdotisa Shimbekh! ¡¿De la que tanto me hablaba Scar!? !¿Pero, cómo…?!

—Así es —asintió Makhpil. — Yo estuve allí. Ella me pidió que la acompañara a lo alto del risco, que se encuentra en el desfiladero. Me dijo unas cuantas palabras, y ante mis ojos, se lanzó al vació. Yo… nunca hubiera imaginado que ella haría algo así… nunca hubiera imaginado que esa era la razón por la que me llevó al risco…

— ¡Por los dioses inmortales! –exclamó Elanna, muy impactada por la noticia.

Makhpil, en un tono sereno –tal vez reservándose el llanto para cuando estuviera sola- prosiguió su discurso.

—Pero, no vine a contarle mis penas. Yo he venido aquí, porque una de las últimas voluntades de mi madre adoptiva es que yo le hiciera llegar a usted, señora Elanna, una importante y enorme verdad. Una verdad que si yo no revelo a usted, mi madre no descansará en paz en el otro mundo…

Ahora, escuche con atención...