Capítulo 122: La visita de un ángel, antes de partir a lo eterno

Redactora:

"¡A ÚN LADO ESCORIAS!, ¡QUÍTENSE DE INMEDIATO, Ó JURO QUE LAS MATARÉ A TODAS!, ¡FUERA DE AQUÍ!"

Elanna, inesperadamente, apareció en escena de la tragedia, de la nada, como si Aiheu hubiera escuchado la súplica y el último deseo de Scar.

Ella logró correr a todas las hienas, imponiéndose con valentía ante ellas y abriéndose paso hábilmente. Estaba desesperada por llegar hacia donde yacía y agonizaba su amado Scar.

Scar narrando:

Como un sueño infiltrándose en medio de la pesadilla, la vi llegar… hermosa... adorable… como había sido siempre… la criatura más dulce y delicada que pude conocer alguna vez en mi insignificante vida. Cuando ella me vio, sus lágrimas comenzaron a salir de sus bellos ojos de forma abundante. Y mi corazón pudo experimentar una combinación de éxtasis y congoja, y así con toda esta mezcla de sentimientos, lloré…

"E… Elanna", dije con dificultad pero a la vez con un dejo de sincera felicidad, "viniste", agregué en medio de terribles espasmos, aunque no podía verlo, podía sentir que mi cuerpo entero casi que desecho; el dolor era intenso, pero mi mente podía olvidarlo porque ella estaba ahí, para mí, posando su cálida mirada en mi rostro como la primera vez. Yo la amaba y ese pensamiento era lo único que me daba fortaleza en medio de mi agonía. Mi corazón encontraba sosiego con su angelical presencia. Sentí el calor de sus lágrimas cayendo sobre mi rostro. Lágrimas que me susurraban cuanto ella me amaba. Lágrimas que se confundían con las mías, fundiéndose en el abismo del sufrimiento engendrado del amor verdadero.

Intenté levantar mi zarpa para acariciar a mi amada. No pude. Mi cuerpo estaba básicamente inmóvil, eso me dolió en el alma, quería tocarla, sentir su calor por última vez, y yo demasiado débil para moverme. Mi cuerpo agonizaba, pero mi corazón era lo que más me dolía en aquellos momentos.

Redactora:

La respiración de Elanna era muy rápida. Todo su ser se estremecía al ver el estado tan terrible en el que se encontraba el cuerpo de su adorado Taka. La leona hablaba agitadamente y con la voz quebrantada, por el llanto.

"Soy yo, Scar. Ya estoy aquí". Elanna lloraba de una forma desgarradora, desesperada. "¡Perdóname, mi amor!, ¡Perdóname por abandonarte!, Makhpil me lo reveló todo; ¡Tú nunca me engañaste con Zira! ¡Ambos fuimos engañados! ¡Ambos fuimos víctimas de un hechizo que nos hizo creer cosas irreales!"

Al escuchar estas palabras, Scar sintió después de mucho tiempo, un profundo alivio en su corazón, y pese a todo su dolor, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro empapado por el llanto.

Elanna entonces, miró al cielo con una expresión de absoluta desesperación, y en actitud de súplica, se lamentó y gritó de manera desgarradora:

"¡Oh, Dioses! ¡¿Por qué? ¡¿Por qué, dios mío, ahora que sé la verdad, me arrebatan a mi amor?! ¡¿POR QUÉ?! ¡No se lo lleven, por favor! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! "

Elanna se llevó una zarpa a la cara, cubriéndosela, y hundiéndose en la más profunda tristeza y sensación de impotencia.

La lluvia comenzó a caer… Después de meses enteros de sequía. La lluvia purificaba todo a su paso… Incluyendo la negrura del corazón de Scar… limpiando todo a su alrededor… por dentro y por fuera.

Disipando la oscura esencia de Scar, devolviéndole la luz de su lado Taka, todos estos cambios dentro de él…