Sé que he dejado esto un poquito solo durante más tiempo de lo que planeaba, pero bueno... mejor tarde que nunca ¿no?
Bueno. No sé que poner así que solo disfruten el cap de hoy.


Sábado 24 de Octubre.

-Ya está terminada- dijo Skyfire completamente ilusionado mientras observaba el objeto frente a él.

En la mesa de trabajo se encontraba una hermosa tiara dorada con tres picos. En cada pico, en su base, se hallaba una piedra de Granate debidamente cortada y pulida (siendo más grande la que se encontraba enfrente) y en la punta se levantaba otra de éstas piedras. (1)

-Al fin se lo puedo pedir- sonrió bobamente Skyfire.

-¿Pedirle qué a quién?- habló una voz a sus espaldas que lo sobresaltó. Rápidamente el transbordador ocultó la tiara con su cuerpo y volteó hacia la puerta.

Suspiró aliviado al ver que se trataba de Wheeljack.

-¿Qué escondes ahí?- preguntó curioso el recién llegado. Skyfire se hizo a un lado para mostrarle -¿Una tiara?-

-Es para Starscream- soltó en un suspiró el transbordador -Yo… se la hice para regalársela-

La sonrisa boba volvió y Wheeljack negó divertido. Realmente ese seeker lo tenía atrapado.

-Creo saber para qué- expresó el ingeniero – Pero bueno, solo quería saber si querías ir a comer algo conmigo y con Ratchet-

Skyfire aceptó entusiasmado, saliendo del laboratorio (no sin antes guardar la tiara en uno de los cajones del escritorio), y cuando se encontraron con el médico se dirigieron al local de siempre.

Durante el camino, Ratchet había sugerido llamar a Orión para que se les uniera, ya que no lo había visto desde el día del accidente y estaba un poco preocupado por él.

-Yo le pregunto- se había ofrecido Sky, tomando su comunicador y enviándole un mensaje al archivista.

_._._

[1:18 pm]

¡Hola Orión! ¿Ya comiste algo? Estoy con Ratchet y Wheeljack y queríamos saber si querías salir.

[1:19 pm]

Lo siento Sky, me gustaría pero creo que no.

[1:20 pm]

¿Ya tienes planes?

[1:21 pm]

Algo así. Es que ya comí, además debo ir al Parlamento a revisar unos informes. Lo siento.

[1:22 pm]

Está bien, no te preocupes. Otro día será:)

[1:23 pm]

Sí. Diviértanse.

_._._

Skyfire guardó el comunicador con un gesto algo preocupado.

-¿Y bien?- preguntó Wheeljack -¿Qué te dijo?-

-Él, ah… Orión dijo que no puede-

-¿Por qué?- habló el médico.

Skyfire les dijo lo que le había contado el archivista y que lo mejor sería que fueran solo ellos tres. Por un momento pensó en contarles sobre sospecha de que, por sus mensajes y su, llámese, "vibra", Orión no parecía estar bien, pero al final creyó que eran cosas de su cabeza y no les dijo nada.

-En ese caso tendré que ir a verlo más tarde- contestó Ratchet.

Al poco tiempo los tres llegaron a su destino.

(…)

Un trago fue suficiente para acabar con la vida del cubo de energon que Megatronus tenía en su mano. No estaba seguro de cuántos había tomado, pero si tomaba en cuenta el hecho de que todo comenzaba a darle vueltas, seguramente habían sido muchos. Estaba a punto de ingerir otro trago cuando tocaron a su puerta.

Ya comenzaba a arrepentirse.

-Megatronus, sé que estás ahí- dijo Starscream desde atrás de la puerta con notable fastidio.

-Sí, ¿y?-

-Ábreme, maldita sea-

Sin muchas ganas, el ex gladiador obedeció.

-Este lugar se ve más horrible que de costumbre- se quejaba el seeker mientras se auto invitaba a pasar. Escuchó un bufido de fastidio y con detenimiento observó la manera torpe y lenta en la que Megatronus tomaba asiento en su sillón y volvía a tomar su cubo de energon.

-¿Cuántos de esos has tomado?- preguntó el seeker al observar la cantidad exagerada de cubos vacíos esparcidos por el departamento. ¿Cuántos de esos podía soportar antes de caer en apagado de emergencia?

-No lo sé- respondió el ex gladiador tropezando con las palabras –Solo sé que no son suficientes-

-¿Suficientes para qué?-

No hubo respuesta.

La sala se sumió en un silencio extraño. Starscream tomó asiento frente a Megatronus y éste levantó la mirada. Ninguno decía nada. Uno porque no sabía que decir, y el otro porque no sabía cómo decirlo.

Al final, como siempre, Starscream rompió el silencio.

-Luces… cansado-

-El trabajo ha aumentado en el Parlamento- contestó Megatronus –Además… han pasado demasiadas cosas- apagó sus ópticos y se masajeó el puente de la nariz.

En silencio, Starscream le dio la razón. En tan poco tiempo su vida se había vuelto de cabeza y su mundo amenazaba con caerse en cualquier momento, y el seeker meditaba mucho en eso constantemente. Era reconfortante saber que por lo menos alguien entendía lo que pensaba. Pero Starscream no estaba ahí para hablar sobre sus problemas, él estaba ahí porque el mecha frente a él se había tragado su orgullo (o algunos doce cubos de energon, que es lo mismo) y le había dicho que necesitaba de alguien. De un amigo. De él.

Porque sí, a pesar de su choque de personalidades, de su rivalidad y constantes agresiones verbales, Starscream y Megatronus eran amigos. De una manera retorcida y extraña, pero amigos al fin y al cabo.

-¿Al fin me contarás lo que pasó?- preguntó el seeker.

Y, de nuevo, no hubo respuesta.

Starscream entendía el hecho de que, para alguien como Megatronus, no debía ser fácil decir lo que sentía (él mismo tenía problemas a veces) y que en situaciones como estas se debía estar forzando a decir aquellas palabras, o por lo menos buscando la manera para hacerlo.

Pero jamás creyó que escucharía algo así salir de su boca. Jamás.

-Tengo miedo- Confesó Megatronus, y el seeker creyó que su mandíbula caería al suelo en cualquier momento. El ex gladiador no sabía si lo había dicho por culpa de la cantidad de energon en su sistema o por la necesidad de decirlo en voz alta, pero no le importaba porque ya lo había dicho.

Starscream lo observaba en silencio, sorprendido. En su cabeza aún intentaba procesar las palabras pronunciadas por el otro, y es que simplemente no podía creérselo. Megatronus siempre había mantenido esa imagen de ser imperturbable, sereno, frío y cauteloso; nada lo sorprendía, nada le hacía temer. Y ahora estaba ahí, en la soledad de su departamento, ahogándose en energon.

Y todo por un simple mecha.

Starscream suspiró. En estos momentos él no era absolutamente nadie como para andar juzgando al ex gladiador, ya que al final de cuentas el seeker estaba en la misma situación: sintiendo miedo.

-El deprimirse no solucionará nada- declaró el seeker, levantándose de su lugar. Megatronus pareció meditarlo un momento, miró a Starscream y luego contempló la ventana.

-Bueno- habló el ex gladiador –la ventana está por ahí-

-En serio estás ebrio- y por primera vez en la tarde, Megatronus sonrió divertido.

-¿Entonces qué propones?-

(…)

Distraerse era la única respuesta lógica que llegaba al procesador de Ariel. Por esa razón era que se encontraba en el Parlamento, más específicamente en el Ala 7, revisando las plataformas y sus estructuras.

-Según veo, están en buenas condiciones- dijo después de comprobar su estado.

-Muy bien- contestó Magnus con satisfacción mientras tachaba algo en su datapad –todo parece estar en orden-

Y Ariel intentó no sonreírle al mecha que la acompañaba. Lo intentó de la misma manera en la que intentó no sentir esa peculiar paz que se instaló en su spark en el instante en que lo vio acercarse a ella. Lo intentó así como intentó decirle que no cuando se ofreció a acompañarla al Ala 7. Lo intento al igual que intentó no seguir la plática tan amena y relajante que le ofrecía. Lo intentó.

Y como en todo lo anterior, falló patéticamente.

-¿Y ahora que sigue, capitán?- rió Ariel, causando una pequeña sonrisa en el comandante. La spark de la femme brilló por un momento.

-Shockwave me había pedido que confirmara que la entrega de esta mañana coincidiera con el inventario ¿quieres ayudarme?-

Y de nuevo, Ariel falló en decir que no.

Así que ahí se encontraba, caminando por el pasillo, con Ultra Magnus a su lado, quien escuchaba todas las cosas absurdas y sin sentido que salían de los labios de la femme, dirigiéndose a la bodega para comprobar el inventario. Ariel reía nerviosa y desviaba la mirada cada vez que el comandante la observaba de esa manera. Porque ella conocía esa mirada. LA mirada. La misma que hacía cuando veía algo fuera de su lugar, la misma que hacía cuando alguien le mentía. La misma que hacía cuando algo no andaba bien.

Y, por Primus, que en serio las cosas NO andaban bien.

-Ariel ¿estás…?- Magnus intentó hablar y tomar de la mano a la femme cuando ésta lo interrumpió.

-¡A-Allá está la bodega!- sonrió Ariel, adelantándose y escapando de la acechadora mirada de Ultra Magnus.

Ella sabía que eso se había visto demasiado obvio y estaba segura de que el comandante confirmaría sus sospechas gracias a eso, pero si lograba distraerlo entonces no tendría de que preocuparse.

Una vez en la bodega, y con la idea de distraer al comandante, Ariel comenzó a charlar con el mecha sobre cualquier cosa que se le ocurriera mientras se disponían a realizar la labor que le habían encomendado a Ultra Magnus.

O al menos eso intentaban.

-Maldita sea- murmuró Ariel al escapársele un pistón de entre las manos, interrumpiendo lo que estaba diciendo. Llevaban ahí menos de media hora y no podían pasar ni cinco minutos sin que la femme perdiera la cuenta de lo que estaba haciendo o algún objeto se le resbalara de las manos y eso, para Ariel, comenzaba a ser frustrante.

-Algo te molesta- dijo Ultra Magnus mientras tomaba un par de cajas y las colocaba en uno de los estantes.

-¿Por qué lo dices?- preguntó Ariel con una sonrisa nerviosa. El comandante suspiró y se giró para verla directamente a los ojos.

-Siempre hablas sin parar cuando quieres evadir un tema y tu nerviosismo hace que todo se te resbale de las manos-

Ariel se sonrojó levemente al verse descubierta, pensando en lo patético que había sido su plan desde un principio

-Además, estás distraída- continuó Ultra Magnus -y eso lo sé porque llevas contando los pistones de la misma caja que tomaste al iniciar con el inventario-

Ariel en serio, EN SERIO, quería que el suelo se abriera y se la tragara entera. Estúpido Magnus, ¿por qué tenía que conocerla tan bien?

-¿Y bien?- preguntó el mecha.

Ariel suspiró con tristeza.

-…Y-Yo…- comenzó a hablar, intentando escoger las palabras correctas -Red Alert y yo tuvimos una pelea… y, bueno…-

Ultra Magnus observó la mueca de dolor que comenzaba a aparecer en el rostro de Ariel y se odio por ser tan directo a veces.

-…Yo…- la voz de Ariel se quebraba de poco a poco y no sabía si podría seguir con su farsa -…yo…no se qué hacer…-

En cuanto el primer sollozo salió de sus labios, sintió el cálido tacto de Ultra Magnus rodeándola, causando que la femme comenzara a llorar en silencio.

-¿Qué pasó?- preguntó el comandante, y no porque fuese un cotilla o algo parecido, sino que quería saber si podía ayudar en algo.

Haría lo que fuera para que ella estuviera feliz.

Ariel no contestó y en cambio solo se aferró más al cuerpo frente a ella. No quería contarle a Magnus lo que había pasado, en serio no quería. Además ¿era realmente importante? Ella creía que no. Se obligaba a creer que no. Se obligaba a creer que esa calidez no era importante. Se obligaba a creer que aquel sentimiento en su spark no era paz. Se obligaba a creer que no se sentía tranquila estando así, simplemente abrazada a él. Porque no quería. No quería.

Pero como todo lo demás durante aquella tarde, todo intento falló.

Un suspiró salió de sus labios en cuanto sintió la mano de Ultra Magnus en su rostro, limpiándolo.

Tristeza.

Los ópticos ajenos irradiaban un sentimiento que la femme se había obligado por años a negar y que, de pronto, le causaban brincos en la spark. Porque sí, Ariel siempre lo supo. Ella sabía lo que Magnus sentía por ella pero prefirió negarlo y creyó saber por qué.

Temor.

-Tranquila, todo se arreglará- declaró con firmeza la voz del mecha.

-Magnus…- lo llamó suavemente. Solo podía pensar en una forma de aclarar su mente.

Duda.

Con lentitud y suavidad, los labios de ambos se juntaron en un beso.

Por un momento, para ambos fue como si se detuviera el tiempo. Ambas bocas danzando en perfecta armonía, casi como si hubieran sido hechos para acoplarse perfectamente uno con el otro. El sabor dulce del tacto se mezclaba con el salado de las lágrimas de Ariel pero eso poco le importaba a ambos.

Los dedos le hormigueaban y sentía sus piernas flaquear cuando Ultra Magnus la tomó de la cintura para atraerla más e intentar profundizar el beso. De pronto un momento de lucidez llegó al procesador de Ariel. "¿Qué estoy haciendo?" pensó antes de empujar a Magnus, rompiendo con el beso, y llevando una mano a su boca.

Por impulso, Ariel estudió la mirada del mecha.

Confusión.

Ambos se observaban sin pronunciar palabra, temiendo decir algo erróneo.

Entonces Ariel cayó en cuenta de lo que había sentido, y recordó a Red Alert.

Culpa.

Estaba al borde del llanto. Las manos le temblaban y le dolía el pecho. Magnus intentó acercarse, pero ella se alejó.

-…Debo irme- dijo como pudo, saliendo de ahí lo antes posible y dejando al comandante solo y confundido.

¿Qué había hecho?

(…)

Orión cruzó por la puerta del local y con una mirada rápida busco a sus amigos, encontrándolos casi al instante.

-¡Orión!- lo llamó Wheeljack mientras le hacía señas con el brazo para que se acercara. El archivista obedeció al instante.

Aún en ese momento se preguntaba si era tarde para darse la vuelta y regresar a encerrarse en su departamento a morir solo, pero ese pensamiento solo le confirmó que realmente necesitaba distraerse con algo antes de cometer alguna tontería. Y que mejor forma de animarte que estando con tus amigos.

-¿Qué haces aquí? Creí que estarías en el Parlamento ahora- dijo Ratchet, dándole un sorbo al Visco que tenía en su mano.

-Un bocado no le hace daño a nadie- sonrió Orión, tomando asiento en la mesa y pidiendo algo para comer (ya que el delicioso olor le recordó que no había comido nada en todo el día).

La conversación fluyó natural entre ellos como todos los días. Durante ratos, Orión se olvidaba de todo aquello que lo llevaba molestando por días y se permitía disfrutar de la compañía de otro ser y de un buen plato de alimento, mejorando su humor en sobremanera.

Por desgracia no duró tanto como le gustaría, ya que ellos debían regresar a trabajar puesto que solo habían salido a almorzar.

-No quiero regresar al departamento- había dicho Orión una vez que estuvieron fuera del local.

-Creí que irías al Parlamento- contestó confundido Skyfire.

-¡Ah, sí!- Orión casi lo olvidaba –Y-Yo me refería a después de salir del Parlamento- rió nervioso.

-Podemos ir a algún bar en la noche- dijo Wheeljack –después de todo mañana es libre-

A todos les pareció una idea excelente así que acordaron hora y lugar para encontrarse y después se separaron. Por alguna razón, Skyfire prefirió acompañar a Orión al Parlamento en lugar de regresar al laboratorio con el médico y el ingeniero.

-Ya terminé lo que tenía que hacer- había usado de excusa el científico –Además no quiero ir a encerrarme todavía- rió.

Orión se sintió reconfortado al ver que alguien compartía su pensar.

-Entonces nos veremos más tarde- se despidió el médico, alejándose junto a Wheeljack.

Entonces Orión y Skyfire caminaron rumbo al Parlamento.

El científico no dejaba de contarle al archivista sobre un nuevo experimento que estaba realizando y que parecía estar relacionado con una sustancia con un nombre raro que Orión jamás lograría aprender y que, al parecer serviría como un tipo de combustible para las naves del proyecto de los Puentes Espaciales.

Conforme caminaban, Orión no podía evitar pensar en el hecho de que en realidad no tenía porque ir al Parlamento. Pero también sabía que si le decía a Skyfire eso, su curiosidad lo haría indagar para averiguar el porqué de su mentira; y Orión no tenía ganas de volver a recordar, pero definitivamente tampoco quería ir al trabajo.

Al final, prefirió enfrentarse a la curiosidad de su amigo.

-Skyfire- habló Orión, interrumpiendo la conversación. El susodicho lo miró –Yo… no tengo que ir al Parlamento- confesó avergonzado el archivista, sonriendo nervioso.

-Lo supuse- contestó el científico con su eterna sonrisa. Orión lo miró confundido y Skyfire lo notó –Tus mensajes- explicó –tenían algo, no sé… raro-

-Es que realmente no quería salir de mi departamento- confesó el archivista –pero estar encerrado y fingir que nada pasa tampoco está bien-

-Sé a qué te refieres-

Orión miró al científico para que se explicara y éste le contó los acontecimientos con Starscream. El hecho de que a veces estaba demasiado metido en su comunicador, mensajeando o hablando; y como estos últimos días éste se encontraba de muy mal humor y parecía ocultarle algo.

-De seguro tiene sus razones. No deberías llegar a conclusiones tan precipitadamente- le dijo Orión.

-Lo sé, pero tengo miedo ¿sabes? No puedo evitar pensar que yo tengo la culpa- contestó Skyfire con tristeza.

Orión asintió, comprendiendo lo que su amigo decía. Él también se sentía culpable por el hecho de que Megatronus se haya distanciado de esa manera y tampoco podía evitar pensar en que posiblemente había hecho o dicho algo que había hecho enojar al otro.

-Es horrible- dijo Skyfire interrumpiendo sus pensamientos –A veces creo que me engaña-

Esa confesión sorprendió a Orión. ¿Estaba hablando en serio?

-No sé exactamente qué es lo que pasa- respondió Orión –pero estoy seguro de que Starscream jamás te engañaría. Él y yo no hablamos mucho, pero sé perfectamente que te ama tanto como lo amas a él-

-Eso creo- rió levemente el científico.

-No te preocupes, Sky, algo como eso jamás podría pasar. Deja de preocuparte-

Orión le sonrió a Skyfire, contagiándole su confianza. Al final, como el archivista no debía ir a trabajar, prefirieron solo caminar por la cuidad.

(…)

Salir. Esa había sido la única idea que había tenido Starscream.

-Qué estúpido- espetó Megatronus con fastidio mientras caminaba al lado del seeker a quien-sabe-donde para "distraerse".

-No recuerdo haber escuchado alguna otra sugerencia- gruñó el más pequeño.

Las calles de la cuidad tenían demasiada gente para el gusto del ex gladiador, y eso junto a su jaqueca no era agradable. A pesar de todos los peros que podía poner, la verdad era que un poco de aire fresco sí lo estaba ayudando, más que nada a que se le bajara un poco lo sobre-energizado (pero nadie podía negar que el hecho estar de pie después de una docena de cubos y, además, fingir a la perfección que se está sobrio era algo de admirar).

-Creo que es porque aún estoy algo sobre-energizado, pero… er…- la palabra se atoró en la garganta del ex gladiador, negándose a salir.

-De nada- sonrió satisfecho el seeker –Siempre es gratificante verte sufrir-

-Te mataré- siseó Megatronus, haciendo reír divertido al seeker.

Sin un rumbo específico, ambos se dedicaron a caminar en silencio, aprovechando para pensar y despejar todo lo que tenían en su cabeza. Especialmente Starscream, quien no podía evitar pensar en Skyfire y su comportamiento.

-Es la tercera vez que suspiras- le habló el ex gladiador

-¿Y?- contestó el seeker con rapidez y brusquedad

-Es sobre lo mismo, ¿no es así?- Starscream frunció el ceño y Megatronus supo que había acertado. Suspiró -¿Y ahora que…?-

-¡El idiota lo volvió a hacer!- bramó el seeker, golpeando el suelo de un pisotón e interrumpiendo al más grande –La noche anterior desperté y no lo encontré conmigo-

-¿Dónde crees que pudo estar?- preguntó Megatronus con seriedad.

-No lo sé- respondió Starscream con algo que el ex gladiador pudo detectar como tristeza –…Y eso me asusta más-

Con una mirada rápida, Megatronus exploró a su alrededor para encontrar algún lugar donde poder hablar a gusto (o por lo menos sin que los miren raro por las impulsivas acciones y gritos del seeker), y no muy a lo lejos divisó una de las (muy convenientes) áreas recreativas que tenía la cuidad, por lo que sin pensarlo dos veces se dirigió hacia allá con un enfurecido seeker que murmuraba improperios inentendibles.

Una vez sentados en una de las bancas, Megatronus solo se quedó callado para esperar a que el seeker hablara. Era extraño estar así con Starscream, en un área recreativa, sentado y hablando de sus… problemas… como si fueran grandes amigos, pero el ex gladiador suponía que era por el hecho de que el seeker había acudido cuando él lo… necesitaba (aún era raro pensarlo).

Sin embargo, por más que esperó a que el seeker hablara, nunca lo hizo. Extrañado, Megatronus volteó a verlo, encontrándose con algo que no se esperaba y que lo sorprendió demasiado.

Starscream estaba llorando. A su manera (con el ceño fruncido y la mandíbula apretada) pero lo estaba.

-¿…Starscream?- preguntó Megatronus al ver las lágrimas del otro, sin saber qué hacer en ese tipo de casos.

-…No puedo creer que Skyfire me esté engañando- habló el seeker como pudo, pues parecía que su control se perdería en cualquier momento –Yo… tengo miedo…-

Megatronus no sabía qué hacer. Si lo abrazaba sería demasiado incómodo pero si solo lo dejaba así sería demasiado frío y cruel, incluso para él.

¡Maldito dilema!

Starscream por su parte intentaba serenarse como podía. No quería verse débil o como si le importara, pero en serio era demasiado como para seguir ocultándolo más. Y es que estar con ese constante miedo, preocupación y duda no era algo que se pudiera aguantar por mucho tiempo, y menos cuando te abruma de esa manera.

Esa era la razón por la que Starscream, después de mucho tiempo fingiendo estar bien, simplemente explotó. Porque lo del día anterior y hoy en la mañana habían sido señales demasiado claras: Skyfire lo engañaba, ya no tenía duda de eso.

Estaba tan perdido es sus pensamientos, que solo se dio cuenta de aquello hasta que su campo de visión fue bloqueada por un hombro.

-¿Qué estás haciendo?- preguntó el seeker sorprendido por el abrazo de Megatronus.

-Si no hablas no me arrepentiré, así que cállate- respondió el ex gladiador, visiblemente tensó por el contacto que él mismo había iniciado.

Era raro, ambos estaban de acuerdo en eso. Pero al notar que el seeker parecía estar controlándose, Megatronus creyó que no había sido tan mala idea después de todo.

Pero si le contaba a alguien de eso, en serio lo mataría.

-…Gracias- murmuró Starscream mientras se separaba –Si le dices a alguien que lloré te mato- declaró con su habitual voz, causando una risa en el más grande.

Dulces ironías.

Megatronus estuvo a punto de responder con otra amenaza cuando un grito llamó la atención de ambos.

-¡Star!-

(…)

Skyfire realmente se sentía liberado. Hablar de sus problemas con Orión lo había ayudado a disipar varios de los temores que tenía, porque el archivista tenía razón: Starscream lo amaba del mismo modo que Skyfire lo amaba a él, y sabía que así sería siempre.

Por eso es que le pediría ser Conjunx Endura (2).

-Estás demasiado feliz- rió Orión al notar la sonrisa boba en el científico.

-Lo siento- se disculpó avergonzado –Estaba pensando-

-¿En qué?-

-En una sorpresa que tengo para Starscream- volvió a sonreír bobamente, causando otra risa en Orión.

Como después de un rato de caminar sin rumbo decidieron ir a la primera área recreativa que encontraran, Skyfire había aprovechado para contarle toda la situación a Orión, quien además de escucharlo también le aconsejo que debiera confiar en el seeker y que, si aún se sentía inseguro, hablar con él también serviría. En estos momentos, Skyfire agradecía a Primus tener un amigo como el archivista

-¿Sabes? A veces los envidio- confesó Orión durante el camino, recibiendo una mirada confusa del transbordador –Tú y Starscream son muy diferentes, pero se complementan tan bien. Me recuerdan lo solo que estoy- rió el archivista.

-Estoy seguro de que encontrarás a alguien. Tal vez ya hasta se conocieron- sonrió Skyfire –Solo, no sé, necesitas dar el primer paso-

Orión meditó sobre aquello.

-Puede que tengas razón- respondió pensativo el más pequeño, recibiendo una sonrisa de parte del científico que lo contagio, haciéndolo sonreír también.

¿Cómo no había pensado en eso antes?

Al poco tiempo, ambos se encontraban en su destino, hablando sobre trivialidades cuando algo llamó la atención de Orión.

Al otro lado del parque, pudo notar lo que parecía ser una banca, y en ella divisó al último ser que pensó encontrarse al salir de su departamento.

-¿…Megatronus?- murmuró. Junto a él, pudo ver que estaba alguien más. Casi de inmediato una mezcla de emociones se instaló en su pecho.

¿Quién era ese transformer?

Cuando intentó distinguir de quien se trataba pasó algo que congeló al archivista justo en donde estaba: Megatronus abrazó a ese transformer.

"¿Por qué?", pensaba Orión "¿Por qué debía tener a alguien?".

-¿Ese es Starscream?- la pregunta de Skyfire trajo a Orión de vuelta a la realidad, quien de inmediato volteó hacia todos lados para buscar al seeker, pero no lo veía.

-¿Dónde?- preguntó, pero fue ignorado por el transbordado quien, en cambio salió corriendo hacia la banca donde estaba Megatronus.

De repente Orión sintió miedo.

Corriendo detrás del científico, Orión se acercó lo suficiente como para ver prefectamente el momento en el que Megatronus se separaba de aquel transformer y entonces el energon se le congeló.

-¿Starscream?- susurró dolido Skyfire, sin querer creer que Starscream estaba con él -…Megatronus- apretó los puños con fuerza.

Orión observaba en silencio como Starscream parecía decir algo que hizo sonreír a Megatronus y ahora fue él quien apretó los puños.

Dolía. Dolía mucho.

-¡Star!- le gritó Skyfire, sorprendiendo a los dos mechas y a Orión.

Cuando Starscream volteó y contempló a su sparkmate, automáticamente empujó a Megatronus de su lado entrando en pánico. Eso era justamente lo que no quería que ocurriera.

-¡Sky, déjame explicarte!- imploró el seeker -¡No es lo que crees!-

La mirada de Skyfire era un completo enigma y entre más se alargaba el silencio, mayor era el temor que crecía en la spark de Starscream.

-¿Sky?- volvió a hablar el seeker –Por favor, solo escúchame-

-No- respondió de inmediato el científico. Starscream escuchó como algo se rompió, no supo si fue él o Skyfire -…Yo… necesito pensar…-girándose sobre sus pies, Skyfire comenzó a caminar.

-¡No, espera Sky!- lo llamó Starscream intentando seguirlo, pero el más grande lo ignoró y se transformó para alejarse de ahí lo antes posible -¡Sky!- volvió a llamarlo, transformándose también y siguiéndolo.

Fue en ese momento que Megatronus notó a Orión y supo que, en verdad, aquella había sido una muy mala idea.

-No es lo que piensan, Orión- habló Megatronus, intentando explicar lo que había visto –Yo solo…-

-Necesito hablar contigo- interrumpió Orión con firmeza, sorprendiendo al ex gladiador.

La esperanza comenzaba a morir dentro de él.


Lamento el drama, pero en el último momento reescribí el cap. No sé, estoy irritada, triste, decepcionada y debería estar dormida ahora pero bah. Perdonen si los hago sufrir mucho, pero debía des ahogarme de algun manera y, bueno, tenía el cap abierto en Word... Mañana subiré el siguiente y será más feliz. Lo prometo.

Diablos. Cada vez nos acercamos más al final y eso me deprime más, en serio. Amo esta historia y el pensar que al acabarse subire la verdadera, trágica y triste historia de Megs y Orión es horrible. Pero lo más probable es que escriba algunos one-shots antes de que ocurra así que no se preocupen.

En fin, gracias por leer la actualización de hoy. Contestaría los reviews como normalmente hago, pero en serio no me siento con muchos ánimos, perdón. Mañana, tal vez.

Nos leemos.

P.D.- Casi lo olvido, Feliz día de San Valentín atrasado.

...fack.

(1) No soy buena describiendo, así que para ahorrarles tiempo solo imagínense la corona de Starscream pero como tiara y ya.

(2) Sé que el Conjunx Endura y el Sparkmate es técnicamente lo mismo, pero me pareció excelente idea ponerlo más como a un matrimonio. Así que sí, ya saben para que quiere la tiara Skyfire.