El amigo de papá, es mi novio.
A petición de todos los que así lo querían: el epilogo.
Declaración: Shingeki no kyojin pertenece a Hajime Isayama, Wit Studio, Production I.G; no gano nada por liar a Levi y Eren en mi imaginación.
Nunca había estado tan preocupado como el día en que él llego a hablar con mi padre.
—Esto… es más difícil de lo que creí. Incluso lo había ensayado frente al espejo repetidas veces. —Escuché decir a Levi en la sala cuando salí a hurtadillas de mi habitación.
— ¿Ah pasado algo en la empresa? —Cuestionó mi padre — Debe ser realmente delicado como para que te desviaras de tu destino.
— ¿Cómo?
—Las flores —señaló —, ¿son para la señorita Petra?
¿Petra? ¿Le llevaba flores a una mujer?
—No en realidad. Aunque de ello quiero hablarte.
Hubo un gran silencio de parte de ambos.
— ¿Son para mí? —Escuché a mi padre preguntar apremiante.
— ¿Qué? no, no, Grisha.
—Oh Dios, menos mal —suspiró aliviado —, lo siento, pareces nerviosos, por eso te he malinterpretado.
—Lo estoy. —Afirmó.
—Suéltalo ya, hombre, nunca te comportas así, estás preocupándome a mí también.
—Las rosas son para Eren.
— ¿Te has enterado del reconocimiento?, no te preocupes, seguro le gustan las rosas.
—Sí son sus favoritas, ¿reconocimiento…? Grisha, déjame hablar… solo guarda silencio y no digas nada, ¿está bien? —Suplicó un exasperado Levi, conocía ese tono de voz ansioso y cubierto de desespero.
—Bueno, adelante.
Todo era tan ilícito y gracioso desde mi punto de vista, tan irreal, que casi se me escapa una histérica carcajada, que obviamente, me delataría. El silencio se prolongó, tanto como por cinco minutos o más, todo me estaba comenzando a sacar de quicio. La incertidumbre me invadía.
—Me gustaría que me dejaras cortejar a Eren.
¿Había dicho cortejar? Su elección de vocabulario del siglo pasado se había hecho presente, ¿o así hablaban los adultos? De nuevo quise reírme estúpidamente.
— ¡Ja! —Soltó mi padre—Muy gracioso, hombre, ya enserio. No hemos perdido ningún cliente importante, ¿o sí?
Tragué duro.
—Grisha, me gusta Eren.
—Debes estar bromeando. —Sonrió, esperando a que Levi dijera que de eso se trataba.
—No estoy bromeando.
— ¡Fácil le doblas la edad!
—No, solo le llevo diez años.
— ¡Podría ser tu hijo!
—Sí hubiese embarazado a alguien a los diez, sería posible —Dijo en calma.
Levi se mantenía sereno mientras mi papá enloquecía rápidamente.
— ¡Eren!
El grito súbito me hizo temblar en mi escondite y conteniendo el aliento me dirigí lo más rápido que pude de vuelta a mi habitación, cerrando con seguro, por si acaso.
Ya no era divertido, ni por asomo.
Papá me iba a matar si descubría que habíamos cruzado la línea hace ya bastante tiempo.
— ¡Eres un pervertido, Ackerman! Estás hablando de mi hijo, mi hijo de diecinueve años —podía escuchar sus gritos desde la sala —, un año menos y podrían meterte preso por abuso a menores. Creí que eras mi amigo, de haber sabido que pondrías los ojos sobre él nunca te hubiera permitido acercarte a mi familia.
Recorrí mi habitación de un lado a otro, soñando con poder escapar al estilo Dumbuldore, ¿tenía que haber nacido muggle…? por lo mucho podía desaparecer por la ventana, el techo del desayunador que había al aire libre en el patio me acortaba la distancia entre el segundo piso y el jardín. Estaba justo debajo de mi ventana; seguro podía salir de esto sin un hueso roto. Me preparé mentalmente para saltar en cuanto escuchara la puerta de la calle, o los pasos de papá en la escalera.
Nada ocurrió.
—Del suelo no paso. —Me dije envalentonándome, tanto silencio era sospechoso.
Vi a mi padre y Levi fuera mientras sacaba un pie por la ventana, lo volví a meter de inmediato antes de que me vieran tratando de huir cobardemente y volcara de una vez por toda su ira sobre mí. Papá era asfixiantemente sobreprotector.
De alguna manera, Levi se las había arreglado para contener a mi padre.
El aroma del tabaco de la pipa de papá llego a mi ventana y arrugué la nariz, hacia tanto que no fumaba. Toda esta situación le estaba causado estrés.
Me escondí entre la cortina para no ser visto y escuché:
—Considéralo, ya no es ningún niño, y yo no soy tan viejo para él, ¿crees que estaría mejor con alguien más joven? Porque tarde o temprano traerá a casa a una novia, o novio.
— ¡Ja! Y sería lo adecuado, porque tú ya has vivido lo que el apenas va a experimentar. Vamos, Levi, él todavía es un niño.
—Piénsalo, ¿de acuerdo? Es más maduro de lo que tú crees, dale algo de crédito. Es joven, pero no es un niño; el que yo sea mayor me hace el indicado, lo puedo guiar mejor que nadie. Junta a dos adolescentes y ve qué pasa. Que comience a salir hasta tarde sin que sepas donde está, a tomar, con algún tipo que seguro estará igual de borracho y desorientado que él, intentando manejar ebrios de vuelta a casa imprudentemente; distrayéndolo de sus estudios y poniéndolo en peligro cada vez que se les antoje hacer algo tan estúpidamente arriesgado. Eso o que jueguen con él. Conmigo estará seguro, Grisha.
— ¿Qué dices, piensas privarle de todo? —Cuestionó, como si mi vida no estuviera ya llena de sus prohibiciones.
—No tanto como lo haces tú. —Se defendió.
—No le prohíbo todo, no todo. —Y admitió: — sinceramente no tengo idea de lo que estoy haciendo desde que Carla se fue, tenía pensado que algo de esto sucedería, pero no tan pronto. Y no con un amigo mío que fácilmente le dobla la edad. —Exageró, y no lo desmintió.
—Nuestra amistad no está comprometida con lo que siento por Eren y viceversa. Aflójale un poco la rienda, tiene que vivir sus propias experiencias, igual que tú, vivir su vida, ¿piensas prohibírselo también?
—Claro que no, tampoco quiero privarle el vivir.
Yo no quería un segundo padre… y ni siquiera era como describía mi posible comportamiento. ¿Realmente valía la pena el salir con el amigo de papá formalmente? Tal vez era mejor solo tener sexo.
—El hará todo, junto a mí, un adulto que puede aceptar la responsabilidad de pasarla bien, sin comprometer la integridad de tu hijo.
—No me gusta como hablas de Eren, Levi, como si fuera a entregárselo al mejor postor. —Suspiró cansado. Me asomé un poco, se veía fatigado. Algo viejo incluso.
—No lo veas así Grisha, sabes que no es mi intención. Pero dirigiéndome a ti, ¿cómo puedo darme a entender?, Le estoy hablando a mi mentor sobre su único hijo. Te puedo asegurar que esto es como si fuera el negocio más importante de mi vida. El trato más jugoso que he intentado cerrar.
Papá guardó silencio.
Esta tarde estaba llena de ellos.
—Conociéndote es lo más sincero que has dicho nunca; y lo anterior, es romántico, ¿Eren en verdad es eso para ti?
— ¿Quién si no?
—No quiero imaginar que estés usando su nombre en vano.
—Jamás lo haría, sé lo que significa para ti.
—Es grato saber que has venido de frente. Me ha demostrado que eres un verdadero amigo y no has actuado a mis espaldas, Levi. Esto lo aprecio mucho.
—No sería un hombre de fiar de otra forma. —Sonrió.
Cínico, pensé.
¿Qué sentiría Levi al quedar como algo que no era frente a papá? Al menos no había forma de que él se enterara de que me he estado acostando con su amigo. Palidecí y un escalofrió me recorrió entero. Cuánta suerte habíamos tenido, papá nos pudo haber pillado en alguna de tantas ocasiones en la que nos citábamos para casi siempre tener relaciones, incluso en casa ¡En casa! —Me escandalicé de mi imprudencia—. De tan sólo imaginar la furia de mi padre hacia mí y hacia Levi.
— ¿Y Eren, sabe que es de tu agrado?
—Oh, valla que lo sabe.
Papá fijó su mirada antes distraída sobre su persona, inspeccionándolo con suspicacia. Especulando.
—No quiero saber —decretó al final, bajando sus anteojos y frotando sus ojos. —Ahora, si me lo permites, necesito pensarlo y hablar con mi hijo. —Le invitó a retirarse, señalando la salida.
—Claro. Gracias por escuchar, Grisha.
—Sí, sí.
Yo no quería hablar con papá, no estaba listo, tenía que salir de ahí rápidamente. Cuando el inminente cuestionario comenzara, no estaba seguro de tener las respuestas. Si preguntaba qué había hecho Levi para demostrarme su interés necesitaba planear numerosas mentiras, ¿o era mejor confesarle que a mí también me gusta su amigo desde hace tiempo?
Salí por la ventana, y tras caer en el techo del desayunador brinqué hasta suelo firme en el jardín, corrí hacia la avenida dejando atrás un par de casas vecinas, y cuando me sentí con ventaja aflojé el paso, me puse la capucha de la chaqueta en un intento de pasar desapercibido y un auto se atravesó en mi camino antes de cruzar la avenida.
—Sabía que escaparías de alguna forma, cobarde.
— ¿Cobarde, yo?, no me hagas reír, ¿quién jugó las cartas del adulto cuidando a un rebelde adolescente ocultando que te follaste a su hijo a sus espaldas?
—Follamos a sus espaldas, sí, wow que comprometedor, espero no haberte dejado preñado nunca.
Me abochorné furiosamente, y decidí cambiar de dirección.
Dio marcha en reversa, siguiéndome.
—Oi, lo hice por ti; aunque si quieres vuelvo y le cuento como nos hemos estado viendo por casi un año: Grisha, mancillé a tu hijo, lo mancillé una y otra vez, incluso en tu casa, en su habitación. —Dijo fingiendo hablar con mi padre.
—Ya entendí —paré, rodeé el auto y me subí en el lugar del copiloto— ¿Vamos a tu casa?
—No. Ahora que tenemos "casi" el permiso de salir y pueden vernos juntos — ¡Quería tener una cita conmigo! La emoción aumentaba mientras asomaba una amplia sonrisa en mi rostro. — ¿Por qué no vamos a un hotel? —Mi sonrisa se trastocó.
Esa no era una broma divertida, ilusionarme y luego decir algo así. Parecía innecesario haber hablado con mi padre sí lo único que tenía en mente era meterme en una cama rentada.
—Volveré a casa. —Le anuncié al momento de querer abrir la puerta del auto aun sin movimiento.
Me tomó del brazo antes de que pudiera bajar un pie.
— ¿Sabes qué fue lo que hizo a tu padre calmarse?
—No, y no quiero saberlo.
—Le dije que tú eres mi Carla.
Los sentimientos se me aglomeraron en el pecho y la garganta. Conmovido hice un puchero y lloré, lloré en silencio tapándome los ojos con las palmas de las manos, hasta que él me abrazó a su pecho. Cuando me calmé sonreí con la cara pegada a su camisa.
El amigo de papá era un adulto huraño al que le parecía más sencillo y efectivo follarme que decirme te quiero. Sin embargo, podía ser tan inesperadamente romántico, de una forma muy íntima.
—Solo bromeaba —me beso en los labios —, vamos a donde tú quieras.
— ¿De verdad? —le volví a sonreír ilusionado.
—Claro, pero después… al hotel.
Reí, era un pervertido después de todo.
Mi pervertido.
—Bueno. —accedí al final.
.
.
.
Hoy cumplo veintitrés años, y tras una discusión acalorada con papá él se resignó a dejarme marchar de casa. Lo amenacé con escaparme, como lo hacía en mi adolescencia. Ya era suficiente de solapar su paranoica mentalidad de padre soltero.
Levi y yo seguimos juntos, sorprendentemente nuestra relación aflojó mis grilletes, papá creía que con su amigo estaba seguro y la mayoría de las veces era cierto, las otras pocas era cuestión de suerte y confianza.
Hemos tenido innumerables problemas como cualquier pareja, afortunadamente la diferencia de edad no nos ha afectado mucho.
Cuando conocí a ese gallardo y serio hombre quedé cautivado, tiempo después comenzó a coquetear conmigo y yo con él, pronto estuvimos juntos aquella primera vez, sin imaginar que no sólo quedaría en eso, me asombró que no me tomara como un juego, estaba aventajado sobre mí. No porque no lo mereciera, pero él es un adulto, y yo, bueno, yo algún día espero ser uno como él.
Nunca creí que el amigo de papá, se convertiría en mi novio.
¡Gracias por leer!
Beteado por: Raviolli 눈_눈
Que sin sus sublimes correcciones esto no quedaría besho.
Bueno, pues como lo dije antes, esto es para ustedes, todos los que lo pidieron y querían un epilogo de esto. Aquí lo tienen, espero les haya gustado; ya saben, si les gusto, o no, déjenme su comentario, su opinión me enriquece, me alegra y alienta a seguir escribiendo.
:'v Siento no darles el hard de cada día, pero esto salio más cursi de lo planeado.
