Aunque un terremoto sacudiera el mundo, Natsu no se despertaría. Aunque viniera una banda de ladrones con música metal a todo volumen y asaltaran su casa, Natsu no se despertaría. Aunque el apocalipsis sucediera en su propia habitación, Natsu no se despertaría. Porque Natsu dormía como un tronco, ese era su talento. Pero aun así, no se sorprendió cuando unos leves tosidos provenientes de su habitación lo despertaron, porque provenían de Lucy. Su cuerpo siempre estaba alerta cuando ella estaba cerca, dándose cuenta de cada uno de sus pequeños movimientos.
Se levantó del sofá donde estaba durmiendo y se dirigió a la habitación con todas las luces apagadas, sintiendo el frio suelo bajo sus pies. Los rayos y truenos ya se habían calmado, dejando el débil sonido de la lluvia, con la noche a oscuras. Tuvo cuidado con no pisar el rabo de Lily, que dormía junto a su gato, Happy. Al conocer su casa a la perfección, no tuvo problemas en llegar a la habitación, abrió la puerta, y se dio cuenta de que no estaba listo para la imagen .
Lucy dormía en su cama, prácticamente destapada, con un pijama de primavera, pantalones cortos de color blanco y una camiseta rosa sin mangas. Su piel brillaba bajo la luz de la luna que se filtraba por la ventana, la piel de sus piernas y brazos parecía prácticamente plateada. Su melena rubia estaba esparcida sobra la almohada donde Natsu dormía todos los días. Con los ojos cerrados y las mejillas sonrosadas, Lucy parecía un ángel.
Nunca tuvo alguna duda de porque se había enamorado de ella, era hermosa, especial, diferente a cualquier otra mujer que alguna vez a conocido. Natsu se quedo contemplándola por un buen rato, apreciando y atesorando cada segundo. Sonrió al recordar como Lucy le había informado sin duda alguna que iba adormir en su cama, como cuando lo hacían de pequeños. Varias veces habían dormido abrazados en la cama de Natsu, pero obviamente ya no eran niños, aun así, sin pensar en el corazón de Natsu , ella vino con la idea de dormir juntos en la cama.
Natsu negó la cabeza con incredulidad.
Seria la tortura mas placentera que pudiera sentir, pero sabia que no saldría vivo de esa situación.
Lucy tosió con fuerza y Natsu no tardó en estar a su lado. Esperaba que la fría lluvia no la hubiera afectado. Las gripes primaverales son las peores, y no quería que Lucy se enfermara. Natsu cogió el edredón rojo por los bordes y tapó el cuerpo de Lucy para que no se enfriara, no sin antes adorar su hermosos cuerpo con la mirada. Tragó saliva con fuerza y la terminó de tapar.
Volvió a posar la mirada en su rostro, que seguía sonrosado. Las dudas hicieron que tocara su mejilla, estaba con fiebre, pero no mucha, no era algo que un buen reposo no curara.
Tenia que ir a trabajar, pero no quería. Seria mas feliz si se quedaba en casa, a su lado, pero estaba en un proyecto "express" en que no podía permitirse ni un minuto de descanso, y además sabia que tan rápido como Lucy se despertara lo echaría de la casa para que se fuera a trabajar.
Miró al pequeño despertador en la mesita de noche, marcando las 5:59 , y al instante saltó para evitar que la alarma despierta-muertos se active, no quería interrumpir los sueños de Lucy.
Ella tenia suerte, como traductora de libros, no tenia que despertarse temprano, solo necesitaba un ordenador, internet y un diccionario para trabajar, y al final de cada libro tenia como mínimo £17.000 ingresadas en su cuenta de banco, que gastaba mayormente en internet, comprando cosas de toda Europa, ya que ella decía que era mas barato, ya que £17.000 eran aproximadamente 20.000€.
Se dio cuenta que de nuevo la estaba mirando fijamente, y no hizo el menor esfuerzo para evitar la tentación de mover un pequeño mechón rubio de su mejilla, porque se sentía como seda liquida entre sus dedos.
Tenia que irse a trabajar, hizo una nota mental para traer algo de medicina al regresar. Cogió ropa del armario lo mas silenciosamente que pudo, y se fue al baño a cambiarse. No tardó mucho, ya que solo tenia que ponerse una camisa y el pantalón. Al terminar sacó a Lily a un paseo, y regresó listo para marcharse a trabajar. Le dejó a Lucy una nota en la nevera, de que iba a regresar cuando terminara de trabajar, y que la casa era suya.
De camino al trabajo aparcó en un Starbucks, como lo hacia todas las mañanas, y se compró un expreso bien fuerte, nunca desayunaba en casa porque era un caso perdido en la cocina, y se fue a trabajar.
El grafico que estaba diseñando estaba a punto de terminarlo, solo faltaba dos meses mas. Y Natsu estaba súper orgulloso de su trabajo, iba a ser uno de los mejores y mas esperados Games de alta definición. Había tenido varias dificultades con el proyecto, pero todo iba sobre ruedas ahora. Saludó a todos los presentes en la oficina y se dirigió a su escritorio, algo desordenado para ser sincero, pero espacioso.
Todavía se preguntaba como diablos iba a vivir con Lucy en su cama, sin besarla y amarla sin ser descubierto, no sabia en que problema se había metido. Seria como tener la tentación en su vida veinticuatro horas enteras. No debería ser un problema, ella era su mejor amiga en todo caso, al igual que el era el suyo, así había sido catalogado hace años. Pero aun así no podía evitar imaginar que hacia a cualquier hora del día, tanto en la mañana como en la noche. Aunque sufría más imaginarla de noche, imaginar todas las cosas que podría hacerle. En realidad su sueño y deseo mas profundo había sido hacerle el amor. Evitaba imaginarlo, ya que después, al abrir los ojos se encantaba con un vacío enorme, no solo entre sus brazos, sino también en el corazón. Y un gran y húmedo dolor entre las piernas
Unas delgadas piernas cubiertas por una pequeña mini falda se plantaron en su cara, que era demasiado corta para su gusto, pero ¿Quién era el para juzgar la moda de hoy en día? Lissana, su compañera de trabajo estaba sentada en su escritorio, sobre sus papeles. Con una pegajosa sonrisa, se inclinó y saludó a Natsu.
-Hola, cariño! ¿Cómo estas?- Bebió un poco de su café.
-Aquí, terminando el código para el 28r ¿Y tu?
Antes de que Lisanna pudiera contestar Gray gritó- Derramar el café por tus pechos descubiertos no seducirá a Natsu, Lisanna. Le robaron el corazón hace años- Caminó hacia ellos rápidamente.- Shuu Shuu- Gesticuló para que lisanna se bajara del escritorio.
Natsu bajó la mirada para ver de que hablaba Gray y se dio cuenta que Lisanna tenia la camisa abierta de una manera indecente, y una gota de café se había deslizado entre el valle de sus pechos. Lo gracioso es que no se había dado cuenta.
Lisanna fulminó con la mirada a Gray antes de sonreírle a Natsu- Dulzura ¿Qué te parece si salimos a tomar un café después del trabajo?
-No quiere- Gray cruzó los brazos y resopló con fuerza, haciendo que los mechones de su pelo negro se elevaran por el viento.
Natsu iba a negarlo también, pero se detuvo. ¿Qué iba a hacer en casa? ¿Mirar a Lucy con añoranza? La conocía de toda la vida, seguro que estaba en casa viendo una película en ropa interior y la calefacción a cien, causando que Natsu se quitara la ropa también. Verla le hacia feliz, ver su sonrisa, sus ojos, le hacia el hombre más feliz del mundo. Pero también le dolía, le dolía demasiado. Estaba cansado de tanto sufrir, no podía evitarlo. Pero esta podía ser una pequeña escapatoria, irse y distraerse con su compañera de trabajo.
-Tengo algo que contarte- canturreó Lisanna.
-Que estrujes tus pechos entre tus brazos no servirá de nada, un no es un no- resopló otra vez.
-Vale- confirmó Natsu.
-¿Si?- gritaron los dos, pero una emocionada y el otro horrorizado.
-Claro- dijo Natsu tirando un boceto a la basura- Paso por tu oficina cuando termine el trabajo con Gray.
-Entendido- Dijo Lisanna feliz.- Te veo después- Con una mano le lanzó un beso a la distancia y se fue.
Gary de repente se abrió cuatro botones de su camisa y se sentó en su escritorio, sacando el culo para fuera exageradamente y tomó el café de Natsu, metió la mano en la bebida y se la esparció por la piel expuesta de manera...sucia.
-Ohhh...mi queridísimo Natsu- Dijo Gray con voz chillona, obviamente imitando a lisanna- tu y yo, desnudos, que bonito futuro...grrr...soy una gata en la cama.
De un fuerte empujón tiró a Gray al suelo- Hombre, deja de ser tan estúpido, Lisanna no tiene eso en la cabeza.
-Clarooooo.
-Venga, mi queridísimo manipulador de gráficos 3D- Ahora Natsu lo imitaba- Tu y Yo trabajando, con ropa, que bonito futuro...grrr...soy un genio en el escritorio.
-Eres idiota.
-Tu subnormal.
-Imbécil.
-Tonto del culo.
-Virgen- El arrepentimiento cruzó las fracciones de Gray- Mierda, lo siento.
Natsu no dijo nada, el no era virgen, había follado y tenido sexo varias veces, pero sabia lo a que se refería Gray; nunca había hecho el amor. El era su amigo desde que eran pequeños, sabia cada dato de su vida, también el enamoramiento que sentía por Lucy. Lo habia apoyado en los momentos mas dificiles, cuando Lucy declaraba que tenia un nuevo novio, o cosas por el estilo.
-¿Estas lista?- Preguntó Natsu, listo para salir.
-Claro, guapo- Lisanna de un salto, se colgó del brazo de Natsu, y pegó su pequeño cuerpo contra el de el.- Conozco un bar muy bueno cerca de aquí.
Natsu le sonrió -Espera un segundo, Lisanna, tengo que enviar un mensaje.- Así, sacó el teléfono del bolsillo y se puso a escribir rápidamente.
Lucy, hoy saldré tarde del trabajo.
Hay comida en la nevera
Te veo luego
Bye
Salieron del trabajo con los cuerpos pegados, y caminaron por la calle. Natsu se dio cuenta de que Lisanna bajita, pequeña y linda. Su pelo olía también, y era plateado, un color muy bonito, y de tez blanca, eso hacia que sus ojos azules resaltaran de una manera preciosa. Lisanna era guapa, y de buen cuerpo.
-¿Ves algo que te gusta?- Dijo coqueta.
Natsu miró sus labios rojos como la sangre antes de sus ojos- Varias en realidad-.
Lisanna sonrió- Eres un pícaro.- Y con eso se pegó más a Natsu. La verdad, a Natsu no le molestaba la falta de espacio.
Entraron la bar, y Natsu revisó el móvil, Lucy no le había contestado. Frunció el ceño. Tal vez aún no la había visto
OOOOIIIIIIII Lucy
Natsu envío el mensaje y guardó el móvil.
-¿Tu novia?- Natsu aceptó el golpe bajo con gracia.
-No, solo una amiga- mintió- Ahí hay una mesa libre, vamos a sentarnos.
Natsu se sacó la chaqueta y se sentó al lado de Lisanna, despues, por supuesto, de apartarle la silla, a las mujeres le encantaban que los hombres fueran unos caballeros, ella sonrió complacida.
-Un Martini-Pidió ella al camarero.
-Una margarita de coco, por favor-
El camarero tomo las órdenes y se fue en silencio. Lisanna Estaba toqueteando y jugando con las manos de nastu, rozando la llemas de los dedos por la piel de Natsu. Sus manos eran suaves y delicadas, con las uñas decoradas cosas flores plateadas como su pelo.
-Wow, Natsu- Dijo lissanna- Tienes unas manos muy fuertes ¿vas al gimnasio, guapo?
- De vez en cuando- Suspiró al sentir sus delicados dedos sobre su mano, rozandolo y acarliciandolo delicadamente.
El móvil vibró con fuerza en su bolsillo y Natsu se apresuró en ver el mensaje, apartando intencionalmente la mano de Lisanna de manera brusca.
NO TE DEJES SEDUCIR, BICHO ESTÚPIDO
CON AMOR
EL SENTIDO COMÚN
Natsu ignoró el mensaje de Gary, estaba pasando un buen momento, pero Lucy aún no le contestaba. Eso lo tenía preocupado, pero intentó no entrar en pánico, solo le escribiría para comprobar que todo iba bien.
-Natsu- Lisanna le apartó el móvil antes de que pudiera volver escribirle Lucy con una dulce sonrisa - Deja eso, yo estoy en frente de ti.
-Lo siento Liss,.
-¿Liss? -Sonrió feliz- me gusta. Que lindo que me pongas un apodo de cariño, Natsu.
-Estoy feliz de que te guste.
El tiempo pasó volando y Natsu estaba feliz, se la estaba pasando de mil maravillas con Liss. Pero era hora de irse, y además seguro que Lucy ya le había respondido.
-Liss, es hora de irnos. Mañana hay trabajo.
-¡Espera!
Y así, Lisanna se lanzó a sus labios, aun que no lo esperaba, Natsu le dio la bienvenida. Su lengua salió y lamió su piel mientras besaba un camino hacia su boca. Los ojos de Natsu se cerraron lentamente ante el primer roce ligero de los labios de Lisanna contra su boca. Cuando él tomó totalmente su boca, ella abandonó la lucha. Sus labios tomaron los suyos en un beso ardiente, mientras él empujaba su lengua dentro de su boca. Cuando su lengua se batió con la suya, Lisanna envolvió sus brazos alrededor de su cuello y tiró de él hasta que estuvo la mitad superior de su cuerpo sobre el de ella.
-Me gustas Natsu, me gustas mucho- susurro ella entre besos.
Natsu levantó la mirada y se fijó en sus ojos azules. - ¿Liss?
-¿Quieres salir conmigo?
Natsu caminaba solo por la calle, había dejado a Lissanna en su coche y ahora iba en camino al aparcamiento donde había dejado el suyo.
Su cabeza era un lío. Miró el móvil para responder a Lucy, pero se asustó, Lucy no le había contestado ningún de los mensajes. Intentó llamarla pero no contesto, y fue el mismo resultado cuando lo hizo con el teléfono de la casa. Ya tenía la medicina, así que se fue algo rápido a casa, por suerte a esa hora no había tráfico.
Subió las escaleras de tres en tres y llegó a la puerta de su apartamento. Al abrirla todas las luces estaban apagadas. Una lucecita parpadeaba en el fondo del salón y supuso que esa tontita se había olvidado el móvil. Lily le dio la bienvenida.
-Vamos, Lily, te voy a sacar un rato.
Bajó las escaleras, ahora con tranquilidad. Se puso a pensar mientras caminaba por las tranquilas calles. Le había pedido a Lisanna un poco de tiempo, hace tiempo que no tenía una relación sería, y la verdad es que no le resultó bien. Pero podía intentarlo, después de todo ya era un hombre adulto, no podía quedarse con la obsesión por Lucy. Con una respuesta ya clara, regresó a casa.
Si Lucy no había llegado aún entonces si que se preocuparía, ya era casi media noche y ella no se iría sin decir nada.
Después de caminar por el oscuro barrio por media hora regreso al apartamento. Volvió a subir las escaleras de tres en tres y al llegar las luces seguían apagadas. Al instante se preocupó. No era seguro para una mujer andar por las calles a estas horas, podían asaltarla, podían robarle algo, secuestrarla, violarla, matarla. Cualquiera de esas opciones hacían que la sangre de Natsu se congelara. Le había dicho miles de veces que tuviera más cuidado. Lucy nunca se preocupaba por su seguridad, no sabía que tipo de gente se ocultaba afuera, listos para hacerle daño.
Trató de no perder la calma, podía estar en casa de alguna amiga, después de todo había roto con Sting ayer. Las mujeres siempre hablaban después de momentos como estos, y ya que Natsu le había dejado todo el día sola, sería normal que saliera.
Esperando que esa sea la razón por la ausencia de Lucy, Natsu se dirigió a su habitación, en el cajón de la mesita de noche tenía una agenda con los contactos de Lucy. Ella se lo dio ya que siempre perdía los teléfonos. Con cuidado de no pisar a happy, Natsu entró a la habitación.
Y se sintió como un bastardo
Mientras que estaba manoseado su compañera de trabajo, Lucy estaba en su cama ardiendo de fiebre, removiendose en la cama de dolor. No le hizo falta correr hacia ella y tocarla para saber que estaba tocando los cuarenta grados. Pero aún así lo hizo. Corrió hacia ella. La almohada estaba húmeda por el sudor que corría por su cuerpo. Natsu estiró la mano hacia su rostro, estaba suave, pero pegajoso. Caliente contra su fría mano.
-Oh Dios, Lucy...-susurró apenado.
Lucy jadeaba, Tenia la respiración pesada. Natsu volvió a correr, pero esta vez en dirección a su mochila, le partía el corazón verla así. Sacó rápidamente la medicina que había comprado, rezando para que aliviará la fiebre. Después de tomar una botella de agua y la medicina corrió hacia Lucy. Esperaba que la medicina funcionara.
-Bebe un poco, por favor. -Pidió.
Pero Lucy no bebió, Natsu no tuvo de otra que forzarla, pero terminó escupiendo todo. Podía sentir como el aire alrededor de ella era más caliente que el resto de la habitación. Venga, vamos.
Se sentó de nuevo, luego se puso de pie, y luego se sentó, dando golpes sin descanso contra su muslo. Se volvió tan malo que prácticamente tuvo que cerrar de golpe la otra mano hacia abajo en la parte superior de la otra, sólo para mantenerla quieta.
Esto era ridículo. Saltó a sus pies y caminó de regreso a ella. Se estaba moviendo otra vez, golpeando bajo sus sabanas, aunque no con la fuerza suficiente para en verdad tirarlas. Agarró un pedazo de edredón y la empujó, tratando de cubrirla de vuelta. Agarró un pedazo de edredón y la empujó, tratando de cubrirlo de vuelta.
Natsu la sujetó de sus temblorosos hombros y la levantó hasta sentarla, y el se sentó detrás de ella, depositando su cuerpo sobre su pecho. Y lo volvió a intentar, al tener su cuerpo tan cerca y unido al suyo, rodeado de una mágica intimidad, Natsu no pudo evitar recordar sus primeros años de amistad, Lucy siempre había sido más alta que el, tenia que levantar la cabeza para poder mirarla, pero recordaba como de pronto comenzó a notar que se hacía más pequeña, hasta el punto que al abrazarla aún había espacio en sus brazos, hace tanto tiempo que no la abrazaba de esta manera.
Con cariño, sin temer a ser descubierto, la rodeó con las brazos y la pegó a él, antes no podía rodearla con los brazos. Mientras crecían, mi amor aumentaba, el hecho de amarla se hacía más y más obvio dentro de él.
Apreciando sus bellas fracciones, los deseos más profundo afloraron dentro de él. Puede que haya sido porque ella estaba en su cama, en sus brazos, como en todos sus sueños. Y en ese momento se corazón decidió gritarle lo que siempre había sabido.
Solo quiero que me mire a mi
Que solo me toque a mi
Solo me ame a mi
Lo quiero todo.
La satisfacción que sentía por tener su calor en sus brazos era enorme, aun que este enferma. Natsu se sentía como una bestia. Lucy estaba sudando por la fiebre y él solo pensaba en tocarla. Natsu estiró el brazo hacia el vaso de agua, maldita sea, el agua. Seguía sin beber. Aún que el infierno se lo trage, Natsu sabia que la única opción era darle agua por si mismo.
A Lucy le gustaban los cocos, y mucho, que no daría por un coco ahora. Pero coco frío no, obviamente. Porque ella ya estaba los suficientemente fría, maldita sea, estaba tiritando. Sentía como si estuviera en el polo norte con sólo un bikini puesto. Al mismo tiempo sentía que la piel le escocia y le ardia.
Lucy se sentía terrible. No, se sentía como si hubiera estado en el infierno. Y regresado. Y tal vez había ido de nuevo, sólo porque no estaba lo suficientemente caliente la primera vez.
No tenía idea de cuánto tiempo había estado enferma. ¿Tal vez, un día? ¿Dos?La fiebre había comenzado… ¿el martes? Sí, el viernes , aunque eso en realidad no tenía importancia, ya que no tenía idea de qué día era hoy.
O noche. Pensó que podría ser de noche. Parecía oscuro, y…Maldita sea, hacía frio. Realmente, era difícil pensar en algo más que el insoportable calor. Joder, además estaba loca, no sabía si tenía calor o frío, era como una extraña y terrible mezcla.
Tal vez había estado en el infierno y luego traído todo el maldito lugar con ella. O tal vez todavía estaba en el infierno, aunque si era así, las camas eran sin duda cómodas.
Lo que parecía contradecir todo lo que había aprendido en la ó, estirando el cuello hacia la izquierda y la derecha antes de volver a colocar la cabeza en la almohada.
No podía moverse. Estaba muy cansada. No recordaba haber estado tan cansada. Le dolía todo el cuerpo, y su pierna realmente le dolía mucho. Sólo quería volver a dormir. Pero hacía tanto calor.
Abrió los ojos y se encontró en el desierto, el calor quemaba su piel, y podía sentir como el sudor se pegaba a su cuerpo. Tenia ganas de llorar, sentía como si pequeñas cuchillas se clavaron en su piel. Caminó sobre la arena ardiente. No podía más, se hija a morir . De repente, una palmera se materializó en frente de ella, proporcionándole sombra y cobijo para ese calor infernal. Un como apareció en sus manos de la nada.
Oh Dios, un coco.
Lucy adoraba los cocos, con la garganta seca, estiró los labios para beber del agujero que yacía en la fruta. Se sorprendió al no sentir la rugosa y dura corteza, de lo contrario. Algo suave y tibio rodeó sus labios, y pudo sentir como el delicioso jugo entraba a su boca. Tan dulce, tan exquisito, nunca había probado algo igual antes. Una gota se derramó por su mejilla por las prisas, pero Lucy no quería desperdiciar nada, sujetó a coco con fuerza por la parte de atrás, y algo suave como la seda acarició sus dedos, haciéndole cosquillas.
Lucy no pudo evitar jugar con ese fino material mientras succionaba con fuerza con sus labios, podía sentir como quedaba cada vez menos néctar, pero no tenía suficiente, nunca tendrá suficiente.
Metió la lengua dentro del coco, y no pudo evitar gemir de placer, la pulpa de la fruta era dulce y fresca, quería entrar más profundo, así que mordió con suavidad el tibio borde y el coco vibró contra sus labios. Y empezó su ataque. La pulpa tenía que estar súper dentro de ella, la succionaba y toquetear a con su lengua, era simplemente delicioso y exquisito.
Hasta que el coco se quiso alejar de ella. Eso no iba a suceder en esta vida. Con fuerza, abrazó el tronco con las piernas atrayendolo hacia su cuerpo, tirando más fuerte de la seda entre sus dedos hacia sus labios. Nunca lo dejará ir. Algo ardía dentro de ella por tener todo, cualquier malestar que había sentido antes ahora solo era cosa del pasado. Estaba en la gloria.
Cuando logró liberarse, Natsu, con las mejillas ardiendo al rojo vivo, salió corriendo de la habitación, corrió y corrió en la oscuridad. Hasta que se tropezó con la alfombra del salón y cayó al suelo. Él impacto no lo sacó de su aturdimiento. Su corazón latía desbocado, sus dedos rozaron sus labios, aun sin creer lo que acababa de suceder. Había sido tan húmedo, tan cálido. Pero a la vez tan ardiente.
Quería creer que tenía el derecho a pensar que Lucy no podía tener suficiente de sus labios, los había decorado como si fuera su única salvación . Fue su primer beso con ella, con el amor de su vida, después de veinte años enamorado había podido sentir sus calientes labios contra los suyos.
No podía creerlo, Natsu corrió al baño para ver pruebas. Abrió la puerta y encendió la luz, y no reconoció al hombre que miraba en el espejo. Ese hombre era la viva imagen de un tonto enamorado, tenía los ojos brillantes, como si la luna estuviera reflejada en ellos, el pelo revuelto, como mostrando la mejor noche del su vida, sus mejillas estaban rosas, delatan dolor, desatando sus más profundos deseos. Pero sus labios, sus labios estaban húmedos, rojos, e hinchados, se podía ver que habían sido mordidos, succionados y basados con pasión.
Natsu no podía reconocer al hombre en el espejo, pero si alegría que corría por sus venas, por su corazón. Lentamente se dirigió hacia la habitación donde dormía lucy, porque tenía la necesidad de verla, toda su alma chilaba por el deseo de hacerlo, de ver como había sido afectada.
Natsu solo metió la cabeza a la habitación, a pesar de la oscuridad pudo ver como en esos deliciosos labios, una sonrisa brillaba.
En ese momento se dio cuenta, no podía salir con la señorita Strauss, por que su cuerpo, alma y corazón pertenecían al amor de su vida.
Notas de la autora: Holaaaa! Aquí está el segundo capítulo, espero que lo hayas disfrutado, la verdad tarde bastante en escribirlo, Ya que lo empecé, y también empecé el ca de just let me be your lover, y el primer capítulo de Masayume, así que recién lo e podido terminar. Gracias a todos por el apoyo, sus comentarios fueron super lindios y espero que lo sigan siendo, sin tengo algún error gramatical lo siento mucho pero estoy con la tableta y esta cosa tiene alguna tontería llamada autocorrecion.
La verdad es que Gray es un buen amigo, jajaja.
Kaya-Petrova waaaa aquí está el capítulo, siento mucho tardar, pero aquí está, yo nunca quise hacerte sufrir, lo siento . TT
KaroruFanQueen que bueno que lo disfrutaste, espero que haya pasado lo mismo con este.
Jade Dios, jade. Tu review me llegó al kokoro. Muchas gracias por el comentario, fue una de las cosas más lindas que e leído, cada vez que escribo intento llegar al corazón de la gente y muchas veces no se si lo logro, por eso cuando leí tu comentario sentí que iba en el buen camino, en serio, muchas gracias, fue un verdadero placer leerlo y saber que disfrutaste el capí que no soy muy buena, pero doy lo mejor de mi. Intentó ponerme a mi misma en el punto de vista de los protagonistas y expresar lo que siento en palabras, así que en sí son una parte de mi. Y la verdad ver un comentario como el tuyo me hace sonreír de oreja a oreja. Lo siento mucho por tardar en actualizar, es que a pesar de tener un año ya escribiendo, aun me es un poco difícil poner mis ideas y pensamientos en "papel" y más aún cosas que no es experimentado como todas las historias que e escrito. De verdad, pero de qué requeverdad espero volver a leerte. Un besazo enorme.
Susibtz sjajajaj si todos los problemas de Natsu fueran como el final de este capítulo, el sería el hombre más feliz del mundo. Seria un placer, literalmente, vivir cono Lucy bajo el mismo techo. El la ama de verdad.
Deicy Hola! Hace tiempo que no te leo por aquí, que bueno que lo estés disfrutando y espero que lo sigas haciendo.
Lady-werempire jejeje, el es más que un pillino, y miralo como disfruta XD
1397L Qué bueno que te guste, aquí estand la continuación.
