Resumen: Harry Potter sabe exactamente qué es lo que quiere para Navidad. ¿Logrará hacerse realidad el único deseo que tiene este año? DRARRY

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Rowling y Warner Bro.

Notas de autora: ¡Hola a todos! La semana pasada cuando publiqué hubo algunos inconvenientes con Fanfiction y el capítulo que había subido. Por fortuna, mESTEFANIAb me advirtió que no podía comentar en mi historia. Así que de nuevo quiero agradecerle por enviarme un PM diciéndome esto y así poder dejar su comentario de todos modos. ¡En verdad lo aprecio!

El problema ya está completamente solucionado ahora, así que no habrá inconvenientes para los que deseen comentar. Aun así me disculpo si alguno de ustedes envió un review y no fue respondido. Sepan que no es porque no quise responderles (ya que siempre lo hago), es porque desafortunadamente no los recibí ni en fanfiction ni en mi cuenta de mail.

Ahora sí, antes de que los deje leer, quiero agradecerles como siempre por sus alertas, favoritos y comentarios. En verdad me hacen muy feliz. Y también enviarles un saludo más que especial a mESTEFANIAb, yumeatelier, Little Feniix, xonyaa11, belloty, LaPooh y Kuroneko1490 por dejarme todas sus opiniones. ;)


My Only Wish This Year: Un nuevo enemigo y más descubrimientos

23 de diciembre de 2001

Luego de girar por varios segundos entre un llameante resplandor esmeralda, Harry sale de su chimenea a trompicones. Inmediatamente, en su campo visual aparece la solitaria y lúgubre sala de Grimmauld Place. Sacudiendo la cabeza para despejar los depresivos pensamientos que comienzan a formarse dentro de ella, se apresura a dirigir sus pasos hacia las escaleras que lo conducirán a los pisos superiores. En uno de los rellanos se encuentra con Kreacher, quien está murmurando algo entre dientes. Sin embargo, de inmediato lo ignora al captar que los gruñidos que larga no son más que reproches hacia el molesto estrépito que ocasionan las pisadas de Harry.

Por un instante, Harry se cuestiona si debería preguntarle a su gruñón elfo si le dará los mismos regaños a Draco, una vez que venga a vivir con ellos. Apostaría la mitad de su fortuna que el rubio sangre pura podría bailar un jodido flamenco frente a Kreacher y él simplemente lo premiaría por su gran destreza. Sin embargo, las palabras se le atoran al instante en su boca cuando toma conciencia de su significado. Regañándose mentalmente por llevar su imaginación más rápido de lo que debería, en especial cuando aún ni siquiera ha invitado a Draco a salir, apresura sus pasos hasta llegar a su recámara.

Ya en su habitación, busca por todo el desordenado lugar hasta encontrar algo de ropa de trabajo limpia. Afortunadamente, no debe emplear demasiado tiempo en ello porque dentro de una de sus cómodas encuentra una larga túnica azul eléctrico con el escudo de los Aurores bordados en su pecho. Rápidamente se la coloca, no sin antes cambiar las cómodas zapatillas que lleva por unas fuertes y gruesas botas de dragón, totalmente reglamentarias del uniforme. Una vez que termina de vestirse, se acerca hasta la mesa de luz del lado izquierdo y rebusca con torpes movimientos en uno de los cajones de la misma.

Después de varios infructíferos intentos, en los que aparta con frustración envoltorios vacíos de dulces y pergaminos sin usar, finalmente halla lo que tanto ha estado buscando. Casi con reverencia, toma entre sus manos una alargada caja de madera. Una vez que se asegura que el contenido de la misma aún esté allí, Harry la guarda entre los pliegues de su túnica, y tomando firmemente su varita, se prepara para desaparecer. Desafortunadamente, un plateado resplandor ingresa a toda velocidad por el amplio ventanal, obligándolo a desistir de sus previos planes.

Cuando la refulgente luminosidad termina de agolparse por completo frente a sí, la figura de una blanquecina urraca abre su pico y comienza a desplegar el mensaje de uno de sus compañeros Aurores.

─El cuartel es un completo caos, vas a tener que al menos venir a darnos una mano con el papeleo. En verdad lo siento, Harry.

Luego de que el mensaje termina, la etérea luz se desvanece en una brillante nube. Maldiciendo para sus adentros la desastrosa suerte que tiene y rodando los ojos con exaspero, cambia de dirección el destino al cual dirigirse. Harry sale de su habitación completamente enfurruñado, mientras suelta algún que otro insulto hacia sus ineptos compañeros por no poder encargarse ellos mismos de todo. Una vez que regresa a su oscura sala, toma un puñado de polvos flu y los arroja con molestia hacia el encendido fuego. Cuando las llamas se tornan esmeraldas, ingresa en la chimenea y entre irritados gruñidos suelta las palabras "atrio del Ministerio de Magia".

Al aterrizar en una de las ostentosas chimeneas del Ministerio, Harry frunce el ceño con hastío por obra del gran ajetreo que percibe en cada rincón del amplio lugar. Rápidamente y tratando de evitar lo más que puede a cualquier persona con intenciones de hablarle, toma uno de los ascensores y presiona el número dos. Durante varios segundos, la molesta y tétrica voz del mismo le indica cada una de las plantas en las que se detienen, hasta que finalmente arriban en la que se encuentra el Departamento de Aurores. Apresuradamente sale del reducido espacio y emprende el camino hasta su cubículo. Aunque no alcanza a dar más de dos pasos dentro del lugar cuando su jefe le pide que se acerque.

─¡Oh, Potter! ¡Qué bueno que estás aquí! Estamos teniendo un día de locos. Y aquí entre nosotros, si escucho a Proudfoot quejarse una vez más por tener que ir con este frío a detener una de las riñas entre ancianas en el Callejón Diagon, juro que lo hechizaré. ─Dice parcialmente bromeando. No obstante, al ver que Harry no parece encontrarle ninguna gracia a lo dicho, le da un leve manotazo en su espalda y le entrega un considerable fajo de pergaminos. ─Lamento que tengas que venir más temprano, pero estamos al borde de un colapso aquí. Aunque no te preocupes, porque no te enviaré a hacer trabajo de campo. Este no es tu turno después de todo.

Harry le regala un tieso asentimiento que a leguas se nota la gran molestia que esto le provoca, mas no dice nada y simplemente se gira para llevar todos los aburridos informes hasta su mesa de trabajo. Sin embargo, antes de que su jefe vuelva a ingresar en su oficina, una luz se ilumina en el cerebro del Gryffindor.

─Aguarde, jefe.

─¿Sí?

─Yo…

Harry titubea unos segundos, preguntándose cómo sacar el tema a colación. Al final se decide por simplemente dejar que su instinto, aquel que tantas veces lo ha ayudado en el pasado, tome control de la situación.

─Bueno, revisando unos viejos periódicos me topé con las noticias del asesinato de Lucius y Narcisa Malfoy. Y por lo visto, aun nadie ha conseguido atrapar a Nott. ─Al mencionar el nombre del Mortífago, Harry no puede evitar dejar salir el apellido con un marcado resentimiento. ─Y me preguntaba si usted sabe algo de ello. ¿No han podido obtener nuevas pistas? ¿Ningún testigo que lo haya visto en todos estos años?

Por unos momentos, Gawain Robards lo observa fijamente y con una adusta expresión en sus rústicas facciones. Y luego de unos segundos más de incómodo escrutinio, responde con unas escuetas palabras.

─No, no hemos sabido nada más. Ahora apresúrate con esos informes.

Harry frunce su ceño ante la esquiva explicación y decidiendo que ya ha tenido más que suficiente por un día, como para encima tener que soportar los desplantes de su imbécil jefe, deja salir algo con gran firmeza y decisión.

─Yo lo haré.

─¿Qué?

─Lo que quiero decir es que yo tomaré el caso. Me encargaré de atrapar a Nott. ─Responde apresurado, pero sin vacilar en la firmeza de su tono. Sin embargo, esto sólo provoca que Robards suelte una divertida carcajada. De inmediato, Harry frunce el ceño y aprieta con más fuerza entre sus manos los pergaminos que carga. No comprende qué puede haber de chistoso en lo que acaba de decir y así se lo hace ver. ─No entiendo qué es tan gracioso.

─¡Oh, vamos! ¿De verdad crees que voy a poner a mi mejor Auror a perder el tiempo en un caso tan insignificante como ese?

Ante esto, Harry debe morder una de sus mejillas para no espetarle a Robards que éste no parece pensar lo mismo cuando lo envía al Callejón Diagon a detener las riñas ocasionadas por un pavo navideño. Por fortuna, logra calmar un poco su temperamento y vuelve a intentar hacer entrar en razón a su terco jefe.

─Pero Nott es un Mortífago completamente peligroso. Y si ya pudo ingresar a una mansión totalmente segura y asesinar al matrimonio Malfoy por venganza, es obvio que logrará hacerle algo como eso a Draco Malfoy o peor aún. ¡Por favor, jefe! Sé que puedo atraparlo, sólo tiene que asignarme al caso y…

─¡SUFICIENTE! ─El grito resuena por toda la amplia sala, sobresaltando a varios Aurores a unos metros por delante de ellos. Por su parte, Harry observa con resentimiento al testarudo hombre frente a sí, mientras se cuestiona cuál es el verdadero motivo por el que tan fervientemente su jefe no quiere dejar que otro se encargue de la investigación. ─¡Regresa al trabajo ahora! Y si vuelvo a oírte siquiera decir una palabra más sobre el asunto, me aseguraré de que pases el resto de tu vida en el puesto de control de varitas en el atrio. ¿Estoy siendo lo bastante claro, Potter?

─Sí, señor.

Esas dos palabras salen en una especie de gruñido, pero Robards no parece darle demasiada importancia y con un vago gesto lo despide. Pisando más fuerte de lo necesario, Harry alcanza su cubículo e inmediatamente suelta con enfado todos los papeles sobre su revuelto escritorio, a la vez que desordena aún más su cabello en un nervioso gesto. La intensidad con la que son arrojados los pergaminos provoca que algunos de ellos caigan al suelo, pero esto no lo afecta en lo absoluto. Después de todo, su mente es un completo torbellino donde sólo puede reproducir los cientos de maldiciones que le gustaría lanzarle a su estúpido jefe.

Harry suelta un abatido suspiro al pensar que este intercambio sólo ha hecho que Nott gane una batalla más. No obstante, esta guerra aún se encuentra en pleno apogeo y sin dudas él no va a rendirse hasta ver al maldito Mortífago pudriéndose en Azkaban. Por desgracia, si quiere poner toda su concentración en averiguar una forma de poder atrapar a Nott y sin que su jefe se dé por enterado, entiende que primero debe mostrar una fachada obediente y sumisa frente al Auror Robards hasta que el turno de éste termine, claro está.

Resignándose a tener que esperar para obtener las respuestas que busca, Harry levanta los pergaminos caídos y comienza a clasificarlos. Las horas pasan a alarmante velocidad entre rasgueos de su pluma y aburridos bufidos soltados cada tanto, obra del aburrido trabajo que implica redactar los distintos informes de las misiones completamente ejecutadas. No tiene idea de cuántas horas han pasado, pero si la hechizada ventana junto a su cubículo es indicativa de algo, puede decir que lleva allí más de seis horas.

Un agudo dolor en sus hombros comienza a tornarse casi insoportable, por lo que Harry coloca la pluma que tiene en su mano a un lado y masajea superficialmente su cuello. Elevando su mirada, descubre que sólo hay otros dos Aurores en toda la oficina. El que se encuentra unos cubículos por detrás de él está roncando levemente, mientras que el otro pasa perezoso las hojas de una revista de Quidditch. Al posar la vista en el gran reloj colocado sobre la pared frente a sí, Harry observa que éste marca las doce de la noche, dejando en claro con ello que ha estado trabajando por siete horas.

Inmediatamente, recuerda que el turno de su jefe terminó una hora atrás. Sin perder más tiempo, Harry se levanta presuroso del asiento, y tomando uno de los tantos pergaminos desperdigados por todo su escritorio, dirige sus pasos en dirección a la sala donde se encuentran los archiveros. Los otros dos Aurores ni se inmutan ante esto, brindándole la oportunidad de no tener que rebuscar en su mente por excusas. Sin embargo, cuando está a punto de traspasar las puertas de salida, se encuentra con otro de sus compañeros que trae levitando a su lado una bandeja con lo que parece ser café.

─Oh, no me digas que llamaron otra vez por riñas familiares, porque voy a matar a alguien. Hablo en serio, compañero.

─No, por suerte no. Voy a… buscar algo sobre un caso para llenar este informe. ─Responde apresuradamente, moviendo el pergamino en blanco que tiene en sus manos para enfatizar dicha explicación.

─¡Qué alivio! ¡Ah, casi lo olvido! Toma. ─Su colega saca de la bandeja uno de los humeantes vasos y se lo entrega a Harry. ─Estuve allí unas horas atrás y hace un frío de los mil demonios, quizás esto evite que te congeles.

─Gracias.

Dándole un sorbo a la amarga infusión, reanuda sus pasos hasta llegar a la dichosa habitación. Harry suelta una maldición entre dientes una vez que cierra la puerta y se asegura de colocar algunos hechizos que le alerten cuando alguien se acerque al lugar. El Auror Savage no exageraba cuando dijo que aquí hacía frío. Forzándose para no comenzar a castañear los dientes, se apresura a examinar los distintos estantes que contienen archivos correspondientes a Mortífagos, mientras toma largos sorbos de su café. Después de unos minutos de infructífera búsqueda, desaparece el vacío vaso que tiene entre sus manos y suelta un molesto suspiro. Sin embargo, Harry no se rinde y continúa buscando, hasta que finalmente encuentra escondido el informe de Nott al fondo de uno de los archiveros.

Antes de tomarlo, Harry se asegura de que no contenga ningún hechizo en él. Con sorpresa descubre que el informe tiene puesto, por alguna inexplicable razón, un encantamiento para dar alerta al mínimo intento por abrirlo. Notando que allí hay algo sumamente extraño y sospechoso, se apresura a contrarrestar los conjuros, pero evitando que éstos pongan en sobre aviso a quien los haya colocado. Una vez libre de cualquier rastro de hechizos, toma la carpeta en sus manos y la abre con suspicacia, totalmente alerta a lanzar de inmediato un escudo ante el menor indicio de que algo no salga bien. No obstante, todo parece ir correctamente y al abrirla sólo aparece frente a su campo visual otra carpeta. Curiosamente, el archivo de Draco y el de su padre están dentro del informe de Nott. Es casi como si alguien hubiera pretendido ocultarlos de cualquiera que rebuscara en este lugar.

Antes de llevarlos hasta la pequeña mesa ubicada en una de las esquinas de la habitación, Harry realiza un encantamiento Geminio sobre dichos papeles y coloca la falsificación de regreso a donde estaba, sin olvidarse de volver a levantar los hechizos de que previamente desarmó. Después de asegurarse que la imitación es lo suficientemente convincente, se sienta en la desvencijada e incómoda silla junto a la única mesa en la sala y toma la carpeta de Nott entre sus manos. Inmediatamente sus facciones adquieren una mueca de asco, no sólo por el hecho de a quién pertenece la misma, sino por la gran cantidad de polvo acumulada en ella. Harry aprieta sus puños en un intento por controlar los claros deseos que lo asaltan de asesinar a su jefe, porque esto sólo termina de confirmar sus sospechas de que el caso de Draco ha sido cerrado y dejado al olvido.

Cuando cree que su magia no se descontrolará del mismo modo en que lo hizo en casa de Andrómeda, Harry abre la carpeta y comienza a leer la ficha de Draco. Y lo que concluyen las cortas y para nada exhaustivas investigaciones sólo refuerzan sus ganas de destrozar a maldiciones al patético remedo de jefe que tiene.

Auror a cargo de la investigación: Gawain Robards, jefe de Aurores.

FICHA TÉCNICA DEL ACUSADO

Apellido y nombres: Malfoy, Draco Lucius

Fecha de nacimiento: 5 de junio de 1980

Nacionalidad: inglés

Residencia actual: Mansión Malfoy. Wiltshire, Inglaterra. Desconocido.

Acusaciones: Intento de asesinato hacia Albus Dumbledore. Responsable de envenenar un hidromiel que pudo haber ocasionado la muerte de Ronald Weasley. Responsable de ingresar un collar maldito, ocasionando la internación de Katie Bell en el Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. Responsable de permitir la entrada de Mortífagos al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Acusado de realizar la maldición Imperio. Acusado de realizar la maldición Cruciatus sobre magos y muggles en reiteradas ocasiones. Acusado de portar la marca tenebrosa. Acusado de ser parte de la asociación de Mortífagos.

Veredicto final: Libre de todos los cargos gracias a la defensa otorgada por Harry James Potter.

Otros: Denuncia realizada por Draco Lucius Malfoy solicitando abrir una investigación conforme al asesinato de sus padres Lucius y Narcisa Malfoy.

Al terminar de leer la primera página de la ficha técnica, Harry siente un incontrolable deseo de golpear con todas sus fuerzas a Robards, porque el mismo se ha encargado de expresar en un solo renglón todo el veredicto final como si no fuera más que un inesperado golpe de suerte para Draco el haber quedado libre de cargos. Sacando fuerzas de lo más profundo de sí, se fuerza a pasar a las siguientes páginas, mismas que describen las pericias e investigaciones realizadas por el incompetente Auror. No obstante, su furia alcanza preocupantes niveles al ver que la tan "grandiosa" investigación no tiene consigo más de un par de hojas.

Harry relee una y otra vez las vagas deducciones y explicaciones en torno a todo lo concerniente al asesinato de los padres de Draco, junto a la amenaza que éste recibió a la salida del bar (según la anónima fuente), sin poder salir de su asombro por la despreocupada forma en que se tomaron dichos hechos. Es casi como si Robards hubiera apresurado la redacción del informe para poder irse temprano a casa. Sintiéndose totalmente ultrajado, vuelve a captar algunas partes de ese deplorable documento, horrorizándose en el proceso por la impresionante omisión de importantes datos y declaraciones. ¡Merlín, incluso el informe de la riña entre las dos señoras en el Callejón Diagon por el pavo de Navidad tenía más páginas y detalles que lo redactado en esta carpeta!

Una nueva corriente eléctrica se extiende por todo su cuerpo y concentra en sus manos, lista para ser utilizada y lanzar incontables cantidades de hechizos. Tomando una bocanada de aire, logra menguar en parte estos irrefrenables instintos asesinos que comienzan a despertarse dentro de sí. Lanzando a un lado la delgada e incompleta carpeta de Draco, Harry toma a ciegas la primera que se cruza en su campo de visión; y si la de Draco es rudimentaria, la correspondiente a Lucius Malfoy parece tener menos palabras que los libros de cuentos de Teddy.

Inmediatamente y sólo con ver por encima, Harry sabe que no hallará nada de utilidad entre esos amarillentos fajos de pergaminos. Con marcada irritación, los coloca junto a los de Draco y toma la última carpeta en sus manos. Ésta, a diferencia de las otras dos, es un poco más extensa. Mientras lee a través de todo un aburrido y formal palabrerío, Harry descubre con gran enfado que la mayor longitud del informe no se debe a avances en la investigación o por los diversos intentos de dar con Nott, sino a las detalladas acusaciones en su contra por los crímenes cometidos durante el mandato de Voldemort.

Harry vuelve a leer los pergaminos frente a él, tratando de encontrar algo que haya pasado por alto y pueda serle de utilidad, lo que sea que lo ayude a dar con el desconocido paradero de ese malnacido. Sin embargo, lo único que consigue es que su magia termine de descontrolarse por obra del monumental frenesí que siente al captar el significado de una parte del informe en particular.

"…Visto y considerando que no hay pistas fehacientes que puedan llevarnos a dar con el paradero del acusado, y teniendo la gran sospecha de que para estos entonces Theodore Nott ha salido del país, la investigación por el doble asesinato al matrimonio Malfoy quedará relegada hasta nuevo aviso, con el fin de poder recolectar demostrables pruebas y datos que aporten significativamente a la causa. No obstante, los tiempos de postergación no serán delimitados a la brevedad debido a que la resolución del asesinato por obra de un ajuste de cuentas entre reconocidos Mortífagos no posee suprema prioridad para el Cuartel de Aurores. Sin embargo, el caso quedará archivado a la espera de que el jefe del Departamento de Aurores, Gawain Robards (junto a los oficiales implicados en la investigación) obtenga avances relevantes en el caso a resolver. Cabe aclarar también que…"

Harry arroja completamente enfurecido el informe, a la vez que siente sus puños cerrarse con fuerza en un intento por controlar la rabia que lo recorre por entero. Porque lo que acaba de leer sólo sirve para demostrarle que lo que tanto ha estado temiendo es verdad. Ese maldito inútil había archivado el caso desde un principio y sin duda no tenía intención alguna de retomar la investigación, mucho menos tratar de dar con el paradero de Nott.

Pero… ¿por qué? ¿Por qué Robards no quería avanzar en la captura de un Mortífago, siendo que éste ha sido siempre el primero en querer encarcelar a todos estos tenebrosos magos? ¿Por qué todos los informes están repletos de datos sin importancia, mientras que las preguntas y detalles de relevancia ni siquiera son mencionados, como lo era la forma en que Nott logró ingresar en la mansión sin forzar las protecciones? ¿Y por qué éste parece estar protegiendo a Nott? ¿Qué motivo puede tener para odiar a los Malfoy de la forma en que lo hace? Porque sí, Harry está convencido de que la única lógica explicación a que Robards actúe de esta manera es debido a un incontrolable odio hacia la familia entera de Draco.

Pasa varios minutos rebuscando entre sus recuerdos una explicación a todas estas interrogantes, mas esta parece escapársele de entre sus dedos instantes antes de dar con ella. Jalando con fuerza su cabello por obra de su frustración, Harry se obliga a tranquilizarse y ordenar los pensamientos. Una vez que se escucha respirar con menor agitación, vuelve a intentar encontrar una conexión entre todos estos hechos. Por desgracia, su mente parece estar absolutamente extenuada debido al interminable y agotador día que ha tenido, lo cual provoca que su capacidad deductiva esté completamente desactivada.

Con un ruido sordo, deja caer su cabeza contra la desvencijada mesa y suelta una especie de frustrado lloriqueo, a la vez que ruega a cualquier omnipotente deidad que lo esté oyendo por darle una señal o algo que lo ayude a hallar la pieza del rompecabezas que le falta. Afortunadamente, sus ruegos parecen ser escuchados porque una brillante suposición lo asalta. Una que es capaz de conectar todos los cabos sueltos y responder a la vez cada uno de los interrogantes de esta misteriosa incógnita.

No queriendo perder ni un minuto más, se apresura a recolectar todos los papeles sobre la mesa y sale de la habitación, sin dejar de agradecer a ese invisible ser que lo ha ayudado a resolver este enigma. Una vez fuera de la sala de archivos, Harry dirige sus pasos hacia la oficina de la única persona capaz de ponerle un fin a los atroces accionares de su jefe. El trayecto se le hace más largo de lo que realmente es, mas no tiene otro remedio que conformarse con apretar el paso. Por fortuna, logra avistar a unos metros por delante la imponente puerta que conduce a la oficina del Ministro de Magia.

Desacelerando su caminar para recuperar algo de aliento, se dirige al escritorio del secretario del Ministro. No obstante, la amplia sala parece estar casi en penumbras y ni rastro queda del mismo. Harry frunce el ceño en confusión, no entendiendo cómo es posible que éste no parezca encontrarse por ningún lado. Un leve y monocorde sonido repiquetea en sus oídos, atrayendo de inmediato su atención. Bajando la vista, descubre sobre el solitario escritorio un pequeño reloj que marca las doce y media de la noche. Harry regresa sus pasos, dispuesto a volver a su oficina al comprender el motivo de la ausencia del secretario y del mismo Ministro en sí, mientras maldice para sus adentros el haberse enfrascado tanto en su trabajo como para no haber notado que la mayor parte de los empleados ministeriales ya han cumplido con sus horas laborales. Sin embargo, la suerte parece haberse puesto de su lado porque la ornamentada puerta detrás de sí se abre y de ella sale un hombre alto y de piel oscura.

─¡Harry, qué sorpresa! ¿Qué haces aún aquí?

─La misma pregunta podría hacerle a usted, Ministro. ─Bromea al instante, sabiendo lo mucho que le fastidia al otro ser llamado con esos formulismos. Harry tampoco puede evitar disfrutar del molesto gesto que adquieren las rústicas facciones del hombre frente a sí.

─No vas a dejar de molestarme nunca, ¿verdad, Potter? ─Ante la silenciosa negación que Harry le da, mientras trata infructíferamente de contener la risa, Kingsley suelta una resignada carcajada y se acerca al Auror para darle un amistoso apretón en el hombro. ─¿Qué te trae por aquí, Harry?

Todo rastro de diversión y camaradería desaparece del rostro de Harry para ser reemplazados por marcada preocupación y algo de vacilación. Shacklebolt nota el repentino cambio en el humor e inmediatamente comprende que la situación es más seria de lo que parece. Colocando una de sus fuertes manos en el hombro del joven frente a sí, lo invita a pasar a discutir los problemas dentro de su oficina. Una vez sentado en una de las altas y refinadas sillas frente al escritorio del Ministro, Harry fuerza al máximo su mente para hallar una forma de dar a conocer todos sus descubrimientos.

─Te ofrecería una taza de té como indica el protocolo, pero te conozco lo suficiente como para saber que lo menos que quieres en estos momentos es precisamente eso. ─Harry intenta brindarle un amago de sonrisa al escuchar esto, aunque no dice nada y espera a que Kingsley esté sentado en su cómodo sillón. ─Entonces… ¿Cuál es el problema? Sea lo que sea, sabes que tienes mi incondicional apoyo y haré lo que sea por intentar solucionarlo.

Al escuchar esas reconfortantes y sinceras palabras, Harry percibe en su interior una sensación de seguridad que hace mucho no siente. Para sus adentros se dice que puede confiar absolutamente en este hombre con voz grave y tranquilizadora. Y sin siquiera darse cuenta, comienza a relatar con el mayor detalle posible todos los sucesos vividos hasta ahora entorno a Draco y el asesinato de los padres de éste, tratando de evitar dejar salir algún indicio del verdadero interés que tiene por el Slytherin.

Shacklebolt escucha todo atentamente, haciendo sólo algunas interrupciones para aclarar algunas dudas a ciertos baches en el relato que, por obra de la prisa que tiene por decir todo, terminan escapándosele a Harry. Luego de terminar con parte de su explicación, le extiende las carpetas que trajo consigo para que el otro las lea. Durante unos minutos, un sepulcral silencio se extiende en la iluminada sala, interrumpido sólo por los ocasionales ruidos provocados por los pergaminos al ser dejados a un lado. Cuando el Ministro termina de leer todo, eleva la vista y la posa en las expectantes esmeraldas de Harry.

─No sé qué decir. En verdad no sé qué decir. ─Estas palabras están indudablemente teñidas en enfado y algo de desprecio, pero Harry no tiene demasiado tiempo para pensar en ello ya que Kingsley vuelve a hablar. ─¡Sabía que algo extraño estaba ocurriendo con este caso! Era imposible que cada vez que le preguntaba a Robards por la búsqueda de Nott, éste nunca tuviera nada nuevo que reportar. Aunque nada me excusa de ser en parte responsable por ello. Debí haber puesto más atención a todo el asunto, darle más importancia al caso de Malfoy en especial.

Ante esto, Harry simplemente permanece en silencio y con la vista fija en un punto entre la frente del Ministro. Porque sin importar cuánto se repita que quizás Kingsley sea el único que pueda ayudarlo a devolverle a Draco su anterior vida (o parte de ella al menos), dentro de sí no puede perdonarle el hecho de que jamás se haya preocupado por la vida de Malfoy una vez que las sanguijuelas del Ministerio le quitaron injustamente todos sus bienes materiales. No obstante, sabe que debe morder su lengua con fuerza y pretender que nada de esto pasa por su mente si es que quiere obtener el respaldo del Ministro para poder ser quien tome la investigación a partir de ahora.

Por su parte, Shacklebolt lo observa fijamente y adivina sin problemas los pensamientos que pasan por el molesto joven frente a sí, provocando que sus oscuras mejillas se acaloren en el proceso. Soltando un fuerte carraspeo, Kingsley logra hacer que Harry conecte su mirada con la suya.

─Sé lo que estás pensando, Harry. Que yo no soy mejor que ellos, no cuando permití que todo eso pasara bajo mis narices y sin mover siquiera un dedo para remediarlo. Pero tampoco ha sido fácil para mí tener que encontrar formas de deshacer de la sociedad mágica todas las discriminaciones que se siguen cometiendo. Y durante estos tres años no he hecho más que fomentar la unión y tolerancia. ─Al ver que Harry abre su boca, dispuesto a replicar, el Ministro levanta una mano pidiéndole que lo deje terminar. ─Sé que, a pesar de todo, esto no me exime de mis responsabilidades frente a este asunto en particular. Lo sé y créeme que estoy dispuesto a remediar mi error cuanto antes, Harry. Pero te pido que comprendas y me creas cuando te digo que jamás he tolerado accionares como los que ha tomado Robards y nunca lo haré.

Harry observa con fijeza al alto hombre frente a sí, tratando de hallar la sinceridad en esos ojos cafés. Después de un exhaustivo escrutinio, asiente conforme al no poder encontrar ni un leve rastro de mentira en ellos. Una vez aclarado todo esto, Harry juguetea con sus manos en un nervioso gesto, preguntándose cómo decirle a Kingsley las sospechas que tiene sobre su jefe. Finalmente, y después de varios fallidos intentos por forzar las palabras a salir, deja que de nuevo sea su instinto el que lo guie en este camino.

─Kingsley… Creo saber cuál es el motivo por el que Robards permitió que Nott matara a los padres de Draco.

─¡Oh, también tengo mis sospechas! Y si me permites decirlo, creo que hemos llegado a la misma conclusión los dos, Harry. Pero sólo en caso de estar equivocándome de nuevo, como lo he estado haciendo con el caso de Malfoy, primero dime a qué has llegado tú.

─Bueno, creo recordar que la esposa de Robards fue torturada y asesinada por Lucius Malfoy y bajo la estricta orden de Voldemort en represalia por las bajas dentro de las filas de Mortífagos que Robards ocasionó en una de sus misiones. ─Al ver que Kingsley asiente con conocimiento de este hecho, Harry prosigue con su explicación. ─Por lo que estoy convencido de que él pretendió vengar la muerte de su esposa de cualquier forma posible. Y al haber muerto Voldemort, el único con vida vinculado directamente a este hecho era Lucius.

─Sí, también creo lo mismo. Aunque aún me parece extraño el hecho de que Robards se haya puesto en contacto con Nott para contratarlo como sicario. ─Responde pensativamente, tocando el brillante pendiente que tiene en su oreja, como si esta acción fuera capaz de darle las respuestas a sus interrogantes.

─No creo que Robards haya sido quien contactó a Nott, de hecho, tengo la certeza de que ha sido al revés. Es más que conocido lo muy manipulador que es Nott, por lo que no me sorprendería en lo absoluto si éste fuera quien logró convencerlo de otorgarle la tan ansiada venganza que Robards tanto buscaba y sin que nadie pudiera jamás adjudicarle el asesinato al jefe de Aurores.

─Sí, es muy probable que eso haya ocurrido. Pero eso aún no responde cómo pudo ingresar en la mansión Malfoy, siendo que ésta tenía la entrada restringida a una escasa cantidad de personas. Yo vi personalmente la lista de quiénes podían pasar sin que las protecciones se dispararan, Harry… y te aseguro que Nott no era parte de ésta.

Harry frunce su ceño intentando hallar una respuesta a esta pregunta que parece jamás llegar a responderse, a menos que logren atrapar a Nott. Sin embargo, una gran excitación se extiende en su cuerpo cuando una idea asalta su mente.

─¡Robards! Él era el encargado del arresto domiciliario de Lucius Malfoy, ¿verdad? Cuando colocó los hechizos que alertarían al Cuartel de Aurores si Malfoy intentaba salir del perímetro delimitado por su libertad condicional, quizás también modificó las protecciones de tal manera que le permitiera el acceso a Nott. Todos ellos son hechizos muy complejos y difíciles de realizar, especialmente porque las modificaciones en las protecciones de la mansión no pasarían desapercibidas para su dueño. ─Kingsley asiente con rapidez, comprendiendo hacia dónde van los pensamientos de Harry. ─Pero como ya lo dijimos, Robards era el encargado del arresto domiciliario, por lo cual tenía libre acceso a la propiedad. Tal vez en el momento de realizar los hechizos de alerta, logró conseguir que las protecciones permitieran el acceso de Nott como si él fuera quien ingresaba. Además de asegurarse de citar a Draco el mismo día del homicidio para tratar algunos asuntos por el arresto domiciliario de su padre, con lo cual Nott tendría vía libre para realizar sin mayores complicaciones el trabajo sucio por él.

─¡Los tenemos! ─Suelta eufórico Shacklebolt, dando un golpe entusiasta en la mesa. ─¡Increíble trabajo, Harry!

─Mmm… gracias.

Sintiéndose totalmente avergonzado por la orgullosa mirada que el fornido hombre frente a él le dirige, Harry desvía la vista hacia la abierta carpeta de Draco y observa la pequeña fotografía que hay en su ficha técnica. Un gran alivio se extiende por su cuerpo al saber que muy pronto logrará hacer que la pesadilla que ha estado viviendo el Slytherin durante los últimos tres años termine. Sin embargo, no tiene mucho tiempo para perderse entre pensamientos pocos recomendables sobre lo atractivo que se ve Draco en esa foto, ya que Kingsley se ha parado para rebuscar entre unos cajones de una papelera a su derecha. Después de unos minutos de incertidumbre, encuentra lo que quería y extrae un fichero de ella. Sin decirle una palabra, se lo extiende a Harry y lo insta a leerlo.

Reforma Interdepartamental

Lista de candidatos a suplir al actual jefe de Aurores

Esta decisión será tomada expresa y únicamente por el actual Ministro de Magia: Kingsley Shacklebolt. La elección de los candidatos a asumir el cargo y el motivo del reemplazo del actual jefe de Aurores (habiendo sido previamente demostrado el hecho de no existir coacciones de ningún tipo para llevar a cabo dichas decisiones) queda a total cargo y responsabilidad del Ministro de Magia en gestión. Siendo considerados todos estos requisitos, se prosigue a enumerar la lista de candidatos a suplir el cargo:

Harry James Potter

Al ver que el único nombre de la planilla es el suyo, siente sus mejillas arder en vergüenza. Por otro lado, su conciencia le susurra ególatra lo mucho que lo beneficiaría este nombramiento para dar con el paradero del maldito de Nott. No obstante, Harry la acalla de inmediato y sin perder ni un segundo más, intenta explicar los mil y un motivos por los que él no está listo para tomar tan alta responsabilidad en sus manos. Por desgracia, Kingsley parece leer sus pensamientos y se apresura a interrumpirlo.

─Antes de que comiences a enumerar todos los motivos por los que no debería nombrarte como reemplazo de Gawain sólo por ser quien ha descubierto la verdad, déjame decirte que la decisión de reemplazarlo ha estado rondando mi mente por un largo tiempo. Y esto que hemos descubierto hoy sólo sirve para eliminar cualquier rastro de duda que hubiera podido tener al respecto. ─Al ver que Harry parece comprender este hecho y no muestra señales de ir a refutar nada, prosigue con su explicación. ─No te estoy pidiendo que asumas de inmediato, Harry. De todos modos, aún no podrías hacerlo. Primero tenemos que demostrar con pruebas comprobables y fehacientes la culpabilidad de Robards en el caso Malfoy para reunir suficientes cargos en su contra que justifiquen la expulsión de su cargo.

─Pero pensabas reemplazarlo antes de que viniera a hablarte. Y por lo que veo, no necesitabas pruebas en contra para sacarlo de su cargo. ¿Por qué las necesitarías ahora para ponerme en el puesto, en el improbable caso de que aceptara tu propuesta?

─¡Oh, yo no pensaba sacarlo, Harry! Sólo lo… persuadiría de jubilarse unos años antes, pero viendo que todo indica que Robards tuvo parte de la responsabilidad en los asesinatos del matrimonio Malfoy, no veo motivo por el cual deba negociar indemnizaciones con un delincuente. Será mucho más beneficioso para nosotros cuando se vea forzado a renunciar al estar tras las rejas.

Esta explicación viene acompañada con un cómplice guiño, haciendo reír a Harry por la descarada y astuta forma de resolución de la situación. Ambos hombres ríen unos segundos más, y cuando finalmente logran recuperar algo de compostura, Kingsley coloca una mano en el hombro de Harry y deja salir con algo similar al paternal afecto sus palabras.

─Nunca he estado más orgulloso de ti, Harry. Es casi increíble lo muy lejos que estás de ese desgarbado y confundido jovencito al que buscamos de la casa de tus tíos. En verdad sería un honor tenerte al frente de un Departamento tan importante como ese, especialmente porque sé lo mucho que con tus acciones lograrías cambiar la mentalidad de aquellos que aún no quieren dejar el pasado atrás. Pero no voy a forzarte, la decisión es completamente tuya. Tómate todo el tiempo que necesites y cuando tengas una respuesta, házmela saber.

Harry asiente agradecido mas no se compromete a dar ninguna certeza sobre este ofrecimiento. El Ministro parece quedar conforme con esto y dirige sus pasos hacia el escritorio frente a él. Tomando tinta y pergamino, comienza a redactar un documento bajo la expectante mirada del Auror sentado frente a él. Cuando las últimas palabras son escritas, Kingsley saca su varita y la apunta al pergamino para dejar su firma mágica en él, autorizando lo que sea que allí esté escrito a que se cumpla.

─A partir de ahora y bajo expresa orden del Ministro de Magia… usted, Auror Potter, estará a cargo de la captura del fugitivo Theodore Nott. Y de más está decir que eso también incluye hallar a todos los responsables involucrados en el asesinato del matrimonio Malfoy.

─Gracias, señor Ministro. Juro dar lo mejor de mí para encontrar la verdad y encarcelar a los criminales.

Entre bromas dirigidas hacia los correspondientes cargos de cada uno, ambos recogen cada una de sus pertenencias y abandonan la oficina con dirección a los ascensores. Sin embargo, cuando ingresan en éste, Shacklebolt detiene de inmediato la mano de Harry quien presurosa está a punto de marcar el botón con el número dos. En cambio, el Ministro presiona el que los llevará directo al atrio.

─¡Ni hablar, Harry! Al único lugar al que irás es a tu casa a descansar.

─Pero no puedo perder…

─Si en verdad quieres tener una chance de atrapar a Nott, debes estar con todos tus sentidos alerta. Y difícilmente lo logres cuando estás a punto de caerte del sueño. ─Al ver que Harry parece querer negar esa clara afirmación, Shacklebolt le lanza una mirada de advertencia para detener cualquier protesta. ─No intentes refutar nada, las grandes y negras bolsas bajo tus ojos hablan por sí solas. Sobre exigirte no te traerá más que problemas y distracciones, retrasándote en tu objetivo.

En ese momento, las puertas del ascensor se abren para revelar el vacío y amplio atrio. Saliendo del mismo, ambos dirigen sus pasos hacia la larga fila de chimeneas que pueden verse a varios metros por delante. El repiqueteo de las botas contra el pulido mármol genera un siniestro eco detrás, pero a Harry no podría importarle menos; demasiado ocupado está en su contradictoria lucha interna en la que sólo quiere ponerse de inmediato a tratar de encontrar al maldito de Nott, mientras que la otra parte de sí en lo único que piensa es en acostarse en su cálida cama y no levantarse hasta año nuevo.

Cuando finalmente llegan a las chimeneas, Kingsley se coloca cerca de una y toma un puñado de polvos flu. No obstante, aguarda a que Harry haga lo mismo a su izquierda. Antes de ingresar en ella, gira su rostro y deja salir con marcada diversión unas palabras que harán sonrojar al Auror hasta la punta de sus pies.

─Ya ve a casa a tomar ese reparador sueño. Así tendrás toda la energía requerida para salvar a tu príncipe en apuros.

─Yo no… no sé de qué estás hablando, Kingsley.

─¡Oh, no trates de engañarme, porque no funcionará! Sabes, me pareció bastante extraña la forma tan feroz con la que defendiste a Draco en su juicio, siendo que él siempre ha sido una especie de antagonista en tu vida. Sin embargo, allí estabas con todo tu valor y firmeza para lograr a cualquier costo que le quitaran al joven Malfoy todos sus cargos. Curioso, ¿verdad? ─Responde con un divertido tono, mientras arquea sugestivamente sus cejas. ─Y si después de ello aún me quedaban dudas… bueno, sólo digamos que todo lo que has hecho hoy con la investigación sirvió para terminar de confirmar mis sospechas.

Sinceramente, Harry no tiene idea de qué decir ante la aparente obviedad que parecen ser sus sentimientos por Draco para el resto de las personas. ¿Acaso él era el único que recién se estaba dando cuenta de ellos? ¡Eso sí que era penoso!

No queriendo darle más importancia al asunto, se despide del alto hombre a su lado con unos ininteligibles balbuceos e ingresa apresurado en la chimenea. Prácticamente gritando su dirección, desaparece entre un remolino de llamas esmeraldas. Sin embargo, Harry no puede evitar que en sus oídos repiquetee una y otra vez la grave carcajada que soltó Kingsley antes de que las flamas lo transporten a su solitaria sala.


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Aclaración dentro del capítulo: para todos aquellos que no lo recuerden, los Aurores Proudfoot y Savage son mencionados en "Harry Potter y el príncipe mestizo" en el capítulo 8: "La victoria de Snape". Gawain Robards también es mencionado como el jefe de Aurores en este libro, pero en el capítulo 16: "Una Navidad muy Gélida".

Respuesta a guest review:

LaPooh: ¡Hola! Me alegra mucho que te esté gustando la historia. Ya has visto en este capítulo que Harry se ha puesto en marcha para salvar a Draco. ;)

¡Muchísimas gracias por comentar! Besito y nos leemos pronto.

Notas finales: espero que les haya gustado. Ya nos estamos acercando al final de esta pequeña historia. Y para los que estén extrañándolo… en el próximo volveremos a tener a Draco. ;)

Como siempre, trataré de tener listo el siguiente capítulo cuanto antes. Besito enorme a todos y nos leemos pronto.