En el capítulo anterior de Derechos de Capitana...
-¿Sabes? Intentar entrar por la fuerza cuando él se baña no es la mejor manera de conseguirlo - Comentó la arqueóloga empezando a maquinar un plan en su mente - Yo podría ayudarte a que te bañaras con Luffy.
-¡¿EN SERIO?!
-En serio, solo tenemos que...- La arqueóloga miró a ambos lados y se acercó aun más a la capitana - Nami, este no es un buen lugar, hablaremos después en el camarote. No te arrepentirás, con mi plan maestro harás que Luffy se bañe contigo tooodas las veces que quieras.- Concluyó Robin con una sonrisa maliciosa en los labios mientras que la nuevamente animada capitana se levantaba del suelo.
- ¡No puedo esperar para conocer tu plan Robin! ¡¿Crees que podríamos incluir un super robot de combate al plan?! - La mayor solo pudo reírse ante la cara de entusiasmo con estrellas en los ojos de su amiga.
-Fufufufu, claro Nami, ¿por qué no vas a preguntarle a Franky si puede empezar hoy a construirlo? Pero recuerda, no puedes contarle para que es.
Nami asintió seriamente hacia la morena haciendo el gesto de cerrar una cremallera sobre sus labios.
-¡Franky robot! Pero antes ¡SANJI COMIDAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
- Ero-cook está en la enfermería con otro ataque de pervertido-violador-en-potencia, ¿Por qué no vas a la cocina a por algo de comida y me traes algo de beber, Nami?- Zoro, que dormía tranquilamente a la sombranunos minutos antes, se había despertado y escuchado la conversación entre las mujeres del barco.
Nami no respondió a la petición de su segundo de abordo y corrió en dirección a la cocina a robar toda la comida que la ausencia de su nakama le permitiese.
-¡No olvides la bebida, estomago con patas! - En respuesta la capitana levantó el pulgar derecho y desapareció tras la puerta de la cocina.
-Espadachín-san, si querías estar a solas conmigo solo tenias que decirlo, aunque admito que ha sido una manera muy ingeniosa de hacer que se fuera.
-Tsk, calla mujer - Dijo un muy sonrojado Zoro mientras se tranquilizaba un poco, a ese ritmo esa maldita mujer iba a acabar con él. - ¿Qué es lo que estas tramando ahora con esos dos?
-¿Yo? No estoy tramando nada, solo ayudo a nuestra capitana a disfrutar inocentemente de las burbujas mágicas de baño de Luffy.
-¿Si, no? ¿Qué será lo siguiente, decirme que Sanji es gay o que Franky se ha metido a monja? No soy tan estúpido como los demás y sé ver una de tus manipulaciones desde lejos.
- Vaya, me has pillado, me siento taaan desnuda ante ti -Zoro volvió a sonrojarse violentamente y Robin se acercó más a el sonriendo con malicia - metaforicamente hablando claro, aunque estaría dispuesta a que fuese algo más literal.
- Tsk, haz lo que te plazca no me interesa lo que ocurra entre esos dos, lo que pasa es qué no quiero que ese demonio con buen sentido de la orientación me despierte con alguno de sus gritos.
-Tranquilo, es-pa-da-chín-san, lo tengo tooodo planeado fufufufu.
-Tsk.
Habían pasado unas cuantas horas, y una chica de cabello naranja vestida con un bikini rojo y su característico sombrero aun se encontraba metida hasta la cintura en la nevera devorando todo lo que encontraba felizmente. No sabía cuanto tiempo hacia desde que una de sus incursiones a la cocina había resultado tan productiva. El sonido de la puerta abriendose hizo que inmediatamente dejara de comer y los pelos se le pusieran de punta, tragó el último bocado de carne que le quedaba en la boca y se giró letamente.
-¿Sanji, estas ahí? - Al no oír respuesta el navegante de la banda avanzó en la habitación hacia donde se encontraba escondida la capitana. -Supongo que estará rondando a alguna de las chicas.
Cuanto más se acercaba a la nevera, más nerviosa se ponía Nami; Luffy le había pegado numerosas veces por comerse toda la comida de la despensa, y después de los golpes de la mañana, los cuales aun le dolían, no estaba dispuesta a llevarse más. Concentrándose, usó su haki para localizar el lugar exacto donde se encontraba el moreno, localizándolo en el lado contrario de la cocina.
Está bien, Luffy está en el lado contrario de la cocina, si espero a que este pasando por la barra puedo irme por la otra parte sin que me vea y correr hasta la puerta sin que me pille, ¡ES GENIAL! Pero antes de irme tengo que coger la bebida de Zoro. -Pensó la capitana cogiendo una botella de sake abierta que alguien había dejado de forma descuidada en la nevera.
El plan de Nami era perfecto hasta que el navegante de la tripulación vio un par de manzanas tiradas en el suelo de la cocina, más exactamente en el lado contrario de la cocina y se acercó a ellas. Al agacharse para cogerlas pasaron dos cosas: La primera era que Nami había salido corriendo desde la nevera hacia él tropezándose con su cuerpo y acabando de bruces en el suelo; y la segunda era que, al tropezarse la mujer, la botella de sake había caído con ella rompiéndose en la caída y mojándola.
-¡¿Nami?! ¡¿Estas bien?! ¡Dios mio estas sangrando! -Luffy se levantó rápidamente del suelo ayudando a su capitana a incorporarse del mismo.
- ¿Eh? ¿Te refieres a esto? No te asustes, no es nada, aunque aquí si que me hice bastante daño.- Comentó la mujer señalando un pequeño corte en su mano derecha mientras Luffy revisaba su cuerpo en busca de más heridas ocasionadas por los cristales. Nami miraba la cara seria de su navegante mientras buscaba más heridas y vió como repentinamente el moreno se sonrojó y apartó la mirada- No es nada, Luffy, solo es un rasguño, ¿Por qué estas tan rojo, has vuelto ha enfermar?!
- N-no estoy enfermo idiota es s-solo que... - Durante la inspección de Luffy en busca de heridas el navegante se había dado cuenta de algo, su capitana solo llevaba ese estúpidamente pequeño bikini rojo que Sanji le había regalado y estaba completamente mojada de sake, haciendo este que la tela se pegase aun más a su cuerpo resaltando sus...
-¡ESTAS MÁS ROJO AÚN, LUFFY NO TE MUERAS! - Gritó Nami aun más preocupada por su navegante saltando hacia este y haciendo uso de su habilidad para enrrollarse alrededor de su cuerpo entre sollozos, apretando su cuerpo al de su nakama notando algo que no había notado antes en el cuerpo de Luffy. - Luffy...No es por asustarte pero ahí abajo hay algo raro, puede que sea de la enfermedad deberías ir a ver a Chopper - Dijo la capitana con miedo en su voz mientras se separaba de su navegante y miraba y señalaba hacia la erección de este.
-¡ERES UNA ESTÚPIDA!- Gritó un furioso Luffy que, tras propinarle sendos golpes a su nakama, abandonó la cocina tomando como destino el baño para una muy muy fría ducha.
Mientras tanto el otra parte del barco
-Fufufufufu, esto cambia completamente el plan.
