Capítulo 27
Venganza Ancestral 1º Parte
Lyndon: Bueno, bueno, bueno. Creo que contar esta parte sería en cierto modo innecesario, ya que más o menos tú ya sabes lo que ocurrió en ese día ¿Me equivoco, mi aguerrida amiga?
Le comentaba el grifo con tono alegre. A Jill ya la comenzaba a fastidiar las confianzas que se daba el grifo y sin mediar palabra sacó un cuchillo. Se lo puso en el cuello del grifo y de forma amenazante le miro y le dijo.
Jill: ¡Déjate de confianzas y cuéntame que paso! Sé más o menos lo que ocurrió entre el alicornio y el dragón, más lo que pasó con ese otro. Cuéntame los detalles, en especial cuando parte el grupo perseguía a la yegua. Y ni se te pase ningún detalle.
Decía molesta la grifo. Lyndon sonriendo igualmente, alzó de hombros y tranquilamente la respondió.
Lyndon: Vale, vale. Mejor empezar desde que Mike y su grupo se enfrentaron a Arquímedes.
Jill algo más calmada, retiró el cuchillo y Lyndon se puso a narrar lo que tenía escrito en su libro.
Retornando a la historia.
Por un parque de la ciudad de los grifos, la gente iba paseando tranquilamente hasta que notaron un extraño sonido por el cielo. Los grifos miraban el origen de ese sonido y justo en ese momento, un objeto grandes se estrelló en el gran lago que había ahí provocando que surgiera un gran trombo de agua que empapo a los que estaban más cerca.
Los grifos curiosos miraban el lago donde cayó el extraño objeto. Vieron emerger del agua a nada menos que Arquímedes donde éste estaba furioso.
Los grifos nada mas verlo salieron corriendo. El dragón furioso lanzó una llamarada al cielo y luego gritó.
Arquímedes: ¡AHHHH...! ¡Maldita sea! ¿Cómo puede ser tan difícil matar a un dragón tan patétito como Magma? ¿Es que nada me puede salirme bien para variar?
Gritaba furioso el dragón al ver que su segundo intento de matar a Magma había fallado.
Ocelot: Posiblemente porque nosotros te impedimos que lo intentes, amigo.
Bromeaba Ocelot apareciendo de detrás de un árbol.
Red: Y porque los malos malosos como tú, nunca consiguen sus malos propósitos.
Aparecía Red Fire de detrás de otro árbol.
Vulcan: Sí. Para lo cual estamos nosotros para pararles los pies y atizarles bien fuerte en la cabeza.
Aparecía Vulcan descendiendo del cielo en su modo Vuelo. Cuando llegó a tierra, adoptó su modo normal.
White Shield: Los villanos como tú no se merecen nada.
Aparecía White Shield columpiándose de las ramas de los árboles con ayuda de sus látigos que surgían de los brazos de su armadura. Después de columpiarse en la última rama, se paró al lado de sus compañeros.
Night Ray: No eres más que un cobarde que ataca a aquellos que no se pueden defenderse.
Aparecía Night Ray con su armadura fénix de primer nivel al lado del grupo.
Dark: Un gran cobarde que solo demuestra que no es más un matón callejero.
Completaba Darkwing, apareciendo ésta volando con su armadura Bankai y poniéndose al lado de los demás.
Mike: Y tipos así no nos agradan en absoluto, por lo que les paramos siempre los pies sin dudarlo.
Aparecía finalmente Mike también con su armadura Bankai caminando y los otros les habrían paso. Arquímedes miró a este último con furia, ya que recordaba perfectamente como le humilló este en el pasado.
Arquímedes: Mike Bluer. Maldito pony. Aun recuerdo como me humillaste en Draconem.
Le decía completamente enfadado el dragón.
Dark: Te lo merecías, maldito. Por lo que le hiciste a nuestra amiga Minerva que por fortuna se salvó. Lastima que Mike no terminara contigo cuando pudo, pero salvar a nuestra amiga era mucho más importante que una basura como tú.
Le decía de forma acusadora la alicornio sombría.
Night: Cierto. Tienes suerte que nuestro amigo considerase más importante salvar a nuestra amiga Minerva, que acabar con un cobarde canalla como tú.
Le decía también de forma acusadora el unicornio. Mike ahora era quien hablaba.
Mike: Pero ahora mismo ya nada me detiene en cuestión de machacarte. Y esta vez te pienso hacer pedazos.
Le decía en tono de amenaza el alicornio, esta vez dispuesto a darle la paliza de su vida a Arquímedes. El malvado dragón riéndose, les respondió.
Arquímedes: No lo creo. Antes que nada, dejad que os muestre las habilidades de la armadura que mi proveedor personal me ha proporcionado.
Comentaba el dragón, mientras el grupo veía como de dicha armadura se abrían varios compartimentos como varios cañones.
Dark: Mike. Eso es.
Mike: Sí, Darkwing. Parece tecnología.
Respondía Mike que al igual que Darkwing, estaba sorprendido de que Arquímedes poseyera una armadura de alta tecnología. El dragón comenzó a disparar un sin fin de disparos de energía que obligó al grupo a ponerse a cubierto.
Ocelot: ¡Todos a cubierto o nos dejan como un colador!
Avisaba Ocelot mientras el grupo esquivaba los disparos que impactaban en el suelo y en todas partes. La patrulla rápidamente se pusieron de detrás de rocas y árboles para protegerse de los disparos.
Arquímedes: Ja, ja, ja, ja, ja...¡Eso! ¡Corred y esconderos! ¡Esta vez yo tengo la ventaja de la fuerza! Ja, ja, ja, ja.
Se jactaba el dragón mientras se reía sin parar, mientras disparaba una intensa salva de disparos desde su armadura contra el grupo. Ocelot, Red Fire y White Shield estaba detrás de las rocas para protegerse de los disparos, mientras el resto lo hacían de los árboles, donde estos últimos era un defensa no demasiado eficaz, ya que los disparos iban destrozando los árboles poco a poco.
Dark: Mike. Nos tiene acorralados ese tipo.
Decía Darkwing asomándose levemente, para acto seguido volver a esconderse para evitar los disparos que iban hacia ella.
Mike: Cierto Darkwing. No podemos quedarnos aquí para siempre.
Night: Para siempre puede ser muy poco tiempo.
Comentaba Night. En ese momento vieron algo inesperado para éstos. Debajo de un puente que cruzaba un pequeño riachuelo, había un pequeño niño grifo que asustado, se escondía por debajo de dicho puente para protegerse de los disparos.
Red: ¡Hay un niño bajo el fuego enemigo!
Comentaba Red Fire.
White: ¡Hay que sacarlo de ahí!
Completamente White Shield. Ahí Vulcan comentó.
Vulcan: Si salimos de esta cobertura, nos dejara como un colador el dragón ese.
Ocelot: Tengo una idea para sacar al niño de ahí. Vulcan ¿Qué tal tu modo Velocidad?
Preguntaba el vaquero a Vulcan. El robot artillero adoptando su Modo Velocidad que era una armadura mas fina de metal negro, respondió con una sonrisa.
Vulcan: A punto, socio.
Respondía sonriendo con confianza el robot. Ocelot sacaba sus pistolas de los compartimentos de sus brazos y con una sonrisa, respondió a su amigo.
Ocelot: Bien. Entonces ¿Estás listo para hacer algo verdaderamente estupido?
Vulcan: Ya lo creo, colega.
Ocelot sonrió ante la respuesta.
Finalmente Ocelot saltó de forma lateral de la roca y ahí disparo sus pistolas contra Arquímedes, logrando impactar en su armadura y captar así su atención. Arquímedes concentró sus disparos contra el vaquero, mientras Ocelot corría como podía para evitar los disparos. Aquello era la distracción que necesitaba Vulcan para salir a toda velocidad e ir hacia el puente donde estaba el niño grifo.
Vulcan: Tranquilo, chaval. El gran Vulcan te sacará de aquí.
Decía el robot con tono tranquilo. El pequeño grifo que estaba muerto de miedo, se tranquilizó un poco. Vulcan cogiendole en brazos, le decía a éste.
Vulcan: Bien, chaval. Hora de salir de aquí.
El robot salió a toda velocidad de allí. Arquímedes sin dejar de disparar al espadachín vio eso y trató de cambiar de blanco.
El dragón estuvo a punto de disparar, pero justo en ese momento, un látigo en forma de rubíes le agarró el brazo haciendo que desviara el disparó.
Red: No tan rápido amigo.
Le decía Red Fire agarrando el brazo de Arquímedes con un especie de látigo.
Red: Saluda a mi nueva arma ancestral celeste. El Látigo Infernal.
Le decía Red Fire recuperando el látigo en forma de rubíes (parecida al arma de Poison Ivy de Soul Calibur), volviendo a un especie de brazalete en forma de llamas rojas con detalles ámbar.
Arquímedes iba a disparar contra Red Fire, pero Mike volando a la velocidad del rayo, placó contra el dragón, haciendo que retrocediera a gran distancia hasta chocar contra unos árboles donde los derribó todos. El malvado dragón que no presentaba daño alguno, se levantó para seguir peleando. Mike y su grupo se pusieron delante de Arquímedes a cierta distancia mientras le decían.
Mike: ¡Ríndete Arquímedes!
Dark: ¡Sí! ¡Te superamos en número!
Ocelot: ¡Si no quieres recibir un buen repaso, entrégate sin oponer resistencia!
Le decían éstos, esperando que Arquímedes se rindiera. El malvado dragón riéndose perversamente, les respondió.
Arquímedes: ¿Quién dice que esté solo?
El dragón chasqueó los dedos y del cielo surgieron unos dragones a través de las nubes. Estos eran dragones de tamaño medio comparado con Arquímedes. Poseían unas extrañas armaduras negras. Sus rostros en la parte superior estaban tapados por unos cascos con algunos agujeros en forma de líneas horizontales. Dichos dragones aterrizaron cerca de Arquímedes.
Arquímedes: Estas son tropas dragones que mi proveedor me ha proporcionado. Y ahora dragones, atacad a los otros. El alicornio azul es mío.
Ordenó el enorme dragón a los otros dragones y éstos obedecieron para atacar al grupo.
Mike: Hora de pelear.
Dark: Por supuesto.
El grupo de Mike fue a combatir contra los dragones. Red Fire lanzó su látigo de nuevo contra uno de los dragones, donde éste se cubrió con la armadura de sus brazos para protegerse. Acto seguido se lanzó hacia Red Fire y trató de aplastarla, pero la yegua lo esquivó de un salto lateral y le lanzó un rayo cargando de magia de fuego que le dio de lleno haciéndole retroceder. Pese al ataque, el dragón volvió a cargar contra ella.
Red: Por lo visto, estos dragones son más duros.
Comentaba Red Fire, a la vez que esquivaba con ágiles movimientos los ataques del dragón.
Ocelot saltó hacia una fuente y desde ahí disparó sus pistolas contra el dragón contra quien combatía. El dragón corrió hacia el vaquero y alzó su cola con intención de aplastarlo, pero Ocelot se apartó de un salto haciendo que el dragón destrozara la fuente. Ocelot en el aire disparaba de forma incesante contra el dragón, mientras este último se cubría con sus brazos para protegerse de los disparos. Cuando Ocelot aterrizó, el dragón lanzó una llamarada contra él. Ocelot tuvo que ser rápido y sacando su gran espada de energía, realizó un potente tajo vertical partiendo en dos dicho ataque de llamas. El dragón yendo veloz hacia Ocelot, trató de darle un fuerte puñetazo, donde Ocelot con su espada sujetando el mango con un casco y la hoja con el otro, bloqueó el ataque del dragón con mucho esfuerzo.
Ocelot: Éstos no son como los que combatimos en Draconem. Son más fuertes sin duda.
Comentaba Ocelot tratando de aguantar como podía en el sitio, aunque no era nada fácil. El dragón poseía una fuerza muy superior a la de los dragones convencionales.
White Shield disparaba sus ametralladoras contra un dragón, pero tuvo que apartarse para esquivar su ataque de brazo. White Shield saltó y sacando sus cuchillas de energía de los brazos, trató de atravesarlo, pero el dragón lo golpeó con su brazo haciéndolo estrellar contra un edificio cercano a gran altura.
White Shield salió de los restos derruidos de donde cayó y vio como el dragón iba hacia él. White Shield sin perder tiempo, saltó haciendo que el dragón pasara por debajo del unicornio y apoyando su casco en la cabeza del dragón para pasar por encima y llegar al otro lado. Sin perder tiempo, el unicornio sacó sus látigos y agarrandolo de las patas traseras del dragón, tiró con fuerza y lo lanzó afuera para abajo. White Shield activando sus alas de las armadura, voló hacia el dragón y empleando su gran fuerza, placó contra el dragón haciendo que se estrellara con dureza contra el suelo, provocando así un gran temblor.
Vulcan tras poner a salvo al niño, volvía a la batalla.
Vulcan: ¡Aquí está el gran Vulcan para lo que haga falta! ¡Que empiece la fiesta!
Decía el robot artillero sacando unas espadas de energía de los brazos convertibles de sus brazos. Justo el robot tuvo que saltar hacia un lado para evitar ser aplastado por un dragón que caía del cielo. Acto seguido el dragón lanzó su llamarada contra Vulcan, donde el robot se había parado cerca de un lago.
Vulcan: Eso quema. Mejor una retirada estratégica.
Decía esto saltando al agua mientra este gritaba.
Vulcan: ¡Modo Marino!
Decía Vulcan mientras su armadura cambiaba a una azul marino con gafas de buceo y carga de submarinista en la espalda. El robot se introdujo en el agua para evitar el fuego del dragón.
El dragón se acercó al lago y miraba por todas partes tratando de localizar al robot. Justo apareció Vulcan saltando del agua y apuntando al dragón con sus brazos convertidos en cañones de energía.
Vulcan: ¡Come plasma!
Gritaba el robot disparando desde sus brazos dos rayos de energía blanca con azul que fue directa hacia el dragón, impactando de lleno al dragón a la cara haciéndolo retroceder.
Vulcan emergió del agua y ahí gritó Modo Fuerza, adoptando su gran armadura roja con mazos en los brazos.
Vulcan: Ahora si que voy a molerle a palos a ese tipo. Al estilo Vulcan.
Decía el robot con ganas de atizar al dragón y se fue hacia el enorme reptil con intención de darle la paliza de su vida.
Mientras la patrulla se enfrentaba a los dragones. Mike, Darkwing y Night Ray se enfrentaban a Arquímedes.
Mike: Arquímedes. No sé de donde has sacado esa armadura tecnológica ni esos dragones, pero de ningún modo te servirán eso para nada.
Decía Mike sacando sus dos armas, la Golden Tail y la Stellar Blade, al igual que Darkwing empuñaba la Dark Repulser. Night Ray convocaba unas garras de cristal.
Arquímedes: Mi proveedor me ha asegurado que esta armadura me proporciona una fuerza más que suficiente para aplastarte, pony. Esta vez te pienso matar, pony. Pienso arrancarte la cabeza de un mordisco y beberme toda tu sangre de tu cuerpo sin vida.
Decía en forma amenazante el dragón, deseoso de matar al pony que lo humilló en el pasado. Mike poniéndose en guardia al igual que sus amigos, le contestó al dragón.
Mike: La tienes clara si crees que podrás con nosotros.
Dark: Cierto. Te vamos a sacarte de esa armadura como sardina en lata.
Night: Vamos a darte lo tuyo.
El dragón se lanzó hacia los tres, al igual que éstos se lanzaron hacia el dragón.
Mike fue el primero en atacar cargando su espada Golden Tail de energía y saltó tratando de golpearlo, pero el dragón con la armadura de su brazo bloqueó el ataque. Darkwing aprovechando que tenía la guardia baja, se tele transportó en sombras al lado del dragón y le disparó una esfera oscura que le impactó en la cara causando una gran explosión oscura. Mike y Darkwing se alejaron de la explosión y Night Ray desde sus garras de cristal disparó un sin fin de cristales afilados contra la nube de humo.
Luego de un rato, el dragón surgió del humo negro y antes de que los ponis tuvieran tiempo de reaccionar, fueron golpeados por éste. A Mike le golpeó con su garra y a Night Ray con su cola. A Darkwing trató de devorarla, pero ésta se tele transportó detrás de su cabeza y con la Dark Repulser trató de atravesarle la cabeza, pero Arquímedes se giró rápidamente y detuvo el ataque de espada con su garra. El dragón abrió sus fauces y lanzó una llamarada contra la alicornio sombría, donde ésta tuvo que tornarse en sombras para evitar el ataque.
Mike voló a toda velocidad contra Arquímedes como una bala con intención de golpearlo. Arquímedes vio eso y echando para atrás su puño, emergieron unas piezas adoptando forma de puño americano cargando de energía y lo lanzó golpeando al alicornio con enorme fuerza que lo mandó contra un edificio que lo atravesó por completo y cayó en el interior de un recinto. Arquímedes sin perder tiempo, voló hasta dicho recinto con intención de matar al alicornio como venganza de que lo humillara en el pasado.
El dragón entró en el recinto atravesando con violencia la pared. Dentro había varios aparatos para la fabricación de leche. El dragón buscaba con la mirada cualquier tipo de señal del alicornio.
Arquímedes: ¿Dónde estás, mocoso? ¡Vamos! ¡Sal para que te pueda matar!
Decía el dragón mientras caminaba por el recinto buscando al alicornio. Sin darse cuenta de que el alicornio estaba encima de él, subido a una viga vigilando al dragón desde las alturas.
Arquímedes: ¿Qué pasa, mocoso? ¿Acaso me tienes miedo para enfrentarme a mí?
Gritaba el dragón con intención de incitar al alicornio que fuera atacarlo. El dragón alzó sus alas y saltó hasta ponerse encima de una plataforma. Se acercó a un gran deposito de leche donde las aspas estaban paradas.
Sin que el dragón se diera cuenta, Mike con su magia, movió a distancia una palanca. En ese momento todas las luces se encendieron de golpe poniendo en alerta al dragón y acto seguido miró por todos lados, al mismo tiempo que veía como diversas máquinas se pusieron en funcionamiento. Entre ellas las aspas que movía la leche.
Arquímedes miró esto último, hasta que de repente se oyó algo por su espalda.
Mike: ¡Arte de Luz! ¡Viento Férico!
Gritaba Mike empleando uno de sus hechizos de luz y alzando sus cascos delanteros, surgieron infinidad de destellos de luz que fueron directos hacia Arquímedes donde éste se sacudía con sus brazos para quitárselos de encima al mismo tiempo que retrocedía. Sus pies estaba al borde donde el dragón notó que se le había acabado el camino. Mike sin dudarlo, voló hacia el dragón y realizando sus potentes Patadas de Luz, golpeó el pecho del dragón haciendo que cayera hacia el deposito y se hundiera en ella.
Parecía que Mike había acabado con el dragón, pero en ese momento el deposito explotó mostrando a un furioso Arquímedes cubierto de leche. El dragón alzó sus brazos y de ellos surgieron dos cañones de energía que dispararon a plena potencia contra el alicornio. Mike cruzo sus dos espadas para detener el rayo, pero aquello no sirvió para evitar salir volando y atravesando el techo del recinto. Mike acabó en el aire donde se les unió Darkwing y Night Ray.
Night: Mike ¿Estás bien?
Preguntaba el unicornio que volaba gracias a sus alas de cristal. Mike le contestó.
Mike: Sí, Night. Ese Arquímedes parece mucho más fuerte que la última vez. Esa armadura le da mucha fuerza.
Dark: No hace falta que lo jures.
Arquímedes salió volando como un misil hacia el grupo. Desde su armadura, disparó un sin fin de misiles contra estos.
Mike: ¡Cuidado! ¡Movimiento evasivo!
Gritaba Mike y los tres fueron volando a toda velocidad por todas partes para evitar los misiles. Cada uno por su lado iban por la ciudad, tratando de evitar que los misiles los alcanzaran. Mike dando la vuelta y volando de espaldas, disparó un rayo que destruyó los misiles. Darkwing creó unos agujeros negros donde se tragaron dichos misiles. Night Ray creaba esferas de cristal y los dejaba caer por detrás para que los misiles impactaran en éstas y explotaran.
Acto seguido, los tres volvieron por donde estaba Arquímedes.
Arquímedes: Veo que sois escurridizos los tres.
Comentaba el dragón, mientras sacaba de su armadura un hacha de energía roja de gran tamaño y la empuñaba con ambas garras. El grupo no se dejó intimidar por el arma.
Mike: Estamos habituados a enfrentarnos a duros adversarios.
Arquímedes: Entonces preparaos para morir.
Iban a combatir de nuevo, hasta que en ese instante se oyó un fuerte rugido que los detuvo a todos en el momento.
Black Horn: ¡AAAARQUIMEDEEEES...!
Todos oyeron el enorme rugido y miraron al origen del rugido, donde se sorprendieron en cuando vieron al dueño de aquel rugido. Un enorme dragón del tamaño de Arquímedes, pero mucho más musculoso, bajaba como un misil directo hacia Arquímedes.
Black Horn: ¡Ya eres mío, maldito cobarde!
Arquímedes vio sorprendido al dragón, donde ahí exclamó.
Arquímedes: ¿Pero qué..? ¡Un momento! ¡Eso es un...!
No pudo terminar la frase, porque dicho dragón negro placó contra Arquímedes y lo dos fueron volando hacia un edificio que lo atravesó por completo. Black Horn sin soltar a Arquímedes del cuello, fue volando hacia el suelo a gran altura y lo estrelló con enorme dureza contra el suelo, provocando un enorme temblor de tierra que sacudió casi todo el reino.
Ambos en el suelo, pero Black Horn de pie, alzo su garra con intención de matar a Arquímedes, pero el dragón disparó desde unos cañones de hombros al dragón negro que lo hizo retroceder. Aquello permitió a Arquímedes levantarse y empuñar su hacha mientras decía.
Arquímedes: ¡Maldita sea! ¡No entiendo como uno de tu clase sigue vivo, pero da igual! Terminaré el trabajo aquí y ahora.
Decía Arquímedes lanzándose hacia el dragón negro con su hacha. Alzó dicha arma en alto y trató de partirle la cabeza con ella, pero el dragón negro detuvo su ataque con una sola garra casi sin esfuerzo y mirando con odio a Arquímedes, le dijo a éste.
Black Horn: Esta vez no, Arquímedes. Ahora seré yo quien me dedique a exterminaros.
Decía el dragón negro con odio en sus palabras y empleando su otro brazo, le dio un brutal puñetazo en el estomago de Arquímedes destrozando parte de la armadura como si nada. El dragón rojo soltó el aire que tenía en el estomago. Black Horn una y otra vez le daba brutales puñetazos en el estomago de Arquímedes, causando grandes daños tanto en su cuerpo como para su armadura. Para librarse de los ataques, Arquímedes le agarró de la cabeza de Black Horn y desde la palma de su garra y a través del guante de la armadura, soltó una potente descarga eléctrica que sacudió todo el cuerpo del dragón negro. Aquello hizo que lo soltara y aprovechó para golpearle con su hacha en toda la cabeza, pero no logró siquiera partírsela, solo fue un golpe que lo hizo retroceder. Arquímedes iba a atacar de nuevo, pero el dragón negro recuperándose antes, se lanzó hacia Arquímedes y agarrandolo por la cintura, lo levantó y fue corriendo hacia un edificio cercano atravesando la pared y luego las siguientes hasta llegar al otro lado. Una vez fuera, lo tiro al suelo y cogiendole de la cola, giró sobre si mismo varias veces con Arquímedes con él y lo soltó mandándolo a volar a gran distancia, siendo seguido por el dragón negro.
Desde el aire, Mike y sus amigos veían impactados lo que veían.
Night: Mi madre ¿Qué es ese dragón?
Dark: No tengo ni idea. Jamás vi un dragón como ese ¿Y tú, Mike?
Mike: Yo tampoco, pero le está dando una buena paliza a Arquímedes.
Respondía Mike que al igual que sus amigos, veía sorprendido la escena sin saber muy bien si intervenir o no.
Arquímedes había caído en un solar vacío sobre un lago de barro. Mientras se levantaba con su cuerpo todo cubierto de barro, comentó.
Arquímedes: Maldita sea. Primero ese maldito alicornio y su grupo, y ahora un dragón que se consideraba...
No pudo terminar la frase el dragón, porque tuvo que apartarse del ataque llamarada del dragón negro que venía volando por el cielo y aterrizó a unos metros de Arquímedes.
Black Horn: ¡Prepárate, Arquímedes! ¡Pienso matarte a ti y luego a Magma por lo que le hicisteis a mi pueblo!
Decía el dragón con ira en su voz. Al oír eso, Arquímedes comentó sorprendido.
Arquímedes: Espera ¿Tú estabas ahí cuando paso?
Black Horn: Por supuesto. Estuve ahí cuando tú y Magma como el resto de los dragones nos traicionasteis. Juré que no pararía hasta mataros a todos y cada uno de vosotros hasta exterminaros por completo.
Respondía con ira en su voz. Estaba claro que el dragón negro tenía un profundo odio tanto a Arquímedes como a Magma y el resto de los dragones.
Arquímedes: En tal caso tendré que acabar con el trabajo ¡Y ahora muere!
Gritaba el dragón rojo disparando desde los brazos de su armadura un sin fin de fuego de metrallada explosiva que iban impactando en el dragón negro. Una y otra vez iba disparando de forma incesante el dragón rojo, mientras más y más explosiones recibía el negro.
Arquímedes: Ja, ja, ja, ja...Cometiste un error al venir a por mí, maldito paria. Ahora yo te extinguiré definitivamente ja, ja, ja, ja, ja...
Se jactaba el dragón sin parar de reírse, mientras disparaba sin parar contra su objetivo y formando una densa nube de humo. De aquella nube, surgieron dos grandes garras negras que agarraron sus brazos en la parte armada y las aplasta con fuerza, destruyendo así ambas armas. En ese momento emergió el dragón negro estando ya frente a frente al rojo mirándole fijamente a los ojos con ira.
Black Horn: Llevo siglos esperando este momento y no lo pienso desperdiciar la oportunidad de matarte a ti y a Magma de forma lenta y verdaderamente horrible.
El dragón negro tiró con fuerza los brazos de Arquímedes, arrancando la parte de la armadura de los brazos dejándolo desprovisto de éstos. Arquímedes sorprendido, trató de contraatacar lanzándole un puñetazo, pero el dragón negro lo detuvo con su garra y ahí comenzó a apretarlo con enorme fuerza, causando un intenso dolor a Arquímedes. Dolor que fue aumentando cuando el negro abrió sus fauces y le mordió con fuerza en el brazo que iba agarrandolo haciendo gritar de dolor a Arquímedes al sentir como aquellos dientes le iban atravesando la carne como si fuese de papel.
Sintiendo un enorme dolor en su brazo por el mordiscó, Arquímedes trató desesperadamente de que lo soltara dándole fuertes puñetazos en la cabeza del negro con su brazo libre, pero aquello no servía absolutamente de nada y el negro mordía con mayor fuerza el brazo de Arquímedes, enterrando más y más los dientes en su brazo. Arquímedes sentía que le estaban cortándole el brazo. Empleando una medida desesperada, empleó su cola donde surgió de ella una cuchilla de energía de la armadura y la lanzó contra la cabeza del negro, logrando atravesar parcialmente su cabeza. Aunque no logró atravesarlo del todo debido a su durísima piel, aquello bastó para que lo soltara.
Arquímedes retrocedió alejándose del dragón negro, mientras se sujetaba su brazo herido que no paraba de sangrar.
Arquímedes: Maldita sea. No recordaba tan fuertes estas cosas.
No pudo continuar hablando Arquímedes, porque el negro se lanzó hacia él y lo tiró al suelo. El negro poniéndose encima de Arquímedes, enterró sus garras en el pecho de la armadura de Arquímedes y ahí comenzó a arrancarlo pieza a pieza hasta dejarle desprovisto de la armadura del pecho. Ahí alzó ambos brazos con sus puños juntos, y los bajó de golpe golpeando con dureza a Arquímedes causándole mucho daño a éste, donde ahí sentía que le estaba rompiendole los huesos de la caja torácica. Ahí el dragón negro no paró y una y otra vez iba alzando sus brazos, golpeando brutalmente sin parar a Arquímedes causando más y más daño.
Mike y los otros veían algo desconcertados y algo nerviosos por la brutal paliza que Arquímedes estaba recibiendo por parte del dragón negro, donde este último lo golpeaba sin piedad con una furia ciega.
Después de golpearle varias veces, estaba Arquímedes con moratones y con sangre en su cuerpo y con un ojo morado y varios dientes perdidos. El dragón negro miraba a su derrotado adversario donde estaba ya débil para seguir luchando.
Black Horn: Hora de terminar con esto.
El dragón negro alzó su garra con intención de atravesar el pecho de Arquímedes y arrancarle el corazón. En ese momento una voz lo detuvo.
Magma: ¡No puede ser! ¡Un dragón de Obsidiana!
Black Horn miró al origen de aquella voz y ahí lo vio. Era Magma que estaba en un zepelin junto con la reina Fiora y varios guardias. Black Horn reconoció al antiguo rey de Draconen donde lo miraba con odio a este al igual que a Arquímedes.
Black Horn: Magma.
Decía el dragón negro con odio en su voz. Mike tras escuchar eso, fue volando hacia Magma al igual que los otros y le preguntó.
Mike: Magma ¿Conoces a esa cosa?
Dark: ¿Qué es un dragón de Obsidiana?
Magma: Los dragones de obsidiana fueron una antigua raza de dragones que existieron hace milenios. Hasta estos desaparecieron misteriosamente del mundo sin que quedara rastro de ellos.
Explicaba el dragón. Black Horn al escuchar aquellas palabras, apretó sus garras con fuerza al igual que sus dientes. Sus pupilas se dilataron por la ira y en ese momento gritó con toda su furia.
Black Horn: ¡MENTIIIIRAAAA...! ¡Temíais nuestro poder! ¡Por eso tratasteis de exterminarnos!
Gritaba completamente dominado por la ira el dragón. Mike y los otros como la reina, se sorprendieron al oír eso.
Mike: ¿Cómo?
Dark: ¿Exterminarlos...?
Ninguno comprendía lo que quería decir el dragón negro, excepto Magma donde su expresión reflejaba preocupación, como si temiera que el dragón negro fuera a decir algo que no debería contar.
Mientras tanto. El grupo de Black Wing, Blue Sky, Camaleón, Ghost, Medic, Eye Fox, Bit y Lyndon iban por las alcantarillas en busca de Alexandra.
Fox: Vamos. Deprisa.
Black: No podemos perderla de vista.
Camaleón: Yo sigo la pista como puedo.
Comentaba Camaleón con un disfraz de perro olfateando el camino en busca de pistas. El grupo iban por los largos túneles, donde circulaba el agua de cloaca como demás inmundicias.
Lyndon: Puag...Otra vez por las alcantarillas.
Comentaba asqueado el grifo. Éstos se metieron por un túnel donde estaban seguros de haber visto a Alexandra meterse por ella.
Medic: Creo que se ha metido por ahí.
Sky: Pues vamos. No podemos perderla ahora.
El grupo se metió en dicho túnel y tras un largo recorrido, llegaron a una amplia sala. Solo que ésta estaba hecha de metal. Con varios tubos interconectados en diversos lugares.
Lyndon: Mmm...Curioso lugar.
El grupo observaba el lugar y justo en ese momento por el lugar por donde entraron, una gran compuerta metálica bajó, cerrando por completo la ruta de escape.
Black: La puerta.
Fox: Estamos atrapados.
Comentaban ambas yeguas mientras miraban la compuerta cerrada.
Alexandra: Saludos, patrulla.
Se oyó la voz de Alexandra y la vieron en una especie de cabina de control en lo alto de una pared de la parte opuesta de la sala, la yegua los hablaba a través de unos altavoces.
Alexandra: No conté con que me seguiríais hasta aquí.
Comentaba la yegua cruzándose de brazos y con una sonrisa enigmática, mientras se sacudía el fular rojo por encima de su abrigo azul.
Fox: Alexandra ¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué huyes de nosotros?
Ghost: Sí. Creí que éramos amigos.
Comentaban ambas yeguas, al no comprender la actitud de Alexandra. Esta última riéndose levemente, las contestó.
Alexandra: Yo no tengo nada que ver con vosotros ni ahora ni nunca.
Aquello dejó confundido al grupo.
Sky: ¿De qué estás hablando, Alexandra?
Alexandra: Digo que ahora mismo vais a servir de conejillos de indias para un experimento.
Decía la yegua pulsando unos botones del panel de control que tenía enfrente. En ese momento, de las paredes se abrieron varias compuertas. El grupo se puso en guardia esperándose cualquier cosa.
En ese momento, una garra surgió de una de las compuertas agarrando a un lado de la entrada.
La patrulla pudo ver al fin lo que era lo que estaban en aquellas habitaciones oscuras. Eran unas enormes criaturas bípedas con coraza por todo su cuerpo. Enormes garras. Cabezas monstruosas con grandes colmillos. Una prominente joroba en la espalda. Su tamaño era por lo menos mucho más grande que la de un minotauro. Las criaturas salían de los cuartos al mismo tiempo que soltaban amenazantes rugidos y gruñidos que llegaban a helar el alma.
La patrulla se puso en guardia, mientras Alexandra desde donde estaba, les decía a éstos.
Alexandra: Bien, patrulla. Disfrutad jugando con mis mascotas. Y ahora si me disculpáis, me tengo que ir.
Decía la yegua con una sonrisa perversa, mientras se marchaba de la cabina, dejando a la patrulla con aquellos monstruos.
Medic: No sé que son esas cosas, pero presiento problemas.
Comentaba Medic mientras sacaba sus katanas. En ese momento, Bit analizó a las criaturas con un escáner y comentó.
Bit: Atención, amigos. Se detectan niveles de materia negra en aquellas criaturas.
Sky: ¿Materia negra? ¿Lo dices en serio, Bit?
Preguntaba sorprendido el paladín en cuando el robot grifo mencionó dicha materia. El robot grifo afirmó.
Bit: Así es, Blue Sky.
Fox: Eso no tiene sentido. Se supone que la materia negra solo existe en nuestro mundo ¿Cómo puede haber mutantes derivados de dicha materia aquí?
Black: Ahora mismo no tiene sentido preocuparse por ello. Ahora tenemos que luchar.
Decía de forma decidida la bat pony, mientras sacaba de su armadura sus garras eléctricas. Lyndon mirando preocupado a los monstruos, comentó.
Lyndon: Esto...¿Y no podríamos optar por salir corriendo por patas?
Camaleón: Va a ser un poco difícil. Esta puerta está bien sellada.
Respondía Camaleón con un disfraz de soldador que con un soplete, trataba de abrir la puerta metálica que se cerró detrás de éstos, bloqueándolos la salida.
Sky: Black Wing tiene razón. Ahora mismo no tenemos más salida que luchar.
Completó el paladín armándose con su espada de energía y convocando su escudo.
Lyndon: Bueno...En ese caso. Quien sabe. Quizás pueda vender las pieles de esos monstruos a buen precio.
Comentaba el grifo tratando de sonar tranquilo, mientras sacaba su ballesta.
Fox: Bien entonces. A por ellos, chicos.
Decía Eye Fox sacando su arco. Una de las criaturas soltó un enorme rugido atemorizante y todos los monstruos se lanzaron hacia la patrulla, donde éstos estaban ya listos para pelear.
Volviendo con Mike y su grupo. Black Horn el dragón, voló hacia el zepelin donde estaba Magma y la reina Fiora. Los guardias grifos se lanzaron hacia el dragón tratando de detenerlo con sus flechas o lanzas, pero ninguna lograba siquiera arañar las duras escamas del dragón.
Black Horn: ¡Apartaos, insectos! ¡Nada se interpondrá entre mi venganza y yo...!
Gritaba furioso el dragón, apartando a golpes de brazo a todo grifo que se iba interponiéndose en su camino. Una vez libre el camino, el dragón lanzó una potente bola de fuego para horror de Magma y Fiora al ver dicha bola de fuego ir directo hacia ellos, pero su ataque fue detenido por una potente barrera mágica formada por Mike, Darkwing y Night Ray donde entre los tres lograron parar la bola de fuego.
Black Horn: ¡Vosotros no os interpongáis en mi camino, ponis!
Mike: Lo siento, pero ese no es nuestro estilo.
Dark: Dejar que maten a inocentes así como así, no va con nosotros.
Comentaban ambos alicornios. Black Horn mirando furioso a éstos, les dijo.
Black Horn: ¿Inocentes decís? Que tontos. La pájara quizás, pero Magma no tiene absolutamente nada de inocente. Tanto él como Arquímedes y sus dragones, causaron un daño prácticamente irreparable.
Comentaba el dragón negro con odio en su voz y continuo hablando.
Black Horn: Juré que no descansaría hasta vengar a los míos del enorme crimen que comentario Magma y los suyos. Y es algo que pienso cumplir pase lo que pase.
Decía el dragón con una mirada llena de odio hacia Magma. Un odio que resurgía en lo mas profundo de su cuerpo de dragón negro.
Interrumpiendo historia.
Jill: Ese dragón. Lo recuerdo bien. Yo estaba ahí con mis hombres protegiendo a sus habitantes cuando apareció por la ciudad. Al principio pensé que estaba aliado con Arquímedes, pero al final no resultó ser así.
Lyndon: Sí. Y su historia con Magma y Arquímedes debo reconocer, que me dejó verdaderamente impresionado.
Jill: No eres el único. Saber la verdad sobre ese dragón, me dejó prácticamente de piedra. Jamás me imaginé algo como eso.
Lyndon: Y lo que está por venir.
Completó el grifo volviendo a su libro.
Continuara.
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