Capítulo Final: Bien Está Lo Que Bien Acaba
Por sus crímenes, Preston Reyes fue condenado a cadena perpetua.
El juicio fue televisado por ZNN. Todos en Zootopia y las ciudades aledañas vieron el juicio. Todos en Bunny Burrow aplaudieron de alegría cuando el juez pronunció la sentencia. El Pueblo contra Preston Reyes se convirtió en uno de los juicios más famosos de la historia.
Las propiedades de Terra Firma Incorporada fueron confiscadas. Resultó que los químicos, contadores y varios empleados habían estado trabajando bajo la amenaza de Reyes. Muchos tenían familiares siendo observados por los matones del condenado presidente. Todos los cómplices del Presidente Reyes fueron encontrados y juzgados por sus crímenes.
Terra Firma Incorporada fue disuelta, sus activos fueron liquidados. Todos los títulos de propiedad de tierras que la empresa había adquirido fueron pronunciados nulos y devueltos a sus propietarios anteriores. Los agricultores estaban felices de tener sus tierras de nuevo. Todos los agricultores recibieron instrucciones sobre cómo reparar el daño causado por la contaminación de tetra-acetato de pan-di-amonio. El Cuerpo de Protección Ambiental ayudó a los agricultores a restablecer la fertilidad de sus tierras. Todos contribuyeron y trabajaron duro para volver a sus vidas normales.
Se hizo justicia. Los corruptos fueron encarcelados. Todo estaba bien una vez más.
Judy y Nick acompañaron a la Señora Jenkins y a las hijas a la sala de visitas de la penitenciaría. Había una hilera de cubículos con vidrio reforzado para que los visitantes puedan ver a los prisioneros. Y sentado en uno de los cubículos, estaba él.
George Jenkins se sentó mirando felizmente a su familia y a los agentes de policía que le habían ayudado tanto. La señora Jenkins y las niñas se sentaron frente al cristal del cubículo, con alivio y pena al mismo tiempo en sus rostros.
"Martha," dijo Jenkins, mirando a su esposa, luego a sus hijas. "Helena, Belén. Lo logramos."
"Oh, George," dijo la señora Jenkins. "Si tan solo…si tan solo..."
"Está bien, Martha," dijo Jenkins. "Esta es una lección valiosa para las niñas. Cuando uno comete un delito, incluso bajo amenaza como yo, uno debe asumir la responsabilidad."
George Jenkins recibió una condena de veinte años, con libertad condicional después del décimo año. Tomó un montón de trabajo y persuasión de todas las personas que lo habían conocido, incluyendo a Judy y Nick y Gari y Ámbar e incluso Perruchio Pastor y sus adjuntos. No todos estaban contentos con la decisión, en especial el Jefe Bogo, pero el juez pronunció la sentencia y así se hizo.
"Podrán visitarme aquí siempre," dijo Jenkins. "Aun podré ir a sus graduaciones de colegio en diez años, niñas. Lo importante es que estamos a salvo, Reyes está encerrado para siempre y todo está bien otra vez. Cuenten sus bendiciones, mi querida familia. Papá está vivo, y podrán tenerlo de vuelta cuando se cumpla el tiempo necesario."
Las Jenkins se despidieron del padre y esposo y se marcharon. Judy y Nick se sentaron en la cabina y Jenkins sonrió feliz.
"Oficiales Hopps y Wilde," dijo Jenkins. "No puedo agradecerles lo suficiente por lo que han hecho por mí. Salvaron a mi familia, me han salvado a mí, y salvaron a todos los empleados que Reyes tenía bajo amenaza. Tienen mi eterna gratitud."
"Fue un placer, Señor Jenkins," dijo Judy.
"Estamos contentos de que Reyes ya no pueda hacer daño a nadie y que toda su corrupción ha sido expuesta," dijo Nick. "Sin embargo... siento mucho que tenga que terminar usted en la cárcel."
"Ay, no es tan malo, Oficial Wilde," dijo Jenkins. "Hago un montón de ejercicio, que debo admitir que he necesitado por mucho tiempo. Martha me encontrará bastante atractivo en diez años."
Judy y Nick no pudieron evitar sonreír un poco.
"Y también, hice un nuevo amigo," dijo Jenkins, girando la cabeza hacia la cabina de al lado. "¿Todo bien, Singcor?"
Judy y Nick miraron a la cabina contigua. Una señora koala estaba sentada ahí. Era Sheila, la propietaria del Café de Sheila, una pequeña y pintoresca cafetería frente a la bahía. Y al otro lado estaba...
"¡Singcor Swim!"
El ornitorrinco infame, líder del movimiento de igualdad marsupial, estaba sentado en el otro lado. En sus manos palmeadas tenía una caja de repostería pequeña con una magdalena pintada con carita de koala, previamente inspeccionada por el personal de la prisión para asegurarse de que no ocultaba nada comprometer dentro de ella.
"Bueno, los veré de nuevo pronto, Oficiales," dijo Jenkins, haciendo una seña con su mano para que el guarda le lleve de nuevo a su celda.
Cuando Jenkins se fue, Judy y Nick dijeron hola a Sheila y Singcor.
"¿Cómo está siendo tratado, Señor Swim?" preguntó Judy.
"No me puedo quejar, Oficial," dijo Singcor Swim. "Echo de menos el agua, no voy a negar. Pero por lo menos no tengo que oler ese queso horrible nunca más."
Judy y Nick rieron un poco, recordando los acontecimientos que les habían conducido a la captura del Señor Swim.
"Veo que Sheila le ha traído uno de sus deliciosos bizcochos," dijo Nick. "Se dará un deleite, todo lo que prepara Sheila es exquisito."
"Vaya, gracias, Oficial Wilde," dijo Sheila. "Vengo de visita tan a menudo como puedo. Él es uno de nosotros, después de todo."
"Sí, lo es," dijo Nick, mirando al Señor Swim. "Em... sé que probablemente no significa mucho, pero realmente lamento que tuve que ser yo el que le arrestara, Señor Swim."
"No se preocupe, oficial," dijo Singcor. "No es tan malo. Me dan tres comidas al día y una nueva historieta cada semana. ¿Quién sabe? Podría decidir convertirme en un bibliotecario cuando mi sentencia haya terminado."
"Eso sería algo maravilloso, Singcor," dijo Sheila con aprobación. "Un bibliotecario respetable en nuestro barrio es justo lo que necesitamos."
Judy y Nick estaban más que de acuerdo.
"¡SOMOS VENCEDORES, CAZADORES, LOS MEJORES!"
"¡NO NOS RENDIREMOS NUNCA, LOS ATRAPAREMOS!"
"¡POLICÍAS DE ZOOTOPIA, NUESTRO LEMA NADIE COPIA!"
"¡NUESTRO TEMPLE ES DE ACERO, NUESTRO TIRO ES CERTERO!"
"¡AÚÚÚÚÚ!"
"¡MADUREN DE UNA BUENA VEZ, MANGA DE CHIQUILINES!" rugió el Jefe Bogo, tirando sus carpetas de archivos sobre el podio.
Todos los oficiales en la sala de reuniones se sentaron, riendo detrás de sus manos, amando su nuevo canto de victoria. Judy y Nick evitaron mirarse a los ojos, sabiendo que reirían si sus miradas se encontraban.
"Muy bien, todo el mundo," dijo el Jefe Bogo con su malacara de costumbre. "Misiones. Lobato y Colmillán, Tundratown. Actividad sospechosa reportada cerca de la pescadería central. Detalles incompletos. ¡OH! Y si les vuelvo a sorprender espiando a través de la cerradura del Departamento Forense de nuevo, personalmente firmaré la solicitud de transferencia y les enviaré a la comisaría de Tundratown permanentemente. Tal vez eso les enfríe un poco, par de calentones."
Lobato y Colmillán sonrieron mientras tomaban su carpeta de archivos.
"Osorio, Rhinowitz, Delgato, Semana de la Seguridad en el Colegio Secundario Cornelio Camellano, Plaza Sahara. La charla de siempre. ¡Y que no les sorprenda coqueteando con las profesoras de gimnasia! ¡Muestren un poco de dignidad, por amor del cielo!"
Los tres tomaron sus asignaciones e intercambiaron miradas.
"Hopps, Wilde, control vehicular, Carretera Prado," dijo Bogo. "Si sorprenden a cualquiera a un kilómetro por hora por encima del límite de velocidad, no me importa si es Rico McPato en persona, denle una buena multa."
"Entendido, Jefe," dijo Judy mientras ella y Nick se acercaron a la puerta.
Mientras subían en su coche patrulla y se abrochaban los cinturones de seguridad, Judy miró de reojo a Nick. Él se puso sus gafas de sol de aviador y estaba listo para el servicio.
"Parece que va a ser un día tranquilo, encanto," dijo Judy con una sonrisa.
"Después de todo lo que hemos pasado, Zanahorias, no puedo decirte lo feliz que estoy de tener uno de esos días," dijo Nick.
"Amén a eso, hermano."
Chocaron los puños y Judy condujo el coche patrulla fuera del garaje.
La música era alegre y el ambiente era festivo. Todos los comensales estaban gozando en el ayuntamiento de Bunny Burrow, bailando y riendo y moviendo los pies al ritmo de la música bullanguera. Serpentinas y globos hicieron que el salón se vea alegre y colorido. El Alguacil Perruchio Pastor se sentó en el escenario tocando el violín, el Viejo Ben tocaba el bandoneón y Ladríguez hizo algunas notas impresionantes con una trompeta. Nana Bernardina tocaba el piano virtuosa y todos en la pista de baile mostraron sus excelentes movimientos.
La fiesta fue un éxito total. Bunny Burrow había recaudado más que suficientes fondos para satisfacer las necesidades de todos durante el invierno. Stuart Hopps había donado todo el dinero sobrante que Nick le había dado, que era una cantidad generosa incluso después de que Stu había pagado su préstamo al banco. Stu había donado en nombre de Nick, y toda la comarca estaba agradecida. Elogiaron sin cesar al gallardo Oficial Wilde y le aseguraron que él y su prima Beatriz siempre serían bienvenidos en el pueblo.
Ámbar, Gari y Bea habían hecho una campaña para sensibilizar a Zootopia de las apremiantes necesidades de todos los pueblos afectados por las ambiciones de Terra Firma. Ámbar fue especialmente convincente, haciendo uso de sus excelentes habilidades y encanto femenino. El día después de que Ámbar había implorado a todas las personas en la televisión nacional que por favor mostraran su solidaridad hacia los pueblos agrícolas afectados por el tetra-acetato de pan-di-amonio, el número de donaciones ascendió a los cientos de miles. Bunny Burrow y todos los otros pueblos agrícolas estaban en deuda con ellos e hicieron todo lo posible para demostrar su agradecimiento a la maravillosa gente de la ciudad que habían acudido a su ayuda cuando más necesitaban.
Cletus Liebrington estaba más feliz que una lombriz y una codorniz. Se sentó con Stu y los otros miembros de la vieja guardia y con Nick en un círculo en la fiesta, y no podía dejar de alabar al zorro por todo lo que había hecho por Bunny Burrow, y por salvar su vida.
"Dicen que se necesita un gran coraje para admitir que uno está equivocado. Por lo tanto, debo tener mucho coraje, porque yo admito que estaba equivocado, hijo," dijo Cletus. "Eres un buen caballero, Oficial Wilde, de fina estampa y gallardo porte. Y para compensarte todas mis falencias, me gustaría darte la bienvenida a nuestra comunidad como es debido."
Y con eso, alzó una damajuana marrón tapada con un corcho en su mano. Sacó el corcho y se lo ofreció a Nick. El olor de lo que había dentro de la damajuana era lo suficientemente fuerte como para curar la sinusitis de un elefante.
"Aquí tienes, Oficial," dijo Cletus. "Es mi mejor cosecha. Y quiero que tengas el honor de beber el trago inaugural."
Nick aceptó. Antes de beber, él levantó la damajuana y miró a todos los viejos muchachos.
"Por Bunny Burrow, por sus maravillosos residentes, y por los muchos años de amistad por delante de nosotros."
"¡Salud!"
"¡Bien dicho!"
"¡Brindemos!"
Todos los viejos muchachos mostraron su aprobación. Y entonces, Nick tomó un trago. Al principio, él no sintió nada. Y de repente…
"¡HUIJA!"
El líquido lo hizo toser y sintió como que sus ojos se salían de sus órbitas. Stu Hopps le dio unas palmitas en la espalda, riendo paternalmente.
Finalmente, cuando Nick pudo volver a hablar, se volvió hacia Cletus.
"¡Reflauta!" dijo Nick, todavía un poco mareado. "Sea lo que sea que tienes ahí... Cletus... ¡sí que da una buena patada!"
Todos ellos se echaron a reír y Cletus le dio unas buenas palmadas en la espalda de Nick jovialmente.
"¡Así se habla, compañero!" rió Cletus.
Y en ese momento, Judy, preciosa y divina, vestida de púrpura con una cintilla amarilla alrededor de su oreja izquierda, vino hacia ellos y tomó el brazo de Nick.
"¿Te importa si tomo prestado a este galante oficial?" preguntó Judy.
"Adelante, señorita," dijo Cletus con una sonrisa. "Es todo tuyo."
Todos los viejos muchachos aplaudieron y vitorearon mientras Judy conducía a Nick a la pista de baile. La música comenzó y todos se dispusieron a mover el esqueleto.
Judy y Nick bailaban con gracia al ritmo de la música alegre y vivaz. Todo el mundo estaba disfrutando de la música y la alegría entre los vecinos y amigos de Bunny Burrow.
Judy miró a su izquierda. Vio a Garibaldi y Ámbar bailando como un par de tortolitos. No muy lejos de ellos, Penny Hopps y Fabrizio Di Algodón estaban bailando juntos y felices, sonrojados como los adolescentes que eran.
Judy miró a su derecha y vio a Beatriz sentada al lado de Bonnie y las niñas Hopps, aplaudiendo y riendo alegremente.
Entonces Judy vio a Gideon Gray que se acercaba tímido hasta Bea.
"S-señorita Wilde," tartamudeó Gideon. "¿M-Me co-concedería el honor d-de este baile?"
La sonrisa de Bea parecía iluminar su rostro.
"¡Pensé que nunca lo preguntarías!" Bea dijo alegremente, levantándose y tomando las manos de Gideon, estirándolo hacia la pista de baile. "¡Vamos, Gid, a hacer temblar los sismógrafos!"
Judy rió alegremente mientras sus ojos se volvieron de nuevo a su apuesto compañero. Nick le devolvió la mirada de ternura mientras bailaban.
La música cambió. Se convirtió en una melodía más lenta, más romántica. Las parejas de Bunny Burrow y Zootopia se mecían juntas, compartiendo sus sentimientos mientras se movían al compás de las notas preciosas.
Judy y Nick bailaban pegaditos. Sus narices casi se tocaban, sus miradas llenas de amor.
"Bueno, ¿qué te parece, Nick?" Judy susurró después de un largo tiempo.
"Agradable noche de diversión tradicional en un pueblo pintoresco y acogedor, rodeado de familia y amigos," dijo Nick, mirando cariñosamente a la familia Hopps y a sus amigos de Zootopia y Bunny Burrow. "¿Qué puedo decir? Definitivamente podría acostumbrarme a esto. Y mucho."
Judy rió, poniendo sus manitas cálidas sobre los hombros de Nick.
"No hagas que te bese delante de todos, Señor Wilde," dijo Judy.
"¿Me estás amenazando, Señorita Hopps?" Nick le preguntó con su sonrisa traviesa.
"No, te estoy tentando," arrulló Judy.
"Entonces, que los cielos se apiaden de mí, porque he caído en la tentación."
La abrazó y sus narices se juntaron suavemente.
"Ay, Nicholas Piberius Wilde, eres incorregible," se rió Judy.
Nick se inclinó más cerca de ella con su característica sonrisa.
"Admítelo, soy adorable," canturreó.
"¿Tengo que hacerlo?" dijo Judy. "Hmmm..."
Y con eso, ella envolvió sus brazos alrededor del cuello de su amado zorro y besó sus labios. Se besaron apasionadamente en el medio de la pista de baile, incluso después de que la música había terminado. Todos los presentes aplaudieron felices a la joven pareja encantadora.
Judy se apartó lentamente de su beso. Abrió los ojos y miró a su querido Nick, extasiada y cálida con felicidad pura y absoluta.
"Sí," dijo finalmente, mirándolo amorosamente a los ojos. "Si, lo sé."
Y siguió besándolo.
FIN
