CAPÍTULO 37: CASADOS


-PARTE II-


POV KATNISS


Pasan varios minutos y continuamos abrazados. Unas voces interrumpen y ruido de pasos. Miramos hacia donde proviene el sonido, están cantando una canción típica del Distrito Doce.

Vemos a Haymitch, Effie, Cinna, Portia, Flavius, Octavia, Venia, a los tres del equipo de preparación de Peeta. lo que realmente nos sorprende es ver a Thresh y Rue entre ellos.

Rue se adelanta.

-¡Felicidades! Estamos muy felices por ustedes. Pero, creo que se han olvidado los anillos.

-Rue, Thresh ¿Qué hacen aquí? Haymitch nos dijo…

-Les mintió. –Contesta Thresh. –En realidad sólo en parte. Se supone que no deberíamos estar aquí, pero Effie fue a buscarnos.

Rue tiene un vestido de fiesta rosado claro y Thresh está vestido de esmoquin negro y blanco. Los dos se ven muy guapos. Aunque Rue se ve simplemente adorable y angelical.

Peeta me ayuda a ponerme de pie y los abrazamos a los dos.

Les agradecemos por su presencia, porque son lo más cercano a amigos que tenemos en este lugar. Es horrible pensar que nos conocimos en estas circunstancias. Nos gustaría que gane uno de ellos, porque Peeta y yo nunca saldremos de esa arena. No estamos dispuestos a dejarnos, menos después de nuestra boda. Ellos nos agradecen por dejarlos presenciar este momento. Reímos y lloramos. Hasta que Rue nos pasa una caja y nosotros la abrimos. Son nuestras alianzas.

-Pensé que las tenías tú. –Decimos Peeta y yo al mismo tiempo.

-La sorpresa era que nosotros las trajéramos. –Dice la niña. Veo a los demás parados cerca de nosotros llorando y sonriendo.

-¿Qué esperan? –Habla Haymitch. –Intercambien los anillos.

Nuestros amigos se van a ubicar junto a los demás y nosotros nos miramos. Peeta saca de la cajita mi anillo y después guarda la cajita en su bolsillo.

Ya hemos dicho nuestros votos, asi que nos limitamos a decir las palabras de protocolo que nos indicó Effie unos días antes.

Peeta toma mi mano entre la suya y empieza deslizar el anillo en mi dedo corazón.

-Katniss Camille Mellark, recibe este anillo como prueba de mi compromiso, y símbolo de mi amor y fidelidad. Prometo amarte, cuidarte, acompañarte, honrarte y serte fiel en los buenos y malos momentos; y hacer todo lo que sea necesario para crecer juntos y permanecer unidos como hoy.

-Acepto este anillo porque tu compromiso también es el mío y te he escogido como mi amor, mi compañero y mi mejor amigo hoy, mañana y siempre. Te amo, Peeta Ian Mellark.

Peeta sonríe y sigue llorando emocionado en silencio igual que yo. Termina de colocar mi anillo sin apartar su mirada de la mía y lleva mi mano a sus labios para besarme justo donde se encuentra mi anillo de compromiso y el de casamiento. Después saca la caja de su bolsillo y yo tomo su anillo y mientras de lo coloco hablo:

-Peeta Ian Mellark, recibe este anillo como prueba de mi compromiso, y símbolo de mi amor y fidelidad. Prometo amarte, cuidarte, acompañarte, honrarte y serte fiel en los buenos y malos momentos; y hacer todo lo que sea necesario para crecer juntos y permanecer unidos como hoy.

-Acepto este anillo porque tu compromiso también es el mío y te he escogido como mi amor, mi compañera y mi mejor amiga hoy, mañana y siempre. Te amo, Katniss Camille Mellark.

-Puede besar a la novia. –Digo porque no hay ninguna persona oficiando la ceremonia, ya que no es oficial.

Peeta reacciona más rápido de que esperé, atrapa mis labios entre los suyos y rodea mi cintura con sus brazos. Yo llevo los míos a su cuello y correspondo el beso. Todos aplauden, pero los ignoramos hasta que nos apartamos para terminar el beso con nuestras frentes juntas y nuestras respiraciones agitadas. Lo siguiente pasa en un suspiro. Todos nos saludan y felicitan. También compartimos el pan que ambos cortamos en rodajas con ellos. Y la ceremonia del Tueste oficialmente acaba.

Bajamos para cenar y cortar el pastel. Peeta y yo estamos sentados en la punta de la mesa y los demás nos rodean. No me doy cuenta del hambre que tenía hasta que pruebo el primer bocado de uno de los muchos manjares frente a nosotros. Los nervios por la ceremonia del tueste me impidieron comer prácticamente en todo el día. Pero ahora que eso ya ha sido superado, mi apetito vuelve.

La noche es una de las mejores de mi vida, aunque no estén todas las personas que nos gustaría que nos acompañen, estamos casados y eso es lo único que nos importa.


POV PEETA


Estamos casados. Me casé con Katniss está noche. No me puedo sentir más dichoso, aún con los Juegos del Hambre sobre nosotros, mi sueño de toda la vida se cumplió.

Mi esposa. Se siente raro llamarla así, pero a la vez es tan perfecto.

Le robo un beso a mi esposa, quien se ruboriza en respuesta. Sus ojos brillan y su sonrisa demuestran una emoción y felicidad que me complace que debe a lo que sucedió hace unas horas.

La noche es joven, así que hablamos y contestamos preguntas. Nos preguntan cosas de nuestra relación, anécdotas que nos involucraron a ambos y nos unieron cada vez más, cuando nos dimos cuenta que nos enamoramos. Rue es la más curiosa, pero le da cierta luz a la velada. Todos nos escuchan atentos. De algún modo nos satisface poder hablar sobre nosotros, lo vemos como una manera de que todo lo que vivimos en nuestra niñez y adolescencia, quedé en la memoria de los demás. Nuestros cuerpos pueden morir pero nuestros espíritus no, y estará presente en cada uno de ellos.

Effie nos invita a bailar después de haber cortado el pastel. Quedó delicioso y la decoración impresionó a todos, pero lo más importante a Katniss le fascinó porque sabe que me inspiré en ella. Me agradeció con un beso efusivo que fue capaz de hacerme olvidar hasta donde estábamos.

Haymitch pone música lo más parecida a la del lugar de donde provenimos.

Los bailes del Doce son muy alegres y los de Once también al parecer porque rápidamente Thresh toma a Rue de la mano y se unen a nosotros. Haymitch se ríe y niega con la cabeza.

-¿Qué esperaban? –Le pregunta a los demás que nos miran sorprendidos. – ¿La música aburrida que se escucha aquí y los bailes formales en una boda de chicos de distrito? Bienvenidos al Distrito Doce. Y al Distrito Once también. Miren como les siguen el ritmo. –Haymitch se ríe. –Aquí en el Capitolio deberían aprender a divertirse.

Es verdad. Parece que viniéramos del mismo lugar por como Thresh y Rue bailan emocionados. Más allá de nuestras diferentes actividades, tenemos algunas costumbres parecidas.

-¿Qué hacemos? –Pregunta Effie.

-Sólo escuchen las melodía, déjense llevar por ella y diviértanse. –Grito mientras le hago dar una vuelta a mi esposa para después atraerla hacia mí. Nos damos un pequeño beso antes de alejarnos levemente y continuar bailando.

-El chico sabe lo que dice. –Agrega Haymitch. Los del equipo de preparación, felices se unen a nosotros. Buscan excusas para entretenerse, al menos tres de ellos no sobrepasan los veinte años.

Y así uno a uno se unen al baile. Intercambiamos parejas, o bailamos en grupo llevando a los que más reacios se ven seguirnos por desconocer nuestras costumbres.