Luna-chan05: Oh! No sé qué decir en especial porque no sé qué significa ¿OoC? Pero agradezco sus palabras y espero que le de oportunidad a mis demás historias de esta categoría sabiendo de ante mano que todas son Yamachi.
Mie Ame: es un placer saber su nombre y sobre todo que le ha gustado la historia. Sobre lo de La Ley del Amor… bueno al darle fin a este fic espero que esa otra historia pueda ser actualizada con mayor regularidad. Me gustaría regalarle una rosa para que de esa manera sepa lo agradecido que estoy por su comentario.
Mac1826: Lamento no haber dejado notas en el anterior, pero estaba actualizando contra reloj… bueno, compensando lo anterior no solo envió un saludo, sino un abrazo violador. Jajajajaja
Ichi Yagami: My lady espero que este final sea digno de todas aquella emocines que logre hacer florecer en vos. My lady… la doro.
Kaede Hiwatari Blueriver: My lady no se disculpe por al extensión de su comentario, pues ha de saber que esos son los que más me motivas y valoro. Un comentario no solo es decirle al escritor, me gusta, continua… sino hacerle saber, como vos lo hizo, todo lo que te provoca, aquello que te gusto y no, para que de esa forma pueda mejorar y corregir su escritura. My lady, sé, y muchos asi me lo han dicho, que los harto, los hostigo y hasta los obligo a dejarme un comentario. La verdad es que, cuando yo pongo un ultimátum no es para forzarlos sino con la esperanza de que alguien, muchos digan… ¡hey!… vale la pena que lo continúes… si solo recibo silencio, no solo muere el fic sino también una parte de mi pues no llego a encandilarlos lo suficiente. No llegue a cumplir sus expectativas.
Así pues cuando veo un comentario largo me digo, por lo menos a esta persona de verdad le gusto, por lo menos logre llegar a un corazón. No tengo palabras para agradecerle sus palabras así pues solo puedo dejarle un casto beso en el dorso de su mano.
Hana-kitzu : de entrada my ladyNo estoy amargado… pero para la trama me pareció correcto darle ese aire de melancolía. Y… La Real academia española dice RECULAR: Ir hacia atrás. Traducción… Su cuerpo se hizo hacia atrás contra la pared para después dejarse caer al suelo.
Nane: Ammmm… no estoy bajoneado… y una pregunta ¿ha leído algún otro trabajo mío? Lo pregunto porque ante esa frase por alguna razón siento que ha leído mucho de mí y a partir de mis fics ahora conoce mis estados de ánimo.
Creo que esos fueron todos. Mil gracias por sus comentarios, espero que este final sea de su agrado.
Atte: Ciel Phantomhive
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Capítulo 13 Detalles infantiles
Tsunayoshi Yagami.
Tsuna creció viajando de un país a otro y eso nunca le importo, es más, adoraba los viajes en avión y los trasbordos que les permitían visitar diferentes terminales. Era un niño inquieto y hablador que gustaba de iniciar conversaciones con personas interesantes.
Con sus escasos seis años Tusna tenía en claro dos cosas, una, que sus parientes lo llenaban de cariño y mimos cada que los visitaba y, dos, que era por demás un niño amado. Y aunque su familia era un tanto extraña, un hecho que siempre tuvo presente, tampoco le dio gran importancia, pues su mamá Katte, era una mujer hermosa que sonreía todo el tiempo con un aura angelical que la convertía en un sol resplandeciente ante cualquiera que la mirara. Su padre Taichi era un hombre fuerte y divertido que lo hacía sentir lo más valioso del mundo, un padre que sus amiguitos envidiaban debido a su carisma y buen tino para cuando se trataba de negociar algún juguete o viaje. Su tío Jordán lo consentía, era su cómplice en sus travesuras y lo solapaba cuando eran descubiertos e incluso llego a asumir la responsabilidad para evitarle algún regaño, era su amigo y su confidente.
¿Qué más podía pedir?
Tsunayoshi era feliz, inmensamente feliz, así pues, no sabía que de malo tenía que su mami no besara a su papi, pero su tío sí. A ella no le molestaba, incluso siempre intentaba sacarles fotos y reía ante la timidez de su padre y el descaro de su tío.
A Tsuna se le hacía muy gracioso, su papi se ponía todo rojo mientras decía, —Estas cosas aun no las puedes ver ni entender, pero cuando crezcas… cuando crezcas yo mismo te explicare todo lo que desees saber.
Tsuna no quería una explicación, quería ver como su mami y su tío reían sin parar mientras su papi los regañaba por permitirle ver aquellos detalles cariños que a Tusna le fascinaban porque estos siempre iban acompañados de tardes maravillosas en familia, en donde sin necesidad de pedirlo era complacido hasta en el más mínimo de sus caprichos.
Su mamá era feliz abrazando a sus tres caballeros y Tsuna también lo era al pensar que tenía dos papas y una mamá, una familia grandiosa que lo amaban con toda su alma y lo protegería de todo y contra todo. Se sentía seguro, completamente a salvo de cualquier eventualidad.
En Japón tenia además a su tía Kary y sus tíos Tk y Matt que no se quedaban atrás en cuanto a lo permisivos y consentidores.
Y también estaba Yoshino… su primo Yoshino era especial… muy especial para él.
Así pues, la vida era perfecta… SU vida era perfecta.
No había nada que pudiera enturbiar su felicidad.
Yoshino Ishida.
Yoshino vivió casi toda su vida en Japón, excepto por dos periodos de un año, el primero cuando cumplió cinco y el segundo a los siete, durante los cuales visito a su tío Tai en USA. Su padre le había prometido que podría acompañarlo para conocer Cabo Cañaveral y ver de cerca en que trabajaba y de ser posible conocer por dentro la tan afamada N.A.S.A.
Ese tiempo fue como un paraíso para el pequeño Yoshino, pues tuvo la dicha de convivir más con su primo Tsuna y su tío Tai a quienes él adoraba, debido a que su padre pasaba gran parte de su tiempo en la Base y él no quería quedarse solo en casa, de un momento para otro se vio compartiendo recamara con su primo.
Yoshino era un año y meses más grande que Tsuna, sin embargo, eso nunca fue impedimento para que ambos disfrutaran pasar el tiempo juntos y era aún mejor cuando sus respectivos padres los acompañaban, lo cual ocurría cada fin de semana.
Si Yoshino tuviera que decir un motivo patente para quedarse en América seria.
—Mi papa sonríe más cuando esta con tío Tai.
Y esa era la verdad más palpable que el corazón del pequeño Yoshino veía y comprendía pues él también era más feliz cuando desayunaba junto a Taichi y Tsuna, y casi brincaba de la emoción cuando su tío dejaba sobre su cabeza un beso mientras le deseaba un buen día antes de despedirlo en la entrada de la escuela.
Amaba escucha a Taichi cantar una nana al arroparlos cada noche, una melodía que a Yoshino se le antojaba conocida, aunque no recordara en dónde la escucho o cuando. Adoraba ver a Tai entrar presuroso a la alcoba cuando tenía una pesadilla para consolarlo hasta que volvía a quedarse dormido con un tarareo suave y caricias en su pequeña espalda.
Si le preguntaran en donde prefería estar… Yoshino sin duda pediría quedarse ahí, en donde se sentía parte de un hogar a pesar de que su papá y el señor Jordán no se llevaban muy bien.
Así que cuando tuvo que regresar a Japón se sintió un poco dolido y muy triste. Pero su consuelo fue saber que para las vacaciones de verano su tío y primo lo visitarían.
Serian unas vacaciones excelentes como todas las que tuvieron la fortuna de pasar junto a su tío y primo. Además, era seguro que sus tíos Tk y Kari se unirían y eso solo podía significar… muchos, pero muchos regalos. Yoshino nunca gusto de pedir sin ton ni son. Su carácter centrado y ecuánime le impedía tomar ventaja del hermano de su padre y cuanto menos de los Yagami.
Yoshino valoraba a Tai y Kari, quienes siempre tenían una sonrisa amable y un trato cálido para su persona. Recordaba con agrado cuando hace dos años atrás, se enfermó de gripe aguda, y debido a circunstancias fuera del alcance de sus padres y tío Tk, los Yagami aceptaron cuidarlo por tres días.
Por la mañana reciba un tazón de té caliente para abrirle los bronquios, a media mañana un plato de sopa tibia con una hogaza de pan recién horneada, a las doce, caldo de pollo, por la tarde una comida sustanciosa y por la noche un poco leche endulzada con mil en compañía de trozo de tarta.
La verdad sea dicha, nunca se habían desvivido tanto en mimarlo. Podía sentir el cariño con que ellos le llevaban cada alimento y la alegría de Yoshino cuando lograba encontrar un pasatiempo que él disfrutara. En pocas palabras se sentía amado. Algo que no cualquiera encontraría fuera del hogar.
Pero ahora con un poco más de conciencia comprendía que a pesar de no llevar el mismo apellido los Ishida y Yagami, se veían y trataban como familia y eso era agradable. Aunque… como le gustaría que su tío Tk dejara de salir con cuanta chica se topara y pusiera los ojos en alguien tan dulce como su tía Kari.
¡Oh! Si eso llegara a pasar ellos de verdad serian familia y sería grandioso, pero no se hacía ilusiones, actualmente Hikaria Yagami salía con Willis Blaker, un norteamericano erudito en informática.
—Mi tío Tk es mucho más apuesto… —remilgaba Yoshino cuando tenía un desafortunado encuentro con su tía y el chico en cuestión.
Tsunayoshi Yagami.
Tsunayoshi vio dibujarse el miedo en la mirada de su padre cuando su mamá y su tío Jordán le comunicaron que visitarían a sus padres durante el fin de semana.
Durante todo el día su padre se la paso detrás de ambos hermanos mientras alistaban su equipaje, suplicando que pospusieran el viaje. Se lo pedía a Katte y luego a Jordán sin lograr convencerlos.
—¿Y si esperamos hasta el lunes? —pregunto Tai angustiado apretando contra su pecho a su hijo como si pensaran que podían arrebatárselo en cualquier momento.
—Tai… —dijo Katte con tono tranquilo cerrando su maleta y mirándolo divertida. —Solo serán dos días, si estas tan angustiado, pues tú y Tsuna pueden quedarse, es un fin de semana, estarán bien y volveremos lo más pronto posible.
—No es por el tiempo. Es… solo no vayan. Jordán por favor… —suplico Tai tomando la mano de mayor de los O'Donell y poniendo aquellos ojos de cachorro que tanto le fascinaban y prácticamente lograban convencerlo de ceder a los deseos de japonés.
—Ichi… no pasa nada. ¡Dios! Cualquiera diría que nos vamos a la guerra —se mofo Jordán antes de reír con ganas —volveremos pronto, lo prometo.
—Cuídate amor —murmuro Katte besándole ambas mejillas a su hijo. —Haz caso a tu padre y no te duermas noche. —Tsuna asintió abrazando fuertemente a su madre. Inmediatamente después tomo su valija para ir a dejarla al auto—Y Tai procura que ambos coman decentemente, nada de pizza, hamburguesas o…
—Quédate Katte… —pidió nuevamente recibiendo en contestación una sonrisa un tanto dudosa.
—Se bueno campeón y cuida bien de nuestro "cariñito" —dijo Jordán a Tsuna refiriéndose a Tai y revolviéndole sus cabellos castaños al retoño. —Te lo encargo mucho.
—Si tío, yo cuidare que nadie más lo bese.
Ante esta frase los dos hermanos rieron y Tai enrojeció cual granada madura.
—Bien, entonces nos vamos…—anunciaron ya estando arriba del vehículo.
Taichi corrió al auto, sujeto la mano de Jordán con fuerza y sin dudarlo le dio un beso desesperado y fogoso. Sus labios se comían mientras sus respiraciones se mezclaban. Hasta a Katte se le fue el aliento de solo ver la entrega que puso en esa muestra de cariño.
—Quédate — suplico Tai en un jadeo —Por favor… quédate conmigo…
—Estas actuando como niño —murmuro Jordán regresando el beso con ternura, con sus labios rozando los ajenos. —Solo por esta vez te llevare la contraría, mis padres nos necesitan y es necesario que vayamos.
El auto encendió y Katte le sonrió antes de asegurarle que no tenía nada de preocuparse.
Taichi se quedó mirando hasta que el auto desapareció en el camino y Tsuna sintió el estremecimiento en el cuerpo de su padre, capto la mirada preocupada, la zozobra ir ganando terreno, además del miedo que lo atenazo cuando vio salir el auto por la reja de la casa mientras sus ocupantes se despedía con la mano por las ventanas del auto ya en movimiento.
Yoshino Ishida.
Yoshino corría con todas sus fuerzas, las cuales no eran ni por asomo las mismas que las de su padre. Ambos habían salido de la casa apenas escuchar la noticia que Kari le hizo saber por teléfono. Yamato tomo su chaqueta y su cartera mientras repasaba mentalmente si la tarjeta en ella tenía solvencia suficiente. Luego sin decir una sola palabra bajo las escaleras del departamento con rumbo al aeropuerto sin llegar a percatarse que su hijo intentaba seguirlo.
—Yoshino —grito Sora sujetando a su hijo para que no siguiera a Matt. Había logrado darle alcance justo para ver como el rubio astronauta abordaba un taxi que paro prácticamente parándose en medio de la calle.
—No, déjame ir… —berreo el niño soltando golpes a diestra y siniestra importándole muy poco que su madre recibiera los porrazos. —Te digo que me sueltes… tío Tai y Tsuna… Tsuna me necesita…
Sora lo apretó con más fuerza, era inaudito que su hijo estuviera tan apegado a esos dos.
—No puedes hacer nada… nadie puede hacer nada. Ellos… ellos están… —y sin poder evitarlo Sora lloro amargamente mientras se abrazaba con mayor desesperación al pequeño cuerpo de Yoshino.
Había mucho de lo que se arrepentía. Sora llevaba varios remordimientos en la conciencia con respecto a Taichi. Él había hecho tanto por ella e incluso, a pesar de nunca haberlo demostrado, Sora agradecía enormemente que Tai saliera de la vida de Matt, porque quizás de haber sido de otra forma ella hacia mucho que hubiera perdido las ganas de vivir de solo ver como el rubio con ligereza lo escogía por sobre ella.
Yoshino claramente quería muchísimo a Tai y ella no deseaba pensar que su hijo hubiera sido más feliz al lado del portador del valor en aquellos años que compartieron techo, de lo que ella, siendo su madre, pudo darle durante los casi tres años en que los Matt se dedicó a su carrera aeronáutica, y lo tuvo para ella sola.
Así que hoy cuando recibieron la noticia de una muy angustiada Kari, y Sora vio salir a Matt sin ni siquiera considerarla no dijo nada, ni opuso peros.
"Debe ir con él, debe estar con él"
Y ese solo pensamiento la libero como nunca jamás pensó. Que le dolía en el alma, cierto, pero era como si en este preciso momento todo calzara a la perfección, como si alfin su alma descansara y purgara todo el miedo, la angustia y dolor que había estado soportando… y, para que mentirse, también la envidia y el egoísmo que hasta ahora no había querido ver.
Matt jamás la amaría como ella deseaba y había sido estúpido pensar que con la convivencia diría y la presencia de su hijo eso cambiaria. El corazón de Yamato siempre había tenido un único dueño y era hora abrir los ojos y despertar. Ellos eran sus amigos y eso no cambiaría por el hecho de que decidieran unir sus vidas.
Cuando Yamato regresara se encontraría con un gran cambio, lo único que lamentaba era que hubiera tenido que acontecer una desgracia de tal magnitud para que ella reaccionara, para que se diera cuenta de lo niña que había estado actuando al callarse todas sus inseguridades acumulando heridas innecesarias y provocándoselas a quien menos deseo.
—De verdad lo siento Tai… —dijo ella mientras continuaba llorando, escuchando apenas a pedazos los consuelos de su adorado hijo.
Yoshino no entendió del todo el llanto de su madre, sin embargo, algo dentro de él le dijo que las a partir de ahora su mundo daría un giro de 180°, solo esperaba que fuera para el bien de todos.
Taichi y Yamato.
La noticia llego a sus pequeños oídos de manera abrupta. Tsuna se abrazó a su padre sin saber que más hacer, su mundo se estaba desmoronando de manera irremediable.
Tai por su parte no podía creer que acababa de salir de la morgue después de haber identificado los cadáveres de los hermanos O´Donell. Había sido un accidente, los frenos del automóvil fallaron en una curva muy cerrada estrellándose de lleno contra un muro de contención.
El auto había quedado hecho trizas y los dos pasajeros estaban un poco menos que irreconocibles.
Por suerte para Tsuna su tío Matt llego casi al día siguiente llevando consigo la preocupación de tía Kari y tío Tk, quienes por carecer de pasaporte no pudieron asistir. Aun así, Tsuna estaba feliz de ver a Yamato por lo que corrió a abrazarlo. Con la muerte de su madre y su tío Jordán el mundo se oscureció sin embargo Tsuna podía ver que la presencia de Matt había traído consigo un pequeño rayo de luz.
Su vidano volvería a ser la misma, él no volvería a tener lo mismo empero, al sentir la mano de Matt y el tierno abrazo que le prodigo a él y a su padre, supo que de alguna forma estarían bien, que Yamato los protegería y que algún día volvería a sonreír como antes. Nunca olvidaría a la familia que perdió, pero se sentía agradecido de sentirse a salvo entre los brazos de Matt y saber que no estaban solo, que tenían un lugar cálido al cual regresar.
Un refugio que les permitiera terminar de llorar la pérdida, recibirían miradas y palabras que consuelo que poco a poco irían sanando las heridas.
—Matt —lloro Taichi apenas verlo aparecer derrumbándose entre sus brazos, todo cuanto formo se había esfumado.
Luego de marcharse de Japón después de cuidar durante cinco meses a Yoshino, mucha de su fuerza desapareció, quería dejarse caer porque su vida había perdido aquello que siempre amo. Una depresión que fue menguando ante las cálidas y bondadosas caricias de Jordán y la comprensión de Katte. Tristeza minimizada casi a nada después de que ella le propusiera darle un hijo.
Al principio se negó rotundamente, pero…
"Tú y yo sabemos que lo que deseas no será jamás. El hijo de Yamato nunca te llamara papá, no te engañes, sera más doloroso después. Yo quiero y puedo darte un hijo. No te estoy pidiendo que seas mi pareja, tampoco que correspondas a mis sentimientos porque se de antemano que es a mi hermano a quien le has brindado esa oportunidad, pero… Tai… para mí sería una dicha enorme tener un hijo tuyo, y estoy segura que para ti, el ver una pequeña vida ir tomando fuerza cada día será un gran remedio y bálsamo. Jordán daría todo por ti… aun si eso implica dejar que yo…. No voy a pedirte que lo traiciones, ni espero que mi hermano acepte que toque a la persona que más adora. Hay centros en los que nos pueden ayudar. Tu donarías el esperma y yo lo recibiría… será un acuerdo mutuo. Estoy segura de que funcionara, entre los tres le daremos todo nuestro amor y tiempo ese pequeñín. Le dedicaremos nuestras vidas… nunca escucharas de mi un reproche y Jordán quiere volver a verte sonreír, además… tener un descendiente con el apellido O'Donell que herede nuestra pequeña fortuna será un beneficio extra, tu hijo… nuestro hijo será dichoso. No espero una respuesta directa, solo… piénsalo detenidamente, porque de verdad, para nosotros, Jordán y yo, sería una bendición que aceptaras."
Tai considero la propuesta a conciencia y al final lo que le hizo decidirse a aceptarla fue la promesa que él mismo le hizo a Jordán el día que supo del embarazo de Sora y corrió a refugiarse en sus brazos.
"—Si juras que solo serás mío y aceptare lo que pides — dijo Jordán, y Taichi juro con una convicción arrolladora—De aquí a la eternidad —."
Y aunque al principio aún tenía dudas, conforme pasaba el tiempo y el vientre de Katte iba ganado volumen, también lo hacia su cariño a ese diminuto ser, era un sentimiento incomparable, una sensación de poder y pertenecía como jamás imagino existiera.
Y cuando lo sostuvo entre sus brazos… ¡Dioses! Su vida cambio. Todo perdió y gano importancia. Su mundo cambio y el sol dejo de ser el centro del universo para ser desplazado por Tsunayoshi. Ese pequeño niño en menos de un segundo se convirtió en su faro, en su sostén, en su alegría… en su vida.
A partir de ahí, todo mejoro. Tai se dedicó complemente a su hijo, y Jordán y Katte amaban verlo sonreír nuevamente. No hubo arrepentimientos, ni malos entendidos, pues Katte aceptaba que Tsuna tenía dos padre y Jordán celebraba el hecho de tener un niño que llevara, además de la sangre de Tai, también la suya.
Años de felicidad compartida, miles de recuerdos preciosos y sonrisas sin fin.
Y ahora… todo se había desvanecido. Su felicidad fue arrasada como si fuera una hoja en medio de un vendaval.
Yamato no sabía, ni quería pretender que comprendía el dolor que estaba experimentando Tai y Tsuna, lo único que podía hacer era abrazarlos con todo su amor mientras repetía.
—Todo va a estar bien, estoy contigo… estoy para ti.
Taichi asintió tímidamente, pensando amargamente en todos los retos que le esperaban como padre y alentándose mentalmente para no dejarse derrotar porque Tsuna lo necesitaba. Tendría que aprender a velar por su hijo él solo. "SOLO"
—Nunca lo has estado y nunca lo estarás… —susurro Matt contra el oído de Tai como si adivinara sus pensamientos.
La realidad era que a veces el madurar tarda años y la última pieza que nos da esa sensatez viene acompañada de experiencias amargas o de retos difíciles. El madurar no es apilar años sino aprender a sortear con la mejor cara los momentos difíciles teniendo en la mente que no todo es dolor.
—Gracias Yama….
Yamato casi tirito al escuchar aquel apodo cariñoso que de adolescente siempre negó le gustara, hoy que lo escuchaba de los labios del hombre en que se convirtió Taichi Yagami, por primera vez pensó que adoraba ese diminutivo con todo el corazón.
—Yo cuidare de ti Itchi.
Fin.
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N.A.
Estoy considerando un Epilogo. No prometo nada pero… yo creo que es casi un hecho.
Au revoir
Atte : Ciel Phantomhive.
