CAPÍTULO 38: NOCHE DE BODAS
-PARTE I-
POV KATNISS
La horas pasan rápido, cuando menos nos damos cuenta son las tres de la madrugada. Rue y Thresh se despiden de nosotros. Nuestro amigo insinúa algo respecto a la noche de bodas cuando Rue se aleja tras darnos un fuerte abrazo a ambos. Yo me ruborizo y Peeta se ríe. Ellos se llevan bien, muy bien diría yo. Al final acabo riendo, cuando la vergüenza pasa y lo despedimos. Lo veremos en unas horas en el entrenamiento. Me sentiría mal por haberles quitado horas de sueño, si no fuera porque esta boda fue entretenida y lo único animado y alegre que pudo existir dentro de nuestra horrible situación.
Todos nos van dejando solos en el living, para que podamos pasar un tiempo de calidad como pareja. Nos felicitan y nos desean una buena noche. Haymitch es el ultimo en irse.
-No crean que por haberse casado tendrán luna de miel. –Nos dice. –Mañana tienen entrenamiento, traten de dormir y si hacen sus cosas… sean delicados. No quiero ningún alboroto.
-Tú no vengas a darnos sermones. –Le respondo molesta.
-Es una recomendación, preciosa. No importa, al fin y al cabo, tú nunca haces caso a nadie.
Si las miradas matasen, ya lo hubiera asesinado. Peeta me sienta en su regazo cuando Haymitch se va y me refugio en sus brazos.
-Tranquila, ya sabes como es.
-¿Eres feliz? –Pregunto para olvidar al hombre que disfruta arruinando momentos.
-Eres mi esposa. Siempre he esperado este momento. Soy la persona más feliz del mundo. ¿Y tú lo eres?
-Siempre me llenas de felicidad, Peeta. Pero ahora es diferente, más real e intenso. Lo que dijiste en los votos, me gustó.
-También digo lo mismo de ti.
-¿Qué piensas hacer con tu esposa en lo que resta de nuestra vida?
-¿Mi esposa? Adoro como suena eso, Señora Mellark.
Sonrió y rodeo su cuello con mis brazos.
-Quiero que aprovechemos cada segundo del resto de nuestras vidas, juntos como marido y mujer.
-¿Y eso sería? –Pregunto sonriendo con picardía, esperando que me bese y casi lo hace. Sus ojos me miran con intensidad y hambre, acerca su boca a la mía. Pero se detiene a último momento y rápidamente se pone en pie conmigo en brazos. Obligándome a aferrarme a su espalda y enterrar mi cuerpo contra el suyo.
-¿Estás bien ahí? –Pregunta con una sonrisa socarrona.
-Sólo ponte en marcha, Mellark.
-Como usted mande, Mellark.
Me carga como un novio carga a su novia después de dar el sí. No tendremos nuestra casa, pero si podemos cruzar el umbral de una habitación diferente a las nuestras. Si, Effie nos dijo que entráramos en esa, porque mientras no estábamos la arreglaron especialmente para nuestra noche de bodas. En un pasillo diferente que nos lleva a unas escaleras. Intento bajarme para subir por mi cuenta, pero Peeta dice que puede conmigo. Apoyo la cabeza en su hombro y sonrío contra la tela de su esmoquin. Absorbiendo la esencia de su piel, o más bien del perfume masculino.
-Me gusta el perfume ¿ya lo mencioné?
-No. Pero me agrada oírlo.
-Hueles a casa. –Digo refiriéndome a la perfume amaderado que desprende.
-Pensé que te traería recuerdos.
-Extraño el doce, el bosque, el lago y la casa. También a los Sinsajos. Aquí no hay nada.
-Lo sé, cariño. Yo también extraño todo. ¿Recuerdas cuando me enseñaste a nadar?
-Estabas aterrado. –Me río. –Y como venganza, me robaste muchos besos cuando tenías un poco de práctica y lograbas atraparme.
-Te recuerdo, que la idea de los besos la iniciaste tú como recompensa por hacer mi mayor esfuerzo. Un buen incentivo en mi opinión.
-Pero era hasta que aprendieras, no te dije que pudieras perseguirme por todo el lago para besarme.
-Era divertido y muy placentero. Aunque no fue nada en comparación con lo que hacíamos en el lago desde hace dos años atrás.
-Peeta… -Me quejo ruborizada. –La primera vez que sucedió allí estaba muy nerviosa.
-Siempre me cuestioné lo extraño que es que tú des ideas y después te avergüences al recordarlo. Yo recuerdo muy bien que fuiste tú la que se acercó a mí y me empezó a besar apasionadamente mientras nadábamos. Después pareciste echarte atrás, pero acabaste rindiéndote después de algunos besos y caricias.
-Jamás te prometí ser normal, esposo mío. –Le contesto. –Al final no estuvo tan mal.
-Y acabamos repitiéndolo muchas veces cuando había buen tiempo.
-En caso contrario nos limitábamos a la cabaña con la estufa a leña encendida y algunas mantas de abrigo. Siempre fue nuestro lugar.
Peeta y yo nunca volveremos a estar allí. Suspiro de pura tristeza. No quiero morir, no quiero que él muera tampoco. Pero si debo elegir un momento y lugar donde fallecer será a su lado y al mismo tiempo que él. Peeta besa mi coronilla y cuando entra a la pieza me deposita en el suelo.
-¿Quieres ir al baño?
Asiento y me encamino allí necesito quitarme algunas cosas como el calzado y asearme.
Estoy mirándome en el espejo y sacándome el maquillaje cuando Peeta golpea la puerta y él la abre después que le de permiso, se queda mirándome desde el marco de la puerta.
-Nos dieron la mejor habitación, Katniss. Tenemos nuestro propio living comedor y un closet más grande.
-¿Living comedor? No vi ningún mueble en la habitación
-Porque está pasando otra puerta a la que tenemos acceso, tiene la mejor vista y un pequeño balcón. Por cierto hay mucha comida, una heladera con más alimentos y bebidas. –Dice Peeta sonriendo.
-Debe ser idea de Haymitch. Es como una casa.
-Sí, a esto debió referirse con que sería lo más parecido a la tradición del Distrito Doce. ¿Y sabes lo que significa?
-¿Qué no tendremos que ir a desayunar, cenar y almorzar con ellos en lo que resta de estos días?
-Lo que se traduce a que tendremos más tiempo para estar solos y disfrutar el uno del otro.
Dejo las toallitas para desmaquillar sucias en el costado del lavabo y busco nuevas, y sigo limpiando mi rostro, hasta que Peeta me toma desde atrás y se pega a mí, consiguiendo que mi corazón se acelere y mis mejillas enrojezcan. Puedo ver nuestro reflejo en el espejo. Ambos sonreímos y él coloca su mentón en mi hombro.
-Si sigues así te arrancarás hasta la piel, Kat. –Bromea con su sonrisa adorable.
Lo ignoro y sigo luchando por quitarme el rímel. Al final termino optando por la crema de limpieza y algodón, que consigue sacar los restos del mismo sin problema. Mi esposo sigue sonriendo y parece que por hoy nadie es capaz de borrarle la felicidad que siente. A decir verdad me pasa lo mismo, porque este día fue el mejor que pudimos haber tenido.
Observamos nuestro reflejo en el espejo, queriendo recordar nuestra ropa, nuestros peinados, nuestros rostros, nuestras sonrisas de pura felicidad, nuestros brazos y manos tocando al otro en un abrazo. No por lo material y lo perfectos que llegamos a vernos, sino por todo lo que significa, la historia detrás de todo eso. La perfecta pareja que hacemos y cuanto nos amamos para haber tomado la decisión de casarnos según nuestra tradición.
-Quiero retratar este momento y que quede como un recuerdo para la eternidad. Tal vez haga un cuadro completamente a color con las pinturas y los lienzos que me dio Portia como regalo de bodas.
-Estoy segura que quedará perfecto. –Le digo.
Él haría hermosos cuadros. Aunque nunca ha trabajado sobre lienzos, si lo ha hecho con temperas y pinturas sobre papel y cartones o simples telas y le ha quedado perfecto. No dudo que lo haga bien de forma profesional.
-Pero me ayudaras a hacerlo.
-Yo soy mala en eso Peeta. Lo arruinaré.
-Tendré tu mano entre la mía cuando pintemos. Pero quiero que lo hagamos juntos. Quiero que hagamos absolutamente todo juntos a partir de ahora. –Me ruega
Me doy vuelta y quedamos frente a frente.
-Haré todo lo que tú hagas, y tú harás todo lo que yo haga ¿de acuerdo? Nada nos separará. Estaremos…
-…Siempre juntos, aún cuando partamos. Porque nos amamos y sacrificaríamos todo por el otro.
-…Hasta nuestra propia vida.
-Pero, mientras tanto…
-…Seremos felices.
Nos empezamos a besar. Peeta me ha quitado los broches del cabello y cae suelto hacia ambos costados excepto por las trenzas en miniatura que siguen intactas.
Nos dirigimos a la cama sin dejar de mirarnos. Peeta me ayuda a bajar la cremallera del vestido y quitarme los bellos pero algo incómodos zapatos. Yo hago lo mismo con su corbata, su chaqueta, sus zapatos y medias de vestir. Que dejamos sobre una silla o en el suelo. Desprendo unos botones de su camisa y él empieza a bajar mi vestido, hasta que se deshace de él y lo deja con el resto de la ropa.
Cuando me ve en ropa interior, su boca se desencaja y sus ojos expresan hambre y sorpresa. Un deseo tan intenso que rompe cualquier barrera y sonrío divertida.
-Tú… tú qui… quieres matarme.
-¿Le gusta lo que ve, amado mío? –Exagero el tono intentando sonar sensual
-T-te… verías mejor sin nada de eso. –Murmura agitado y imaginando mil formas de desvestirme. –Pero, deberías usar estas cosas más seguido. –Parece que le costara hablar y concentrarse y yo no me puedo quejar, porque eso lo que quería, una dulce venganza.
-No pienses que dejaré que me los quites tan fácilmente. Tendrás que trabajar. –Le advierto.
-Trabajaré si tendré mi recompensa después. ¿En qué consistiría eso?
-Besa a tu esposa, en primer lugar y te prometo que tendremos la mejor noche de nuestras vidas.
-Soy tu esclavo, prometo serte fiel y obedecerte, amada mía.
Cuando se lanza sobre mí, empieza a besarme y siento algo duro sobre mi vientre bajo no tengo dudas de que es mi esclavo y lo tengo a mi completa disposición. Pero muy pronto los roles cambiarán, cambian constantemente. Con un poco de ayuda suya, consigo quitarle todas las prendas, excepto el bóxer blanco. Ahora ambos estamos en igualdad de condiciones.
Miro su pecho trabajado y él a su vez me observa a mí. Nuestros labios no se rozan, pero nuestras manos recorren el cuerpo del otro sin reparo. Queremos hacer esta noche eterna e inolvidable, saciando nuestros deseos lentamente, paso a paso. Esta debió ser nuestra primera vez y de cierta manera a pesar de haber roto el orden, ahora actuamos como si lo fuera, como si no viéramos por primera vez. La unión de esta noche fue especial, somos marido y mujer. Es real para nosotros.
Peeta empieza a besar mi cuello y cada centímetro de mi rostro. Yo me sujeto a su cabello y recuesto mi cabeza en la almohada de costado para darle un mejor acceso a mi cuello. Me muestro dispuesta a que disfrutemos de nuestros días como esposos por lo que resta de tiempo hasta que los juegos inicien, no pensamos desaprovechar ni un día. El ahora es todo lo que tenemos y no queremos pensar en el futuro desgarrador que nos tocará vivir. Esta noche solamente existimos Peeta y yo.
…
A/N: Hola. La próxima parte "POV Peeta". La publicaré en estos días estoy trabajando en ella. Adelantaré algunos hechos, el entrenamiento acabó (no escribiré más sobre el mismo), iré directamente a la sesión privada, la entrevista de los Trágicos también romperá lo normal. Me parecen cosas importantes que cambiar porque Peeta y Katniss están igual de preparados y no quiero hacer las entrevistas iguales al libro. ;) ¿Se imaginan que? Trataré de hacer una maratón para compensar el tiempo que me ausenté con esta historia. También tengo cinco capítulos de diferentes historias, que he subido a Wattpad, pero no he pasado a la computadora hasta hoy. Un capítulo nuevo y cuatro reeditados (bajo la nueva idea del embarazo y casamiento Everlark) de "VOLVIENDO A TI", dos capítulos de "THIS LOVE IS DIFFICULT, BUT IT'S REAL", dos capítulos de "TODO MI MUNDO" y un capítulo de "EN TODO ESTARÉ". Me fijaré en los errores y prometo que los subo pronto.
Saludos,
Lucy.
