CAPÍTULO 40: PUNTACIÓN

POV PEETA


La mesa está en completo silencio cuando entramos al comedor. Katniss y yo ocupamos nuestros lugares habituales. Hay tanta calma en el ambiente que me pregunto si sabrán algo. Sin embargo el que se pongan a hablar poco después de que empezamos a comer me relaja.

Ojalá no hubiesen aparecido los estilistas porque, no quiero decepcionarlos. Es como si hubiese tirado a la basura sin pensarlo el gran trabajo que hicieron en la ceremonia inaugural. Además, de paso arrastré a Katniss al mismo camino.

Evitamos mirar a los demás a los ojos mientras comemos casi sin ganas.

Los adultos empiezan a chismorrear sobre el tiempo y Katniss y yo nos miramos de vez en cuando y unimos nuestras manos bajo la mesa.

Después, cuando llega el segundo plato, Haymitch habla:

-Basta de cháchara. ¿Lo han hecho muy mal hoy?

Katniss y yo sabemos que pasó. Tenemos miedo de hablar.

Haymitch arquea una ceja al notar nuestro nerviosismo.

-¿Quién empieza?

-Hice una demostración de arquería. No me fue tan mal. –Responde ella.

-¿Qué significa eso?

-Hice un perfecto espectáculo en la sala de simulación virtual.

-Eso es fantástico. ¿Y tú, chico? Es la primera vez que parece que un gato se comió tu lengua. Es raro porque siempre eres el primero en hablar.

Todos me miran y yo me pongo más nervioso.

-Creo que da igual. Cuando aparecí, nadie se molestó en mirarme; estaban cantando una canción de borrachos y adorando un estúpido cerdo, creo. Así que me dediqué a lanzar algunos objetos pesados, colgar y romper maniquíes. Y finalmente lancé una flecha a su cerdo asado.

-¿Qué? ¿Qué? –Exclama Effie, y el horror que se refleja en su voz confirma mis peores temores. Todos dejan de comer para mirarme con los ojos abiertos y la mandíbula desencajada

-Le lancé una flecha al cerdo porque solamente un par de hombres me prestaban atención. Y no quería que ignoraran a Katniss. Fue una llamada de atención para que hicieran su trabajo.

-¿Y qué hiciste después?

-Les dije "gracias por su consideración." Y les advertí que no hicieran lo mismo con mi compañera.

-¿Y qué dijeron? –Pregunta Cinna, con cautela.

-Nada. En realidad, no lo sé. Me fui después de eso.

-¿Sin que te dieran permiso? –pregunta Effie, pasmada.

-Estaba bastante enojado como para pedirles permiso.

-En fin, ya está hecho –concluye Haymitch, untándose con mantequilla un panecillo.

-¿Crees que me detendrán?

-Lo dudo. A estas alturas sería un problema sustituirte.

-¿Y mi familia? ¿Katniss? ¿Los castigarán?

-No creo. No tendría mucho sentido. Tendrían que desvelar lo sucedido en el Centro de Entrenamiento para que tuviese algún efecto en la población, la gente tendría que saber lo que hiciste; pero no pueden, porque es secreto. Sería un esfuerzo inútil. Lo más probable es que les hagan la vida imposible en el estadio.

-Bueno, eso ya nos lo han prometido de todos modos –respondo tratando de sonar intranquilo. Arruiné todo. Soy un estúpido.

-Cierto –corrobora Haymitch. –No es algo que no pensaran hacer antes

Me doy cuenta de que ha pasado lo imposible: están intentando animarme. Haymitch coge una chuleta de cerdo con los dedos, lo que hace que Effie frunza el ceño, y la moja en el vino. Qué asco. Yo también arrugo la nariz como Effie. Después arranca un trozo de carne y empieza a reírse.

-¿Qué cara pusieron?

-De pasmados –respondo, empezando a sonreír. –Aterrados. Satisfechos, sobre todo Seneca y otro hombre de cabello canoso de tal vez unos cincuenta años.

-¿Con algo de sobrepeso?

-Sí.

-Nos ha estado observando toda la semana, Haymitch. –Agrega Katniss.

-Plutarch Heavensbee. Ese es su nombre.

-Entonces Plutarch y Seneca fueron los que parecían complacidos, los demás expresaban una mezcla rara de emociones. Un hombre tropezó al retroceder de espaldas y se cayó en una ponchera.

Haymitch se ríe a carcajadas y todos lo imitamos, excepto Effie, aunque reprime una sonrisa.

-Bueno, les está bien empleado. Su trabajo es prestarles atención a los tributos, y que sean del Distrito Doce no es excusa para no hacerles caso. –Afirma.

Después mira a su alrededor, como si hubiese dicho algo escandaloso.

-Lo siento, pero es lo que pienso. –Finaliza, sin dirigirse a nadie en concreto.

Nadie la contradice, porque todo el mundo está de acuerdo.

-Por fin alguien les dio un poco de su propia medicina. –Murmura Cinna.

-Se lo merecían. –Agrega Portia.

-Me hubiera gustado estar para presenciarlo. –Sigue Haymitch riendo.

-Yo también lo hice, la flecha atravesó la manzana que tenía en la boca

-¿Por qué lo hiciste tú? –Pregunta Portia.

-Fue una condición para dejarme libre. Ellos me dijeron que ese sería el blanco y lo hice. ¿Por qué pidieron que hiciera lo mismo que él?

-Seguramente querían comprobar si tú eras tan buena como tu esposo y que tenían la misma capacidad y preparación en cuanto a armas. –Explica Haymitch.

-Me darán una mala puntuación.

-La puntuación solamente importa si es muy buena. Nadie presta mucha atención a las malas o mediocres. Por lo que ellos saben, podrías estar escondiendo tus habilidades para tener mala nota adrede. Hay quien usa esa estrategia. –Explica Portia.

-Eso lo he pensado. Espero que interpreten así el cero que me van a dar por haber casi atentado contra ellos.

Katniss apoya su cabeza en mi hombro.

-No creo que te pongan un cero, amor.

-Bueno, un tres y estoy siendo generoso conmigo mismo.

-No te adelantes, Peeta. Tú dijiste que dejaste impresionado al Vigilante en Jefe, su decisión es crucial en la puntación final. –Luego de verme a mí, Haymitch se dirige a los demás. –Terminen de comer, pronto empezará el programa.


Después de cenar nos sentamos en el salón para ver cómo anuncian las puntuaciones en televisión.

Katniss se sienta en mi regazo con las piernas cruzadas y los pies apoyados a los costados de mis piernas. Yo beso su hombro levemente descubierto de vez en cuando para distraerme y apoyo mis manos en su vientre rodeándola con mis brazos.

Y ambos nos preparamos para lo que se está por venir.

Claudius y Caesar saludan a todo Panem y reconocen están impaciente por saber cómo les fue a los Tributos de los "Septuagésimos Cuartos Juegos del Hambre". Hacen un repaso de los años anteriores, chicos a los que les fue bien en sus sesiones privadas y sobrevivieron en la arena siendo coronados vencedores. Realmente no presto atención a su conversación.

Finalmente empiezan a hacer pública la información. Es un promedio general del entrenamiento más la sesión privada. Katniss y yo estuvimos unos días en los primeros puestos, pero los Profesionales nos iban ganando a todos.

Primero enseñan una foto del tributo que fueron tomadas el primer día de entrenamiento, y a continuación ponen su nota debajo. Los tributos profesionales, como es natural, entran en el rango de ocho a diez. La mayor parte de los demás jugadores se gana un cinco.

Eithan recibe un diez. Deméter, nueve. Thresh, ocho. Me sorprende ver que Rue consigue un siete; no sé qué les enseñó a los jueces, pero es tan diminuta que ha tenido que ser algo impresionante. Ella es demasiado inocente como para ser capaz de matar a alguien. No me puedo imaginar que habrá sido su fuerte. Tenemos buenos aliados.

El Distrito Doce sale último. Katniss ahora recostada de costado entre mis brazos se aprieta más a mí nerviosa cuando mi cara aparece en la televisión.

-Peeta Mellark.

Yo también me aferro a mi esposa y apoyo mi mentón en su hombro. Los segundos se hacen interminables para todos los presentes. Estamos conteniendo el aliento, nerviosos por la nota que podamos obtener.

-Doce.

Espera ¿escuché bien?

Los ojos que los he cerrado esperando lo peor se abren y se fijan el ese casi irreal numero, que es la nota máxima que un tributo puede tener. Mi boca se abre y parece desencajada porque no la puedo volver a cerrar.

-Peeta., sacaste un doce. –Dice Katniss emocionada. Más voces se unen a las sorprendidas de los conductores. No son más que susurros y pequeñas felicitaciones. Estamos esperando a saber cómo le fue a Katniss. Katniss me besa con ternura.

-Parece que el Distrito Doce no para de traernos sorpresas este año. Ahora seguimos con su compañera. –Dice Caesar.

-Katniss Everdeen… –Comienza su colega.

-Doce. –Completa Caesar.

La mencionada reprime un chillido y yo la abrazo todavía más. En la televisión empiezan a divagar sobre increíble que es que un Distrito como el nuestro, no sólo triunfe por sobre los distritos profesionales. Si no que también, se lleve el mayor promedio en la historia de los juegos, muy pocas veces dado.

Effie deja escapar un chillido, y todos nos dan palmadas en la espalda, gritan y nos felicitan, aunque nos parece irreal.

-Tiene que haber un error. ¿Cómo... cómo ha podido pasar? –le pregunta Katniss a Haymitch.

-Supongo que les gustó su genio. Tienen que montar un espectáculo, y necesitan algunos jugadores con carácter.

Katniss yo nos ponemos de pie cuando Cinna propone un brindis en honor a los Tributos en Llamas y su rendimiento record en la historia de los juegos.

Bebemos champagne y seguimos comiendo aperitivos hasta que nos vamos a descansar.

Katniss luce cansada por lo que somos los primeros en marcharnos después de muestra escolta. Haymitch nos dice que después hablará con los dos por lo sucedido hoy y nos mostramos de acuerdo. Nos recuerda que mañana él y Effie nos prepararan para la entrevista y podemos despertarnos dos horas más tarde lo habitual.

Este día nos dormimos apenas nos acostamos en nuestra cama. Fue una jornada intensa y desagradable a pesar de haber superado todas las pruebas. No tengo idea como nos afectará a la larga. Tampoco deseamos pensar en nada ahora. Descansamos porque en la arena o podremos ni pegar un ojo, sin alterarnos por cualquier ruido o señal de nuestros oponentes.


A/N: Seguramente no esperaban actualización tan pronto. Lo que pasa es que quiero ponerme al día y llegar a la entrevista y el comienzo de los juegos. Seguramente en los próximos días ya tendré escrito el siguiente, la preparación para la entrevista.

Saludos,

Lucy.