CAPÍTULO 41: PREPARACIÓN


-PARTE I-


POV KATNISS


Nos levantamos a la hora acordada y ahora a diferencia de los días anteriores desde el tueste, estamos desayunando con los demás.

Hoy el estofado está hecho con tiernos trozos de cordero y ciruelas pasas, perfecto sobre un lecho de arroz salvaje. Llevo ya horadada media montaña de comida cuando me doy cuenta de que no habla nadie. Le doy un buen trago al zumo de naranja y me limpio la boca.

-Bueno, ¿qué está pasando? Hoy nos preparan para las entrevistas, ¿no?

-Sí –responde Haymitch.

-No tienen que esperar a que acabe. Puedo escuchar y comer a la vez. –Digo.

-¿Ustedes quieren que los preparemos juntos?

-Sí ¿Por qué, no? –Dice Peeta.

-Tal vez ustedes tengan diferentes enfoques y prefieran que yo trabaje individualmente con cada uno.

No estoy segura de cuál es nuestro enfoque; la última estrategia que recuerdo es intentar parecer mediocres delante de los demás tributos.

Peeta me mira.

-Los dos juntos. –Respondo a la pregunta silenciosa de Peeta.

-Bien. Serán cuatro horas conmigo para contenido y cuatro horas con Effie para la presentación.


Haymitch nos lleva al salón, nos pide que nos sentemos en el sofá y me mira con el ceño fruncido durante un rato.

-¿Qué? –pregunto finalmente. Peeta luce tranquila, como siempre yo soy la impaciente.

-Intento averiguar qué hacer con ustedes, cómo los vamos a presentar. Katniss ¿Vas a ser encantadora? ¿Altiva? ¿Feroz? Por ahora brillas como una estrella: te presentaste voluntaria para salvar a tu hermana, Cinna te hizo inolvidable y obtuviste la máxima puntuación. –Después mira a su tributo masculino. –Peeta ¿vas a ser encantador? ¿Adorable? ¿Valiente? Te has presentado por voluntario y todos tienen la certeza que fue por amor después de tantos besos que vieron en televisión. Obtuviste el mejor puntaje. Pero no podrías presentarte feroz, por cómo eres, todos pueden ver que eres agradable y una buena persona capaz de hacer lo que sea por proteger a la mujer que ama.

Al ver nuestras expresiones aclara.

-No se molesten, nosotros los hemos podido conocer en este tiempo. Sabemos que hay mucho más de ustedes, sin embargo en Panem, nadie sabe como son realmente. La gente siente curiosidad. La impresión que causen mañana decidirá lo que puedo conseguirles con los patrocinadores.

Como llevo toda la vida viendo entrevistas con los tributos, sé que hay algo de verdad en lo que dice. Si le gustas a la audiencia, ya sea porque les resultas cómico, brutal o excéntrico, te ganas su favor.

-¿Cuál sería el enfoque?

-Eso lo deciden ustedes con un poco de ayuda. Peeta seguramente intentará ser simpático. Sabe cómo reírse de sí mismo, le sale de forma natural. Por otro lado, cuando abres la boca pareces malhumorada y hostil.

-¡No es verdad! –Suelto, aunque no dijo nada que fuera del todo una mentira.

-Por favor. No sé de dónde sacaste a esa chica alegre que saludaba a la gente desde el carro de fuego, pero no la he visto desde entonces en muchas ocasiones, excepto cuando estás con tu esposo, o en tu boda.

-Con la de razones que me han dado para estar alegre... –Lo fulmino con la mirada.

-No tienes que agradarme a mí, yo no te voy a patrocinar. Tampoco tienes que agradarle a Peeta, Cinna, Portia y los equipos de preparación. –Dice molesto. –Finge que soy tu público, encandílame.

-¡Vale! –gruño. Haymitch me saca de quicio muy fácilmente.

Haymitch adopta el papel del entrevistador y yo intento responder a sus preguntas de forma adorable, pero no puedo, estoy demasiado enfadada con él por lo que ha dicho e incluso por tener que responder a las preguntas.

Únicamente puedo pensar en lo injusto que es todo. En lo injustos que son los Juegos del Hambre. ¿Por qué voy dando saltitos de un lado a otro como un perro amaestrado que intenta agradar a la gente a la que odia?

Cuanto más dura la entrevista, más sale a relucir mi furia, hasta que empiezo a escupirle las respuestas, literalmente.

A Peeta tampoco le va mejor, el verme enojada, lo altera a él y lo desconcentra. Sí, se muestra amable, simpático, divertido, pero no se siente autentico su entusiasmo. Me doy cuenta que mi presencia empeora todo. Porque pone lo mejor de sí aunque en el fondo está preocupado por lo mal que lo hago yo.

-Vale, ya basta Tenemos que encontrar otro enfoque. Peeta no se concentra por tu culpa y tú no sólo eres hostil, sino que tampoco sé nada sobre ti. Te he hecho cincuenta preguntas y sigo sin hacerme una idea de cómo son tu vida, tu familia y las cosas que te importan. Quieren conocerte, Katniss.

-¡Es que no quiero que me conozcan! ¡Ya nos están quitando el futuro a mí y a Peeta! ¡Ese que tanto soñamos! ¡No pueden llevarse también lo que me importaba en el pasado! –Siento que voy a quebrarme al tiempo que grito enojada.

-¡Pues miente! ¡Invéntate algo!

-No se me da bien mentir.

-Pues aprende deprisa. Tienes tanto encanto como una babosa muerta. –Ay, eso duele.

-¡Haymitch! –Me defiende Peeta. –No digas eso. No es así.

-Que te demuestre su encanto exclusivamente a ti, no significa que los demás puedan verlo.

-Cierra la boca por unos minutos, por favor.

Peeta lo fulmina con la mirada y me acomoda a su regazo. Me abraza, me acuna y me murmura palabras tranquilizadoras, me da besos en mi rostro. Yo me acurruco contra su cuerpo hasta que me calmo.

Tal vez tenga el encanto de una babosa muerta, por eso no entiendo que vio en mí. Mi esposo me hace ver mejor de lo que realmente soy.

Hasta Haymitch tiene que haberse dado cuenta de que se ha pasado, porque suaviza un poco el tono.

-Tengo una idea: intenta actuar con humildad.

-Humildad.

-Que no te puedes creer que una niña del Distrito Doce haya podido hacerlo tan bien, que todo esto es más de lo que nunca te hubieras imaginado. Habla de la ropa de Cinna, de lo simpática que es la gente, de cómo te asombra esta ciudad. Si no quieres hablar de ti, al menos halágalos. Sigue diciéndolo una y otra vez, habla con entusiasmo.

-Eso sería mentir. –Digo de vuelta malhumorada. –Ya dije que no sirvo para eso.

Los siguientes minutos son una tortura. Al instante queda claro que no puedo hablar con entusiasmo. Intentamos que me haga la chulita, pero no tengo la arrogancia necesaria. Al parecer, soy demasiado «vulnerable» para apostar por la ferocidad. No soy ingeniosa, ni divertida, ni sexy, ni misteriosa.

A Peeta le va mejor, él siempre fue sociable y amigable. Fingir le sale mejor que a mí una vez que se relaja. Y aunque él también trató de ayudarme junto con Haymitch no funcionó.

-Tendremos que pasar al plan B. –Dice Haymitch en tono desganado. –Me rindo contigo, preciosa. No podrás participar en la entrevista sola sin que el público note lo mucho que lo desprecias. Necesitas a Peeta para compensar.

-¿Qué significa eso? –Dice Peeta con el ceño fruncido y su mano sujetando la mía. Yo también observo a nuestro mentor. No tengo idea que planea.

-Mostraremos a los Trágicos Amantes del Distrito Doce. Es lo único que funcionará si se tiene en cuenta que Katniss seguramente fallará actuando en solitario. Pediré que les hagan la entrevista a ambos al mismo tiempo.