CAPÍTULO 42: ENTREVISTAS DE TRIBUTOS


-PARTE I-


POV KATNISS


Por la mañana aparecen los equipos de preparación. Estamos tan dormidos que acaban despertándonos. Nos obligan a levantarnos, vestirnos con ropa cómoda de día y desayunar rápidamente. No les hace falta ser adivinos para saber a qué se debe nuestro cansancio, así que nos ofrecen algún tipo de pastilla de indicación médica para aguantar toda la jornada.

Las clases con Effie y Haymitch han terminado, este día le pertenece a Cinna, mi última esperanza. Quizá pueda darme un aspecto tan maravilloso que nadie preste atención a lo que salga de mi boca.

El equipo trabaja conmigo hasta bien entrada la tarde, convirtiendo mi piel en satén reluciente, trazándome dibujos en los brazos, pintando llamas en mis veinte perfectas uñas. Después, Venia empieza a trabajarme el pelo; trenza varios mechones rojos en un recogido que parte de mi oreja izquierda, me rodea la cabeza y cae convertido en una sola trenza por mi hombro derecho. Me borran la cara con una capa de maquillaje pálido y vuelven a dibujarme las facciones: enormes ojos oscuros, la apariencia de tener labios rojos carnosos, pestañas que despiden rayitos de luz cuando parpadeo. Por último, me cubren todo el cuerpo de un polvo dorado que me hace relucir.

Entonces entra Cinna con lo que, supongo, será mi vestido, pero no lo veo, porque está cubierto.

-Cierra los ojos –me ordena.

Hemos visto los bocetos con Peeta cuando fuimos al estudio de trabajo de ellos, sin embargo nunca lo vi terminado.

Primero noto el forro sedoso y después el peso, algo que me sorprende. Debe de pesar unos dieciocho kilos. Me agarro a la mano de Octavia y me pongo los zapatos a ciegas, aliviada al comprobar que son al menos cinco centímetros más bajos que los que Effie utilizó primero para las prácticas.

Ajustan un par de cosas y toquetean el traje; todos guardan silencio.

-¿Puedo abrir los ojos?

-Sí, ábrelos. –Responde Cinna.

La criatura que tengo frente a mí, en el espejo de cuerpo entero, ha llegado de otro mundo, un mundo en el que la piel brilla, los ojos deslumbran y, al parecer, hacen la ropa con piedras preciosas, porque mi vestido…

Mi vestido está completamente cubierto de gemas que reflejan la luz, piedras rojas, amarillas y blancas con trocitos azules que acentúan las puntas del dibujo de las llamas. El más leve movimiento hace que parezcan envolverme unas lenguas de fuego.

No soy guapa. No soy bella. Resplandezco como el sol.

Todos se limitan a mirarme durante un rato.

-Oh, Cinna. Gracias. –Consigo susurrar por fin.

-Da una vuelta completa. –Me dice, y extiendo los brazos y lo hago.

El Equipo de Preparación grita, entusiasmado.

Cinna le dice al equipo que se vaya y hace que me mueva por la habitación con el vestido y los zapatos, que son muchísimo más manejables que los de Effie. El vestido cae de tal forma que no tengo que levantarme la falda para caminar, lo que me quita otra preocupación de encima.

-Effie me contó de tu dificultad para caminar con tacos y no queremos que te caigas en medio de la entrevista, o peor te lesiones horas antes de los Juegos del Hambre.

-Gracias por esto. ¿Peeta?

-Tu esposo se verá tan sensacional como tú. Si todo va según los planes serán las estrellas de la noche. Bueno, ¿todo listo para la entrevista? –me pregunta Cinna.

A juzgar por su expresión, sé que ha estado hablando con Haymitch, sabe que puedo convertirme en una bomba peligrosa si hago las cosas mal.

-Soy penosa sola. Haymitch dijo que parecía una babosa muerta, malhumorada y hostil. Lo intentamos todo, pero no era capaz de hacerlo, no puedo ser una de esas personas que él quiere. Así que, me propuso hacer la entrevista junto a Peeta.

-Eso lo sé. Tal vez sea la mejor estrategia, eres más amable con los que no soportas cuando tienes a Peeta a tu lado.

-¿Haymitch?

-Por ejemplo. Es evidente que ambos chocan y por eso ambos acaban peleando. Pero a mí no me pareces malhumorada y hostil, y el equipo de preparación te adora; incluso te ganaste a los Vigilantes. Y Peeta siempre destaca todas tus virtudes. En cuanto a los ciudadanos del Capitolio, bueno, no dejan de hablar de ti. Nadie puede evitar admirar tu espíritu.

Mi espíritu; eso es nuevo. No sé bien qué significa, aunque sugiere que soy una luchadora, que soy valiente o algo así. Tampoco es que no sepa ser agradable. Vale, quizá no vaya por ahí repartiendo amor entre la gente, quizá sea difícil hacerme sonreír, pero hay personas que me importan.

-Pero no me conocen, o me hacen ver mejor de lo que soy.

Cinna entrecierra los ojos.

-¿En serio piensas eso?

La verdad es que no sé qué pensar. Por un lado nadie excepto Peeta sabe como soy realmente. Hay cosas que ni siquiera dejo que vea mi hermana de mí, simplemente porque no quiero llenarla de preocupaciones.

-Finge que estás entre amigos, no veas al público como gente del Capitolio.

-No es tan fácil.

-Pero debes imaginarlo, aunque sea una mentira. ¿A mí podrías considerarme un amigo?

-Sí, pero...

De toda la gente que he conocido desde que me fui de casa, Cinna es, de lejos, mi favorito. Me gustó desde el principio y no me ha decepcionado todavía. Con Portia no tengo tanta intimidad, pero también podría considerarse entre las que me caen mejor.

-Estaré sentado en la plataforma principal, con los demás estilistas; podrás mirarme directamente. Cuando te pregunten algo y no sepas que hacer, desvía la atención de tu esposo, búscame y contesta con toda la sinceridad posible.

-¿Aunque lo que piense decir sea horrible? –Pregunto, porque podría ser así, de verdad.

-Sobre todo si crees que es horrible. ¿Lo intentarás?

Asiento. Tenemos un plan... o, al menos, algo a lo que aferrarme.


El momento de salir llega demasiado pronto. Las entrevistas se realizan en un escenario construido delante del Centro de Entrenamiento. A los pocos minutos de salir de mi cuarto estaré delante de la multitud, de las cámaras, de todo Panem.

Cuando Cinna va a girar el pomo de la puerta, le cojo la mano.

-Cinna...

El miedo escénico me tiene completamente petrificada.

-Recuerda, ya los quieren a ti y a Peeta por igual. Limítate a ser tú misma. –Me dice con amabilidad y me rodea los hombros llevándome prácticamente a rastras.

Nos reunimos con el resto del equipo del Distrito Doce en el pasillo final que nos lleva a los ascensores. Portia y los suyos han trabajado mucho: Peeta está impresionante con su traje negro con adornos de llamas pintados y cocidos. Aunque tenemos buen aspecto juntos, es un alivio que no vayamos vestidos exactamente igual, porque a decir verdad no se vería muy bien el traje de Peeta con todos los agregados que tiene mi vestido, como las piedras preciosas.

Haymitch y Effie también se han arreglado para la ocasión; evito a Haymitch porque siempre me pone de malhumor, pero acepto los cumplidos de Effie y me disculpo por lo del día anterior. Ella me dice que entiende que esta situación es muy dura para mí y que estoy perdonada. A pesar de que esta mujer puede ser fastidiosa, al menos no es destructiva, como Haymitch.

Peeta me recibe entre sus brazos, pero no me besa, ni toca mi rostro para no arruinar el maquillaje.

-¿Estás bien?

Asiento.

-Estás preciosa. Creo que debería decírtelo.

-Gracias. Tú también estás demasiado apuesto. No me agrada. –Contesto con sinceridad, me hierve la sangre tan sólo de imaginar a todas esas mujeres suspirando por mi esposo.

-¿Por qué? –Mi comentario lo sorprende, pero continúa sonriendo.

-Porque eres mío. No quiero a una legión de mujeres babosas delirando por ti a nivel nacional.

Peeta entrecierra los ojos, pero reprime una sonrisa.

-Oh, ya entiendo. –Murmura en mi oído. –No debes sentir celos, princesa. Sabes que únicamente tengo ojos para ti. Tú lo dijiste, soy tuyo y tú eres mía. Nos pertenecemos mutuamente por siempre y hasta el final ¿recuerdas?


POV PEETA


Sus celos me provocan una mezcla de ternura y diversión. A veces puede ser muy extremista a pesar de que nunca le he dado razones para que tenga celos. Yo siempre tuve ojos exclusivamente para ella.

En la escuela se ponía furiosa cuando escuchaba a las chicas hablando de mí. A mí también me molestaba, porque no les importaba que Katniss estuviera frente a ellas. Siempre la consideraron poca cosa, por ende, todos pensaban que algún día cuando la época de casarme llegara, la abandonaría. Según los comerciantes y algunos de La Veta, tarde o temprano debía reaccionar, incluso los hombres lo comentaban. Todos ellos, no tenían idea lo grande que era mi amor por Katniss y que mis planes estaban ligados a un futuro completo con ella. Un casamiento y tal vez hijos y nietos si Katniss quería. En caso contrario, como le dije el día que nos comprometimos, me conformaba con tenerla a mi lado.

Katniss se aferra a mi espalda. Ella no sólo es hermosa, ahora irradia una luz especial que opacará a todos los demás tributos gracias al talento de nuestros estilistas.

Deposito un beso en su hombro suavemente antes de entrar al ascensor junto a Haymitch, Effie y los estilistas.

Minutos después llegamos a destino, se abren las puertas del ascensor y vemos que los demás tributos se ponen en fila para subir al escenario. Los veinticuatro nos sentaremos formando un gran arco durante las entrevistas. El Distrito Doce es el último en salir.

Saludamos a Thresh y Rue, y conversamos tranquilos con ellos. Rue usa un vestido azul y sujetaron su cabello en dos coletas. Thresh lleva un traje oscuro y luce imperturbable. No despega la mirada de la niña hasta que aparecemos nosotros. Muy en el fondo sé que no pretende ganar, como máximo espera proteger a alguien más indefenso. Él reconoció que la muerte de su novia lo afectó mucho, el dolor que veo en él es tan grande que no me sorprendería que pretendiera salvar a Rue estando en la arena, tal vez hasta se lo prometió a la familia. Él sabe que Katniss y yo deseamos morir para salvarnos el uno al otro, así que técnicamente no nos ve como enemigos. Pienso en la posibilidad de que alguno de nuestros aliados gane. Tal vez Rue sea una buena opción, es una niña que no merece morir, porque es tan pequeña, dulce e inocente. Si Katniss y yo no ganamos, nos gustaría que lo hiciera ella, o Thresh.

El Distrito Cuatro nos saluda a lo lejos. El chico es muy parecido a su primo Finnick en gestos y humor. No tendrá ninguna dificultad en tener al público comiendo de su mano.

Katniss se sienta en una silla junto a Rue, Thresh y yo las seguimos cuando Katniss me indica que vayamos.

Katniss y yo seremos los últimos y nos tocará ir al escenario mucho tiempo después que ingrese el primer tributo y justo inmediatamente de Thresh, porque la chica siempre precede al chico de su distrito.

La tradición de las damas primero, me enferma teniendo en cuenta esta situación. Las primeras en ser cosechadas, las primeras en ser entrevistadas. No le veo ninguna ventaja.

Mi esposa apoya su cabeza en mi hombro, pega su cuerpo a mi costado y toma mi mano enredando sus dedos con los míos.

Puedo sentir su nerviosismo, por lo que la atraigo más hacia mí y trato de infundirle ánimos en silencio mientras hablamos con nuestros amigos.

-Ojalá pudiéramos salir primeros y quitarnos esto de encima. Tendré que escuchar lo ingeniosos, divertidos, humildes, feroces o encantadores que son los demás antes de que nos toque. –Murmura en mi oído.

-Lo sé. Pero debemos respetar nuestros tiempos.

La abrazo, mientras los demás nos miran con una mezcla extraña de reacciones.

Muchos nos odian por el doce que hemos sacado y se deben preguntar qué es lo tan maravilloso que hicimos para obtener, pero aún así no le prestamos atención a nadie excepto a Rue, Thresh y la pantalla que muestra como desarrollan las entrevistas a medida que todos van abandonando la sala.

Cuando le toca a Rue, Katniss y yo la abrazamos y después yo acaricio su mejilla fraternalmente.

-Suerte. –Le decimos los tres.

-Ustedes también aunque no creo que la necesiten ahora.

Thresh se va con ella, porque apenas acabe Rue entrará él.

Ahora quedamos solos. Pero pronto tenemos que salir al aire. No tengo claro como harán con nosotros. Caesar ¿Llamará a Katniss y después de unos segundos a mí? ¿O nos anunciará para entrar juntos?

Seguramente los Agentes de Paz nos lo dirán muy pronto.


A/N: Hola, es muy importante que comenten este capítulo. La segunda parte ya está escrita, pero es muy larga, quiero decir, es imposible que dure menos de seis minutos con todo lo que incluí (porque imaginé que el Capitolio querría arrancarles hasta el ritmo de sus corazones).

Estoy un en un dilema. ¿Acorto la entrevista hasta lo que yo creo llegará a los seis minutos? ¿Hago de cuenta que las entrevistas individuales son más largas, cinco minutos por cada tributo? ¿O los Trágicos Amantes causaron tanto impacto y ranking que les hicieron una entrevista más larga, como una excepción? Eso conllevaría a que en la arena los tributos 8excepto sus aliados) los odiarán aún más.

Quiero saber que les parece a través de sus comentarios. :)

Les dejo un adelanto:


"-Nos hemos visto de bebés, pero nos conocemos desde los cinco, el primer día de clases, fuimos amigos muy íntimos en la primaria, pero siempre nos gustamos, sólo que éramos muy pequeños para el amor.

-Pero a la edad de once años nos besamos una vez cuando fui a visitarlo a su casa, debido a que estaba enfermo y tenía fiebre muy alta, y al año siguiente Peeta me confesó que fue porque me amaba como yo a él, desde entonces somos novios. Creo que eso responde a las preguntas que muchos se hacían.

-Wow. Su historia de amor es muy larga. –Caesar parece niño con juguete nuevo. –Han estado juntos desde la niñez y siempre se amaron. Y están comprometidos, ¿no? Hemos podido apreciar en algunas fotografías y videos la presencia de uno.

En las pantallas aparecen las fotografías y videos de nosotros en distintos momentos besándonos, charlando, tomados de mano y con el anillo de compromiso a la vista.

¿Nos han filmado tanto? Incluso hay tomas del Centro de Preparación, y en los pasillos del Centro de Entrenamiento. Lo único que se reservan de mostrar son las que transcurren en el gimnasio, porque está prohibido hacer público cualquier cosa que suceda dentro de esas paredes.

-Sí, le pedí matrimonio justo el día de la Cosecha de este año…

-Y acepté.

-Tuvimos la fortuna de conocernos, amarnos y acompañarnos en las buenas y las malas. Y yo sé que es la indicada. –Contesta mi esposo. –Ella es mi vida, y yo soy la suya.

-No sé qué sería de nosotros si no nos hubiéramos cruzado. –Respondo."


Espero sus respuestas para poder continuar la historia. :D

Buenas tardes,

Lucy.