CAPÍTULO 42: ENTREVISTAS DE TRIBUTOS
-PARTE II-
POV KATNISS
Esta noche no habrá apagones.
Caesar Flickerman, el hombre que se encarga de las entrevistas desde hace más de cuarenta años, entra en el escenario. Da un poco de miedo, porque su apariencia no ha cambiado nada en todo ese tiempo: la misma cara bajo una capa de maquillaje blanco puro; el mismo peinado, aunque cada año lo tiñe de un color diferente; el mismo traje de ceremonias, azul marino salpicado de miles de diminutas bombillas que centellean como estrellas.
En el Capitolio tienen cirujanos que hacen a la gente más joven y delgada, mientras que, en el Distrito 12, parecer viejo es una especie de logro, ya que muchos mueren jóvenes. Si ves a un anciano te dan ganas de felicitarlo por su longevidad, de preguntarle el secreto de la supervivencia. Todos envidian a los gorditos, porque su aspecto significa que no han tenido problemas para comer, como la mayoría de nosotros. Aquí es distinto: las arrugas no son deseables, y una barriga redonda no es símbolo de éxito, sino de fracaso y asco.
Este año, Caesar lleva el pelo de color celeste, y los párpados y labios pintados del mismo tono. Está raro, aunque no da tanto miedo como el año pasado, que iba de escarlata y daba la impresión de que estaba sangrando. El presentador cuenta algunos chistes para animar a la audiencia y después se pone manos a la obra.
Todos los tributos vemos hacia el televisor de la sala, excepto el Distrito Uno esperando en un pasillo del escenario para entrar.
La chica del Distrito Uno, Glimmer sube al centro del escenario con un provocador vestido transparente dorado y se une a Caesar para la entrevista. Está claro que su mentor no ha tenido ningún problema al elegir su enfoque: con ese precioso cabello rubio, los ojos verde esmeralda, un cuerpo alto y esbelto..., es sexy la mires por donde la mires.
Las entrevistas duran tres minutos, pasados los cuales suena un zumbido y sube el siguiente tributo. Hay que reconocer que Caesar hace todo lo posible por que los tributos brillen; es agradable, intenta tranquilizar a los nerviosos, se ríe con las bromas tontas y puede convertir una respuesta floja en algo memorable sólo con su reacción.
Permanezco sentada como una dama, siguiendo las instrucciones de Effie, mientras los distritos siguen pasando. El Distrito Dos, Tres y Cuatro. Todos tienen un enfoque: el chico monstruoso del Distrito Dos es una máquina de matar implacable; el primo de Finnick Odair es simpático y divertido y dice que aprendió lo que sabe del mejor maestro que pudo haber tenido; mientras que su compañera asegura que es muy hábil porque de cierta manera se ha preparado para este momento; la chica con cara astuta del Distrito Cinco es maliciosa y escurridiza, como una comadreja.
Veo a Cinna por la pantalla grande de la pared cuando se sienta, pero ni siquiera su presencia me relaja. Peeta sigue sentado a mi lado y me mantiene abrazada a su cuerpo desde que notó mis nervios.
El chico cojo del Distrito Diez es muy callado y tímido. Estoy segura que morirá en el baño de sangre, junto con los del Distrito Siete. Ellos sacaron puntajes muy bajos y parecen asustadizos.
Me sudan una barbaridad las manos y el vestido de piedras preciosas no es absorbente, así que se me resbalan si intento secármelas en él. Peeta me pasa un pañuelo de tela y se lo agradezco con un corto beso que apenas roza sus labios, si arruino mi maquillaje o mancho a Peeta antes de la entrevista, serán Cinna y Portia los que nos matarán. Thresh me da el suyo también.
Unos Agentes de Paz vienen por nuestros aliados del Distrito Once. Peeta y yo la abrazamos, pero él también acaricia su mejilla y le dice que se tranquilice y que todo irá bien.
El vestido de Rue, es de gasa celeste cielo y tiene alas. Parece un pájaro en pleno vuelo cuando estira los brazos. Su estilista no estuvo mal este año, sin ese vestido yo también la comparé con un ave. Ahora todos podrán verla de esa forma.
Ella y Thresh se van tras desearnos suerte y quedamos solos.
Rue revolotea hasta Caesar, y la multitud guarda silencio al ver a la chica, que parece un soplo de aire mágico. El presentador la trata con dulzura y alaba el siete que sacó en los entrenamientos, una puntuación muy alta para alguien tan pequeño. Cuando le pregunta cuál será su punto fuerte en el estadio, ella no vacila:
-Cuesta atraparme –dice, con voz trémula. –Y, si no me atrapan, no podrán matarme, así que no me descarte tan deprisa. –Bromea.
-Ni en un millón de años –responde Caesar, animándola.
Peeta y yo reímos.
-Ella es adorable. –Comenta Peeta.
-Es una niña, claro que lo es.
-Y pensar que a su edad ya éramos novios. Como pasó el tiempo.
-Me asusta que haya pasado tan rápido.
-Y a mí. Pero me diste la mejor infancia y adolescencia que pude haber vivido permitiéndome estar a tu lado.
Thresh, tiene la misma piel morena de Rue, pero ahí se acaba el parecido. Es uno de los gigantes, casi dos metros de altura, y tiene la constitución de un buey. Ha rechazado las invitaciones de los tributos profesionales para unirse a ellos, y decidió quedarse con nosotros y Rue. Ha impresionado a los vigilantes, pero hace caso omiso de los intentos de Caesar por bromear con él y responde con sí o no, o, simplemente, no dice nada. Peeta me contó la historia de su novia y lo entiendo. Él no mostrará sonrisas a la gente que participó de su muerte.
Si yo tuviera su tamaño, podría causar buena impresión siendo malhumorada y hostil... y no pasaría nada. Estoy segura de que la mitad de los patrocinadores está pensando en ayudarlo a él. Si yo tuviese dinero, también lo haría.
Peeta adivina por donde van mis pensamientos al ver mi expresión.
-Recuerda lo que me prometiste. –Me dice en tono autoritario.
Suspiro con desgana.
-Sí, ser amable con todos.
-Bien. No lo olvides.
Los Agentes de Paz vienen por nosotros antes de que suene el gong que da fin a la entrevista de Thresh.
Peeta se para y toma mi mano para ayudarme a levantarme porque con el vestido de casi dieciocho kilos, movilizarme resulta difícil. Cuando le dije a Peeta cuanto pesaba, me miró alarmado unos segundos, me dijo que tendría cuidado al llevarme, y que me sostendría todo el tiempo si era necesario. Lo único que sé es que apenas entre a nuestra habitación me sacaré el vestido al instante y le pediré a Peeta que me haga masajes con ese gel que Effie nos dio para las contracturas, porque el vestido que pesa casi la mitad de mi propio peso, sumado a la actividad física intensa que hicimos estos días en los entrenamientos, hacen una combinación fatal.
Caminamos de la mano hasta que los Agentes de Paz, nos piden que nos detengamos y esperemos a que seamos llamados. Hemos estado ensayando las preguntas y respuestas ayer en el tejado y Peeta me dejó el cuaderno de anotaciones, porque dijo que yo lo necesitaba más En los momentos que no deseaba escuchar el parloteo constante de mi Equipo de Preparación, leía las anotaciones de mi mentor y pensaba que cosas decir o dejar de lado.
Aunque ya cae la noche, el exterior el Círculo de la Ciudad está más iluminado que un día de verano. Han construido unas gradas elevadas para los invitados prestigiosos, con los estilistas colocados en primera fila. También hay un gran balcón reservado para los Vigilantes, y los equipos de televisión se han hecho con casi todos los demás balcones. Sin embargo, el Círculo de la Ciudad y las avenidas que dan a él están completamente abarrotados de gente, todos de pie. En las casas y en los auditorios municipales de todo el país, todos los televisores están encendidos, todos los ciudadanos de Panem nos ven.
Por una pantalla vemos como colocan un sofá más grande para reemplazar al sillón individual. El público luce sorprendido y expectante ante este cambio. Después Caesar habla.
-Ayer nos han informado de un cambio de planes dentro del esquema de las entrevistas. Fue autorizado por la producción debido a toda la especulación y revuelo que se ha causado esta semana. Esto es algo inédito. Los protagonistas de la siguiente entrevista serán dos. Ya se imaginarán el motivo. –Dice en tono confidencial con el público. Todos se ríen, gritan, se emocionan y nos llaman por nuestros nombres. Caesar se ríe ante el entusiasmo de los asistentes. –Esta noche, todas las preguntas que se hicieron serán contestadas.
Se me acelera la respiración. Noto los latidos de las venas en las sienes. Veo a Peeta aterrada y él me sonríe y me rodea la cintura con su brazo en respuesta haciéndome sentir segura nuevamente.
-Del Distrito Doce, ustedes los conocen como los Tributos en Llamas. Damas y caballeros, denles la bienvenida a los tributos del Distrito Doce, Katniss Everdeen y Peeta Mellark.
-¿Lista para el show? –Murmura Peeta mirándome de reojo.
-Nunca. –Respondo. –Pero, si no queda otra opción.
-Acabemos con esto. –Completa depositando un beso en mi mejilla y animándome a caminar porque de repente me paralizo. Siento que estoy en medio de una pesadilla y no encuentro la salida. Mi esposo me trae a la realidad mientras me lleva casi arrastrando de la cintura para que avance. No podemos retrasar más este momento ahora que nos han llamado, así que me dejo llevar hasta que consigo moverme por mi cuenta. Él estar al lado de Peeta hace más fáciles las cosas.
Las cámaras nos enfocan aparecemos en todas las pantallas laterales y las que se encuentran a los costados de las gradas. Mi corazón sigue latiendo desbocado y miro todo a mi alrededor con nerviosismo. Peeta no sonríe aún, pero oculta lo que se debe estar sintiendo. ¿O tal vez yo sea la única perturbada?
Acepto el apretón de manos de Caesar, gracias a los pañuelos de tela que me dieron Peeta y Thresh al notar mi estado ahora mis manos no están sudadas, evitando momentos incómodos el conductor. Peeta presiona la mano de Caesar con la que no sostiene mi cintura, dedicándole una sonrisa.
-Bienvenidos, Peeta… Katniss. Pueden tomar asiento.
-Muchas gracias, Caesar. –Dice por ambos. –Es un placer conocerlo en persona. –Agrega fingiendo sinceridad, pero es tan convincente que nadie notará su mentira.
-El placer es mío.
Peeta me guía hasta el sofá y me ayuda a sentarme porque sigo algo perdida, las luces me encandilan, los flashes de las cámaras y, también la atención centrada por completo en nosotros. Miro a mí alrededor y siento una mano en mi rodilla cuando Peeta se sienta a mi lado. Todos están prácticamente alucinan al vernos juntos. Coloco mi mano sobre la de mi esposo entrelazando nuestros dedos y escucho suspiros por todos lados.
Noto que no sé cuánto tiempo ha pasado y que me he perdido parte de la charla inicial porque Peeta y Caesar me miran como esperando una respuesta.
-¿Qué ha dicho? –Pregunto.
-Creo que alguien está nerviosa.
Caesar ríe y todos lo imitan, inclusive Peeta que besa mi frente, y me ruborizo aún más por ponerme en ridículo yo misma. Sin embargo, parecen encontrar mi actitud adorable.
-Dije que ¿cómo se encuentran en la capital de Panem? No digan con un mapa. –Se carcajea de su propio chiste.
-Es muy diferente a casa. –Dice Peeta.
-En qué sentido ¿danos un ejemplo?
-Las duchas aquí son raras.
-Las duchas. Tenemos diferentes duchas. –Exagera el tono haciendo reír a los demás.
-Te tengo una pregunta Caesar. –Peeta aplica su tono sagaz. – ¿Te parece que huelo a rosas?
Caesar lo mira con ojos entrecerrados hasta que se acerca a Peeta y lo huele.
-Ah, claro. Sí. ¿Yo huelo también?
Ahora es Peeta quien huele al conductor con aire pensativo y responde
-Realmente hueles mejor que yo.
-Pues yo vivo aquí hace años.
-Tiene lógica. –Peeta hace un gesto con sus manos, mostrándose divertido y encantador.
Peeta y Caesar hacen una dupla genial. Caesar tiene humor y Peeta le sigue la corriente. Cada persona presente ríe a carcajadas ante el intercambio de opiniones de ellos. Mi esposo ya tiene a todos en la palma de su mano. Algo que yo no podría hacer realmente.
-¿Y tú Katniss? ¿Algo que te haya llamado la atención?
-El estofado de cordero.
-¿El de ciruelas pasas? –Pregunta Caesar, y yo asiento. –Oh, yo lo como sin parar. ¿No se me notará? –Se toca su estomago trabajado. Todos gritan para animarlo y aplauden. Él siempre intenta ayudar a sus entrevistados para hacerlos quedar mejor con los patrocinadores.
-Kat también. Para el desayuno y la cena. –Dice Peeta sonriéndome dulcemente y besando el dorso de mi mano. Mira a Caesar y responde amable. –No se te nota.
-Debe ser por el ejercicio. –Hace una pausa y continúa. –Tuvieron una gran entrada el otro día en el desfile de tributos.
-Yo sólo esperaba que el fuego no me quemara. –Respondo nerviosa maldiciéndome por quedarme en blanco y no poder decir algo más inteligente.
Cuando escucho respuestas positivas en la gente y veo a Caesar sonriendo me desconcierta. Miro a mi esposo con los ojos abiertos.
-A decir verdad, pensamos que carbonizaríamos vivos, y nos prometimos arrancarnos las capas y tocados entre nosotros. –Agrega Peeta serio.
-Pero no tuvieron que llegar eso.
-No, Cinna y Portia saben lo que hacen. Son fantásticos y muy talentosos. –Responde mirando en dirección a ellos.
-Cuando aparecieron en ese carro lo debo decir. Mi corazón se detuvo. ¿Alguien de ustedes lo experimento también? –Caesar mira al público de forma cómplice, se escuchan voces afirmando que también lo experimentaron.
-Igual que el mío. –Digo. Aunque prefiero que hable Peeta, debo dejar de darle todo el trabajo a él y participar también.
No sé porque cada palabra que sale de mi boca provoca simpatía en la gente. Si yo fuera espectadora no reaccionaría así. Me aferro a la mano de Peeta como mi ancla y trato de calmarme. Él cambia de posición apoyando su palma contra la mía, enredando nuestros dedos y acariciando el dorso de mi mano.
-Las llamas ¿eran reales?
-Sí. –Responde Peeta.
-La verdad también las traigo puestas hoy. ¿Te gustaría verlas? –Propongo.
-Espera ¿es seguro?
Sonrío y miro a Peeta para que me sostenga o me dé vueltas. Ni siquiera sé porque pienso en eso. Pero si quieren ver a los Trágicos Amantes, los tendrán.
Como el día que bailamos en nuestra boda, Peeta levanta su brazo por encima de mi cabeza, con mi mano aun entre la suya y me da un par de vueltas mientras el fuego en la falda aparece de inmediato ante los giros.
Cuando me detengo estoy mareada pero los brazos de Peeta me sujetan de mis caderas para que no caiga.
-Esto fue algo maravilloso, Katniss. Debo sacarme el sombrero ante sus estilistas. –Cinna y Portia se inclinan agradeciendo el cumplido y nos observan desde su lugar indicándonos que vamos bien.
Sin embargo, Peeta me toma por sorpresa del rostro con una de sus manos, rompe la distancia entre nuestros labios y me besa. Un beso dulce y delicado, pero lo suficientemente romántico para que todo se salga de control entre la audiencia. Le devuelvo el beso unos segundos, pero procuro que sea corto porque tenemos mucho que hablar y Effie nos impuso límites de lo que es aceptable y lo que no. No dejamos de mirarnos a los ojos cuando nos apartamos y sonreímos agradeciendo internamente estar juntos en este preciso instante. Le doy caricias en su rostro y su cabello. Tocarlo de forma suave me relajaba desde que éramos pequeños.
-¡Oh, dios mío! –Las voces vienen y van dicen cosas diferentes y Caesar llama a la calma aunque se mantiene sonriente como es habitual.
Nos sentamos nuevamente.
-¿Tienen algo para decir?
-Sabemos los rumores que han corrido esta semana. Haymitch, nuestro nos propuso hacer la entrevista juntos y accedimos.
-Nos sorprendieron la cantidad de teorías que sacaron, lo más gracioso es que no estaban tan alejadas de la realidad. –Completo.
-Bueno, nosotros somos muy perceptivos. Es una de nuestras virtudes. Eso quiere decir ¿Qué tienen una relación?
-Nos hemos visto de bebés, pero nos conocemos desde los cinco años, el primer día de clases, fuimos amigos muy íntimos en la primaria. Siempre nos gustamos, sólo que éramos muy pequeños para el amor.
-Pero a la edad de once años nos besamos una vez cuando fui a visitarlo a su casa, debido a que estaba enfermo y tenía fiebre muy alta. Al año siguiente Peeta me confesó que fue porque me amaba como yo a él, desde entonces somos novios. Creo que eso responde a las preguntas que muchos se hacían.
-Wow. Su historia de amor es muy larga. –Caesar parece niño con juguete nuevo. –Han estado juntos desde la niñez y siempre se amaron. Y están comprometidos, ¿no? Hemos podido apreciar en algunas fotografías y videos la presencia de uno.
En las pantallas aparecen las fotografías y videos compaginados de nosotros en distintos momentos besándonos, charlando, tomados de mano y con el anillo de compromiso a la vista. La música de fondo es muy romántica. Seguro, ya tenían preparado todo el material para preguntarnos sobre nuestra relación
¿Nos han filmado tanto? Incluso hay tomas del Centro de Preparación, y en los pasillos del Centro de Entrenamiento. Lo único que se reservan de mostrar son las que transcurren en el gimnasio, porque está prohibido hacer público cualquier cosa que suceda dentro de esas paredes.
-Sí, le pedí matrimonio justo el día de la Cosecha de este año…
-Y acepté.
-Tuvimos la fortuna de conocernos, amarnos y acompañarnos en las buenas y las malas. Y yo sé que es la indicada. –Contesta mi esposo. –Ella es mi vida, y yo soy la suya.
-No sé qué sería de nosotros si no nos hubiéramos cruzado. –Respondo.
Sonrío mirándolo con todo el amor del mundo, olvidando a las cámaras y la gente, a pesar de que todos están emocionados por nuestras palabras.
-Eso fue hermoso. –Dice Caesar ocultando su desanimo ante la noticia del compromiso y nuestros sueños rotos. Nos conmovimos mucho cuando se ofrecieron voluntarios. Ahora que sabemos su historia, podemos afirmar que para ambos fue por amor. Katniss tú debes amar mucho a tu hermana.
-Siempre la he protegido. –Respondo mirando a Cinna como me pidió. –He sacrificado muchas cosas por ella desde que nació.
Mis ojos se llenan de lágrimas y Peeta me atrae a su costado permitiendo que apoye mi cabeza en su hombro.
-¿Se fue a despedir de ti?
-Sí, lo hizo.
-¿Y qué te dijo?
-Ella quiere que Peeta y yo ganemos. Dijo que intentáramos mantenernos con vida y que no podía perdernos ninguno de los dos.
Rememoro esos momentos dolorosos y vuelvo a sentir ese nudo en mi garganta que me impide hablar.
-Yo y Prim somos como hermanos también. Ella nos hizo prometer que lucharíamos por sobrevivir.
-Entonces los lazos familiares de ambas familias son muy fuertes.
-Peeta siempre fue mi fiel compañero, y cuidó de mi hermana como si fuera de su familia. Ella siempre lo aceptó como cuñado.
-¿Entonces lo harán?
-No nos rendiremos tan fácilmente. –Contesto. –Por Prim. Por nosotros. Por nuestro amor.
Siento que nuestros minutos han pasado hace rato pero hay tanto interés en nosotros, que no ha sonado el gong para que nos retiremos.
-Es muy triste que tengan que pasar por esto siendo novios, prometidos. ¿Cómo lo están llevando? ¿Y porque tú Peeta te presentaste voluntario, pudiendo haber esperado a que tu novia vuelva como vencedora?
-Tú lo dijiste, es muy difícil. Tienes que entender que cuando amas de verdad alguien eres capaz de dar la vida por esa persona y yo en ese momento lo único en lo que pensé fue que no podía dejarla ir… sola a su condena de muerte… Yo… no puedo vivir en un mundo en el que ella no exista. La amo tanto. Me presenté voluntario para protegerla y salvarla una vez que estuviéramos en la arena. Porque ese era mi deber como novio, cumplir con la promesa que le hice hace años. –Peeta ha cambiado el tono de voz por uno que demuestra cuanto le duele la situación. –Quedarme a su lado por siempre.
Los gemidos y llantos fingidos, o reales hacen acto de presencia de inmediato.
-¿Y tú Katniss como te lo tomaste? Pudimos ver el dolor en tu rostro ese día.
-Sentí que todo mi mundo se venía abajo cuando lo vi haciéndose lugar entre los chicos, deteniendo a los Agentes de Paz y ofreciéndose voluntario. En un momento todo me pareció parte de una horrible pesadilla, pero estaba despierta, y el dolor era muy intenso. No sé como resistí para no derrumbarme allí mismo. Antes podía llegar a tener la esperanza de salir con vida, pero cuando Peeta fue anunciado oficialmente por nuestra escolta, me di cuenta que no saldría de la arena aunque lo intentara, porque todas mis fuerzas estarían puestas en salvarlo a él. Sentí abatimiento, lo odié a Peeta por hacerme eso. Volví a llorar y encerrarme en mi misma, le grité y con dolor le dije de todo lo que pensaba, Peeta se disculpó miles de veces si me lastimó. Después de casi un día, nos reconciliamos porque no podía estar enojada con él eternamente y decidimos que disfrutaríamos cada día y eso hicimos hasta hoy. No puedo molestarme con él porque yo también me hubiera presentado voluntaria de ser al revés y ahora mismo estoy dispuesta a sacrificar mi vida por salvar la suya. Han sido días muy duros y se vendrán peores. Pero nos mantendremos unidos.
-Mientras nos tengamos el uno al otro, no nos faltará nada. –Completa Peeta. Yo sonrío y lo beso. –Nos prometimos estar juntos, incluso si esa vida después de la muerte de la que tanto se habla existe. A donde vaya uno, lo seguirá el otro. Si uno de nosotros muere, el que quede también morirá. Si uno vive, el otro también vivirá. Es nuestro pacto, el que reafirmarnos al casarnos.
-¿Casarse? ¿Ustedes están diciendo que no sólo estaban comprometidos si no que también se casaron?
-No es una boda oficial. Pero al saber que posiblemente falleceríamos muy pronto, nos casamos según la tradición de nuestro distrito hace pocos días. No queríamos desperdiciar más tiempo.
Peeta explica brevemente en qué consiste y parece que todos quedaron más afectados al saber que llevamos poco tiempo como esposos y seremos separados.
-¿Estaban solos?
-Durante el Tueste y los votos. Después compartimos tiempo con nuestro equipo y festejamos. Ellos nos ayudaron en todo, hasta nos consiguieron alianzas. Fue bastante simple, pero está entre uno de los momentos más felices de nuestras vidas. –Contesto. Ambos mostramos nuestros dedos corazón y las cámaras lo enfocan.
-Por qué siempre fue lo que deseamos ¿no, amor? –Pregunta Peeta.
Le sonrío. Yo siempre quise pasar el resto de mi vida con él, si eso incluía casarnos, lo iba a hacer. El Capitolio no iba a quitarnos esa oportunidad.
-Yo siempre quise pasar toda mi vida contigo.
-Somos dos.
-Me alegra que al menos tuvieran unos años de felicidad, hay personas que nunca sabrán lo que es el amor y ustedes vivieron todo.
-Somos afortunados, la verdad. –Responde Peeta, tomando mi mano nuevamente. –No nos arrepentimos de nada.
-¿Algo para agregar, Katniss… Mellark? –Pregunta Caesar sonriendo.
-Mi esposo lo dijo todo. Nos amamos y estaremos juntos hasta el final.
-Han obtenido un doce los dos, un puntaje record pocas veces otorgado. Deben ser muy talentosos, e imagino lo mucho que impresionaron a los Vigilantes. Si no fuera por las reglas de los Juegos del Hambre y lo que nos están contando ahora, no dudaría ni un segundo en apostar por ustedes dos.
-Muchas gracias. –Decimos al unísono.
-Les deseo las mejores de las suertes. Aunque puedo hablar en nombre de Panem, cuando digo que lamentamos que su historia acabe así y que nos gustaría que fuera diferente.
-A nosotros también.
Ver el dolor y la tristeza en el rostro de todos es nuevo. De verdad, ellos se sienten mal por nuestra situación. Hay un momento en el que a algunos se les escapa que cambien las reglas y permitan que hayan dos vencedores, que es injusticia que nos separen. Una voz lo dice y las demás lo repiten como loros. Esto se está saliendo de control, que la misma gente del Capitolio se rebele contras sus reglas es algo que nunca se ha visto, por lo que Caesar amablemente los manda a callar.
El hombre toma las manos que Peeta y yo mantenemos unidas entre las suyas
-Luchen. No se rindan. No pierdan las esperanzas y manténganse unidos hasta el final como ustedes quieren y Primrose Everdeen les pidió. A veces el amor puede hacer milagros en las personas y hacerlos más fuertes. –Nos anima, pareciendo sincero en su recomendación.
-Descuide. Eso haremos. –Empieza Peeta.
-Nos protegeremos el uno al otro. –Respondemos.
-Damas y caballeros, del Distrito Doce, Peeta y Katniss Mellark.
A/N: Me ayudaron mucho con sus comentarios. :) Muchas gracias a las dos RoseAllyWhitPotter17 y Monse-0.3.
RoseAllyWhitPotter17: Tienes razón en todo en Pan y Circo. Lo que el público quiera es lo único que importa en este caso. A nadie le importará si las consecuencias para los tributos son malas una vez que entren en la arena. La amistad de Cinna y Katniss es muy linda. Siempre lo vi a él muy paternal y amistoso con ella, y eso lo trato de reflejar en los fanfics.
Monse-0.3: La entrevista debía durar el doble porque son dos personas. Pero sí, evidentemente los dejaron más tiempo intencionalmente al ver a todos encandilados con su historia de amor. En un capítulo mencioné que les dieron una cámara. Bien, ellos grabaron mensajes allí para la familia, además los grabaron, por lo que seguramente cuando queden ocho finalistas, les mostrarán los videos.
¿Quieren capítulos contados por otros personajes una vez que ellos estén en los juegos para saber que pasa desde fuera? ¿Qué personajes les gustaría que aparezcan además de Haymitch, Plutarch y Finnick? La rebelión está empezando y todos tienen un plan común. De las familias o amigos de Katniss y de Peeta ¿qué personajes prefieren para relatar los hechos fuera de la arena?
En el próximo capítulo hablarán sobre la entrevista con Haymitch y entrarán en la arena. Se viene la parte interesante de la historia.
Por cierto ¿creen esas quejas del Capitolio serán escuchadas pronto?
Buenas tardes,
Lucy.
AVISO IMPORTANTE:
HISTORIA "VOLVIENDO A TI"
Reedité y agregué capítulos hasta el "CAPÍTULO 13: TE NECESITO" ubicado en el "Chapter 17". Y posiblemente hoy suba la primer parte reeditada del siguiente. Sí, hay varios cambios en algunos capítulos y otros completamente nuevos, sería bueno que los leyeran. En todos capítulos modificados o recientemente agregados puse una palabra "(Nuevo)" junto al nombre del mismo. Eso haré cada que suba documentos para que sepan que es el definitivo, y si en algún momento los modifico será por darme cuenta de algún error ortográfico, porque el contenido no cambiará.
