CAPÍTULO 45: BAÑO DE SANGRE
POV KATNISS
Sesenta segundos. Es el tiempo que tenemos que estar de pie en nuestros círculos metálicos antes de que el sonido de un gong nos libere. Si das un paso al frente antes de que acabe el minuto, las minas te vuelan las piernas o mueres. Sesenta segundos para observar el anillo de tributos, todos a la misma distancia de la Cornucopia, que es un gigantesco cuerno dorado con forma de cono, con el pico curvo y una abertura de al menos seis metros de alto, lleno a rebosar de las cosas que nos sustentarán aquí, en el estadio: comida, contenedores con agua, armas, medicinas, ropa, material para hacer fuego.
Alrededor de la Cornucopia hay otros suministros, aunque su valor decrece cuanto más lejos están del cuerno. Por ejemplo, a pocos pasos de mí hay un cuadrado de plástico de un metro de largo. Sin duda sería útil en un chaparrón. Sin embargo, cerca de la abertura veo una tienda de campaña que me protegería de cualquier condición atmosférica; si tuviera el valor suficiente para entrar y luchar por ella contra los otros tributos, claro, cosa que me he prometido no hacer.
Estamos en un terreno despejado y llano, una llanura de tierra aplanada. Detrás de los tributos que tengo frente a mí no veo nada, lo que indica que hay una pendiente descendente o puede que un acantilado. A mi derecha hay un lago. A la izquierda y detrás, unos ralos bosques de pinos. Ésa es la dirección que Haymitch querría que tomase, y de inmediato.
Ya identifiqué el terreno ahora solamente me queda ubicar a Peeta y elegir un destino.
Sin embargo, es tentador, muy tentador ver el regalo delante de mí, esperándome, y saber que, si no lo cojo yo, lo hará otro; que los tributos profesionales que sobrevivan al baño de sangre se repartirán casi todo el botín, esencial para sobrevivir aquí. Algo me llama la atención: sobre un montículo de mantas enrolladas hay un carcaj de plata con flechas y un arco, ya tensado, esperando a que lo disparen.
Eso es nuestro. Lo han dejado para nosotros.
Soy rápida, puedo correr más deprisa que las demás chicas de nuestro colegio, aunque un par de ellas me ganan en las distancias largas. Pero son menos de cuarenta metros, perfectos para mí. Sé que puedo conseguirlo, sé que puedo llegar primero, aunque la pregunta es: ¿podré salir de ahí lo bastante deprisa con vida? Cuando termine de abrirme paso entre las mantas y coja las armas, los demás ya habrán llegado al cuerno, y quizá pueda derribar a un par de ellos, pero supongamos que hay doce; tan cerca, podrían matarme con las lanzas y las porras. Aún con la ayuda Peeta no servirá de mucho.
Los profesionales nos odian y nuestras muertas las tomarán como una venganza personal. Seremos sus objetivos. No puedo exponer a Peeta, quiero que viva.
Busco a mi esposo y lo encuentro mirándome a unos tres tributos a mi derecha. Él niega con la cabeza serio y preocupado. Rue está a unos cuatro tributos a mi izquierda. Thresh a unos seis tributos a derecha. A Eithan no lo distingo con claridad, debe estar mucho más lejos, mientras Deméter está a mi lado a la izquierda.
Peeta me señala el bosque con la mirada y sabemos a donde dirigirnos.
Una voz femenina grabada hace la cuenta regresiva.
Diez…
Nueve…
Peeta Thresh se miran y asienten en silencio.
Ocho…
Siete…
Yo miro a Rue…
Seis…
…y a Deméter indicándole que debemos escapar en cuanto suene el gong.
Cinco…
Cuatro…
Tres…
Me pongo en posición.
Dos…
Miro a Peeta nuevamente para asegurarme que se esté ubicando para escapar.
Uno…
Él no me está mirando a mí sino al frente. Vuelvo mi vista al frente. Al tiempo que se escucha una explosión.
El primer muerto. Sé que no es Peeta porque se escucha lejos frente a nosotros, y Peeta no sería tan tonto de adelantarse. No tengo tiempo para averiguar quién es, ni me importa. En cualquier momento sonará el cañonazo dependiendo el daño que se haya hecho.
Cero…
Y suena el gong.
Llegó el momento.
Ya estoy fuera de la base y fuera del peligro de explosión. Corro hacia el bosque con rapidez y mirando un par de veces hacia atrás para asegurarme que Peeta me siga.
Peeta está tomando una mochila que está a un paso de él y una caja larga y angosta que no tengo idea que contiene, yo tomo el plástico y no veo nada más cerca de mí así que sigo corriendo hasta que mi esposo me alcanza y me toma del brazo deteniéndose un segundo para seguir corriendo.
-¿Para donde? ¿Lado izquierdo o derecho?
-Izquierdo. –Propongo porque está más lejos de la Cornucopia en este momento.
Rue y Thresh nos siguen los pasos unos metros más atrás. Deméter se nos perdió de vista, pero debemos escapar, tal vez haya ido a buscar a Eithan.
Thresh lleva algo en las manos pero no nos detenemos ver que es.
No han pasado ni dos minutos y se escucha el prime cañonazo. Considerando la explosión, es evidente que se trata del estúpido tributo que se adelantó antes de tiempo.
-¿Quién fue?
-La chica del distrito Siete, creo.
-Sabía que no durarían desde que los vi en el elevador.
-Yo también pensé lo mismo. –Dice.
Cuando vamos por mitad de camino empezamos a escuchar más cañonazos, los Profesionales ya se han apoderado de las armas y están empezando la masacre.
No sé cómo pero pasa muy rápido.
-¡Cuidado! Agáchense. –Grita nuestro aliado del Distrito Once,
Peeta me empuja con rapidez el suelo y protegiéndome con su cuerpo. Él cae sobre mi cuerpo prácticamente. Siento dolor al chocar contra la hierba pero consigo proteger mi rostro con mis brazos.
Una lanza pasa a un metro de nuestro cuerpo, podría habernos matado a cualquiera de los dos.
-¿Estás bien? –Pregunta delicadamente.
Sí. Nos quedamos un minuto más esperando que lancen algo más. Pero no sucede.
-¿Ustedes están bien? –Pregunta a nuestros aliados.
-También. –Dice Rue.
-Se distrajeron con otro grupo que fue a luchar por las armas. Avancemos. –insiste su compañero.
Nos ponemos de pie nuevamente, la distracción no durará mucho tiempo.
Peeta me pasa la mochila y él se apodera de la lanza.
-Ya tenemos un arma asegurada. –Me sonríe.
Finalmente y controlando de vez en cuando como está la situación a nuestras espaldas llegamos al bosque, dejaron de largarnos lanzas y cuchillos porque no son tan buenos lanzando a largas distancias. De todas formas, planearán formas de derrotarnos.
POV PEETA
Pudimos escapar y adentrarnos en los bosques. Ahora nos resta poner toda la distancia posible entre los profesionales y nosotros. No podemos quedarnos en esta zona del comienzo del bosque o nos encontrarían.
Me detengo unos segundos para abrir la caja que encontré cerca de mi posición. Cuando la abro me doy cuenta que es un cuchillo con su respectivo estuche preparado para engancharse al cinturón. También hay otro de repuesto. Lo dejo en la caja y lo meto en la mochila. No me interesa averiguar que hay dentro de la mochila naranja ahora.
Saco el cuchillo del estuche. Es tan nuevo que el filo podría cortar la mano de alguien o herirla de gravedad.
Un cuchillo y una lanza.
Ya no nos debemos preocupar por no tener nada para defendernos. Si tan sólo tuviéramos un arco sería perfecto. Katniss y yo podríamos atacar a largas distancias sin recurrir al contacto físico con la víctima. Sin embargo, buscarlo hubiera sido un acto suicida.
Por un momento creí que Katniss lo iba a hacer y me asusté, pero cuando me miró decidida a escapar, me tranquilice de que no se expusiera de esa forma.
Miro a Katniss, Rue y Thresh.
-¿Sólo nosotros cuatro?
-¿Dónde está el Distrito Cuatro? –Pregunta Katniss.
-Se quedaron atrás. Unos Profesionales los estaban cercando. Pero creo que lograron escapar.
-¿Cómo que los cercaron?
-Eithan quería el tridente. Deméter lo fue a ayudar. –Explica Thresh.
-¡Oh, Dios mío! ¿Qué haremos?
-Seguir. –Responde. –Si están en el bosque los encontraremos.
En eso escuchamos los gritos de alguien. Y debemos seguir para el lado contrario. Katniss se adelanta y yo voy detrás. Vamos corriendo apurados para escapar de los tributos que están matando a alguien.
Katniss gira hacia la derecha en cierto momento y es ahí cuando Marvel se materializa ante nosotros. Tomando a Katniss como rehén que aunque intenta resistirse la situación la tomó tan de sorpresa que nadie pudo evitarlo.
No sé cómo logró ubicarnos, o si fue casualidad.
-Miren lo que me encuentro aquí. A los Trágicos Amantes del Distrito Doce.
-Deja a mi esposa en paz.
Me abalanzo contra él pero su advertencia me detiene.
-Si das un sólo paso, la mato, chico enamorado.
Él tiene un cuchillo mucho más largo en su mano contra la garganta de mi esposa.
-No la quieres ver muerta ¿cierto?
Katniss está llorando en silencio y me quedo quieto sin saber qué hacer, porque cualquiera de mis movimientos significará la muerte inmediata de mi chica.
Rue empezó a llorar asustada al ver a Katniss atrapada.
-Suéltala. Haz lo que quieras conmigo pero ella no la toques. ¿Quieres matar a alguien? Mátame a mí.
-¡No! –Grita Katniss son voz ahogada sin moverse, simplemente apretando el brazo de su atacante para no pueda hacerle más daño.
-Ustedes dos son adorables. De verdad están dispuestos a sacrificarse el uno por el otro. Podría ahorrarles trabajo y matar ahora mismo a dos enamorados. Pero antes le daré a la gente del Capitolio el espectáculo que quieren ver.
-No permitiré que la lastimes. –Grito furioso, sujeto la lanza con fuerza buscando la oportunidad de lanzársela, pero de aquí a que llegue hasta su cuerpo tendrá tiempo de usar a Katniss como escudo humano y yo podría matarla a ella, en vez de a él. Veo mi aliado en el mismo dilema blandiendo el cuchillo.
Los minutos pasan y sigo mirando a Katniss, pero Marvel se queda estático viéndonos con satisfacción ante el terror que los cuatro sentimos.
Katniss sigue llorando, intentando librarse inútilmente, consiguiendo que Marvel le haga un corte en el brazo y que ella grite de dolor. Su sangre empieza a esparcirse y me pongo furioso, intentando abalanzarme contra ese malnacido que quiere arrebatarme la vida la persona que más amo. Y lo haría si no fuera porque Thresh me detiene en seco.
Recurro a otro plan. Localizo lugares de su cuerpo alejados de Katniss que en caso que la hieran a ella, no sería fatal. Y si llega a él… al no tener tiempo para utilizar de escudo me hagan ganar tiempo para que Katniss escape y poder atacarlo y estoy apuntando a una de las piernas de él cuando veo un boomerang dirigiéndose hacia nosotros, golpea directamente a Marvel en el cuello, haciendo que este sienta un dolor inmediato y suelte a Katniss, quien cae al suelo y toma el cuchillo que está a un costado de su cuerpo. La chica del Distrito Cuatro, y sé que esta es mi oportunidad para salvar a Katniss y acabar con la vida de Marvel.
Voy hasta Katniss aprovechando que Marvel se encuentra débil. La tomo del rostro y la obligo a mirarme.
-¿Estás bien?
Katniss asiente entre lágrimas. Tomo el cuchillo de su mano.
-Aléjate.
Ella se cubre el brazo herido con la mano y obedece.
Voy hasta donde se encuentran Thresh y Eithan tienen aprisionado a Marvel. Deméter aparece de repente a socorrer a Katniss junto con Rue.
-Ya no eres tan valiente ¿eh? –Le grita Odair. –Cinco contra uno, ya no es buen trato. –Él le sonríe con burla. Está herido, pero vivo. No me imagino como el Distrito Cuatro consiguió luchar contra todos para tomar el tridente.
Él se para y intenta escapar pero está débil y los tributos lo han desarmado mientras seguía en shock. Así que aprovecho para golpearlo. De lleno en la cara y se desestabiliza, lo empujo recurriendo a toda mi fuerza y cae al suelo. Lo único que me detenía que matarlo era que tomó de rehén a Katniss pero ahora me puedo permitir el quitarlo de nuestro camino.
-Nadie pone un dedo encima de mi esposa sin sufrir las consecuencias.
Él me grita cosas, que hacen que esté más furioso
Lo inmovilizo de la forma que me enseñaron en los entrenamientos de la escuela. Sin embargo el también es fuerte y empezamos a pelear.
Thresh y Eithan acuden a mi ayuda, y entre los tres conseguimos inmovilizarlo contra el suelo.
Yo sujeto sus piernas, Thresh sus brazos y Eithan aplica presión en su pecho.
-¿Qué haremos con él? –Pregunta Thresh.
-¿Antes de matarlo? –Pregunta mi segundo aliado.
-Preguntas, no quiero a más profesionales persiguiéndonos. –Propongo.
-Buena idea. –Coinciden.
-¿Con quién más te adentraste en el bosque? –Interrumpe la Deméter tomando la lanza que yo recogí y clavándosela en el cuello.
-¿Piensan que se los diré?
-Es evidente que estás solo. –Comento. – ¿Tus amigos te abandonaron? ¿O te perdiste en el bosque? Mucha preparación en batalla. Pero en supervivencia están perdidos.
Aumento la presión de mis manos sobre sus piernas, ya que trata de liberarse.
-Tal vez te soltaríamos para que le dieras la advertencia a los profesionales. –Sigue Thresh. –Pero debes entender que no te podemos dejar libre.
-Claro que no. Es una amenaza para nosotros, no podemos dejar que el resto sepa nuestra ubicación. –Termina Eithan.
-Así que si te portas bien, tendrás una muerte rápida, apenas lo sentirás.
-Ellos acabarán con ustedes. ¡No permitirán que el Distrito Doce o sus aliados ganen los Juegos este año!
-Ya lo veremos. –Grita una voz que nos toma por sorpresa a todos. Desafiante y segura. Giro para ver a Katniss que dejó de llorar y ahora está vendada, no sabía que teníamos elementos de primeros auxilios, pienso en la mochila que encontré, no vi que había dentro.
-Quedarnos aquí no es seguro y no deberíamos seguir perdiendo tiempo con él, no nos dirá nada.
-Estoy de acuerdo. –Dice Eithan levantando su tridente. Todos sujetamos con más fuerza el cuerpo del tributo del Distrito Uno, incluso Katniss se agacha a mi lado para sujetarlo de la rodillas porque se está intentando liberar. La única que mantiene al margen es Rue, Katniss le advierte no miré y ella obedece. Me da ternura como se preocupa por mantener intacta la inocencia de la niña.
-¿Unas últimas palabras?
Como se dedica al insultarnos Deméter le tapa la boca con una mano hasta que se calla.
-Como quieras. –Dice él encogiéndose de hombros.
Nosotros cerramos los ojos en el momento justo donde el primo de Finnick clava su tridente en el cuerpo del chico, mientras escuchamos sus gritos y de pronto se detienen… Y se escucha un cañonazo.
Está muerto y nosotros fuera de peligro… por el momento.
Ayudo a Katniss a ponerse de pie y la abrazo. Ella esconde su cabeza en mi pecho y yo en su cuello.
-Ya está amor. No nos volverá a hacer daño.
-Tenía miedo.
-Lo sé. Yo también. Sabes que tú eres mi vida.
-Y tú la mía.
Nos quedamos así abrazados un rato sin hacer nada más que darnos consuelo mutuamente. No pienso alejar de ella nuevamente. Si está a mi lado y la atacan, no me quiero imaginar lo que sería si ella está sola y desprotegida.
A/N: Hola. Este capítulo lo subí sin corregir. Mañana con más calma lo controlo. Cuando vuelva a subirlo eliminaré esta nota y pondré arriba ESTADO: REEDITADO. Si ven algún error me dicen, por favor, por las dudas que se me pase algo sin querer.
Maté a Marvel antes, para variar ciertas situaciones.
Buenas noches,
Lucy.
