CAPÍTULO 46: PRIMER ANUNCIO DE MUERTES

POV PEETA


Katniss duerme en la bolsa de dormir a mi lado. Tiene el brazo vendado por la herida que provocó Marvel, por suerte no es corte profundo. Yo y Rue la curamos con unos ungüentos especiales que encontramos en un pequeño botiquín de primeros auxilios que tenía una de nuestras mochilas, además Rue fue por unas hojas especiales que cumplen una función medicinal. Y tal como vi un millón de veces hacer a la madre de Katniss, las masticaba en la boca y le aplicaba varias capas en esa zona del brazo. Me sorprendió que siendo tan pequeña supiera estas cosas, esas fueron las cosas que la señora Everdeen nos dije que hiciéramos en casos de emergencia, si nos pasaba algo en el bosque y no teníamos nada a mano.

Observo a Katniss durmiendo tranquila aunque parezca imposible en esta situación. Todas las chicas y Thresh duermen cubiertas por mantas o bolsas de dormir. Con Eithan estamos montando guardia. Por suerte no hace tanto frío esta noche. Aún así Eithan se cubrió con una manta y yo utilizo la campera extra perteneciente a Marvel.

-¿Crees que los profesionales se atrevan a entrar? –Pregunto.

-Lo dudo deben imaginar que su compañero murió y seguro están planeando formas de matar tributos para mañana.

-Nosotros no planeamos nada de eso. –Le digo.

-No, porque planeamos formas de sobrevivir y defendernos. Ellos son los enemigos. Un enfrentamiento con todos ellos sin tantas armas sería un suicidio. Por poco muero allí.

-Se arriesgaron demasiado.

-Necesitábamos y equipamiento básico. Te conseguí un arco.

-Gracias por eso, en serio. Entonces supongo que has visto lo suficiente para saber las cosas en los profesionales fallan.

-Si, Clove es buena con los cuchillos pero físicamente es muy débil. Al parecer no se le da bien pelear cuerpo a cuerpo. Cato no es tan bueno lanzando cosas a distancia. Glimmer no es tan rápida, de hecho la herí, nada grave pero necesitaba escapar. Marvel ya no cuenta. Y hay otros dos más con ellos aparte del Distrito Tres, pero no están tan preparados como los demás. Estoy segura que los tomaron solamente como un apoyo más, y pueden llegar a resultar inútiles a veces.

-Y cuando ya no les sirvan los matarán.

-Ni lo dudes.

-¿Tus heridas?

-Mejor. ¿Dónde aprendieron eso Katniss y tú?

-Su madre es una especie de doctora en el distrito. Ella nos enseñó lo que sabía, lo básico de primeros auxilios, y la observamos curar a gente muchas veces. Además conocemos sobre plantas.

-Eso nos será de ayuda a todos.

El sonido del himno interrumpe nuestra conversación y nos ponemos de pie viendo hacia el cielo es el momento en el que sabremos quienes murieron

En el estadio sólo vemos las mismas fotografías que televisaron cuando salieron las puntuaciones del entrenamiento, simples fotografías de nuestras cabezas. Sin embargo, en vez de puntuaciones, lo que ponen debajo es el número del distrito.

Thresh y Deméter se despiertan, se sientan y miran desde sus posiciones hacia el cielo. Rue sigue dormida, igual que mi esposa.

Marvel del Distrito Uno. La chica del Distrito Tres, lo que significa que los tributos profesionales se quedaron sin dos aliados contado a Marvel. El chico del Distrito Cinco... Los dos tributos del Distrito Seis. El dos tributos del Distrito Siete. La primera en morir fue la chica del Distrito Siete, por imprudencia propia. El chico del Distrito Ocho. Los dos del Distrito Nueve.

-Diez. –Digo en voz alta.

-Sólo quedan ocho vivos aparte de nosotros. –Agrega Odair confirmando mi cuenta mental.

Ya está. Vuelven a poner el sello del Capitolio con una última floritura musical. Después me quedamos a oscuras y regresan los ruidos del bosque.

-Peeta. –Murmura Katniss y yo volteo a verla y me agacho junto a ella sonriendo.

-Despertaste, amor. –Acaricio sus mejillas.

-Es imposible ignorar el ruido.

Apenas se logra ver en la oscuridad, pero es lo de menos por suerte en la mochila de Marvel hay dos linternas que iluminan mucho por si surge alguna emergencia o debemos buscar entre nuestras cosas en medio de la noche.

-¿Te sientes bien?

Ella asiente y besa la palma de mi mano.

-Entonces ¿diez tributos?

-Sí, fue una masacre. ¿Pero sabes qué significa?

-¿Que estamos más cerca del final?

-No. Que únicamente debemos preocuparnos por ocho personas y los profesionales perdieron a dos de sus mejores aliados.

-Eso es positivo.

-Si quieres sigue durmiendo. Es una noche tranquila.

-Solamente si tú duermes conmigo. Hay que cambiar de turnos de vigilancia ¿recuerdas?

-Katniss tiene razón ¿quiénes lo harán esta vez?

Pregunta Eithan.

-Yo y Deméter. –Dice Thresh tras mirarla

-Yo también. –Dice Rue.

-Tú la harás con Katniss y alguien más en el próximo turno. –Dice la chica del Cuatro.

-La harás con nosotros Rue. –Digo. No pienso dejar a Katniss sola a cargo de Rue, Katniss también necesitará un apoyo fuerte en caso de emergencia. –Ahora descansa.

La niña se vuelve a acomodar junto al árbol sobre un plástico cuadrado y se tapa con las mantas dobladas utilizando su mochila de almohada.

-Si sucede algo nos despiertan. –Pide mi esposa. –Tú ven aquí. –Exige mirándome directamente a mí.

Baja el cierre de la amplia bolsa de dormir y yo me meto dentro junto a ella después de quitarme el abrigo extra. Estamos algo apretados, pero no importa Katniss me deja su almohada inflable y duerme de costado con su cabeza en mi pecho. El primo de Finnick se acuesta en la bolsa de dormir que dejó desocupada su compañera de distrito.

Thresh sale de la bolsa de dormir y le dice a Rue que la ocupe. Ella se retira de su cama improvisada y dejándole la manta se dirige a la bolsa de dormir sin quejas. Los que quedan despiertos se preparan para montar guardia.

-¿Quiénes quedan? –Pregunta Katniss.

Hablo:

-Distrito Uno, Glimmer. Distrito Dos, Clove y Cato. Distrito Tres ¿Cómo se llama el chico? –

-Tyron. –Contesta Deméter.

-Entonces Tyron. Cuatro profesionales. –Dice Thresh.

-La comadreja. –Suelta Katniss.

-¿La pelirroja del Distrito Cinco? –Pregunta Rue.

-Sí.

-Distrito Ocho, la chica. –Comenta Eithan.

-Y los tributos del Distrito Diez. –Agrega su compañera.

-Creo que se llaman Rose y Samuel. –Dice Thresh. –Los escuché hablando algunas veces.

-Y nosotros. –Finalizo. -¿Qué haremos mañana además de intentar encontrar una fuente de agua?

El primer paracaídas nos envió tres botellas de dos litros de agua mineral y una más de bebida energizante que ayudó a hidratarnos más rápido. No sabemos qué distrito las envió tal vez se pusieron de acuerdo para ayudar a cada uno de los integrantes de la alianza. Sabemos que no recibiremos más líquido y debemos buscar más agua por nuestra cuenta.

-Deberíamos alejarnos y buscar un refugio más seguro. Por ahora duerman los que puedan porque apenas salga el sol nos pondremos en movimiento. –Nos dice Eithan. –Buenas noches.

Nos hemos dado cuenta que está muy preparado para los juegos. Finnick lo debió entrenar muy bien estos años. Hasta que no nos de señales de traición confiaremos en él. No puedo exponer a mi esposa al peligro.

Todos se van durmiendo excepto los vigilantes. Katniss y yo nos mantenemos en silencio un tiempo y abrazados. Me dedico a besar su cabeza y acariciar su espalda. Katniss pasa sus manos por mi cuello y mis hombros y se queda escuchando mi corazón latiendo.

-Te amo, Peeta.

-Yo te amo más, Katniss.

-Sobrevivimos al primer día.

-Lo sé.

Katniss levanta el rostro y me besa. Desde esta mañana no nos besamos como corresponde. Cuando atrapa mis labios entre los suyos, yo también la imito. Mantengo mis manos en su cintura y ella empieza a acariciar mi rostro con una mano. Buscando el calor de nuestros cuerpos levantamos nuestras ropas disimuladamente y metemos nuestras manos por debajo de ella. Tal vez nunca podremos estar juntos realmente, pero nadie notara lo que hacemos cubiertos por la bolsa de dormir y escondidos en la sombra que nos ofrecen los arboles. Sin hacer ningún ruido que alerte a los demás seguimos besándonos hasta que nos dificulta respirar. Katniss besa mi cuello y yo el suyo completamente escondidos para evitar que nos filmen y transmitan las imágenes en televisión. Después seguimos besándonos en la boca. La beso con pasión y mucho amor. Y viceversa. Puedo sentir el calor que irradia su cuerpo y parece imposible teniendo que estamos a la intemperie en medio del bosque de un estadio donde ya han muerto diez jóvenes. Tal vez si estuviéramos solos… pero no lo estamos. Nos separamos a regañadientes y después nos mirarnos en silencio. Acaricio su bello rostro y le doy un beso en su nariz.

Todo en ella es pequeño. A veces le pregunto en broma cuando le falta para pegar el estirón, porque tenía quince, y ahora dieciséis y sigue siendo igual de pequeña, y me gano un golpe de parte de una ofendida Katniss. Me contesta que hasta los dieciocho tiene tiempo de crecer y por un rato no me habla, o por el contrario busca la manera de vengarse tratando de atacarme considerando mis puntos débiles.

Siento dolor al saber que nunca la veré crecer como una mujer, porque ambos moriremos con dieciséis años en esta tumba. Podría pasar mañana, o dentro de una semana, sin importa lo que hagamos para sobrevivir moriremos.

-Buenas noches, princesa.

Le digo que trate de descansar y obedece acomodándose como antes. Espero a que ella se duerma para hacerlo yo.

Mis sueños están plagados de recuerdos que viví junto a Katniss y deseos que nunca se harán realidad. Aún así aportar una pequeña calma, en comparación con las pesadillas que he tenido en las últimas noches.