CAPÍTULO 47: GRUPO SECRETO

POV HAYMITCH

-¿Cuál es el plan? –Pregunto a Plutarch cuando Finnick, Johanna y otros rebeldes estamos sentados alrededor de una mesa redonda en un subsuelo de una casa abandonada. – ¿Qué haremos para sacar a los tributos de la arena? ¿A quienes sacaríamos finalmente?

-Principalmente a nuestros símbolos de la rebelión. Peeta Mellark y Katniss Everdeen.

-Katniss Mellark. –Corrijo. –Puede que no estén casados legalmente pero son esposos.

-Es muy significativa para ustedes esa ceremonia ¿no? –Pregunta Plutarch.

-Es lo que diferencia a un matrimonio de amor y otro por conveniencia. Hay muy pocas pareja que llegan a dar ese paso. Así que sí, convierte al matrimonio en uno real. Es lo que para el Capitolio significa el casamiento por iglesia, pero en nuestra forma particular.

Plutarch parece considerarlo y asiente.

-En ese caso, Katniss Mellark.

Él anota algo en su carpeta y revisa unos datos más.

-Sacaremos a sus aliados. El Distrito Cuatro es aliado nuestro. Han sido preparados para este momento por medio de Finnick Odair. Y Thresh creo que nos será que ayuda en la rebelión.

-¿Qué hay de la niña?

-Si logramos sacarla lo haremos.

-Mi primo y su compañera están preparados. –Me tranquiliza Finnick. –Ellos sabrán simular sus propias muertes y la de los demás si sobreviven.

-¿Y eso como sería? ¿Cómo saldrían todos de la arena? ¿Qué es lo que hablaron la semana pasada cuando no vine?

-Señor Hamilton. Apague las luces, por favor.

Éste obedece y Beetee, uno de los vencedores más antiguos enciende el holo dejando ver un mapa virtual de la arena.

-Latier muéstrenos las zonas donde ubicamos las plantas y bayas con efectos únicos en el organismo.

Muy pronto aparecen puntos rojos en diversas zonas. Espero a que alguien comience a hablar.

Es Finnick.

-En el encuentro pasado antes del comienzo de los juegos definimos que la mejor manera de salvarlos era poniendo ciertas plantas con un efectos tan inmediato como el de la Jaulas de la Noche. Solamente que estas no matan. Dejan en un estado de reposo a la víctima y sus signos disminuyen hasta hacer creer a los profesionales que están muertos.

-La duración del efecto de los compuestos de estas plantas, ya sea por masticar una hoja o comer un fruto duran un día o más, dependiendo cuanto haya ingerido en esos minutos o segundos. Lo cual nos daría tiempo para trasladar los cuerpos a un lugar seguro, hasta que ellos puedan ser llevados al Distrito Trece según ordenes de la presidenta Alma Coin. –Continúa Beetee.

-El Presidente Coriolanus Snow cree que son venenosas y persuadí a Seneca Crane que mandará a colocarlas con la misma excusa. –Explica Plutarch.

-Eres buen estratega, Heavensbee.

-Muchas gracias.

-¿Y tú le dijiste a tus tributos sobre estás bayas? –Le pregunto a Finnick.

-Incluso se las mostré y las probaron en distintos momentos, una pequeña muestra, un par de gotitas que sólo hicieron sus sueños más pesados y bajaron sus signos vitales, ellos necesitarían tragarse la mitad de una baya como mínimo para que el efecto sea el esperado.

-Entonces supongo que el plan es salvar a los aliados de mis muchachos y hacer que Peeta y Katniss ganen a toda costa.

-El plan original no ha cambiado, pero si es necesario dormirlos y llevarlos al Distrito Trece para evitar que los maten lo haremos. Ellos son indispensables para la rebelión. Alma Coin está convencida de que Los Trágicos Amantes son los indicados para derrocar al gobierno finalmente.

El holo se apaga y se proyectan videos en las pantallas grandes que ocupan un gran sector de la pared desde el techo hasta el suelo. En una se puede ver como desarrollan los Juegos. En otros videos de sus actos de valentía, sacrificio y amor que los hace únicos.

Y yo observo atento cualquier señal de ellos. Les prometí que los ayudaría y los sacaría a ambos con vida y no romperé mi promesa. En cuando vi el potencial de ellos durante la cosecha supe que eran especiales. Ahora no solo creo eso, sino que sobrevivirán y que tal vez sean la solución a los problemas que aquejan a Panem.

Los Juegos del Hambre empezaron hace un par de días, ellos tenían sed y les enviamos agua pero se está agotando.

-¿En donde están ellos ahora? –Pregunta Johanna. –El agua no les durará mucho tiempo.

El holo es activado nuevamente y Beetee intenta localizarlos. Se puede ver claramente cada número de distrito en verde. Los dos doce aparecen uno al lado del otro. Esos dos chicos no se despegan nunca. Están bajando y subiendo por colinas según mis cálculos les falta medio kilometro para llegar al río, si no se desvían del camino correcto claro.

-Sabía que lo lograrían. –Murmuro.

-Sí, están más cerca de su fuente de agua y se alejan tanto de los profesionales que dudo que los encuentren hasta dentro de unos días. Con suerte tendrán unos días de tranquilidad y fuera de peligro.

-Salvo que Seneca considere reunir ambos grupos de alguna forma. –Plutarch suspira. No puede hacer nada para evitarlo sin levantar sospechas. Si él hace un buen trabajo como Vigilante es posible que lo asciendan a Vigilante en Jefe ante cualquier error que Seneca cometa.

-¿Planean algún incendio forestal o inundación de alguna zona acaso? –Me atrevo a preguntar.

-No sé nada, Haymitch. Te lo juro, pero pueden ser algunas de las alternativas. ¿Los Mellark saben nadar?

Todos los presentes me miran y yo asiento.

-Cuando salen del distrito se van hasta un lago, según lo que me dijeron el señor Everdeen le enseñó a nadar a su hija, y ella a Peeta.

-Buenos con las armas y trampas y también nadan. Interesante. Entonces creo que una leve posible inundación no será un problema si convenzo a Seneca de que no se sobrepase. Pero ¿qué hay del fuego?

-Son rápidos corriendo y actuando ante el peligro. Tal vez si les dieran un pequeño aviso para que puedan escapar a tiempo, sería perfecto. –Propongo.

-Opino igual, aunque preferiría sin incendio forestal sinceramente. Sería peligroso para ellos.

Miro de reojo al mentor del Distrito Cuatro. Él sabe que la elección de su primo no es casual. Snow mató a toda su familia y solamente quedan sus tíos y su primo. Snow consideró mejor esperar a que su primo menor creciera y pudiera ser cosechado. El peligro siempre estuvo y ahora a sus diecisiete años le tocó su turno. Por eso hace años le dijo sobre este grupo secreto que pretendía encontrar la oportunidad de derrocar al gobierno y Eithan decidió colaborar. Cuando fue seleccionado y Finnick le propuso formar alianza con Peeta y Katniss entendió el porqué y aceptó protegerlos con su vida juntó a su amiga Deméter, quien asistió a entrenamientos por varios años al saber de nosotros. A cambio, Finnick le prometió que encontraría la forma de salvarlo, y que no dejaría que Snow acabara con su vida. Tiene miedo y está harto de cargar con las muertes de su entorno por ser un vencedor y haber cometido "errores" en el pasado, como los de rebelarse contra las ordenes del mismísimo presidente al no querer prostituirse o abandonar su trabajo en el Capitolio por estar con Annie, su único verdadero amor.

La reunión secreta se desarrolla entre momentos de calma y tensión y mucho café para poder mantenernos despiertos en plena madrugada.

Discutimos pros y contras de nuestros planes de rescate y como haremos para que mis tributos resulten vencedores para romper las reglas, burlar al Capitolio y seguir despertando la esperanza en la gente de que juntos podemos acabar con la tiranía del Capitolio y ser libres. Nadie conoce el rostro de la presidenta del Distrito Trece, Alma Coin en persona, excepto Plutarch. Ella prefiere permanecer en el anonimato, las conversaciones que mantiene con el grupo rebelde son por comunicación telefónica. Incluso ahora, nos pide que cuidemos muy bien de los símbolos de la rebelión y nos promete que recibirá en su distrito a cualquier tributo que creamos que no ocasionará problemas.

Mentiría si dijera que confío plenamente en esa mujer. Pero entre eso y seguir años tras años viendo como mueren veintitrés chicos y como los vencedores jóvenes son abusados y amenazados por la gente del Capitolio, es preferible luchar por cambiar la situación. Además, no puedo dejar que "ellos" mueran. El padre de Katniss luchó tanto porque yo no me derrumbara por completo y luchara por vivir, que dejar morir a dos niños que el quería, sería un crimen y un falta de respeto hacia él. Se lo debo. Esta es una devolución de favores que me hizo desde siempre cuando éramos amigos.

Finnick, Chaff, Johanna y yo somos los primeros en irnos de la casa en un auto con vidrios polarizados conducido por alguien de confianza y le pedimos que nos lleve a algún bar para disimular, si alguien nos ve creerá que hemos salido a beber. Nos prendemos a eso cuando hacemos estas salidas posteriores a las reuniones. Solo nos quedamos en la mesa más apartada hablando de cosas sin sentido comiendo frituras, o una buena cena y bebiendo mucho. Después volvemos separados o de a pares al Centro de Entrenamiento borrachos, o simulando estarlo, a veces algo sucios para que nadie dude de nosotros.

Apenas llego a mi piso, veo a Effie sentada esperándome con una mirada acusatoria dirigida a mí. Finnick el menos "borracho" de todos me deposita en el sillón. Esta noche no he bebido casi nada, pero frente a los demás actué como si hubiera sobrepasado los límites nuevamente. Con los años aprendí a ser bueno mintiendo.

-¿Dónde te has metido, Abernathy? Peeta y Katniss podrían estar muertos ahora mismo y tú sales a emborracharte. Nos prometiste que no lo harías mientras ellos vivieran.

-Calma, mujer. –Gruño haciéndome el desentendido.

-¡Que me calme! –Ella bufa. –Somos un equipo. Tú, yo, los estilistas y equipos de preparación debemos estar más unidos que nunca. Pensé que este año cumplirías tu promesa de no beber hasta perder el conocimiento, por ellos, para salvarlos.

Y eso hice. Pienso. Planear formas de salvarlos con los rebeldes. No emborracharme. Pero no te puedo decir algo como eso, sin exponer a todo el equipo del Distrito Doce al peligro. No es noticia que sueles hablar de más, Trinket.

Le fulmino con la mirada, simulando estar molesto con ella. Por supuesto que tiene razon. Lo prometí. Pero el Haymitch borracho no actuara cordialmente o bromista con la mujer que suele acabar con su escasa paciencia apenas abre la boca. Me recuesto en el sofá y la ignoro.

-Tu también podrías beber de vez en cuando, tal vez se te quite lo de amargada.

-Ni lo sueñes. –Me contesta malhumorada. Después se dirige a Finnick. –Exijo saber donde estuvieron.

-Querrás decir donde no estuvimos.

Effie pone sus brazos en jarra y mira al chico del Distrito Cuatro exigiendo una respuesta urgente. Finnick sonríe unos segundos.

-Yo le pedí que me acompañara. Necesitaba salir, despejarme. Es mi culpa, ya sabes que le cuesta controlarse con la bebida.

En parte eso es mentira.

-Oh, sí. Lamento lo de tu primo, querido. Pero, Haymitch es lo suficientemente grande para controlarse por su cuenta, no trates de justificarlo. Ahora llévalo a su habitación. Y Haymitch… mañana hablaremos cuando se te pase la borrachera. Y que sea la última vez que te vea en este deplorable estado.

-No sé de que hablas, mi ropa está impecable.

Ella me observa deseando matarme. La mayor parte del tiempo se comporta insoportable conmigo e intenta mandarme para que le obedezca. Nunca le hago caso, al menos no de inmediato. Me gusta hacerla enojar, ayuda a que me distraiga de mis problemas evidentes. Aunque por momentos simplemente no la soporto y la evito tanto como puedo.

Ahora sonrío y ella se va prácticamente corriendo con sus tacos aguja tras apagar el televisor.

-Espera, Trinket.

Ella se da vuelta regañadientes.

-¿Y ahora que, Abernathy?

-¿Cómo están nuestros muchachos?

-Hasta que te interesas por ellos. –Me recrimina. –Están bien. Los seis duermen y no hay ningún peligro a la vista. Los profesionales se encuentran muy lejos de ellos, tratando de encontrar nuevas víctimas. Después de saber que su aliado murió no siguieron esperando y decidieron preparar todo para "cazar" por las noches. Empezaron hoy. Creen que es mejor tomar desprevenidas a sus víctimas. Es una lástima que sea contra las reglas mandarle este aviso a Peeta y Katniss.

-Lo descubrirán por su cuenta cuando empiecen a escuchar los cañonazos nocturnos. -Dice Finnick.

-Tienes razon. –Coincide ella. Sigo actuando como borracho haciéndome el desentendido y simulando que sufro un fuerte dolor de cabeza.

-Los seis son muy capaces de sobrevivir en la arena. –Respondo pensando en la promesa que Plutarch me hizo. Solamente deben ser fuertes, resistir y con suerte los seis saldrán con vida de esto.

-Lo sé. Pero creí que serías el primero en decir que nada es seguro en la arena. ¿Por qué tanto optimismo?

-Jamás dije lo contrario. Pero realmente, ellos están muy preparados para enfrentar los peligros del bosque y a los demás tributos. Y los aliados que tienen son geniales. Ve a dormir porque esta vez no tengo frases inteligentes al respecto. –Me levanto y buscar otra botella de vodka y bebiendo directamente de la botella jugando nuevamente mi papel de borracho.

Effie se va resoplando.

-Más te vale que mañana estés sobrio. –Me grita de espaldas a mí antes de desaparecer. Y yo sonrío satisfecho al darme cuenta de lo fácil que resultó engañarla. Tal vez estaba demasiado furiosa para fijarse en el detalle de que estuve fingiendo todo el tiempo. En cuanto desaparece, y me giro hacia Finnick.

-Ven, muchacho. –Le digo de inmediato. –A mi habitación. Tal vez podamos ver algún resumen de lo que pasó en las últimas horas. Y lleva un par de botellas más.

-No piensas tomar nuevamente ¿verdad?

Niego con la cabeza. Eso es lo que todos creerán.

-No rompo mis promesas. Nos necesitan.

Finnick me sonríe y agarra tres botellas de una sola vez. Y yo agarro las que puedo Seguramente tiraremos parte del contenido de ellas por el retrete, para que por la mañana los demás vean las botellas tiradas por el piso

-Mejor. Por cierto. No notaste extraño que Effie estuviera esperándote aquí.

-Esa mujer siempre quiere tener el control de la situación. No, no me sorprende. Además seguramente estaba aquí para ver los juegos para saber que necesitaban que les enviáramos o como podíamos ayudarlos.

-No sé, Haymitch al principio la noté preocupada, después se tranquilizo y pareció hasta feliz de que regresaras vivo, y después cambio de expresión y ocultó ese sentimiento por furia.

-Pues yo veo que el alcohol te afectó mucho, chico. Deberías dejar de beber porque ni siquiera yo borracho imagino esas cosas. Eso o deberías dejar de juntarte con Johanna, quien te mete ideas raras en la cabeza. Effie y yo nos odiamos, es la única realidad. Si ahora nos comportamos un poco más amables es pura y exclusivamente porque peleando entre nosotros, no lograremos salvar ni a Peeta y ni a Katniss.

-Lo que digas. Tal vez hasta te sorprendas después.

-No bromees. Lo que tú y Johanna insinúan es imposible. Olvídenlo.

¿Yo y Effie juntos? Es la idea más descabellada, inverosímil que he escuchado.

-Nunca pasará. –Finalizo. –Ahora vayamos a ver a nuestros tributos y seguir bebiendo. Si quieres desperdiciar el tiempo hablando de esta locura, debes saber que yo tengo en mente cosas más importantes y de vida o muerte.

-Lo dices como si yo no tuviera un primo en la arena luchando por su vida.

-Entonces actúa como tal y busca una forma de salvarlo haciendo cosas útiles.

-Tú ganas. Veamos la televisión, en un rato volveré a mi planta.

A/N: Hola. Tenía este capítulo sorpresa preparado para ustedes contado por Haymitch, y en el que se ve como las acciones de Peeta y Katniss están repercutiendo tanto que llegaron como información de sumo valor en el Distrito Trece. Alma Coin ya los escogió como símbolos de la rebelión y sea de un modo otro los salvarán. El siguiente capítulo ya es de los tributos dentro de la arena y está escrito. Pero para que entiendan algunas cosas que pasaran decidí publicar este extra antes.

Buenas tardes,

Lucy.