A/N: ¡Se suponía que iba a actualizar el otro fic! Pero no estoy de humor para ponerme angsty hoy.
Entonces, esta idea de diferentes One-Shots se me ocurrió. La mayoría serán humanizados, Multi-Ship (Salqueen la mayoría) porque sí yyy eso...pueden ir dejando ideas de lo que les gustaría leer. ;)
Espero que lo disfruten. Se aprecian reviews y galletitas ;)
Primer capítulo: Put (a ring) on it. (Salqueen).
Oficialmente había llegado el día. Aniversario número doce de noviazgo y Sally aún podía sentir que tan solo habían pasado un par de años. ¿A dónde se estaba yendo el tiempo? Y, ¡¿Por qué tan rápido?!
Con un suspiro, la rubia cerró la aplicación de calendario de su celular, ya cuidadosamente revisando cada actividad planeada en el día: dos reuniones con la actual administradora de sus hoteles por la mañana antes de desayunar, una pasada rápida por algunos papeles que requerían su firma como alcaldesa de Radiator Springs, un almuerzo rápido en el V8, y luego podría pasar el resto del día con su novio. Claro, esto si es que él podía hacer algo de tiempo en su agitado día.
Después de todo, Cruz aún tenía que practicar casi todo el día. La llegada de la temporada nueva se acercaba rápidamente, y la joven corredora aún no estaba lista. Según McQueen, toda la magia que se había presentado en la última carrera de Florida simplemente había decidido esconderse. Y Cruz, aún necesitaba aprender a ser una corredora y dejar de pensar como entrenadora.
Cruz lo lograría, ella estaba segura de eso. Y estaba segura que su entrenador pensaba lo mismo.
Solo que todo el tiempo de ambos, se consumía en las prácticas y tácticas para la siguiente temporada; y francamente Sally jamás vio ambos corredores tan determinados a lograr algo, claro llevar la insignia de Dinoco debía ser una carga muy pesada en los hombros de Cruz. Y, para McQueen hacer que su protégée llegue a mostrar su mayor potencial, era todo para él.
Tres vueltas más por la casa, cerrando un par de veces la puerta al fin se dirigió al centro del pueblo. La casa que compartía con el corredor― y Cruz- se encontraba a las afueras de éste, pero no se podía quejar, ya que era amplía y cualquier cosa era mejor que la estrecha habitación detrás del Lobby que habían compartido por unos meses.
La reunión había terminado relativamente rápido y firmar los papeles del ayuntamiento había solo tomado unos cinco minutos. Aún con un pedazo de croissant que había sacado de la cocina del Wheel Well logró entrar al V8 para disponerse a almorzar y luego poner en orden las siguientes tareas que tenía en el día: retirar el regalo de aniversario, intentar preparar una cena en casa ―el plan B era ordenar algo de Flo, y disponerse a pasar lo que faltaba de la jornada con cierta persona. Persona, quien aún no había enviado un mensaje o llamado en toda la mañana.
―No sé para qué compré ese teléfono si ni siquiera lo utilizas― dijo la rubia casi susurrando, tecleando frenéticamente el celular, buscando el contacto de Cruz ―la única manera que podía hablar con él.-
―Se apagó hace una hora―Sally observó un plato con su comida preferida posarse frente a ella y volteando dramáticamente se topó con el rostro de su novio, una sonrisa de oreja a oreja adornaba su rostro ―feliz aniversario, por cierto―continuó el rubio, pasándole los cubiertos a la formal abogada.
―Ja, y yo aquí pensando que se te había olvidado.
―No lo olvidaría, y además Cruz estuvo haciendo el espectacular trabajo de hacérmelo recordar― mencionó, sacando de uno de sus bolsillos unos veinte stick-notes con la fecha anotada.-
―Uh, con que para eso es que quería esas notitas. Ahora todo tiene sentido ―prosiguió, tomando un bocado de su lasagna ―Y qué tal el entrenamiento?
― Huh, genial supongo-.
― Estoy segura que a ambos les irá bien. Tiene un excelente mentor después de todo.
Luego de que no haya escuchado ni una sola palabra de él, fijó su mirada en el mismo. Y al ver que este simplemente jugaba con su comida, podía sentir toda la ansiedad acumulada. Ser corredor era una cosa, ser entrenador era otra cosa. Nunca había visto a McQueen tan estresado.
Sonriendo, tomó la mano del mismo. Y este correspondió la sonrisa y el apretón de mano.
―…Estás ansioso, lo sé. Pero estarás bien. Eres el "El fabuloso Rayo McQueen" después de todo. Tú puedes con todo. ―aseguró Sally, apretando más fuerte su mano.
― ¿Y qué pasa si fallo? Si decepciono a Tex, a Cruz.
―Eso no pasará― aseguró la abogada, ofreciéndole una sonrisa más amplia aún.
―No sé qué hice para que te quedaras conmigo estos últimos doce años, Sal.
Sally rió, rodando los ojos mordiendo sus labios y luego lo miró fijamente.
― Supongo que causas sensaciones que aún no puedo entender, y me da curiosidad ―replicó.
―Sí, yo soy así―respondió sin perder el tiempo.
La rubia se levantó finalmente del asiento, tomó sus cosas y se dirigió al corredor, dándole un abrazo de costado y frotando su cabello con ternura. ―Sabes―continuó la rubia, acariciando su rostro―han pasado doce años, a veces parece que tan solo un par de meses atrás destruiste esa calle e hice que la arreglaras por completo.
―Sí, ahora que recuerdo aún tengo que llevar a Bessie a cenar. Tal vez lo haga hoy.
―Me parece bien―sonrió Sally, dedos aun jugando con la cabellera de su novio, mordiendo sus labios prosiguió―yo tengo planes también, prepararé una excelente cena.
―…Sal, ya hablamos de esto. La última vez ambos terminamos en aquel hospital en Phoenix…
―No me interrumpas. Le prepararé la cena, será algo genial que no nos va a enfermar…y luego yo y él iremos a la habitación yyy―repentinamente su celular sonó, era la alarma de ir a la tienda que traía las encomiendas a retirar el regalo―ah, me encantaría contarte el resto Letritas, peeroo me tengo que ir.
Este se quedó mirándola, con una enorme sonrisa de nuevo plasmada en su rostro. Y golpeando sus dedos por la mesa ―En serio que no sé qué hice para encontrarte, Sal. Espero que estés por los próximos doce años más conmigo.
―Pues, han pasado doce años ―replicó la rubia, mirando ausentemente a su celular ―No sé si pasarán los siguientes doce sin es que pongas un anillo aquí―dijo, levantando su dedo anular; luego de haberse dado cuenta de su acción, repentinamente miró a ambos lados y con un último beso rápido en los labios se despidió de un muy anonadado Rayo McQueen. Prometiéndole que a las ocho estaría en casa, con la cena lista.
Este simplemente volteó al ver que su novia dejó el Café. Al verla subir a su auto, éste sacó la pequeña caja celeste Tiffany del bolsillo de su chaqueta.
Claro que no iba a dejar pasar ni un solo día más.
A/N: Pixar aún me debe la escena Proposal de Salqueen. Yo tengo como cinco ideas distintas ;-;
