Esta historia no me pertenece, es de Alessandra Neymar.

Los personajes de Naruto no me pertenecen, le pertenecen a Kishimoto

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Advertencias de esta historia:

-Hinata RTN

-Lenguaje vulgar

-Violencia

-Muerte de personajes

Parejas:

-Sasuke/Hinata; Naruto/Shion; Kiba/Ino… entre otros.

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Resumen completo:Hinata Hyuga, una joven adolescente de la alta nobleza japonesa, regresa a Tokio tras muchos años de internado sin entender muy bien por qué su familia la quiere de vuelta. Allí se reencuentra con Sasuke Uchiha, un conocido de la familia con quien nunca ha tenido muy buena relación. Sasuke es terriblemente atractivo, impulsivo, y no parece tener más preocupaciones que las peleas con otras bandas y coquetear con chicas de piernas largas. Al empezar el curso, Hinata y Sasuke verán que no sólo comparten la misma clase sino también el mismo grupo de amigos. Lo que empezará con odio irá desembocando a una tensión cada vez más fuerte, con provocaciones cada vez más descaradas y situaciones límite… Y cuando finalmente ambos se atrevan a aceptar sus verdaderos sentimientos, deberán sortear obstáculos que nunca hubiera ni imaginado….


CAPÍTULO 4

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Pov. Sasuke.

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Observaba la iluminación del jardín de la mansión Hyuga con las manos en los bolsillos de mi pantalón. Me había escabullido para aclarar mis pensamientos, pero en realidad era lo último que estaba logrando. Estaba confundido, totalmente perdido. No dejaba de pensar en Hinata y no sabía el motivo. No me caía bien, pero la necesitaba cerca. No podía tenerla cerca, pero odiaba pensar que estuviera lejos. Ahora que estaba en su casa, lo último que quería era cruzármela, pero sabía que la tendría enfrente durante toda la cena y eso me abrumaba.

Sentí unos pasos y me giré. Hinata apareció en la penumbra de la galería. Pareció sorprendida al verme. Se recogió el cabello detrás de la oreja y miró a su alrededor pensando en cómo salir de allí.

Tragué saliva; no quería hablar con ella, pero rabiaba por escuchar su voz.

La observé, esta vez de una forma diferente. Era tan maravillosa que parecía un sueño.

Se acercó unos pasos.

—¿Qué haces aquí? —preguntó casi susurrando.

—Intentaba… pensar.

Sonrió débilmente, como queriendo mofarse, pero no lo logró y yo no supe interpretar aquel gesto.

—Quería… antes… —No sabía cómo hablarme—. Quería darte las gracias por… ayudarme en el colegio.

Ahora era yo quien sonreía. Volví la mirada hacia el jardín.

—Sé hacer muchas cosas aparte de provocar que me odien. —Quise decirlo con sorna, pero no lo conseguí. Más bien, me salió un tono triste… y gilipollas.

Hinata se puso rígida. Percibía que intentaba ignorarla.

—No sé qué más cosas sabes hacer, pero debo felicitarte por salvarme de una gran caída y por hacer que te odie.

Hizo ademán de marcharse, pero mi voz la retuvo.

—¿Me odias? —le pregunté con un hilo de voz.

En realidad, y siendo asquerosamente sincero, era lo último que quería oír. Si contestaba con una afirmación, ¿me… dolería?

«Maldito imbécil. Deja de babear por ella y lárgate», pensé.

—Es lo que tú quieres. No te sorprendas ahora —susurró arrastrando cada palabra.

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Pov. Hinata.

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Quise irme, pero, sin poder evitarlo, esperé. Confiaba en que viniese hacia mí, aun sabiendo que no lo haría. Sasuke era demasiado orgulloso para rebajarse de aquella forma. Eso no quitaba que yo lo deseara.

Entonces él se acercó y sus dedos comenzaron a vagar por mis hombros. Perfiló mi piel y deslizó su mano hasta alcanzar mi cintura, dejando que reposara tímidamente en mi cadera. Me estremecí y cerré los ojos percibiendo su respiración en mi nuca. Acercó sus labios a mi oído.

—No me odies —murmuró muy bajo, rozando mi piel con sus labios.

Moví mi cuerpo para colocarme frente a él. Pensé que me soltaría o que se alejaría de mí.

Todo lo contrario. Se apretó aún más, dejándome ver aquellos ojos más cerca que nunca.

Alzó su mano y con las yemas de sus dedos acarició mis labios suave y lentamente. Volví a cerrar los ojos y me deleité con aquella sensación.

Sasuke soltó un suspiró entrecortado y descubrí que sus labios estaban más cerca de lo que creía. Iba a besarme.

—¡Aléjate de ella! —gritó una voz que hizo que me separara de él.

Descubrí a Gaara enfurecido y lleno de cólera. Retaba a Sasuke con la mirada, pero este ni siquiera se movió.

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Pov. Sasuke.

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Incomprensiblemente, había estado a punto de besarla, pero el maldito Sabaku interrumpió el momento que más nervioso me había puesto en mi vida. Había tenido a Hinata a solo unos milímetros de mis labios, y no haber podido llegar hasta el final por culpa de aquel asqueroso niñato me llenó de rabia.

Retiré a Hinata para acercarme a él. Si quería pelea la tendría.

—¿Acaso es tuya? —pregunté.

Deseaba que cayera en mi provocación. De ese modo, podría partirle la cara. Lo que no esperaba es que contestara ella.

—No soy de nadie —dijo orgullosa.

—Tú, cállate —ordenó Gaara señalándola.

Retiré su mano de un manotazo.

—Un caballero no habla así a una dama, ¿no crees? —Le guiñé un ojo y escondí mis manos en los bolsillos. No las necesitaría; él sabía tan bien como yo que no podía conmigo por muy de mi estatura que fuera. Me di la vuelta y contemplé a Hinata—. Tranquila, no tengo ningún interés en que seas mía. Me resultas demasiado fácil de conseguir —mentí.

Mierda, ¿por qué tuve que decir aquello?

El rostro de Hinata se tensó y abrió los ojos sorprendida. Se acercó a mí rápidamente y me soltó una dura bofetada.

—Eres un cabrón y te mereces estar solo —masculló a centímetros de mi rostro antes de marcharse.

Gaara la siguió.

Cerré los ojos y me quedé con aquellas palabras retumbando en mi pecho. Sí, lo era, pero que ella lo pensara…

No, no dejaría que me dominara. Se acabó.

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Pov. Hinata.

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Intenté subir las escaleras con las lágrimas a punto de asomar por mis ojos, pero los brazos de Gaara me detuvieron. Me arrastró hacia la pared y me apoyó en ella bruscamente mientras me miraba con los ojos inyectados en sangre.

—No quiero que vuelvas a acercarte a él. No quiero que le hables, ni siquiera que le mires. ¿Entendido? —me exigió, encolerizado—. Si tengo que volver a repetírtelo, emplearé otro modo. —Dio un golpe en la pared, justo al lado de mi cabeza.

Me soltó y se marchó dejándome sola, aturdida y completamente estupefacta. Jamás había visto a Gaara de aquel modo. Sabía que no era trigo limpio, pero no creía que llegara hasta esos extremos. Estuvo a punto de pegarme; es más, lo deseaba, lo acababa de ver en sus ojos.

Pero lo que me dolía no era aquello.

Odiaba a Sasuke Uchiha y quería hacerle daño de todas las maneras posibles. Ahora descubriría a la verdadera Hinata; aquella que no le dejaría ni respirar hasta verlo caer en el más profundo abismo.

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Bajé del Rolls Royce negro del chófer de Sakura. El viernes, durante el recreo, habíamos quedado para ir a la discoteca. Fue el mejor día de la semana porque no había visto a Sasuke en toda la jornada.

Nos encontramos con Tenten— llevaba pantalones de cuero súper ajustados, un top rojo y una chaqueta negra haciendo juego con el pantalón— y con una exuberante Ino —llevaba unos pantalones cortos y un top que ocultaba lo justo— en la puerta del local.

"Mugen"* era un establecimiento muy selecto en Konoha. Allí iba gente famosa y rica, y las colas para entrar podían durar toda la noche. Si es que conseguías pasar. Pero nosotros entramos directamente; el enchufe era muy importante.

Ino se enganchó a mí y me habló al oído después de que saludara al portero; un tal Bee.

—No es por amargarte la noche Hina-chan, pero quiero que sepas que esta discoteca pertenece a los Uchiha.

—Lo sé, ¿y qué? —Comenzamos a bajar unas escaleras de cristal.

La pared era de tela blanca y se podía ver, en forma de sombra, a unas bailarinas bailar al son de la música.

—Pues que no es de extrañar que te encuentres a… —Me miró.

Suspiré. Ino era la única que sabía lo ocurrido entre Sasuke y yo en el jardín de mi casa. Extrañamente, preferí no decirle nada a Sakura; no parecía demasiado contenta con que me hubiera adaptado tan rápido a la ciudad y tampoco estaba muy receptiva. Apenas habíamos hablado como lo hacíamos antes. Así que se lo conté a Ino en clase de química después de que me insistiera. A Tenten también la consideraba una buena amiga pero no habíamos tenido casi tiempo para hablar porque ella iba a otro grupo, con Sakura.

Nos acercamos a un retirado VIP y Ino se colocó delante de mí impidiendo que me sentara.

—Espero ansiosa por ver ese modelito que me suena a… —Se acercó a mi abrigo negro y comenzó a olisquear— ¿Es un Dolce & Gabbana?

Aluciné. No era comprensible que pudiera saber tanto de moda. De nuevo conseguía asombrarme.

—¿Cómo lo has sabido? —exclamé retirando mi abrigo.

—¡Oh, cielos! Estás soberanamente sexy —dijo mordiéndose un labio.

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Pov. Sasuke.

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—No comprendo por qué hemos tenido que venir —dije resoplando mientras una de las gogós* de la barra del primer piso acariciaba mi mentón.

Cogí su mano y la acerqué a mi boca. Besé sus dedos lentamente sin dejar de mirarla. Su atuendo de ángel negro me hizo divagar.

—¿Serás mala conmigo esta noche? —le susurré en los labios mientras me llevaba su dedo a la boca.

La muchacha sonrió.

—Mucho —contestó antes de que retomara su baile.

La observé sonriente antes de que Naruto me arrastrara.

—¿Es que no piensas dejar nada para los demás Teme?

—¿Qué me dices de Sakura? —Sabía que aquello le molestaría.

Naruto apretó la mandíbula y me dio un puñetazo en el hombro.

—Y tú, ¿qué me dices de Hinata-chan?

Me quedé inmóvil mientras digería aquel golpe bajo. Para mi desgracia, sabía que se encontraba allí. Kiba nos había arrastrado a todos porque quería estar con Ino. Era un fastidio pero había aprendido que mis amigos eran incondicional conmigo para cualquier cosa y yo no podía fallar. Así que si podía llevarme algo, y de paso molestar a la Hyuga, sería una noche productiva.

De repente, Naruto se detuvo en seco y yo choqué con su espalda. Le miré con un comentario grosero preparado, pero me lo tuve que tragar en cuanto vi que Kiba, Shino y Shikamaru estaban igual de alucinados que el Dobe. (Choji y Lee, estaban en la barra).

Naruto me dio un manotazo en el pecho para que mirase hacia el mismo lugar que ellos.

Y allí estaba. Iba con un vestido (muy corto) de brillantes azules. Las mangas le cubrían los brazos, pero su espalda solo la ocultaba su largo cabello. Aquellas piernas de infarto calzaban unos zapatos de un tacón exageradamente alto a juego con el vestido. Se retiró el cabello y lo colocó a un lado. Su espalda quedó al descubierto, como si protagonizara un videoclip. Sensual, provocativa… Era imposible no pensar en…

Tragué saliva. Estaba completamente jodido y sabía que mis amigos me machacarían durante toda la noche.

—¿Todo eso es suyo? —preguntó Kiba.

—Me temo que sí —respondió Shino.

—¡Oh Dios! —solo atino a decir Shikamaru.

—¡Dios!, está… —Naruto ni siquiera pudo terminar.

—Me cago en… —resoplé antes de que Matsuri tirara de mí y me arrastrara a la pista de baile.

No puse impedimentos porque no me encontraba en plenas facultades. Todas ellas se las había llevado Hinata y su puñetero vestidito.

Matsuri me apoyó contra la pared y comenzó a bailarme al son de una canción nueva que había logrado Yagura, mi DJ; se trataba de Cristian Deluxe, «Quiero contigo», un español que sonaba bastante bien.

Vi a Hinata caminando hacia la barra, pero se detuvo al verme. Pude apreciar muchas cosas en aquella mirada, pero la más evidente era: odio.

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Pov. Hinata.

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Le miré mientras Matsuri danzaba pegada a él, insinuante. Se restregaba contra su pecho y, por mucho que me fastidiara admitirlo, me molestó que estuvieran tan cerca el uno de la otra.

El humo comenzó a salir de las máquinas del techo y parecía brillar gracias a los focos y a las bolas de cristal. La imagen de Sasuke se difuminó, pero seguía latente.

Nos contemplábamos con intensidad, como si estuviéramos luchando y esperáramos que ocurriera algo. Entonces, la música se hizo más rotunda y él se acercó a Matsuri. Colocó sus manos en las caderas de la chica y la hizo seguir el auténtico ritmo de la canción. Rebosaba sensualidad, bailaba como todas las mujeres desean que baile su hombre, al ritmo perfecto. Sus caderas se topaban y sus rodillas se entrelazaban, hasta que vino la peor parte. La besó sin dejar de mirarme. Me observaba jocoso, disfrutando de que estuviera presenciando aquello.

Por suerte, pude controlar la marea de cólera que bramaba en mi pecho y retomé mi vuelta a la mesa. Solo dejé de mirarle cuando la gente lo impidió. Podría vengarme de eso, estaba segura.

Cuando llegué a la mesa, Kiba me abordó dándome un beso y un abrazo. Naruto se me lanzó encima para abrazarme, quitando a Kiba de en medio. Shino me saludo y beso en la mejilla y Shikamaru me observó de arriba abajo sonriente y me guiñó un ojo.

—¡Eres lo mejor que hay en esta discoteca, nena! —gritó Kiba.

Le empujé, modesta.

—Parece que nunca has visto a una chica con un vestido. —Me senté al lado de Naruto.

Este ahora me dio un beso en la mejilla.

—Estás impresionante ttebayo. —Me llamó la atención su forma de hablarme. Se acercó aún más a mí—. No hagas caso a nada de lo que te haya dicho el Teme de Sasuke —susurró en mi oído volviendo su atención a Sakura, que ya parecía algo frustrada porque todo el protagonismo me lo llevara yo.

¿Qué quería decirme con aquello? ¿Qué me olvidara de lo que me había dicho la noche anterior? Ni hablar. No, al menos, hasta que me tomara la revancha.

—Estás muy hermosa —me dijo Shino en el momento que llegaban Choji y Lee a la mesa y me saludaban también.

Lee me miro de arriba abajo y dijo. — Wao Hinata, tú llama de la juventud está más viva que nunca.

Yo me reí de su ocurrencia.

Ahora sonaba Rihanna con «Rude boy». Lee tomó las manos de Tenten y las comenzó a mover de un lado a otro. Sonreí.

—Me gusta esta canción —murmuro Lee mirando de reojo a Tenten y con cara de felicidad—. Bueno en general, me gusta la cantante. Baila conmigo Tenten.

—A mí me gusta que Rihanna hable de sexo de esa manera tan desenfadada. —Reconocí esa voz; estaba demasiado cerca. Sasuke tomó asiento justo a mi lado mientras sus amigos cruzaban miradas cómplices—. Resulta tan… —Se acercó a mí creyendo que me alejaría— incitador. Además, al parecer le gusta hacerlo en la calle. ¿Tú qué opinas, Hyuga?

No dejé de mirarle ni un momento mientras me pasaba la lengua por mis labios. Lo hipnoticé.

—¿De Rihanna o del sexo en la calle? —hablé bajo para mostrarle el poder de mis labios y mis ojos. Él no sabía dónde mirar.

Hasta que moví las piernas.

—Preferiría que contestaras a lo último. —Sonrió morboso.

—Creo que cuando se trata de hacerlo da igual el lugar y eso tú lo sabes bien, ¿no, Uchiha?

Ahora soltó una carcajada. Me removí en mi asiento al percibir su aroma tan cerca de mí.

—En fin, ¿por qué no bailamos un poco? —dijo Ino rompiendo la tensión que se había producido. Me guiñó un ojo.

—De acuerdo —dijo Sasuke levantándose—. Dime, Hyuga, ¿sabes bailar?

Comenzaba a fastidiarme que quisiera cabrearme con tanta insistencia. Pero no iba a darme por vencida.

—Depende del estilo.

Ragga, por ejemplo. ¿Sabes lo que es?

Ino, Lee y Kiba aplaudieron entusiasmados y Shikamaru resopló mientras movía la cabeza de un lado al otro. Él sabía lo que se avecinaba, yo no.

—Me encanta ese estilo. Ojalá pudiera aprender a bailarlo —dijo Tenten, con una voz un tanto nostálgica.

Sakura se removió en su asiento y por fin participó en la conversación. Aunque lo hizo de una forma que nunca me hubiera esperado.

—No sabe bailar y menos ragga. Es demasiado complicado. —Se tiró en el sofá, cruzó los brazos y aguantó las miradas que Tenten, Ino y yo le lanzamos, extrañadas. ¿Intentaba humillarme?

—Hmp, tonterías —sentenció Sasuke. Se levantó del sofá y desapareció entre la gente.

Creí que por fin podría descansar de él, cuando de repente la música dejó de sonar y se oyó su voz en todo el local. La gente se volvió loca y rompió a aplaudir como si de su ídolo se tratara.

—Bien, quiero que hagáis un círculo en la pista de baile y que Hinata salga de su escondite y dé la cara. —Al escuchar mi nombre casi me desmayo—. Vamos, Hyuga, ¿dónde estás?

Alguien exclamo. No se quién. —¡Allí, por favor, enfocad allí! —clamó hasta que el foco me encontró.

Tenten quiso morir y los demás rompieron a reír. Sakura no parecía que estuviera allí.

—Supongo que se le da de maravilla ese estilo de baile, ¿no? —quise saber.

Nadie respondió. Al menos, no con palabras. Todos asintieron a la vez.

—¡Oh, vamos, Hyuga! ¡Yagura, a todo volumen! —Bajó de la tarima y corrió hacia mí.

Definitivamente, mis venas dejaron de transportar sangre; toda se había congregado en mi rostro.

—¡Marchando «Press it» de Sean Paul! —aulló el DJ animando aún más el cotarro.

Sasuke me cogió del brazo y me arrastró a la pista de baile. Al menos, cien personas nos contemplaban.

—A ver cómo sales de esta, cariño —susurró, antes de que me deshiciera de sus brazos dándole un empujón.

—Pienso matarte en cuanto acabemos con esto.

—Espero ansioso.

Comenzó a mover la pelvis en cuanto la voz de Sean retumbó en todos los rincones de la discoteca. Efectivamente, era un experto en ese tipo de música. Se movía lento, suave, sexy. Excitaba a cualquiera. Le observé presuntuosa y esperé mi momento mientras me acercaba a él.

—No sabes con quién te la estás jugando, Uchiha —le murmuré, antes de comenzar a bailar el estilo de baile que mejor se me daba.

Al final terminaría dándole la razón a Ino y Tenten; en el fondo, éramos iguales.

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Pov. Sasuke.

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De todas las cosas que podía esperar, aquella fue la más impensable. No solo bailaba como una experta, sino que lo hacía enviándome un mensaje: supera eso. Pero si esperaba fastidiarme no lo consiguió. Más bien logró todo lo contrario. Me provocó y mucho. Así que me crucé de brazos y observé (como el resto de las personas que nos rodeaban) cómo se contorneaba.

Se agachó y comenzó a mover las caderas mientras avanzaba hacia mí. Me miró desde abajo y fue subiendo lentamente haciendo círculos con las caderas y rozando mis piernas. No pareció importarle que pudiera vérsele la ropa interior. Solo quería molestarme y provocarme. Pegó sus caderas a mi pelvis y movió la cabeza dejando que su cabello cayera en mi rostro. Se giró y sus ojos quedaron a unos centímetros de mi cara. Una separación que no existía entre nuestros cuerpos; estábamos completamente pegados.

Manteniendo el ritmo, habló.

—Deberías mantener tu cuerpo algo más relajado —dijo frunciendo los labios.

Miré hacia abajo arqueando las cejas, y negué con la cabeza mientras chasqueaba la lengua. Volví a mirarla.

—Eso es imposible si tú estás cerca, cariño. —La cogí de las caderas y me pegué aún más a su cintura.

Comenzamos a bailar; pelvis con pelvis, rodilla con rodilla. Pero duró poco. Me empujó y se marchó dejando que la gente rompiera el círculo gritando y aplaudiendo.

Suspiré y sonreí antes de morderme el labio. Para ella, seguramente, era sencillo, pero yo tardaría unos minutos, por no decir horas, en recuperarme.

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Pov. Hinata.

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Salimos de la discoteca hacia las dos de la madrugada. Sasuke había desaparecido desde que lo dejé en la pista de baile. Y Sakura fingió encontrarse mal y se marchó en un abrir y cerrar de ojos, sin dejar siquiera que hablara. Aquella noche tendría que haber dormido en su casa, pero me dejó bien claro que volviera a la mía porque quería descansar y no le apetecía escucharme hablar de Sasuke. Que yo supiera, nunca había hablado de él. Al menos, no con ella.

Por suerte, Tenten me evitó tener un enfrentamiento con mis padres dejándome dormir en su casa.

Tenten silbó para llamar la atención de un taxi que venía por la calle. El coche se detuvo enfrente y ella me miró.

—Lo siento, pero tenemos que ir en taxi.

Nos miramos durante unos segundos mientras yo rememoraba lo que me había sucedido el sábado anterior, hasta que soltamos una carcajada. Me agarró de un brazo y nos dispusimos a cruzar la calle cuando el Bugatti de Sasuke se detuvo a unos pocos centímetros de mis piernas.

A Tenten se le escapó un gritó intentando alejarme, pero me solté de sus brazos y contemplé el rostro risueño de Sasuke. Torció el gesto y me envió un beso.

Sonreí y respiré hondo cuando una idea se me pasó por la cabeza. Con todo el dolor de mi alma (por el coche, claro) clavé mi tacón en el faro delantero. Este estalló en mil pedazos dejando a Sasuke noqueado.

Salió del coche hecho una furia, se dirigió hacia mí, me cogió de los brazos y me estampó contra el capó. Mi espalda desnuda percibió el calor que manaba la chapa y maldije no haberme puesto el abrigo; ahora debía de estar en el suelo.

Sasuke se recostó sobre mi cuerpo después de empujar mis rodillas. Se acercó flexionando sus brazos lentamente, amenazante.

—Si buscabas tocarme los cojones, lo has conseguido —masculló sin perder el maravilloso brillo de sus ojos. No estaba tan enfadado como quería aparentar.

—Es la segunda vez que lo «percibo» esta noche. —No pude evitar sonreír.

Pero dejé de hacerlo en cuanto sentí cómo su cuerpo presionaba con más fuerza el mío, lentamente, despacio. Sasuke me desafió con la mirada. Esperaba que le empujara, pero hice todo lo contrario. Suavemente, separé las piernas.

—Podemos estar toda la noche así, si lo deseas.

—Sería demasiado para ti —refunfuñó.

Gané. Se separó, deslizando primero sus manos por mis caderas. Tiró de mi falda con delicadeza, ayudándome a que no se viera más de lo que tenía que verse. Me incorporé desafiante y recogí mi abrigo.

—¿Piensas pagarlo? —me preguntó.

—Espera sentado. —Eché un vistazo al faro antes de volver a mirarle—. Te veo mañana en la fiesta, ca-ri-ño —arrastré las palabras cerca de su mejilla.

—Cuento las horas —dijo con una mueca en su cara.

Volvió al Bugatti y salió de la calle derrapando.

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Continuara…

*Mugen: Infinito en japonés.

*Gogó: una gogó (inglés: go-go dancer) es un bailarín o una bailarina que actúa en discotecas y diferentes tipos de centros nocturnos.

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En lo particular este capi me gustó mucho, una Hinata toda sexy provocando a Sasuke es de lo mejor. Ustedes que opinan? Les gustó? Dejen sus reviews, un beso nos leeremos pronto…

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Agradecimientos a:

rcr

amy23

Home kity

Clarity-chan

Guest

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Gracias chicas por sus reviews, una abrazo grande para ustedes…

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Guest ¿?: si, precisamente esa es la historia original, me encanta que la hayas leído y sepas cual es, aunque aquí van a cambiar unas cosillas. No sé si leíste todos los libros, pero yo particularmente los recomiendo, son muy buenos. A medida que vaya avanzando la historia te darás cuenta que tiene algunos cambios. Desde que la comencé a leer no pensaba en los protas si no que me imaginaba a Sasuke y a Hinata, por eso decidí hacerla. Espero te guste como va quedando y no sea una metida de pata los cambios que le haga. Saludos y gracias por tu review.

Pd: perdón si tiene errores ortográficos…

Besos, hasta la próxima…

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Hinata Uchiha21 ¡fuera!