Postheando Conthinuacion; Debo Decir Que Esthe Es Uno De Los Capithulos Mas Corthos, Pues Es Complementho Del Anterior...

Gracias A Thodos Quienes Me Leen; Me Hacen Muy, Pero Muy Feliz. Y Dedico Este Capithulo En Especial A Los Queridos De Apocalyptic Revolution, Que no Enthendi Muy Bien Lo que Me Dijeron La Vez Pasada, Pero Yo Los Apoyo, Cuenthen Con Migo Hastha Los Segundos ;)

Sin Mas...

Disclaimer: Inazuma Eleven Y Sus Personajes No Son De Mi Perthenencia, Sino De Sus Respecthivos Authores.


Inclinación By Madoka

Capítulo 3: Complemento Del Capitulo Anterior

Mi madre siempre me ha dicho, que no me deje llevar por las personas. Y en efecto, ¿Por qué debía arrepentirme el asistir a clases solo por toparme con Nozomi? Sí que me arruino el día desde ese preciso momento, pero, ella no es dueña del colegio, así que me importa un bledo lo que ella me diga, o lo que haga.

El comportamiento humano es un misterio para la sociedad, y creen que con la pregunta ¿Por qué lo haces? Resolverán todo. Esa misma pregunta invadía mi mente al recordar la primera plana; ¿era igual de serpiente venenoso Haruna, que no tuvo remordimiento por arruinar la vida de un ser perfecto?

Ese fatídico día no lo aguantaría más. Justo cuando Hiroto se marchó del baño, y yo reflexione un poco, salí huyendo de todo. El timbre sonó, y corrí rápido por mis cosas, saliendo a toda velocidad de las instalaciones del colegio. Me ahorraría el sermón del doctor y el reporte del director por no haber cumplido con la tarea.

Todos pensaran que fue de mí, pero es razonable marcharte en mi situación. Salte el cerco, atorándose mi pantalón en él, tire, y al caer, una enorme rasgadura se le hizo. Genial, unos nuevos y ya. Camine por alrededor de una hora y media, estaba tan fastidiado, y eso que no quería ir al colegio.

¿Hubiera sido mejor no asistir desde un principio? No, ya que al siguiente día, me mirarían como hoy lo hicieron, y tendría el mismo rostro de cuando salí del edificio; se burlarían y yo no sabría nada, nada: es mejor afrontar la realidad desde el inicio, como bien me ha dicho mamá.

Y no pensaba regresar a casa antes de la una treinta. Mi madre no está, pero al lado, una vecina con la que se chismea todo, seguro le contara que yo volví antes, y que miro mi pantalón desgarrado, lo que causaría una extrema preocupación en ella.

Deje de lado mis pensamientos más problemáticos y me senté en una banca del parque.

¿Desde cuándo me llama la atención un ser perfecto? Muy fácil, desde que mamá y mi abuela me llevaron al invernadero del tío Yuko, hermano de mi madre, un botánico empedernido con los cigarrillos, y nadie se explica cómo tiene la sensibilidad para cuidar plantas. Aunque en estos tiempos, ya ha cambiado bastante; se divorció, y su ex le quito todo, ahora vive con la abuela, y le prohibió el fumar, lo cual causo que lo dejara definitivamente, y se retiró permanentemente de la vegetación, pues solo por su ex mujer, tomo el puesto desde un principio. Se ha hecho más sensible y comprensible. Ya nadie lo reconoce; ''tiene corazón'', es lo que me ha dicho mamá.

Es patético mi tío, pues, ¿por alguien vas a dejar de hacer, o hacer algo que te guste, o disguste? Bueno, yo también soy patético, deje el rugbi por miedo a lo que pensaran de mí, ahí está el dicho de mamá, y solo porque termine con Nozomi, y le dijo a todo mundo la razón, y ahora ya todos la conocen bastante bien.

Me desvié mucho del tema. Todos los veranos, me llevaban con el tío Yuko a su invernadero, y me dejaban recorrerlo cuantas veces quisiera, amaba las flores (cuando tenía seis), y me presumían de una flor en particular; no recuerdo su nombre, pero siempre me la hacían presente por ser ''perfecta'', decía el tío Yuko, que su aroma era perfecto, que su color era brillante y perfecto, su estructura no se comparaba con ninguna. Mi madre ama esas flores, y cuando volvíamos, traía un bonche de ellas, pues el tío Yuko era cultivan te de ellas. Ahora mamá se lamenta, ya no hay veranos en el invernadero, ni flores perfectas, pues jamás las ha visto en otra parte. De ahí en adelante que me pregunte ¿hay personas perfectas? Y mi búsqueda comenzó.

No tarde en darla por echo; pero nunca encontraba a la persona perfecta, al ser perfecto. Hasta que entre a la secundaria, en mi grupo, estaba él: Kiyama Hiroto, mi ser perfecto. Lo estuve observando desde ese entonces, nunca cruce palabras con él, pensando que no era lo suficiente para alcanzar su nivel de habla.

Hacía de todo, y comprendí que era perfecto.

Mi fascinación fue aumentando, pero jamás se lo dije de frente, me hice novio de Nozomi (cosa que fue un grave error), pero mis sentimientos por Hiroto siguieron aflorando. Hasta que ahora en segundo, confesé todo mi sentir, y no me retracto por ello.

Bueno, suficiente por hoy, ya faltan quince para la una treinta, así que si me ve llegar temprano, pensara que salimos antes.