Regresando Con Los Capithulos Largos :D Y Respondiendo A Una Preguntha Que Me Hicieron Por Ahi, De Cuantos Años Tienen; Pues Van En Segundo De Secundaria, Hay Calculale Que Unos 13, 14 Años, Maximo 15, No Los Quice Hacer Tan Viejos Ni Tan Jovenes.
Sin Mas, Que Solo Agradecer A Mis Lectores (Pocos, Pero Los Mejores) ;)
Disclaimer: Inazuma Eleven Y Sus Personajes No Son De Mi Perthenencia, Sino De Sus Respecthivos Autores.
Inclinación By Madoka
Capítulo 4: De Una Broma De Mal Gusto
Mire a sus ojos, como mostraban una imagen de depresión, si, estaba deprimida por saber sobre mis inclinaciones sexuales… ¡ne! Estaba deprimida por saber que no sería abuela.
Ha mamá le encanta arreglarme el uniforme, como con esas delicadas manos, me abotona y acomoda la chaqueta. Suspiro, y mostro rostro de que algo quería decir, jamás me engaña.
-¿Qué ocurre?- pregunte de lo más inocente, era más que lógico que preguntaría sobre lo de ayer. La vieja chismosa de la vecina, debió haberle dicho sobre un chico que vino a la casa, se miraba bastante sospechoso, y se marchó tarde, justo antes de que volviera. Y en efecto, eso era lo que la tenía así –No es nada de lo que te puedas preocupar- sonreí para darle tranquilidad.
-Cariño, no me preocupo; tu felicidad es la mía, pero, ¿es tu novio? El que vino ayer.
-No- me voltee y deje escapar una sonrisa sospechosa, que no pasó inadvertida por ella, que puso cara de horror, seguro piensa que ando de ''puto'', eso sí que le dolería, usar su techo para acostarme con hombres –Pero, te diré que él es culpable de esto.
-¿Cómo? Debe de ser alguien excepcional para que te haya encantado de ese modo.
-Si: él es perfecto- baje las escaleras al termino de mis palabras, no me quedaría a escuchar lo que tuviera que decir, no me imaginaba que sería (seguro sobre los gustos por las personas), pero no quise escucharlo. Estuve listo para marcharme, cuando recordé que olvide mi reloj, y mamá bajo con él.
-La gente perfecta no existe, hijo- me puso el reloj con delicadeza. Esta mujer, ¿Cómo es que piensa que sabe todo? Eso dicen, ''que las mujeres lo saben todo'', pero está equivocada, bueno, no, es cierto que las personas perfectas no existen, nada es perfecto en este mundo tan inhóspito de perfección como una galleta roída por un ratón con doce días de pudrición en la alacena de un alcalde, o cenador. El punto era que no quise admitir mi error, y forme un puchero en mi rostro, como cuando tenía ocho años y le rogaba a mamá por un muñeco, o alguna golosina.
Ella rio, su risa es tan dulce como la más pura miel de maple. Mi madre es muy bella, con unos expresivos ojos ámbar, que denotan cada una de sus emociones. Su cabello es verde, claro, de ahí que el mío sea de ese color, pero en cambio de mí, lo corto, tan corto, como un corte de hombre; debajo de las orejas. Su piel es tostada, ¡soy idéntico que ella! Nada gran parecido con mi padre, más que los ojos y el hecho de que soy hombre (lo sigo siendo).
Me apretó la mejilla, y empezó a moverla de un lado a otro, canturreando cosas como para un bebé.
-Basta mamá.
-Cariño- me soltó y se puso seria, viéndome con reproche -¡La perfección no existe! No te empieces a creer los cuentos de ''Disney''- y no lo hacía… no –Amor, sé que debes estar pensando eso porque, tu sabes, él te gusta. Pero no dejare que te hagas expectativas erróneas de las personas.
-¡Ninguna expectativa errónea! Te hablo enserio: él es perfecto. Además, no quiero hablar de esto contigo, ni con nadie. Mis asuntos emocionales son de mi incumbencia…
-¡Y de la mía!- me interrumpió, señalándose –Yo solo quiero lo mejor para ti. Ya aprendí a comprender el hecho de que seas homosexual, dame la oportunidad de conocer a tu ser perfecto.
-Mamá, él y yo, no somos na…
-Basta de cosas, es hora de que te vayas, que se te hará tarde. Luego me hablaras más sobre él- me empujo hasta fuera, dejándome con la palabra en la boca. Y antes de marcharme, me grito -¡Invítalo a cenar pronto!
Esta mujer, sí que está loca, primero se destroza por saber que no será abuela nunca en su vida (claro, si es que adopto), y ahora quiere conocer a '' mi ser perfecto'', que le pasa, yo solo le puedo decir así.
El camino de ida al colegio era helado, mucho para mi gusto, estábamos a pleno enero y el frio te congelaba hasta los huesos. Me lamentaba el no ponerme un suéter debajo de mi chaqueta, o soltarme el cabello. Sí, eso era más fácil; solté mi cabello, que voló con el aire, pegándome de lleno en la cara; tosí y escupí, pues ya me había tragado unos cuantos.
Cuando hube llegado, camine muy tranquilo por los pasillos, había llegado un poco tarde esta vez, y unos cuantos alumnos ya estaban en sus respectivos salones, esperando el toque. Camine por el pasillo que va directo a mi salón, donde mire a Reinita y su amiga (la morena novia de Nagumo) conversando. Reinita decía que se sentía culpable por haber dejado a Hiroto, que había sido un tremendo error, y si algo andaba mal en su relación, tendrían más comprensión de solucionarlo, que lo arreglaría hoy mismo.
''Que zorra mentirosa'' me dije, y justo al pasar por su lado, no se evitó el inquirir un comentario.
-Haber si no está ocupado- lo dijo refiriéndose a mí, me detuve y la encare, viendo su rostro con expresión de burles. Por mi parte me mantuve sereno, y estrene mi mueca de ironía (cosa que no hago hasta dentro de una hora).
-La verdad que no creo que este ocupado, y que quiera hablarte.
-¿Y tú qué sabes, ''afeminado gay''?- esa fue la gota que derramo el vaso, no planeaba decirle lo de ayer, que Hiroto fue a mi casa en busca de consuelo, y que nos besamos con intensidad (¡en su cara!), pero esto ameritaba una excepción.
-Pues yo sé más de lo que ''tú'' piensas- la mire con desprecio, y ya estaba dispuesto a irme, pero antes le recalque -Mejor vete a besuquear con Saginuma como bien lo hiciste ayer, y deja a otros… con lo suyo- esto último no evite saborear frente de ella.
Me marche satisfecho, y ella se quedó con el rostro estupefacto. ¡En su cara!
Estando en el salón, me puse a pensar que no estuvo bien ese comportamiento con ella; era muy infantil. Ese comportamiento es digno del arroz de mi ex, y se me había pegado.
Cuando la maestra de matemáticas paso lista, y el nombre de ''Kiyama Hiroto'' no fue respondido, capte que no había asistido. Era muy extraño que el faltara, siempre llegaba tarde, pero no después del pase de lista. Mi emoción de preocupación empezó a hacerse evidente; ¿habría sido por mi culpa?
No, eso lo dudo, aparte que habíamos quedado muy, pero muy bien ayer, incluso me dijo que nos veríamos mañana. Algo andaba mal.
Las primeras tres horas se fueron de lo más lento. No lograba concentrarme, solo pensando en la razón por la cual un ángel pudo faltar a clases.
-Señor Midorikawa- me distraje, al escuchar que me llamaban, y no era más que el doctor, seguro buscaba una justificación por mi falta de ayer.
-Mándeme profesor- respondí cortésmente, algo extraño en mí, pues usualmente me llaman la atención por ser muy abierto y respondón con los profesores. Pero este día estaba ido de mi persona, pensando en la razón por la cual Hiroto falto, no sé, sentía que era mi culpa.
Para tranquilidad mía, el doctor pregunto justo lo que pensaba, porque no había asistido ayer a su clase. Ninguna buena excusa me llegaba a la cabeza, no lograba inventarme algo coherente para mi salida del colegio ayer luego de receso. Cuando mi mente hubo al fin acogido un pensamiento convincente, se esfumo al escuchar el comentario de uno de mi grupo.
-¿Que no vio ayer, Doc? el pequeño Fancy salió en primera plana. Mucho para un pobre humano, el hecho de andar con un ángel, lo anda elevándose por los cielos- se carcajeo.
-Increíble que tu estúpida mente de puberto no asimile un mejor apodo para alguien que no tiene nada que ver con el que le has dado, imbécil- le respondí.
-Vaya, el capullito del cielo ha florecido, no creo que con esa boquita el ángel de Kiyama te quiera besar más.
-Mira que tu cerebro es más pequeño que tu ojo. Que capte mejor las palabras, y cuando formules un insulto decente, házmelo saber antes de alardear idioteces dignas de un baboso de quinta que busca consuelo fastidiando a quienes perecemos de una reputación de mierda. ¿O es acaso que no te rebajas a decir cosas más inteligentes y llamativas con un pobre humano que no alcanza tu nivel de ''madurez''?- me puse de pie -¿Acaso crees a los demás tan poca cosa, y unos estúpidos sin cerebro, por lo cual tengas que actuar de esa manera tan irreverente frente de ellos? Venga, échame todo lo que tienes- se puso de pie, y ambos nos miramos como queriéndonos matar, con el resto del grupo gritando a coro ''pelea, pelea''.
-Eres un hijo de puta- carraspeo, acercándoseme dispuesto a una disputa, yo no me eche para atrás, y me moví en son de él, a lo que el doctor nos detuvo (y a los coristas) gritando un '' ¡basta!''.
-Ambos, ¡a la dirección!- nos señaló, y a empujones y miradas de odio, salimos del salón.
Siempre ha sido lo mismo con él; Suzuno Fuusuke es uno de los peores cabezas huecas de mi grupo, que se la pasa insultándome, haciéndome burlas, y una que otra cosa como la de hoy se presenta. Desde las palizas de Saginuma, me hice más fuerte ante los problemas, haciéndoles cara, y no dejándome.
Es la quinta vez que nos mandan a la dirección por situaciones de este tipo; la primera fue cuando recién entramos, por un estúpido pupitre. La segunda cuando estábamos en deporte, fue accidente que le haya caído el disco en la cabeza justo cuando lo lance. La tercera fue un malentendido cometido por culpa de los niñatos de primer grado, yo quise defender a An, mientras que él quiso defender a Clara. La cuarta fue una pelea a golpes, donde mamá inquirió en mi defensa, pues tenían planeado suspenderme. Y ahora con la quinta, luego de la última nos advirtieron que si seguíamos con nuestro comportamiento, terminaríamos expulsados. Nos habíamos controlado unas semanas, y todo se tenía que ir al caño hoy, por culpa de él, yo solo me defendí.
Ahora mi mente no procesaba nada, me carcomía el hecho de ser expulsado, ya no podría ver más al ángel de Hiroto. No me podía sentar, rascaba mi cabeza, me revolvía el cabello, mientras que el idiota de Suzuno miraba divertido desde una silla de la dirección. El doctor estaba hablando con el director sobre la situación, y no se escuchaban más que gritos y reclamos detrás de la puerta de su oficina.
Cielos, ¿qué hare, que hare? Justo hoy que falto también Nagumo, él me defiende de todo, hasta mete las manos al fuego por mí, y está en su casa con influenza estacionaria. ¡Dios mío! ¿Qué voy a hacer, que voy a hacer? No pueden correrme, aunque de cierta forma desearía que lo hicieran (ahora mi reputación es de mierda), y ya no soportaría a Saginuma ni a Suzuno, pero no vería a Hiroto, no pueden correrme, no pueden correrme.
-Te van a correr- rio divertido, viéndome. Yo hecho una furia, lo tome del cuello de la chaqueta, dispuesto a golpearlo, en lo que salió el doctor, mirándonos con el ceño fruncido; lo solté de inmediato.
-Entren- tendió la mano, y pase saliva, ¿Dónde estaba mamá cuando la necesitaba?
Midorikawa Yuki es una alegadora por naturaleza. Estudio leyes cuando joven, y se hizo de una buena reputación al salvar un caso que ya estaba perdido, justo antes de graduarse en la carrera. Luego de un par de meses, lo dejo, por conocer a mi padre, pensó que ya no le era necesario trabajar; pero ahora con la situación que están viviendo, su único consuelo es defenderme cuando me llaman a la dirección. Y ahora no estaba.
''Todo fue culpa de Suzuno'' pensé en una buena excusa para librarme del lio ''Él empezó a burlarse de mí, solo me defendí'' además ya estaba mosqueado por la falta del ángel, él me termino de cabrear.
El director es un hombre de porte elegante, con rasgos ya de anciano, pero conserva un cuerpo de hombre de veinticuatro años. Es padre de una de las alumnas de mi grado, pero asiste a otro grupo, Raimon Natsumi es una chica muy pretensiosa, que se gusta de volarse con los más grandes, pero por estos meses, que anda con el jugador estrella del equipo de soccer, los creen la pareja perfecta. Eso dicen ahora, por el rompimiento de Reinita y Hiroto. Acá entre nos, ella quiso con Hiroto en primer grado, él le dio oportunidad, pero al ver su comportamiento tan prepotente, se refugió con Reinita.
Regresando con el tema inicial, el director nos miraba severo, y nos indicó que tomáramos asiento. Sentía como un choque eléctrico golpeaba mi espalda, no habían llamado a mamá, eso bien lo sabía.
-Quieren explicarme… lo que sucedió- respire hondo, y a unísono gritamos los dos señalándonos.
-¡Fue culpa de él!- el director se tapó los oídos.
-Director, el empezó con todo esto, se metió en la conversación equivocada, diciendo estupidez tras estupidez- agregue con deje de dolido.
-No es cierto, este se puso a insultarme sin calla.
-Porque tú hiciste presente un insulto sobre cosas que ni al caso.
-¿Qué ni al caso? Respondí la pregunta del Doc.
-Cosa que no te pidieron.
-¡Haber!- nos calló el director -¿Qué comentario hizo presente, joven Suzuno?- me cruce de brazos, seguro se aventaría un choro de víctima.
-El Doc le había preguntado por su inasistencia ayer. Solo respondí la verdad.
-Repito: nadie te la pidió- interrumpí molesto.
-Señor Midorikawa, basta, deje que continúe su compañero. ¿Cuál es esa verdad?
-Pues que falto por su publicación en primera plana- echo el veneno. Ya me estaba cabreando de nuevo, pero me controle.
-¿Eso es todo?- pregunto el director, con cara de que no había sido la gran cosa.
Ok, ¿al director le valía un bledo el asunto? Estaba a punto de agregar un comentario, cuando siguió.
-Miren, aquí no estamos para hacer burlas de las personas por sus gustos- me quede en blanco –A usted señor Suzuno, no le importa en lo más mínimo la falta de su compañero, si es que lo hizo por lo de ayer. En cuanto a usted, señor Midorikawa, le exhorto que sea más decente con sus… demostraciones afectivas con el señor Kiyama- ¿qué? –No tendrán problemas por esta vez, pero que sea la última. Señor Suzuno, con su madre quiero hablar cuanto antes, use el teléfono de la secretaria para informarle. Ahora, retírense, y que no vuelva a pasar- Suzuno refunfuño fastidiado, de que él había tenido problemas y yo no.
Salimos, y me empujo hasta que choque con la pared, mientras que se marchaba con la secretaria en busca del teléfono. ¡Estaba totalmente en blanco! Era increíble el comportamiento del director.
Me marche de la dirección sin llegar a comprender nada, solo una cosa era evidente: no tenía problemas.
No volví a entrar a clases, luego de eso, seguro que se me quedarían viendo. Así que me senté en una banca del patio principal. No me había puesto a pensar en lo que los profesores pudieran decir sobre el acontecimiento de ayer (¡genial! El director cree que ando con Hiroto, ¡y le vale!). Fantástico, si nos ven a ambos metidos en un baño manoseándonos, no se preocupen por informar en la dirección; ya lo han de saber.
Suspire varias veces, estaría solo este día. Nagumo es el único de mis amigos que Nozomi no le ha lavado el cerebro. El grupo del tercer grado ''A'' estaba afuera. Hora libre con el profesor Kudou. El profesor de deporte no falta mucho, pero estos últimos días se halla enfermo (la influenza estacionaria), y dejan horas libres. Su hija, Fuyuka, de mi grado, mantiene al tanto en dirección sobre su estado. No tengo nada contra ella, solo que es extraña, a mi parecer, siquiera cruzo palabras con ella.
Me quede reflexionando (estos últimos días lo he hecho mucho), tal vez no estuvo bien responderle de esa manera a Suzuno, sí que no me agrada, pero cause problemas, aunque no me iba a dejar: Fancy, que estúpido apodo me fue a poner, solo porque en primero nos encargaron hacer un escrito, y todos acusaron con que el mío era muy fantasioso, desde entonces él se empeña en llamarme así. Y lo de la mañana con Reinita, eso ya era mucho, sabía que este día seria largo, muy largo.
El timbre sonó, y todos salieron corriendo, yo me quede ahí sentado, hasta que mi cabeza pensó en que me distraería de mi pena (estar solo) leyendo algo. Olvide mis libros en casa. Y me traía malos recuerdos el periódico escolar, seguro que todas las columnas están con el nombre de ''Otonashi Haruna''. Pero que más daba, me divertiría haciendo el crucigrama.
Me levante y me acerque al puesto, donde estaba Segata y Maki, de tercer grado. Con Segata nunca me he llevado, mejor amigo de Saginuma, que algo les de pistas. Y pues con Maki, hace mucho que no la he tratado ciertamente.
-Para ti no hay nada- no me pondría a lloriquear solo porque no me quería vender un periódico, y me miraba con su horrorosa cara de burla. Sin más que decir, me di la vuelta, dispuesto a marcharme, cuando escucho como hablan.
-Que maldito eres Segatita. Anda, que el diario no es tuyo- dijo Maki en forma de regaño. Me voltee y lo mire, con su rostro de reproche, me vendió un periódico. Mi vista se giró a ella, que me guiño el ojo con una sonrisa. Extraño. Casi no tengo amistades en los terceros años.
Me marche y me busque un asiento, pero todas las mesas ya estaban bien abarrotadas de alumnos, comiendo, leyendo, o solo estorbando, para alguien que en verdad lo necesitaba. Suspire y me dispuse a hacerlo sin sentarme.
-Por aquí hay bastante luz- escuche a mi lado derecho, voltee enseguida, y me topé con Fubuki, sentado en una mesa, acaparando todo el espacio del lado derecho, acostado, tomando el sol.
No es que me llevara mal con los Fubuki, nunca les he hablado, y eso que van en mi grupo, solo que mamá y esa familia no tienen buena relación. Según lo que ella me ha contado, es que mi padre anduvo con su madre, y justo tras unas semanas antes de la boda, él la dejo por mamá, desde entonces que no quiere toparse con la familia, pensando que de seguro la madre le ha de guardar resentimiento por aquello; eso explica también porque papá ha dejado muy fácil a mamá.
Pero si no la hubiera dejado, no se habría casado con el señor Fubuki (un empresario exitoso, con casas aquí y halla), y no habrían aparecido estos dos.
Me acerque no muy convencido, y me senté al lado de él, justo en medio de la mesa, musitando un ligero ''gracias'', a lo que me respondió con una sonrisa encantadora. Si no fuera por Hiroto, estos dos ya lo habrían desbancado hace mucho. Los Fubuki son dos hermanos casi gemelos, con muchos rasgos físicos idénticos. El mayor (que en definitiva, no recuerdo los nombres de ambos), es muy simpático, tiende a ser sensible, y siempre tiene expresión de cachorro triste, adornado con un rostro blanquecino, ojos plateados. En cambio, el menor, es mucho más agresivo y sobre protector con su hermano, nunca los verán separados. Es extraño estar con él, son algo así que populares, y muy amigos de Hiroto.
-¿Y tu hermano?- solté para romper con el incómodo silencio.
-Fue por unas bebidas, seguro no tarda- su voz era aguda, y sonaba amable, no tenía una perspectiva concreta sobre Fubuki & Fubuki.
-Ya volví con unas deliciosas malteadas… Oh- llego el menor, y se sorprendió por mi presencia, a lo que yo sonreí nervioso -¿Por qué no me dijiste que teníamos compañía?- le reclamo a su hermano, me encogí en el asiento, incomodo de que había causado un problema –Así hubiera traído otra.
-No pensé que le agradaría una malteada fría con este invierno- contesto simple, sin borrar la sonrisa. El otro se subió de hombros, y se sentó de igual manera que su hermano, a mi lado izquierdo.
Era extraño el comportamiento de Fubuki & Fubuki, pareciese que no les importaba nada, y eran amables, no le hacían mala cara a nadie (y les gustaba el frio, en definitiva).
Me puse a hacer mi crucigrama, por algo me había sentado con ellos.
-¿Oye, no juegas PintBall?- me pregunto el mayor, mientras que el otro lo volteaba a ver con expresión de emoción en el rostro.
-¡Sí! ¿No juegas?- repitió el menor.
-Eh, pues… un poco- respondí como pude, era una pregunta extraña.
-Estás viendo a mi nuevo compañero- me palmeo el hombro el mayor, y el otro asintió alegre –Mañana no hay clase, que te parece un uno a uno en el campo al lado de la universidad. A las dos, si te animas.
-No nos falles, será genial jugar con el novio de Hiroto- artículo en forma de ruego el menor. No estaba mal jugar un uno a uno con ellos, a decir verdad, soy muy bueno en el PintBall, pero lo que me saco de orbita fue su comentario ultimo: ''será genial jugar con el novio de Hiroto''.
-C-claro que me gustaría, cuenten conmigo. Pero… yo no ando con Hiroto- ambos me vieron sorprendidos.
-¿No? ¿Y lo de ayer?- preguntaron a unísono.
-Solo…- no sabía que contestar, sería algo bochornoso decir que lo bese por puro antojo, y por no saber sobre mis inclinaciones sexuales. Reí nervioso, y rasque mi nuca, nada se me ocurría. Y toco el timbre (¡me salvo la campana!).
-Bueno, no nos quedes mal. Nos veremos mañana en el campo- comento el mayor, poniéndose de pie, dispuesto a marcharse.
-Sí, y salúdanos a Hiroto cuando lo veas. Tu nos caes mejor que Reina- secundo el menor.
-Hacen mejor pareja- termino el mayor y se despidieron de mí con una sonrisa y moviendo la mano, aunque no sé porque, si vamos a donde mismo.
Bueno, a Fubuki & Fubuki les caigo bien, y dicen que Hiroto y yo hacemos una mejor pareja que él lo hacía con Reinita. No por algo son sus mejores amigos, seguro saben lo que le conviene, puede que estos dos me ayuden un poco.
¡Mañana iré a jugar PintBall!
