Capithulo Siethe Al Fin. Queda Aclarar Que Es Cortho, Mas Que Los Demas, Y Que Aqui Uthilizo Un Vocabulario, Algo Asi Que Fuerthezon (Thodo Es Por El Bien Del Humor De Midorikawa), Sin Trathar De Ofender A Nadie, Ah, Y Hago Mencion De Grupos Y Nombres De Canciones.

Sin Nada Mas Que Agregar...

Disclaimer: Inazuma Eleven Y Sus Pesonajes No Son De Mi Perthenencia, Sino De Sus Respecthivos Authores.


Inclinación By Madoka

Capítulo 7: Como Pasar Un Fin De Semana En Familia

Mis pies no daban pasos más; ni siquiera mamá se dignó a ir por mí desde el hospital, aunque le conté lo que paso. ¡Eran las nueve treinta y cinco! Y ni luces de mi paradero.

Abrí la puerta de casa, pensando en que solo cruzaba la sala y me tumbaba en mi habitación, dispuesto a dormir hasta que mis ojos abrieran por si solos. Pero al parecer, mi madre a estado en mi contra todo este día; solo llegue me jalo hasta el sofá con la excusa de ''tenemos que hablar, cariño'', obvio, no podía faltar la cita amorosa en la frase. Bufe cansado y me senté como niño regañado: cruzándome de brazos e hinchando mis mejillas, esperando tortuoso la dichosa habla.

Del lado izquierdo, en el otro sofá, mamá se hallaba con sonrisa de pan dulce; esparciendo azúcar por todas partes, y en el sofá a mi derecha, el tío Yuko. No lo había visto en todo el día, y ahí estaba sentado muy pasivo, con una sonrisa igual a la de mi madre.

-Ok, ¿De qué quieres hablar?- no me hice del ruego, lo único que quería era saber su infame platica, que seguro citaba a los dos. Que quede claro; ¡yo nada hice!

-No pienses que es un regaño- comenzó ella con su voz de comprensiva. Odio esa maldita voz, me recuerda que ella siempre tiene razón cuando yo me equivoco, y me lo restriega en la cara con eso –Tu tío Yuko y yo, pensamos que…

-¡Te mandaremos a un colegio privado en Mónaco!

-¡Sí! ¿Qué? Espera… ¡No!- interrumpí en cuanto capte lo de mi tío, que interrumpió a mi madre. Que ella solo se quedó con cara de fastidio, gritándonos luego un ''guarden silencio'', lo que causo que nos sentáramos y nos calláramos, prestándole atención.

-¡Tu tío está loco!- corrigió mamá –No es eso. Lo que pensamos es que deberíamos pasar más tiempo en familia- uf, súper.

-¿Qué? No me digas que iremos con papá.

-No, para nada, sino tú, yo y tu tío- vaya que familia me ha tocado –Yuko rento una hermosa cabaña en el bosque que se encuentra fuera de la ciudad en una pequeña villa. Mañana en la mañana nos iremos y conviviremos por todo el fin de semana.

-Efectivamente, sobrino. ¡Prepara tus maletas, nos divertiremos mucho!- el tono divertido de mi tío, súper creíble, si no fuera por su cara de flojera.

-…- fue lo único que pude decir, antes de que la reunión familiar acabara y me mandaran a dormir, con el pretexto de que mañana nos levantaríamos temprano.

Y soñar que estas vestido como princesa, en una habitación en lo alto de una torre de un viejo castillo custodiado por un dragón morado que escupe fuego, mientras tejes un gorrito de lana, y un caballero rojo va en tu búsqueda; se esfuma en cuanto te avientan una canasta llena de comestibles que te golpea justo la nariz, en una madrugada de sábado en pleno enero.

Cuando ya iba en mi sexto sueño de ''El Rescate De Midorikawa Por Hiroto'', me levantan a las cinco cuarenta y cinco para alistar todo y marcharnos a las seis rumbo de la ''hermosa cabaña del campo''.

Si, uno pensaría que te hablan ya que todo está bien puesto en el porta equipaje, solo tu presencia falta en el auto, pero no; esta familia le faltan tuercas. ''A las seis vamos a salir'', dijo mamá, para que a las seis y dos minutos, todavía faltara su estuche de cremas milagrosas.

Bajo corriendo la escalera, gritando un ''ya voy'', para subirse al coche (en donde yo ya estaba más que listo en el asiento de atrás, y el tío Yuko en el del copiloto) y arrancar a toda velocidad. Y devolvernos exactamente treinta segundos después, pues al tío se le habían olvidado sus dentífricos favoritos, y mi madre recordó que no había cerrado.

Y a las seis con quince minutos, salimos (ahora sí) rumbo fuera de la ciudad.

El camino hacia la famosa Doble V (Villa Verde, nombre que le he fundado a esa villa inexistente que solo la crearon para jugarles pesadas bromas a los turistas) no son más que dos tortuosas horas en auto.

''Mi familia'' (o séase mi madre y mi tío), todo el camino se fueron cantando canciones cursis de época. Como por ejemplo los Beatles. Y soportar un ''Let It Be'' por más de treinta kilómetros, no era mi intención de comenzar mi grandioso fin de semana lejos de las tempestades suburbanas. Así que tomando mis audífonos (que agradecí a cielos el hecho de que no se me olvidaran), los conecte a mi teléfono; escucharía música que a mí me gustara, no a ellos, y si se ofrecían a escuchar, yo sé que detestan a Metallica, Motor Head, U2, Korn, Muse, Soda Stereo, entre otros tantos locos que son de mi gusto. Me tape los oídos y eche mi cabeza atrás, esto si me relaja, y justo la canción de los Beatles había acabado, mejor.

-¡Subele! Amo esa canción… ¡Sexy And I Know It!

¡Lo que me faltaba!

Y saltar por la ventanilla de un auto en movimiento, justo al pasar por un lago, no era una de mis ideas más sensatas; ¡pero esta es una situación desesperada! Eso, o seguir escuchando por media hora más Party Rock, remixiada, original, con feat, y seguirle con La La La, Get Crazy, Champagne Showers y Sorry For Party Rocking cantadas a todo volumen por mi queridísima madre y su hermano.

Cuando pensé en dejar la tortura y clavarme una pluma que encontré en el asiento, dentro de mi oído; llegamos. Una vieja choza de madera podrida, fue lo que me esperaba, para encontrarnos con la sorprendente y bien arreglada cabaña del bosque. No me imagino como mi tío pudo conseguir algo así (¿venderá drogas?). En fin, no me torturare más con absurdas preguntas.

Recién entramos, el olor a madera de arce nos invadió. La cabaña constataba de una sala en la entrada, con tres sillones en dirección de la puerta, frente de un televisor de plasma. A lado izquierdo, estaba la cocina, con integral de tono caoba, una barra, y una ventana con persianas de encaje. Entre ambos lugares, se hallaban unas escaleras relucientes que daban al segundo piso, en efecto; hasta de dos pisos, donde estaban dos habitaciones y un baño de lujo, con regadera y tina. ¡Ah!, omití algo; ¡había chimenea!

Nos quedamos mi madre y yo con la boca abierta, eso era mucho mejor de lo que ambos nos imaginábamos.

-Todo para mi queridísima familia- exclamo el tío Yuko, extendiendo sus brazos, eso me sonó muy familiar… mamá y yo le agradecimos con enormes sonrisas, sacamos las maletas del coche y nos instalamos de inmediato.

Subí de a dos los escalones, yéndome directo a la que sería mi habitación por este fin de semana (mamá y tío Yuko dormirían en la otra). Abrí la puerta, y me encontré con que mi habitación, era tan fantástica como el resto de la casa. Un piso de madera reluciente, junto con paredes bellamente talladas. Al centro del cuarto, descansaba una no muy grande ventana, con cortinas de tono suave, combinando con el tono de las paredes. Del lado derecho se encontraba la cama, bien arregladita, con sabanas de seda (ne, solo lo dije por sorprender), y un buro con dos cajones. Pegado a la pared izquierda un mueble de escritorio. Frente a la cama un mueble todavía más grande, con tres largos cajones, y decorado con una televisión de veintidós pulgadas (enserio, ¿el tío Yuko venderá drogas? No comprendo como pago todo esto), y por último, al lado del escritorio, un closet con puertas plegables, y dentro el enorme espejo.

Vaya que con todo esto, me quedaría a vivir.

El pueblo/villa no queda tan lejos; como a dos kilómetros. Luego de acomodar mis cosas (que no fueron muchas), baje corriendo, gritando a todo pulmón que esto era genial. Encontré a mamá en la cocina, arreglando los comestibles, y en eso llego el tío Yuko, cargado con una mochila tipo de explorador, y el resto del atuendo, con todo y su gorra y chaleco.

-¡Que tal familia! ¿Les gusto la cabañita?

-¡Sí!- me apresure a contestar, estaba muy, pero muy emocionado, y mi madre solo asintió con su sonrisa de pan dulce –Esta de lujo tío. ¿Cómo la conseguiste?- sé que dije que no me torturaría con absurdas preguntas, pero me carcomía la intriga de que si vendía drogas.

-Ja, ja, ja- empezó a reír, lo que causo intriga en mi madre y en mí, para que después contestara ''Cosas de hombres, tu sabes; solo uno se entiende'', eso ultimo no evito decirlo por lo bajo (a que vende drogas, con esos tales amigos que tiene).

-En fin- dijo mamá, rompiendo con el silencio –Todo es fenomenal. Y me imagino que la naturaleza por igual.

-Exactamente, por eso- me miro con sus ojos de flojera, y una sonrisa de pan –Vamos a dar un recorrido, escuche que hay una cascada- me termino por guiñar el ojo, y mamá me dio un codazo.

-Anda, cariño. Te hará bien convivir con la naturaleza que te rodea en este entorno…

-No gracias- le corte el choro, empezaría con un sinfín de complejas palabras sobre ''nuestro mundo natural'', y como formamos parte del ecosistema.

-Sí, sobrino, vamos- me empezó a palmearme la espalda, sacándome de casa. Yo como pude trate de excusarme con algo, que no traía un atuendo decente para ''explorar'', que me sentía cansado por el viaje, pero de nada sirvió, pues arrastras me sacaron. Y grite que mi madre también viniera, pero ella si se supo excusar bien, pues dijo que prepararía el almuerzo.

La verdad que yo nunca, de los nunca, me he llevado con la naturaleza. No me importa lo que nos rodea, solo si no se mete con migo. Bueno, mi frialdad hacia las cosas verdes que crecen en el suelo, se dio cuando dejamos de ir al invernadero (ya conté eso), desde entonces que pienso que me ha traicionado vil mente, y no me gusta meterme con cosas rastreras. Muchas veces he tratado de regresarme ese cariño, de sentirme uno con la naturaleza; camine descalzo por el bosque y un riachuelo: lo que causo que me clavara unas cuantas espinas y me rajara con las filosas piedras del agua. Subí cuanto árbol me fue posible: para que se me pegara un hongo, y me callera por el susto que me pegaron los pájaros y ardillas. Trepe montañas: y solo conseguí un esguince en la pierna. Seguí hormigas, conejos y ranas: para que todos me atacaran al final. Y cuando una rama de árbol me golpeo el ojo, me tropezara con una enorme piedra, yéndome cuesta abajo, y callera en un montón de espinas, ahí fue cuando dije, ¡hasta aquí! Desde entonces que me rendí, y me deje de preocupar por lo que la naturaleza pensara de mí, y mi contacto con ella desapareció como nube de fumador.

Pero ahora con que mi tío me quiere llevar a tener contacto con ella, me da pavor de matarme esta vez. Todo el camino por el bosque le fui diciendo que no me gustaba el agua fría de las cascadas, que me sentía cansado por el viaje, que tenía un glúteo dormido (que quería descansar en lujosa cama, de lujosa habitación), que era alérgico a un hongo que crece en estos lugares (tipo los de Mario Bros), que traía lastimada la espalda del rugbi (sé que lo deje ya hace más de unas dos semanas, pero seguro que él no lo sabe).

-Yo sé que no juegas rugbi ya- mierda, si sabe –Así que no te puedes librar.

-Joder…- dije por lo bajo, haciendo puchero y cruzándome de brazos.

-Vamos Ryuuji, será divertido- corrió por entre las enormes piedras, y llego hasta la cima de la ''enorme'' cascada (que no era más que un charco (figurativamente)). Yo lo mire desde abajo, con cara de que no me importaba – ¡Sube, anda!- y con mi todavía cara de que no me importa nada, trepe las piedras con cuidado, llegando hasta con mi tío, dándome cuenta de que no era tan charco después de todo.

-Cielos…- exclame algo mareado (las alturas siempre han sido mi debilidad, como la criptonita para Súperman), viendo de reojo a mi tío, sosteniéndome de su brazo fuertemente.

-No seas llorón, Ryuuji, no está alto- y comenzó a saltar, moviéndome bruscamente, lo que causo que mi mareo se intensificara.

-T-tío, b-basta.

-No pasa nada- salto más, hasta que uno de sus pies izquierdos (porque el tío Yuko tiene dos), resbalo con una piedrecilla mojada, tropezándose y yendo abajo, pero sus reflejos de gato muerto, revivieron, y se agarró con su brazo de una rama. Qué bueno que a tiempo lo solté, sino seguro me voy con él.

-¡Ryuuji! Ayúdame- y mi cara de que no me importa nada volvió. Le dije que no se anduviera haciendo el gracioso, y que dejara de saltar, ah, pero no, nunca le hagan caso a Ryuuji, está loco, ¡tiene dudas sobre su inclinación sexual!, es rarito; que vaya a (me disculpo con la abuela pero…) chingar a su madre.

El tío Yuko siguió pidiendo ayuda, y yo lo seguí viendo con cara de que no me importa, seguro no muere por esa caída, son como dos metros y medio, ni que empiece a fregar. Luego de ver que no hacía nada (y la cara que puse), dejo de lado sus suplicas de auxilio, y empezó a gritonearme.

-No jodas ahora, Ryuuji. Si no me ayudas le diré a tu madre- seguí con mi cara.

-¿Y?

-¡Chingada madre Ryuuji! ¡Solo ayúdame!- grito ya desesperado, y yo seguí igual.

-Cógete un palo- me voltee dispuesto a irme, y escuche como gritaba a todo pulmón mi nombre, para después sentir que me jalaban del tobillo, y caí de rodillas.

-¡Ryuuji! ¡Ayúdame!

-¡Suéltame!- empecé a patalear, pero de nada sirvió, y justo el tío Yuko subía por fin; resbale con las piedras. No me pudo sostener, y fui a parar al agua, donde mire como el tío Yuko bien contento me paraba el dedo desde arriba.

¡Qué bonita familia tengo! (seguro y me tiro apropósito).

Y mi fin de semana súper estupendo en familia, se fue al caño. Cuando caí, llegue hasta el fondo, donde mi brazo golpeo directo una roca, y causo que se fracturara. Dijo el doctor que no era nada serio, que en unos cuantos días estaría como nuevo, pero que debía permanecer en cama, sin hacer ninguna cosa muy agresiva, y que mis movimientos estuvieran bien calculados la próxima vez que quisiera irme de aventura.

Cuando llegamos, y mamá me vio, el tío Yuko se inventó el choro de su vida; diciendo que andaba saltando en la cima de la cascada, que no le hacía caso a sus indicaciones de que no lo hiciera, que me creía el rey del mundo, y que salte para ver qué tan ''fregón'' estaba. ¡Todo al revés! (solo el hecho de que ninguno salto por su cuenta). Y con eso, pase el resto de la estancia en familia, dentro de mi lujosa habitación. Enserio, ¡que se coja un palo mi tío!