Volviendo con la continuación, un poco tarde de lo usual.

Primero que nada, quiero agradecer infinitamente a todos quienes me comentan, y sobre todo a Aika-chan20; ¡muchísimas gracias por tu review! Esa clase de palabras me sube la autoestima hasta que topa mi frente. Por ende, este capítulo te lo dedico a ti (por lo regular tengo un comentario más que mis capítulos), espero que sea de tu agrado, y gracias de nuevo todos mis lectores, sin ustedes no soy nada… Como me gusta dramatizar X)

Pequeñas aclaraciones: En este capítulo, no hay mucha trama, el principio y el final si tienen que ver con la historia, pero el centro es como más relleno. Quería que conocieran a los cabezas huecas del 2-A XD

Otra aclaración: Los siguientes capítulos serán más de relleno, no tendrán mucho que ver, pero sí tendrán mucho que ver; es necesario en definitiva, los siguientes acontecimientos serán muy importantes en la relación de Midorikawa ;) Y sorpresa, sorpresa, en el siguiente capítulo, saldrá un personaje que no había mencionado, y que todos, todos hemos escrito de él (¡adivinen quien!), será un gran problema para nuestro protagonista.

Sin Mas Interrupciones…

Disclaimer: Inazuma Eleven No Me Pertenece.


Inclinación By Madoka

Capítulo 8: Veinticinco Cabezas Huecas

Mi mierda de fin de semana se fue lentísimo, que cuando el despertador sonó a las cinco cuarenta y cinco, me alegre de que fuera lunes.

Abrí la puerta de mi salón, esperando ver las jetas de todos mis compañeros (todos los babosos que se están adentro desde las seis treinta, para que cada cambio de hora se quieran salir), para mi sorpresa; no había nadie. Solo las mochilas en sus lugares.

Enarque una ceja. ¿Y eso? ¿Qué el mundo cambia en un fin de semana? Jodanse. Deje mis cosas y me pegue a la ventana, para ver si encontraba a alguien. Y los encontré, todos reunidos en el campo, viendo al equipo de soccer entrenar. Qué raro. Nunca tienen tanta audiencia.

Decidí pues, investigar. Me acerque lo que pude hasta donde las masas, y solo vi espaldas, como se movían de un lado a otro, gritaban contentos (¿habrá nuevo integrante en el equipo?). Empujando y haciendo a un lado me adentre en la colmena de estudiantes alegres, no contando con que de ultimo me encontrara con Isunou, que de tan grande no lo pude mover, y le dije permiso, lo cual no funciono (o no escucho, o le valió madres), así que tomaría la primera estrategia (de nueva cuenta) empujando, lo que causo que me regresara el empujón y callera desplomado a los pies de los demás.

Perfecto; irme a rastras. No era mi mejor plan, pero quería ver de cerca lo que pasaba. Entre piernas largas, mini faldas, y pantalones holgados, cruce y llegue de salto hasta la pequeña barda que cercaba el campo, donde me encontré a un lado de Aki.

-Hola- salude como si nada, inspeccionando minuciosamente lo que acontecía alrededor, para averiguar lo que tenía así de emocionados a los descerebrados de Raimon.

-¡Midorikawa! Qué bueno verte- me contesto a gritos, muy alegre. Y volví a enarcar una ceja, observando con detalle el campo. ¡Y lo vi! Comprendiendo lo que pasaba: era un entrenamiento más del equipo, pero no cualquier entrenamiento, este era diferente; ¡estaba Hiroto!

-¡Gouenji!- corría de un lado a otro, tratando de recuperar su balón perdido. Su uniforme estaba todo sucio, al igual que su rostro, pero este estaba adornado con una enorme y hermosa sonrisa, lo que me hizo suspirar involuntariamente, claro.

-¡Hiroto!- Gouenji le paso el balón, hacia un dribleo veloz, esquivo a todos zigzagueando, burlo como a dos defensas.

-¡Aaahhh!- tomo impulso, se preparó -¡Ryuusei Blade… V3!- y anotó un gol. Toda la masa enardeció, gritaron y aplaudieron, al capitán le dolía la mano por no poder detener el balón, y él muy bondadoso, lo fue a ayudar. Todos empezaron a gritar su nombre, y las chicas sus cosas. Ahora entiendo porque nadie estaba en el salón.

¡El ángel de Hiroto volvió (y jugo como nunca)! ¡Es increíble!

El timbre sonó, y el capitán dio finiquito a la práctica. Todos ya se marchaban, y un bonche de chicas se fueron contra Hiroto, encerrándolo y preguntándole cosas (otras tantas buscaban de donde manosearlo).

No dejaría a mi queridísimo ángel en un lio como ese, así que me arme de valor para salvarlo (ya se notaba que estaba cansado, y que no quería lidiar con sus fans descontroladas) aunque tuviera un yeso en mi brazo (si, no me cure del todo en el fin de semana, pero el yeso cubría debajo de mi codo y hasta mi palma). Como mi estrategia de escabullirme por las piernas de otros funciono hace un rato, la practique de nueva cuenta, jalándolo de los pantaloncillos, para que se fuera por debajo y no lo vieran.

Cuando las chicas captaron que ya no estaba, se esparcieron a sus respectivas clases, como toda persona sensata. Me lleve a Hiroto hasta detrás de un edificio, y corroborando que no nos hubiese visto nadie, lo estampe contra la pared.

-¡Ryuuji!- me hablo feliz de verme. Por mi parte estaba que me derretía como glaciar por calentamiento global. Solo verlo con su uniforme desarreglado, sucio, y con una sonrisa de comercial, era suficiente para toda la semana (incluso el mes) -¡Que alegría verte!- me rodeo del cuello con sus brazos largos, y yo me estremecí, sonriendo como pendejo (bueno, como colegiala enamorada, para que no se escuche tan feo ni vulgar) –Gracias por salvarme de las chicas- me dijo ya que se me había separado, y con una sonrisa de ensueño, lo que me dejo sin habla.

-N-n-no hay porque. Cualquier favor te haría (cualquier).

-Ah…- me miro con cara de perro mojado y su sonrisa (Dios mío, si sigue así, me moriré), para que me tomara con ambas manos del rostro y me plantara un beso, un apasionante beso.

-Te extrañe- mencione cuando nos separamos, con dulce y apendejada voz.

-Yo también.

-¿Y eso? ¿Por qué tan emocionado con la práctica?- pregunte para cambiar de tema, aunque no teníamos ninguno inicial.

-Pues con todos mis días de asueto, a ti no fue al único que extrañe- me pico la punta de la nariz, y sonrió con dulzura de pan. Yo algo apenado, voltee la cabeza a otro lado, lo que causo que se riera, y me acariciara la mejilla, viéndome con sus ojos hechos agua, que al moverlos en son de mi brazo, se sorprendió y altero -¿Qué te paso? ¿Estás bien?

-Sí, sí, no es nada, solo un rasguño que me hice el fin de semana- ¿rasguño? Si se le puede llamar rasguño a una fractura que te hizo una piedrota de cascada, cuando te caíste por culpa de tu tío, si, a eso se le puede llamar rasguño. Me reí nervioso, y este sonrió tranquilo (que bueno que es tan inocente que ni de eso se da cuenta).

-Ok, vámonos ya- me tomo de la nuca y me beso la frente –Que se nos hará tarde- acaricio mi mejilla y me planto un beso cerca de los labios. Recorrió todo mi brazo hasta llegar a mi mano, la tomo y me jalo en son de él, soltándome en cuanto nos tocó la luz del sol, yéndome al salón, él, a ducharse.

Y llegar al salón de clase, cinco minutos tarde, con el uniforme desarreglado y enmugrecido, es causa de que te saquen. Más si te toca con el profesor de inglés; el Teacher Kageyama, que también nos da computación, pero hoy a primera hora, justo a primera hora, nos toca inglés, y ahí estoy, recargado en la pared, sacudiéndome la tierra y arreglándome el uniforme. Sé que el Teacher no me va a dejar entrar sin ninguna buena explicación; pues la verdad, ¡ni quien quiera entrar en su estúpida clase! Es un vejete amargado con síndrome de villano, que cuando le sacan problemas, se la pasa hablando por casi toda la hora sobre este, y te empieza a sacar pedo de otros. La verdad que yo me duermo en sus clases, me alegra no sentarme hasta enfrente, así no me ve.

Aunque se lo que dicen; que el inglés es esencial, que todos los trabajos te lo piden, que es el idioma más hablado del mundo; mamadas. Hey, que grosero me he hecho, ese vocabulario no es digno de mi paladar, pero desde lo del fin de semana, odio a mi tío, y mi boca echa veneno a diestra y siniestra.

Suspire derrotado, sin ya saber nada que hacer, pues es más que lógico que me quedare toda la hora aquí afuera. Pero en eso, mi salvación llego desde el cielo; Hiroto. Apenas venia, ya cambiado, arreglado y bien bañado de los vestidores, resplandeciente con su sonrisa de comercial. Suspire involuntariamente (otra vez), y lo mire con ojos brillosos.

-Hiroto- exclame al verlo llegar, y él se sorprendió al verme afuera.

-Ryuuji, ¿Qué haces fuera de clases? Ya empezó, ¿Qué no?- pregunto intrigado, guardando sus cosas en la mochila.

-Eh, pues sí, pero… nos toca inglés- eso era más que suficiente para que entendiera. Bueno, eso fue lo que pensé, pero al ver como fruncía el ceño, me di cuenta que es tan inocente que tampoco entiende indirectas.

-¿De verdad? No me acordaba- se rasco la nuca y rio, ah, no, no es tan inocente, solo es olvidadizo. Coloco su mano en el mentón, pensando –Ya se…- dijo, no muy seguro, lo note en su voz, y volví a enarcar la ceja (se me está haciendo costumbre, y no me agrada).

-¿Qué planeas hacer?- me tomo de la muñeca, jalándome, abriendo la puerta del salón.

-Good morning, Teacher, ¿nos da permiso de pasar?- dijo de lo más lindo, ignorando por completo que ya me habían sacado a mí, y que me traía de la muñeca, lo que causo que más de un par de ojos se nos quedaran viendo.

-¿Dónde estaba, señor Kiyama?- pregunto secamente el vejete, viéndolo por a través de sus lentes oscuros (no entiendo, si estamos dentro, ¿Cómo puede usar lentes para sol?).

-En los vestidores; hoy hubo entrenamiento, y termino algo tarde- sonrió, como para tratar de convencerlo, aunque sabemos que Hiroto sonríe involuntariamente para encantar a todos.

-Ok, puede pasar- alegre paso al salón, jalándome, lo que causo que el Teacher frunciera el ceño y le llamara la atención –Pero el señor Midorikawa se puede quedar afuera. Que yo sepa, él no asiste al equipo de soccer. Su retraso no tiene excusa.

-Claro que la tiene…- empezó Hiroto, y yo trague saliva, sabía que esto no terminaría del todo bien –Él estaba con migo- afirmo muy seguro, y volví a tragar saliva, esperando que se lo creyera.

-¿Qué? ¿Lo estaba ayudando a enjabonarse?- pinche vejete idiota, siempre tiene que empezar a burlarse de todo, y todos, yo, por ejemplo, soy uno de sus favoritos alumnos para jugarle bromas, y hoy no se contendría. Por el lado del salón, empezaron a reírse a carcajadas, y podía escuchar las de Suzuno más altas, al igual que las de Fudou.

-No exactamente- y no evito inquirir con una sonrisa –Él…- supe que ya no sabía que decir, después de todo, los seres perfectos no saben mentir.

-Háganme el favor de quedarse afuera los dos- y con eso último, salimos con la cabeza abajo, y con el resto de la clase viéndonos sorprendidos, pues, ¿Cuándo han sacado a Hiroto de una clase, y tacharlo de mentiroso? Siempre hay una primera vez.

Y para acabar de fregar mí día fantástico en compañía de Hiroto; hoy también nos toca computación, a la cuarta hora, me alegra que nada más una hora, no como el miércoles, dos seguiditas, y el martes otra vez inglés, al igual que el jueves. Mis horarios son de mierda, la verdad.

Luego de la fastidiosa clase de literatura, con un profesor que nadie le hace caso, y que esta medio tontito, viene la clase de computación, localizada en el Aula de Miedos, digo, de Medios.

Un salón con veinte computadoras alrededor, en unas mesas que más bien parecen estanterías. Un escritorio enfrente del pizarrón de gis, pegado al de plumón (¡que eficiencia!), y en medio, tres largas mesas con sillas, donde a los que no les toco computadora, se vallan a sentar hacer trabajos o tareas.

Por mi parte, el Teacher se me quedo viendo con odio desde que entramos al aula. Mi computadora es la numero diez y siete, mi número de lista, donde más de un retrasado esta antes de mí, sin contar a mi ángel Hiroto, claro.

En la numero uno, se sienta Atsuishi Shigeto, un chico medio albino, que carece de personalidad, pues es muy amable, tímido, y algo así que reservado con sus amistades. Aunque sus amigos (que yo no formo parte del grupo), dicen que es muy alegre, y sabe jugar muy bien (si a jugar nos referimos a que sabe llevar la onda, y hacer una que otra maldad, si, él sí sabe jugar). Es un poco callado en clase, dije un poco, porque cuando esta con su mejor amigo, que no es más que el número veinte, se la pasan chachareando, y aventándose papelitos. No tengo nada contra él, solo que no me agradan mucho las personas que son bipolares, porque él lo es, o quizá sufre de trastornos de doble personalidad, cosa que me da miedo, a lo mejor le caeré bien a su lado bueno, o quizá me quiere matar su lado malo, quien sabe (¿pero que no Hiroto sufre de lo mismo cuando está herido? Como el día en que rompí con su relación, bueno, en él es lindo).

Pasando con el número dos, que no es más que Domon Asuka; un estadounidense con nombre japonés que vive aquí y asiste en Raimon. Es un larguirucho estirado, pero buena onda, nada sangrón, buen deportista (ni tanto), no tengo mucho que decir de él, no le hablo tanto, pero me doy cuenta de que es un mirón, se la pasa zorreando a todos, y se ha querido ir de mano larga con Kino, aunque ella lo niega diciendo que son mejores amigos. No sé si se ha fijado en mí, respecto a lo de zorrear, claro.

Y el número tres y cuatro, que no son más que Fubuki & Fubuki, los chicos más adorables (después de Hiroto) de Raimon. Ya se sus nombres; el menor es Atsuya, y el mayor Shirou. Esos pequeños, me llevo fantástico con ellos, en la clase de literatura, nos la pasamos hablando de cualquier cosa. Están medio tontitos, pero a la vez son tan sabios, y te hacen reír con cada expresión que hacen.

Y de número cinco, mi gran amigo; Fudou Akio. Ese chico que se masturba, que termina a chicas locas, ese amigo que te dice de frente, que pareces un desperdicio, ese amigo que me abofeteo con su mano mojada; lo recuerdo como si hubiera sido la semana pasada, y si, fue la semana pasada.

Y el siguiente en la lista; el número seis es Genda Koujirou; uno de los fortachones deportistas de Raimon (que se masturba en secreto), codiciado por su cuerpo de modelo de ropa interior (yo no lo he visto, queda aclarar, y si lo he hecho, ha sido durante las duchas, por accidente, y ninguna vez apropósito), bueno, las chicas lo dicen, cuando lo ven limpiándose el sudor con su camisa después de un largo entrenamiento. Es el segundo en turno de portero en el equipo de soccer. He escuchado que no se lleva muy bien con Hiroto, según por una bronca que les surgió en pleno partido, pero quien sabe.

El número siete; Gouenji Shuuya, el jugador estrella del equipo de soccer, el ''bomboncito'' novio de Natsumi, el señor ''todo lo puede hacer'', que gusta de golpear gente con balones. Cuando se le ve en compañía de la novia, no se evita el rostro de desgracia, con su semblante de chico malo, serio, arrugado con la horrenda faceta de feliz pareja. No sé si me deba dar lastima, o quizá disfrutar de burlarme por verlo así; es patético a mi opinión.

El número ocho no es más que un chico perturbado con complejos de Dios Griego, que se la pasa jugando cartitas mágicas con Megane, el chico más bobo de segundo B, pero en estos momentos no nos referimos a él (solo digo que es un loco ''friki'', aficionado a todo lo computarizado, ah, y líder del Aula de Miedos). Regresando al Dios ese, no es más que Hera Tadashi, casi no habla, y cuando lo hace, su tono de voz es que no le importa nada (lo admiro, estar siempre así, que envidia), y solo con ciertas personas (que son igual de raros que él) dice más de tres frases. No me importa estar en su círculo celestial de amigos, no me imagino siendo un Dios.

Nueve; Ichinose Kazuya, un estadounidense con nombre japonés que vive aquí y asiste a Raimon (como Domon), es un deportista innato en el futbol; el Mago del Soccer, le dicen, o el Mago del Campo, o el Mago de que Madres, es un Mago y punto. Ichinose es de esas personas que no matan a una mosca por su bondad y buena onda, que no le hacen cara malita a nadie, pero aguas cuando se molestan o los hieren, porque no se contienen con lo que dicen, y ¡quítate de su camino! Que con sus poderosos brazos de Mago, te avienta hasta chocar con la pared. Un día me paso; iba muy contento por el pasillo, y este de malas, y ni cuenta me di, cuando mi cabeza pego duro contra la pared y reboto hasta que caí al suelo. Es uno de los mejores amigos de Domon y Kino, aparte de tener su exclusivo grupo de amistades ''gringas''.

Y el perfecto diez, no es más que Kidou Yuuto, el perfecto chico (ne, ese es Hiroto). Hijo adoptivo de un súper millonario empresario, que lo trae a la rayita con que saque sobresalientes. La verdad que me da vergüenza estar tan cerca de él, con su peinado de rastas, y luego con sus anteojos de fondo de botella, que no son más que googles, y luego para acabarla, su capa. No puede ser, es una mala imitación de Súperman, o quien sabe, a lo mejor se quiso crear su propio héroe y hacer comics con la ayuda de Megane. Juega como mediocampista en el equipo de soccer (no sé qué le ven a ese club, todos se meten allí), es un estratega militar salido de un videojuego, y terminando con lo bien que me cae; es hermano mayor de Haruna: ¡es mi mejor amigo!

Kino Aki, la numero once, la única chica que me cae bien (creo) hasta donde mi cabezota se acuerde, no me ha hecho nada malo, ni se ha acercado peligrosamente a Hiroto, si, ella es buena chica, no por algo es la suplente de jefe de grupo (el de googles es secretario, y el contador… se me hace que es el veintidós). Y no tengo nada que agregarle, solo que he escuchado de las malas lenguas, que ella e Ichinose se encerraron en los vestidores del club de soccer, para hacer cosas indebidas.

Mi favorito, el doce; Kiyama Hiroto, el más perfecto chico que pudiera existir en nunca jamás, un mismo ángel encarnado en tierra, ya se le conoce demasiado, y si empiezo mañana, terminare ayer, y si empiezo, ya que acabe, me callo. ¡Estoy disparatado! Mejor paso al siguiente.

El trece es un chiquillo que parece de primaria: Kogure Yuya es su nombre. Chaparrito, con cabello azul en un peinado extraño en picos, tiene unos ojotes naranjas, y gusta de jugarle bromas a todos, aunque ya algunos nos hemos hartado de eso, y le aplicamos la que nos sabemos. Por ejemplo con migo, le advertí que fuera la última vez que me hachaba una rana al almuerzo, haciendo que se botara toda mi comida y terminara empapado de ella. No hizo caso, y a la siguiente vez, lo tome del cuello de la chaqueta y le plante el puñetazo de su vida, que hasta estrellas miro, claro, me reprendieron por ello. Pero ahora, ya no le tengo tanto coraje (ya no se me acerca), descubrí que es muy amigo de Hiroto, increíble, aunque si le ha jugado bromillas con la rana, el ángel tiene una paciencia digna de un psiquiatra para aguantar locos. Hace unos días, en las fotos de Hiroto de la red social, vi una en particular que citaba a los dos; ambos vestían con unos extraños trajes que parecían mamelucos con gorrito, y en los gorros, había orejas de gato… ¡se miraban tan bien! La verdad, y jugaban futbol, y no podía faltar la rana en el escenario de una habitación estelar, llena de colores, lunas y estrellas. Ignoro porque haya sido la foto (pero tiene miles de "likes", y uno es mío).

La hija del maestro de deportes, la numero catorce; Kudou Fuyuka, la chica más tímida de todas, bueno, ni tanto, pero si, es callada y reservada, no tiene muchos amigos, con los que esta, se ve feliz, y no es por ser chismoso, pero escuche que Suzuno la pretende, eso es mucho para él, a mi opinión, que no se atreva a aceptarlo, porque sería un error grande, aunque también le hace falta juntarse con gente mala, para que salga un poco de su cubículo cerrado de santa y buena.

Y la quince, la celosa de Kurione Yuki, ex-novia de Suzuno. Increíble que anduvo con él. Es una chica extraña, misteriosa, usa mucho maquillaje para mi gusto, y es de ''las tres chicas frías'', un trio de señoritas que se les ha considerado así porque siempre están juntas y cuando lo hacen, no le dirigen palabra a nadie, lo que causa que sean consideradas unas sangronas, o quizá chismosas. Aunque la verdad es que les llaman así porque todas anduvieron con Suzuno en algún periodo del colegio, y como él es así de inexpresivo y frio, ahí está el nombre.

La señorita de las nieves, número diez y seis; Mataro Jyuka. Su sobrenombre me agrada un poco, es originaria de Hokkaido, de ahí que se le haya puesto así. Esta medio retrasadita, o tal vez solo lo hace para parecer tierna e irresistible para los chicos, ¡por favor! Ya no estamos en el siglo pasado, ¿de cuándo acá se utiliza ese método para ligar? ¡De nunca! Que lo supere, y si quiere conquistar a Fubuki Shirou, que lo haga con palabras, y no con pen… tontadas.

Y el número diez y siete, el más guapo (después de Hiroto), carismático, buena onda, coqueto, irresistible para las chicas, listo, con extenso vocabulario, que besa bien, que le cae de maravilla a todos los profesores, en especial al Teacher, pues no es obvio; yo (bueno, ignoren todo lo anterior). En efecto, me toca la computadora a primera hora, a la segunda me cambio con Takanashi, pero como últimamente le he tenido miedo, no me quiero parar a reclamarle que hoy me toca y a ella no, así que estoy cómodo en compañía del contador, que cuenta las monedas al ritmo de su canción favorita.

El diez y ocho, mi "best friend"; Nagumo Haruya, con su inolvidable expresión de baboso enamorado con derroche de lascivia, cuando llega de con su novia. Pues luego del reencuentro que se dieron, después de estar como una semana en cama por influenza, no se podía perder una oportunidad de (como dicen los jóvenes, vulgarmente, de ahora) "chapetear o apañar". ¿Cómo se esto? Las malas lenguas que te lo cuentan ellos mismos, en efecto, Nagumo de su paladar salieron esas palabras (y unas que otras, pero por educación no las diré).

El diez y nueve, un chico extraño, aficionado a la música, si quieres caerle bien, háblale de eso, no es más que obvio; Narukami Kennya. Muchos dicen que es extranjero (los idiotas dicen que viene de Kenia), pero él es puro de aquí. Su cabellera morada y alborotada te hace recordar a los buenos de LMFAO, la verdad, solo le faltan los lentes (seguro y canta igual, baila, y tiene unos lentes para cuando hace imitaciones en "Asia Idol").

El mejor amigo del número uno, el veinte; Netsuha Natsuhiko. Sin ganas de hablar de él. No me agrada, es como Suzuno; le encanta burlarse de mi apariencia, de mis "gustos", de todo en general respecto de mí. Un bocón mal hablado que le encanta meter las narices donde no lo llaman, aunque también se cree el líder, que todos los demás lo sigan, y como es amigo de Nagumo, piensa que puede tratarme: ¡que ni venga a joderme con mamadas!

Luego de mi molestia, sigue la veintiuno, Nonomi Nashimoto es una buena persona. Reprobó un año, y se quedó con nosotros en segundo. Está en el taller de cocina, y le encanta prepararnos "biscochos" que ella misma inventa, y como buena persona que soy, no la desprecio (una vez probé el de maracuyá con kiwi; no pude ir al baño como en una semana, de lo estreñido que estaba, y luego el de guanábana; con ese no salía del baño. Desde entonces que rechazo sus alimentos con la excusa de que tengo el estómago delicado para biscochos (y cabe destacar que sí)).

Otomura Gakuya me da gracia. El numero veintidós, el contador, que junto a él me hayo sentado, viendo como cuenta monedas al ritmo de su canción preferida, ofreciéndome que las cuente, para "sentir la sensación de sentirlas dentro de ti, sintiendo la música envolverte". Para mí que su expresión de flojera es mejor expresada con una de "drogadicto desvelado". Aunque si retiramos su faceta de "marihuano", sabe contar ritmos muy bien, algo así como estrategia, y le encanta el mar, junto con un amigo suyo que no recuerdo su nombre, pero va en el salón contrario, surfean. Le he pedido que me enseñe, pero me responde con que "aún no estás en edad de expandir tus alas al vuelo, mi pequeña golondrina. Espera un poco, que la mare sube y baja, como la luna y el sol, que…", y un choro de media hora, para captar la idea de que "no, no te quiero enseñar" o "estoy ocupado" o peor tantito "no voy a perder mi tiempo con pendejos aficionados", así de simple.

El veintitrés es Sakiyama Syuji, su apellido me recuerda tanto al de Hiroto, pues son iguales, nada más agrégale una s, y una a. Es un chico misterioso. Siempre, siempre, siempre tiene oculta su boca, con una especie de tapabocas que se le pega, de color blanco. No es muy expresivo, y es amigo de Kennya, junto con Henmi, del B. Sin mucho que agregarle, es un tipo bueno, quizá, malo, quizá, nadie sabe nada de él.

Mi peor enemigo (luego de Saginuma), el veinticuatro; Suzuno Fuusuke. Este hombre anda arrastrándose detrás de los pies de Kudou, y no precisamente el profesor de deporte. Estos últimos días que se supone, está suspendido, por el conflicto de la semana pasada. Su madre vino hablar con el director, y quedaron en que dos días cuando mucho. Ah, pero como su madre tiene figura de súper modelo, olvídense de las suspensiones, sigue en clases, y ahora mismo, gusta de aventarme papelitos desde la mesa de atrás.

Veinticinco, Takanashi Shinobu, la chica loca que gusta de golpear y amenazar sabandijas como yo. Así se refirió a mi persona este día, ni siquiera se digna a murmurarlo cuando mucho para que no la oiga. Platicando muy a gusto con Nonomi, sobre que no le dejaría espacio a una repugnante sabandija como lo era Midorikawa (no precisamente me dijo por mi apellido correctamente, pero como mi vocabulario no expresa vulgaridades tales, mejor me la callo). Pinche vieja, ni quien quiera hablarle (eso si es digno de mi vocabulario).

Y el ultimo (somos un grupo pequeño) el veintiséis; Touchi Shuuji. Es un cerebrito, calladito, hermano de una de las "chicas frías" de primer grado. Es reservado, me habla de vez en cuando para preguntarme cosas acerca de los trabajos en clase, si comparte ideas con migo estando en equipo asignado, si es buena onda, pero es amigo de Suzuno por igual, olvídate de que "las peritas en dulce" existen, solo Hiroto.

Y mi buena clase se terminó cuando el timbre sonó, y el Teacher me dejo encargado de regar las plantitas, lo que ocasiono que perdiera de vista a Hiroto por todo el receso, que al entra al salón, desee estar tirado en el césped, o pintando piedras con mi Teacher favorito, limpiando la biblioteca o laboratorio (que son los trabajos que generalmente me ponen mis "profesores favoritos"), pero no, entre al salón, y mire a Hiroto metiendo la lengua en la boca de Reinita, saboreándosela con gusto.

Puta madre; extraño el fin de semana.


Finiquito el octavo capítulo. Espero que les haya gustado, batalle bastante con las descripciones de todos…

Y siguiendo molestando. Puede que me tarde un poco más con el capítulo que sigue, apenas llevo escrito 3 cuartos de este, y por lo general cuando publico el capítulo, tengo escritos completos 2 más. Así que disculpen las molestias y… Nos Leemos…