Esperaron 10 hojas, pues no; fueron 15.
Hola, que tal, volviendo después de una crisis de anti-inspiración de muchos, muchos días. La verdad que no quería quitar cosas, ya lo tenía todo planeado, nunca me imaginé que me saldría tan largo X) (me quedo hasta mas largo que el capitulo que dije que me habia quedado largo XD)
En fin, ando que me llevan, estoy cansada y desesperada, enojada, frustrada (esto que les importa verdad, pero tenía ganas de decirlo); no sé cuándo actualizare, pero quiero hacerles el anuncio de que… no continuare el Fic…
¡Que dijeron! ¿Este? No. Mi otro Long Fic: My Little Star Of Orion (sé que ninguno que lee "Inclinación" conoce este proyecto, pero debía hacerlo público). Me he atrofiado mucho, retrasado, etc., etc. Aunque la historia ya la tengo completamente hecha, no me hayo para cuando escribirla, no me llega la inspiración ni las ganas. Por eso he decidido eliminarla.
Lo siento mis 2 lectoras, se extinguió la luz de la estrella de Orion que velaba por las noches a los tripulantes del Cielo.
La verdad si me gusta mucho ese trabajo; deberían darme su opinión, ¿no? Si no fura mucho pedir, y me ayudaran a elegir correctamente X)
Me fui muy larga; ¡perdón!
Sin Mas…
Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece.
Inclinación By Madoka
Capítulo 9: Complemento Del Capitulo Anterior
Pasaron cinco minutos, pasaron diez minutos, pasaron veinte minutos, pasaron cuarenta minutos, pasaron ochenta minutos para que Kazemaru por fin saliera de la habitación, preocupado por mi ausencia, encontrándome tumbado en el suelo, echo bolita, abrazando mis rodillas y ocultando el rostro entre ellas, sollozando en completo silencio.
-¡Santo Dios, Ryuuji!- grito histérico, con la voz llena de preocupación por mi aspecto.
-Él me llamo por mi nombre…
-¿Qué te paso?- se arrodillo a mi lado, y me zarandeo -¡Ryuuji!
-¡Soy la peor persona del mundo!- me levante de golpe y lo abrace del cuello, desahogándome en su hombro.
Bueno, yo no soy un hombre muy de llanto (esta es la segunda vez que me destrozo) y desahogo, pero esta vez sí que metí la pata.
No sé cuánto había pasado, ni en qué lugar estaba, ni siquiera como había llegado allí, pero caminaba por unos blancos ladrillos, formando un camino recto, que no se miraba el final ni el principio de este. A los lados estaba vacío, solo se miraba blanco y brillante. Me sentí ligero, como una pluma (no precisamente como una pluma, pero es un decir). Estaba tan exhorto en nada, mi cabeza no pensaba en nada más que en blanco, cuando me dan un golpe por detrás de la cabeza; en la nuca (un zape). Naturalmente lleve mi mano al sitio afectado, y voltee atrás, donde mire a una estrella gigante, de mi tamaño, una estrella de gomita y menta; me le quede viendo.
-¿Qué tanto miras, güey?- pronuncio, sin mover la boca, en una sonrisa siniestra.
-Ah…- no supe que decir, y me perdí en los dos puntos negros que eran sus ojos. Nos sostuvimos la mirada por unos instantes, entrecerré los ojos, y la estrella siguió con su cara de estúpida feliz. Hasta que reaccione -¡Eres una Star Gome!
-¡Pendejo!- y me volvió a pegar.
-¿Qué te pasa imbécil? Me viste cara de pera de box ¿o qué pedo?
-¿Por qué le gritaste, baboso?
-¿A quién?- pregunte extrañado (en definitiva, no me estoy drogando, y el Vicks de mamá no provoca tales alucinaciones (una Star Gome me está reclamando)).
-Al carita de Hiroto, el maricón ese que te gusta- las palabras me entraron por un oído y salieron por el otro, ¿había escuchado bien? La frente me empezó a arder, sentí quemar mi cerebro, ¿había escuchado bien? ¿Le dijo maricón a Hiroto?
-¡Puta estrella de mierda! ¡No vuelvas hablar así de él!- la ira me subió, tenía ganas de destrozar a la maldita.
-¡Tú fuiste el que le grito al paliducho! ¡Joto afeminado!
-¡Vete con tus mamadas a otra parte! No me va a estar jodiendo una estrella que sabe a dentífrico como conciencia.
-¡Idiota!- se me lanzo encima, comenzando con una "pelea" al estilo chicle, no dejando de gritar que sabía a menta. Se subió a mi espalda y me doblo la pierna atrás, sentándose sobre mí, en una bien formada "llave" de lucha (por mi parte no deje de gritarle de cosas, sin suplicar perdón, claro, sin disculparme) -¡Discúlpate, güey!
-¡Para lo único que me sirves es como supositorio! ¡Para que se me refresque el culo!
-¡Pendejo!
Y desperté.
¡A la madre! ¿Qué me habré metido para soñar esas jaladas?
Y recordé que me había tomado un calmante de Kazemaru para mi crisis emocional, y me quede dormido. Otra cosa a mi agenda: nunca de los nunca consumir calmantes. Me levante y senté a la orilla de la cama, la cabeza me dolía, como si me la presionaran, un ardor me recorrió la espina, el cuerpo lo tenía pesado, las rodillas me temblaban, en palabras más sencillas; me estaba muriendo (figurativamente). Me levante con dificulto, y solo di un paso, me fui al suelo, donde mi cara reboto contra el piso frio (genial, más cómodo); mis parpados estaban casi caídos, y no puse resistencia: perdí el conocimiento.
Kazemaru me dijo que por la carga emocional de mi cabeza (la influenza estacionaria), el subconsciente me traicionaba, y los calmantes, casi, me mataban. Abrí los ojos y me encontré recostado en el sofá de la sala (no pregunten como llegue allí, porque ni yo lo sé), con mi cabeza en el regazo de mi amigazo (un verso sin mucho esfuerzo). Me incorpore de inmediato, solo pensar en que estaba al lado de sus partes nobles (por así decirlo), me entro el pánico (no como cuando te gusta alguien, sino como cuando te da asco alguien (no es que me de asco, pero en estos momentos, estaba bien para la chingada)).
-¿Mejor?- puse la mano en mi frente y la sentí caliente. Note que Kazemaru traía en manos un pañuelo húmedo –Te dio temperatura con la pastilla- esto es fantástico, si no me muero de tristeza, será por consumo de pastillas no recetadas, de dudosa procedencia (porque no sé de donde las saco), que quizá me hagan daño (la temperatura es un indicio de ello).
En fin, no quería seguir alardeando con mis malestares. Me tumbe al respaldo del sillón, eran las dos cuarenta, así que pensé quedarme el resto del día allí botado, esperando que el mareo y la fiebre se me quitaran. Parpadee lentamente, cada vez más, una, dos, tres, y en cuanto los abrí, me topé con la cara de Kazemaru a centímetros de la mía, viéndome curiosos (como idiota).
-¿Te quedaras allí todo el día?
-Sí, supongo que si- formo un puchero, para después cambiarlo por una mueca comprensiva, con una sonrisa (súper bien fingida, hipócrita) amable. Sentándoseme en las piernas. No evite incorporarme de la impresión, y lo empuje por los hombros para que se quitara (no pesa dos kilos) -¿Qué te pasa?- pregunte encolerizado, pero pareció que no le importó, pues me abrazo del cuello, haciendo una cara melosa, acercándoseme peligrosamente a mis labios; entonces me vino a la mente la probabilidad de que sintiera atracción por mí, y me quisiera "tirar" en el sillón (últimamente he estado muy bueno ¿no?).
-¿Seguro que quieres… quedarte aquí… sin hacer… nada?- con cada palabra acortaba la distancia entre nosotros, casi, casi, rozaba mi labio inferior, su tono de voz era más y más sensual, hubo un momento en que no sé cómo sus rodillas pasaron a cada lado mío, pegando su entrepierna a la mía (mentiría si no dijera que me provoco escalofríos de excitación, pero que quede claro que no lo miro con ojos distintos a los de amistad (y no precisamente a una amistad con derechos)).
Mi cabeza no pensaba claro, y lo seguía empujando de los hombros, haciéndome para atrás, hasta pegar con el respaldo. Me sonroje, estoy seguro que no me ardían las mejillas por la fiebre, empecé a sudar, me puse nervioso y tartamudee.
-K-Ka-Kazemaru…
-¿No quieres…- arrugue el rostro, y cerré los ojos esperando lo inevitable, sintiendo su aliento sobre mí -…ir a comer?- soltó como si nada. Abrí un ojo, y lo mire ya más lejos de mi rostro, observándome con una sonrisa (que creo que esta si era honesta) –Yo invito. Podemos salir a comer a un restaurant. ¿Crees que acepten euros?
-Yo pienso que si…- se levantó de encima, y suspire aliviado, pasando la mano por mi frente, sintiendo que ya no estaba tan caliente, y después colocarla en mi entrepierna, para tapar alguna erección que se pudo haber formado (y sentir que ya no precisamente estaba caliente de fiebre).
Subí y me duche con agua fría (para ver si se me quitaba la "calentura" del momento), no sin antes negarle a Kazemaru que si nos bañábamos juntos. Que difícil se me hace besar a alguien que no sea Hiroto, siento que él es el único que tiene el derecho sobre mis labios, aparte que me daba cosa besar al que es mi amigo, no sé porque, pero él y yo no. Y sé que estaba jugando, ahora que es "niña", parece que le gusta jugar a lujuriosidades con sus amigos.
Salí del baño muy cómodo; la temperatura había bajado (la de mi entrepierna también), cruce el pasillo y entre en mi habitación. Donde con toda la calma del mundo, busque algo para cambiarme. Unos pantalones de mezclilla deslavados, una camisa manga larga azul, unos tenis del mismo color, y por ultimo una cepillada, sujetando mi cabello en forma de dona con un broche, y listo, ya estaba impecable.
Baje las escaleras con una lentitud, digna de que me circulaba atole por mis venas (Atole: Bebida hecha con harina o con masa de maíz disuelta en agua o leche y hervida/Dar Atole Con El Dedo: engañar/Tener Sangre De Atole: ser pachorrudo). Quería hacer tiempo, ¿para qué? Para fastidiar a Kazemaru (que no bromee, aun no supero lo de hace un rato). En cuanto pise el último escalón, lo mire al lado de la puerta, parado, viendo la nada, con una mochila en hombro.
-¿Y eso qué? ¿El nuevo bolso masculino?- carcajee ante mi comentario. La verdad que no andaba de muy buen ánimo, y fue la primera estupidez que se me vino a la mente para calmar los aires de tensión alrededor.
No dijo nada, y se limitó a abrir la puerta y salir, con migo detrás.
Caminamos por la acera, en silencio, al parecer (a mi parecer) sin rumbo, para que a la mitad o diez minutos después, Kazemaru levantara la voz.
-No fíjate, no es un bolso masculino; es un elegante estuche donde se porta lo necesario para la salida- no evite estrellarme la frente con la mano: ¡qué idiota!
El resto del camino fue de solamente palabrerías sin calla de cualquier cosa demasiado imbécil para mi cerebro y demasiado profundas para el acomplejado y diminuto cerebro de mi amigazo. Hasta que llegamos a un establecimiento de comida oriental: Kazemaru brinco emocionado.
-¡Comamos aquí!- junto las manos frente al pecho y los ojos se le iluminaron –Tengo tantos buenos recuerdos en este lugar- y si, buenos. Hace como dos años que no veníamos al restauran Blue Dragon, un local con comida japonesa, china, tailandesa, coreana e italiana (que pedo, eso desentona por completo, pero bueno, son ellos (aunque solo los postres son italianos)) –Y unos malos- y me voltea a ver con reprochante rostro.
-¿Qué? Hay, solo porque una vez se me callo tu móvil al inodoro, y para hacerla más de maldito le baje a la palanca, que al succionar el agua se congestiono y creo un enorme tiradero, mojándonos, y haciendo que tu celular botara y golpeara al chef Castano en la frente ocasionándole una contusión que lo dejo fuera del negocio por unos días y que nos echaron permanentemente, con la amenaza de que si volvíamos nos lanzarían al basurero que esta atrás, donde se encontraron un muerto hace como tres semanas. Y que tu móvil ya no encendió. Hay, ¿por eso? Como lloras- la verdad, no era para tanto, de cualquier forma que sus Colas de Langosta estaban malísimas, y su sopa Misu con Tofu le provoco alergia a Kazemaru.
-Si, por eso- me jalo de la muñeca y entramos. Recordatorio: no volver a entrar a un baño público (ni a ningún otro) con Kazemaru Ichirouta, y menos cuando el baboso me hace enojar y esta su celular (o como él diría; su sofisticado aparato de comunicación) cerca.
Nos sentamos en una mesa cercana a la barra, donde el barman nos reconoció, y muy feliz, tuvo que aullar nuestra llegada.
-¡Pero que ven mis ojos! ¡Midorikawa, Kazemaru! ¡Los chicos problema!
-Cierra la boca, Frank.
-Shh.- le dijimos bajo, para que no levantara, las miradas que ya estaban, por desgracia, puestas sobre nosotros: nos encogimos en el asiento. Frank Valentine me agrada, es primo lejano del chef Castano, él fue quien dijo que nuestro incidente no había sido para tanto, y al pobre que le toco limpiar. Es barman en la barra, y hace unos cocteles esplendidos (sin alcohol para los amigos, por favor); pero ahora sí que se pasó de la palabra con v, ¿cómo grita que llegamos a un lugar donde estábamos vetados? Bueno, estamos.
-¡Pero como me callo la llegada de mis amigos!
-Sí, sí, pues si, al pedo- le dije para que guardara silencio, ¡hasta se nos acercó a abrazarnos! Kazemaru y yo solo podíamos rogar porque nadie más se acordara de nosotros.
-¿Escuche bien?- las puertas de la cocina se abrieron, dejando salir a un robusto hombre vestido con una filipina blanca –Los chicos problemas que me golpearon, ¡de vuelta!- shit, el chef Castano ¿Por qué coño tenía que estar esta noche atendiendo? Solo pudimos pasar saliva.
-C-chef Castano… que gusto de verlo, y que este bien…- Kazemaru estaba nerviosísimo, tartamudeaba, y los dos trabajadores solo se nos quedaban viendo con cara de estúpidos felices; continuo –Enserio que nos sentimos tan mal sobre lo cometido hace ya dos años atrás, enserio que discúlpenos…
-¿Discúlpenos…?- articule confundido (nos estaba echando la culpa a los dos (aunque de cierta forma la tenemos)), a lo que este de inmediato (y con disimulo y decisión), tomo el tenedor y me lo clavo en la mano –Pen… sante- frote el dorso de mi mano herida, y dirigí mi mirada nerviosa a los observantes atentos con una falsa sonrisa al igual que mi acompañante –Si, discúlpenos…
-¡No hay problema! Al mal tiempo, buena cara. El perdón es una virtud que no muchos tienen- rio algo así que maquiavélico el chef; nos volteamos miradas Kazemaru y yo, algo confusos –Para que vean que rencores no hay- aplaudió una vez y llamo a Frank –Primo, tráeles a nuestros amigos, una buena ración de nuestro sushi especial, con wasabe- le guiño un ojo.
-¡Enseguida!- y se marchó de prisa. ¿Qué había pasado exactamente? No tengo la más remota idea, y al parecer que mi amigazo tampoco la tiene, por su cara de "a chingado…", pero como es sofisticado, olvídate que diga tales majaderías dignas de un lepero.
No tardo mucho el barman para traernos una charola con sushi y salsa. El chef con una cara altanera nos dejó el plato, seguido de la clásica palabra de "Bon Apetite", para que después ambos se marcharan.
-Eso fue demasiado extraño, ¿no crees?- mala pregunta, bueno, mejor dicho buena pregunta, pero mal persona para preguntar, pues Kazemaru solo aplaudía contento ante el detalle, con cara de pendejo.
-¿No es fabuloso?- comenzó –Lo que puede hacer esa diminuta palabra: "disculpa"- hizo pose de poeta y siguió con un choro de las palabras mágicas y el significado de ser comprensivo, de la empatia y de los perdones.
No lo seguí escuchando después de que dijo que uno se tiene que poner en los zapatos del otro; no me imagino como podría ponerse Hiroto en mis zapatos, para que sintiera lo que yo siento ahora. En fin, tome un sushi pequeño (no soy fanático del pescado crudo, y menos cuando tiene pedazos de pasta entre este), y lo unte de salsa wasabe (dicen que esta salsa te abre hasta donde no, jamás en mi vida la he probado). Con calma y a lo que mis dedos mantequillosos sostenían los palillos, me lo metí todo a la boca.
Un solo pedazo cubierto de salsa fue suficiente para que me empezara a asfixiar de tan fuerte que estaba la maldita. Me tambalee de un lado a otro, tratando de llamar la atención del muy concentrado Kazemaru que seguía con su discurso de "perdón, no fue mi intención", lo cual fue en vano, y me fui al suelo.
-Y la verdad es que no fue intensión de los dos… ¿Ryuuji?- puse una mano en la mesa y me levante –Pareces camarón cocido en coctel; estas pálido y con cara de susto.
-Esa salsa… sí que te abre…- solo eso dije y de un trago me acabe el agua. Otro recordatorio: jamás confíes en un robusto hombre que no olvida, y nunca comas wasabe.
Y luego de pasar toda la tarde bromeando con el barman (porque después de aquel bocado, ya ninguno de los dos quiso comer) y recordando viejos y buenos tiempos, faltando un cuarto para las seis, nos marchamos.
Le dije que se suponía, a las seis llegaría mamá con Yuko de su día de compras, que ya nos fuéramos a casa, pero el muy poco acomedido, me sonrió divertido y dijo que quería jugar beisbol.
-¿Qué? ¿Beisbol? Estas de broma, ¿cierto? Pensé que en Inglaterra todos eran muy monos y no les gustaba ensuciarse las manos.
-Pero bien recuerda- pronuncio, sin voltearme a ver –Que yo ingles no soy, sino completamente… ¡mira!- señalo emocionado al lado izquierdo de nosotros: un Diamante de Beisbol, y estaban en pleno juego. Shit de nuevo, maldije mentalmente, ahora tendré que lidiar con su afición al rey de los deportes.
Bajamos hasta donde los jugadores, y viendo al primero que estaba desocupado, Kazemaru no evito llamarlo.
-Disculpa- el jugador se le acercó con una cara confusa (y a lo que mis ojos de águila alcanzaron a notar; con lujuriosidad (güey, no me imagino cuando le vea la entrepierna (que cómico seria))) –Podría…- me volteo a ver, y solo pude negar con cara de: "ni te atrevas a involucrarme en tus estupideces", que por supuesto entendió (¡milagro!) -¿Jugar?
-Claro, nena. Solo que no sé si puedas aguantar nuestro ritmo.
-Ay, ningún problema para mí- y ambos se soltaron riendo al estilo clásico: falso y simpático. Par de pendejos; no evite de nuevo poner cara de poco convencimiento y negar.
Señoras y señores, y así comienza, en este bello Diamante, el primer (y suplico que el ultimo) juego donde debuta el numero… ¡Kazemaru Ichirouta! (la nena del equipo (cuando lleguemos a casa me lo tragare con eso (que extraño que no haya dicho nada ante la referencia (quizá ya está acostumbrado)))).
Me fui a sentar en una de las gradas de enfrente, y mire a todos lados, ¿y Kazemaru? ¿Dónde carajo esta? ¡Es el estúpido que debuta! Y se pierde. Santo Dios. Poco rato pasa para que lo vea salir de los baños, y ¡sorpresa!
-Cuídamela, por favor- y me da su bolso-mochila. No digo nada y lo veo de pies a cabeza (ahora sé qué era lo que traía en el): esta vestido cuan jugador de Grandes Ligas, el uniforme completo de un jugador oficial de algún equipo llamado "Knights Of Queen" de Inglaterra.
-Cálmate.
-¿Qué?
-Si no vas a jugar profesionalmente. Solo con un grupo de descerebrados deportistas que seguro no tienen nada más en que perder el tiempo- bufo –Quien fuera ellos.
-Ah…- y se suelta riendo igual que la vez anterior; clásico. Desde ese instante, supuse (mi sexto sentido detectivesco me lo dijo) que estaba nervioso. ¿Por qué? No tengo idea (este amigo mío, recordemos que es bipolar, así que no me preocupa mucho, mucho sus drásticos cambios de humor).
-Good Luck- y levante el pulgar en forma de apoyo. Me volteo a ver confundido –Te estaré lanzando porras desde aquí- sonrió débilmente y asintió (eso es lo que se necesita cuando uno de tus amigos está en apuros nerviosos).
Y el siguiente al orden al bate es el jugador debutante; Kazemaru Ichirouta. La multitud enardece (bueno, yo solo me levanto aplaudiendo y gritando como loco por él), todos los espectadores están atentos en su bateo (BUENO, nada más yo, y si alguno le está viendo, además del culo, y dejando de beber alcohol (todos son unos güeyes borrachos)).
Se posiciono en la base. Solo verlo es un ataque de risa. Si es que de esa forma se prepara para batear (no deja de moverse de un lado a otro, con pasos tentadores), parece una chica. Y si esa es su estrategia de juego, sí que funciona. Ninguno se puede concentrar, porque todos están viendo sus movimientos tentadores (¡ya dije!); babeando.
El lanzador lanza (obviamente), no lo hace muy bien, parece que esta distraído, el bateador aprovecha, y lanza un cuadrangular. Ningún jardinero le presta atención a la bola. Corre y pisa primera, no, segunda, el tercera no hace nada. ¡Su corrido parece de Flamenco Español! Llega a la base y es… ¡carrera!
Me paro y aplaudo, gritando (otra vez). Bueno, su sueño se cumplió; hizo carrera en un diamante lleno de ebrios; casi, casi igual que las Grandes Ligas ¿no?
Su enérgico juego termino con la puesta del sol y con los jugadores pidiéndole su número telefónico. A las seis treinta y dos, volvimos a casa, viendo a mi madre y a Yuko sacando las cosas del portaequipaje.
Solo cruzaron miradas, ambas se soltaron gritando de emoción, corrieron y se abrazaron, enseguida se pusieron a chacharear sin calla y sin ayuda al desbalijase (si es que esa es la palabra correcta). Lo que por ende, me obligo a mi acompañar a Yuko en la labor. Mamá y Kazemaru se parecen demasiado.
-¿Nueva amiga?
-Vieja amiga- respondí con una mueca desganada. Tome en brazos las cientos de miles de bolsas, y entre.
No era como que me molestaba la presencia de Kazemaru así de repentina y con ese nuevo comportamiento. No era como si lo odiara, como si deseara que se fuera, bueno, mejor dicho sí, sí quiero que se vaya. Es un medio chico sumamente irritante, fastidioso, exagerado, esta demente, y no deja de hablar con mamá de quien sabe cuánta cosa estúpida. Pero a pesar de eso, me siento bien de que este aquí.
Creo que en todo este lio, él es uno de mis fieles verdaderos amigos (él es mi amigo fiel, ya pues no). Todo fue tan de repente, todo ocurrió tan rápido, como en un flashazo; termine con Nozomi, perdí a casi todos mis amigos (me quedaron los cabezas huecas, eso sí), me retire del rugbi, me hice un tanto más amigo de Hiroto, Yuko se mudó con nosotros, conocí a Fubuki & Fubuki, me dio influenza (ni tanta; ya me cure, creo), me rompí el brazo (que ha sanado un poco, ya no uso el yeso y solo unas vendas), me rompió el corazón mi querido ángel, y en toda mi desgracia; llego Kazemaru Ichirouta, que a pesar de que sea una chica medio muy idiota, me entiende de cierta manera y me apoya, es un amigo que jamás cambiaría por nadie, ¡lo conozco prácticamente de toda la vida! Pero ya; mucho drama.
Me aplaste en el sofá, después de que deje las cosas en la cocina para que Yuko las acomodara, mientras las señoras seguían con sus chácharas. Bufe, tome el control y encendí el televisor. ¡Por Dios! ¡Estaba empezando "Las Bolas Del Dragon Y"! ¡Y estaba en la saga de Cellular! ¡Mi favorita!
"Cellular le había propinado una tremenda derrota a Picazón con su mambo invertido combinado con shuffle, lo que lo dejo sin una posible salvación, ya se le había acabado por completo la fuerza de la salsa, y termino rendido cayendo al mar. Lo que le dejo el espacio libre para atacar al Sanwish 17.
-Oh; el ritmo del señor Picazón desapareció- dijo Gohak.
-Maldita sea Vegetal, ¿por qué aun no sales del Cuarto Del Reloj?- pensó San Koku.
Mientras tanto; Cellular había absorbido al Androide Sanwish De Helado17, y se había hecho más veloz y su ritmo se hizo más preciso. Solo necesitaba absorberse al Sanwish 18 y sería un bailarín perfecto.
En eso el robot imitación androide numero 16 retó a Cellular a un duelo de baile, no contando con que sus fuerzas habían aumentado a tal grado que le fue imposible superar sus pasos de mambo. Y por ende, le voló la cabeza de desesperación.
Y la salvación bajo del cielo, Vegetal había llegado totalmente nuevo, lleno de potencial al baile y le daría una lección a Cellular. Mientras que Tbañador observaba atento.
Vegetal se declaró como el bailarín más fuerte del universo, y comenzó con un Running Man que dejo pasmado a Cellular. Su estilo había cambiado mucho, y Sanwish de Helado 18 no podía creer que lo hiciera en tan solo un día.
Justo cuando Vegetal se lucia boca abajo en un helicóptero, Cellular lo aprovecho dándole un golpe bajo con el paso del Shuffle Bot. Eso le calo en lo profundo del orgullo a Vegetal, y no se daría por vencido así de fácil. Y saco a luz su arma secreta: el Break Dance.
En eso, en el Cuarto Del Reloj, Koku y Gohak entraron para practicar y así superar el poder del Súper Bailarín como bien lo había hecho Vegetal. Comenzando con los diez volúmenes de Dance Of The Dance que reproducía la TV.
El duelo de baile de Cellular y Vegetal aún era completamente un espectáculo; Tbañador permanecía serio, contemplando los maravillosos pasos que su padre había podido dominar en tan solo un día en el Cuarto Del Reloj. También por ambos Sanwishes, y por Kristy, el pelón con seis lunares en la frente enamorado del Sanwish 18, que traía en mano el tenedor que Burbuja había hecho para detener a los Sanwishes en Corporación Bolita.
Todo iba de maravilla; se pronosticaba que Vegetal pronto acabaría con Cellular. Pero su orgullo de bailarín le fue más grande y le dijo a Cellular que absorbiera a Sanwish 18 para convertirse en un bailarín perfecto, y así lo vencería, según él, pues no le parecía la idea de acabar con una sabandija así de débil.
Pronto Cellular emprendió la búsqueda, pero fue detenido por Tbañador, quien no dejaría que se hiciera perfecto. Ah no, pero ahí va el papá reprendedor, y le lanza unos cuantos pasos de Break que lo desorientan. A fin de cuentas, Cellular encontró a 18. Pero fue cuando Tbañador se hartó de su padre y lo mando a volar lejos con unos saltos de Pop de los 80's. Y así se enfrentó a Cellular.
Estrenando unos impresionantes pasos de Jazz, acompañados con Bangra, y algo de Bollywood. Estaba a punto de ganarle, pero el estúpido de su padre apareció y echo todo a perder.
Mientras tanto; poco antes: Kristy se encontró con Sanwish 18 y recordó su bello beso. Así que destruyo el tenedor. Ella le pregunto porque lo había hecho, si esa era la única forma de detenerlos y así Cellular no sería perfecto y la Tierra se salvaría. Pero el amor.
En eso; Cellular empieza a bailar contra 18, 16, Kristy y Tbañador, lo cual fue inútil pues si se la absorbió. El Cellular perfecto había cobrado vida. Venció a Vegetal, noqueo a Kristy, y Tbañador, había superado los pasos de su padre, pero no se lo quiso decir, pero, como estaba bien noqueado y medio muerto, pues no le importó que lo viera, y dejo a flote los verdaderos pasos del mambo.
Le dijo a Kristy que se llevara lejos a Vegetal, y así pudo bailar mejor, pues le carcomía el hecho de que su futuro fuera un infierno y los bailarines se extinguieran.
Poco tiempo paso, y pareció que Tbañador podría vencer a Cellular en Hip-Hop, pero cometió un grave error (aparte de usar mucho "pero"). Desistió y le dijo a Cellular que lo matara. Entonces fue que este le anuncio que haría su propio torneo de baile, que lo esparciera como fuego en jardín, que todos podían participar. Y así se marchó.
¡Hola, soy Koku!
¿Qué? ¿Qué Cellular planea hacer un torneo de baile?
No se pierdan el siguiente episodio de Las Bolas Del Dragon Y: El Torneo De Cellular Da Comienzo.
-Papá, ¿En que pensara ese monstruo?"
Y se acabó el capítulo, hasta el próximo.
Ya, pues, la verdad que me encanta mofarme de a madres de las series, y como estaba muy aburrido, ya se imaginaran porque lo hice. En realidad es "Dragon Ball Z" no "Las Bolas Del Dragon Y". Y así como lo hice con esta, lo he hecho con muchas, como con Blanqueador, Raruto, y Una Pieza.
Gire a un costado, y Kazemaru seguía hablando muy cómodo con mamá, mientras que ella me volteo a ver con severidad, reprendiéndome por ver "tales tonterías con excesiva violencia, no recomendada para menores en desarrollo", así como la música que me gusta escuchar.
Bufe de nuevo, le lance el control y subí las escaleras hasta mi habitación. Seguro piensa que me aplastare en la cama o computador, pero lo que no sabe, es que jugare con mi NDS, y que mejor que el juego que le encanta que juegue (pero que no sabe que lo tengo); Dementium II. Buena tarde.
Decir que me agradaba la soledad, es decir la verdad. Las horas pasaron, ya eran como las ocho cincuenta. Me duche (otra vez. No sé porque, pero yo soy de esas personas paranoicas que no les gusta ensuciarse), y todos nos reunimos en la mesa para cenar. De milagro que dejaron de hablar las señoras de la casa.
Yuko había preparado una pasta con crema (que por cierto, odio a morir, pero este día no se ha cumplido exactamente con lo que quiero, así que no dije nada y me la comí con mala cara), y un té helado de acompañante.
-Y Kazemaru, ¿Dónde te quedaras?- pregunto mamá con un extraño tono de voz que en definitiva me preocupo (que no se le ocurra decirle que se puede quedar en casa, por favor).
-Seguro en un hotel de lujo. Para que no te desacostumbres- inquirí tratando de salvar la situación.
-Pues…- empezó el interrogado, encogiéndose en el asiento, algo nervioso –No vine con suficiente dinero para quedarme en un hotel- y sonrió.
¿Qué?
-¡Me parece perfecto!- exclamo mi madre.
¿Qué?
-No debe haber problema alguno; me parece bien, ya seriamos dos- secundo Yuko.
¿Qué?
-¡Te puedes quedar aquí!- grito mamá emocionada, junto con Kazemaru.
-¿Qué?- dije, pero a lo visto, nadie me hizo caso.
-Como la habitación de huéspedes está ocupada por Yuko; ¿Por qué no te quedas con Ryuuji?
-¿Qué? Ahora sí, ¿Qué? Tienen que pedir mi opinión. Kazemaru será muy mi amigo, pero toda persona necesita privacidad de vez en cuando, y que mejor que la habitación. No me parece coherente que tomen decisiones sobre mi persona sin antes consultármelas. ¿No creen?- de nada sirvió mi intervención, pues como antes, nadie me hizo caso, siquiera me voltearon a ver.
-Ni modo, sobrino. A ponerle agua a la sopa, ¡que la caldera está hirviendo!- rio como demente Yuko (no le entendí absolutamente nada a lo que dijo (careció de sentido)). Bufe, maldito sea el día en que le di mi numero celular, maldito sea.
-Ten- le dije y lance la almohada junto con una manta al suelo. Kazemaru solo se me quedo viendo –Ni creas que dormiremos juntos- continúe, y solo se me quedo viendo. Suspire algo cansado. Camine hacia el costado de mi cama, tome la manta para acostarme, y Kazemaru hizo lo mismo del lado contrario –No- la levante y me metí pronto adentro, sin notar que este, ya estaba por igual a mi lado izquierdo -¡No!
-Que duermas bien Ryuuji- en fin, termine por aceptar que durmiera en la cama, y yo en el suelo con la almohada dura y la manta demasiado liviana. Esto no podía ser, hasta aquí. Pensé en que quizá no tuviera la privacidad de una habitación, ni la comodidad de la soledad, pero dormir en el suelo ¡ni de broma! Ya lo hice una vez, y no es muy bueno para la columna.
-Kazemaru- así que armándome de valor, le propondría algo que seguro no desaprovecharía.
-Dime.
-Te tengo… una propuesta indecorosa- mencione en un tono misterioso, para darle sazón a la sopa (como lo que me dijo Yuko), y pude notar como se sorprendía.
-¡Sí! Si, Ryuuji, escapémonos y vivamos una corta pero excitante aventura juntos en la selva- ¿Qué?
-¿De qué carajo hablas? Pensé que estabas comprometido y que amabas a Edgar.
-¿Ah, sí? ¡Cierto!- un momento para preparar el drama –No, Ryuuji, perdóname, mi corazón ya es de alguien más… pero si no te importa la poligamia…
-¡Ya!- este imbécil sí que ve mucha televisión –No te proponía nada de eso.
-¿Ah, no? ¿Entonces?
-Que salgamos.
-¿Otra vez…?- un momento para pensar – ¡A una disco!
-¡No!
-¿Un restaurant cinco estrellas?
-No… a un bar- pude notar como Kazemaru giraba los ojos y hacia cara de poco convencimiento (¿que este quiere que lo lleve a Miami? Que no joda).
-¿Un bar? Eso es para mayores de edad.
-Pero al que te llevare, es indicado para gente como nosotros- enarco una ceja (Dios, su pequeño cerebro no asimila bien las cosas) –Jóvenes.
-¡Aaahhh! Ok, me parece bien.
-Perfecto. Vístete pronto y vámonos, antes de que Yuko se despierte para ir al baño- dicho esto, salí de la habitación con ropa y me marche al baño a cambiarme, de milagro que Yuko no estaba dentro.
Solo dure unos diez minutos para ponerme unos pantalones, camisa, peinarme, zapatos y suéter, entre a mi habitación, y encontré a un Kazemaru totalmente distinto. ¡Traía vestido!
-… ¿Eso usaras…?
-Sí, ¿no me veo bien?- ¿que debía decir? Traía vestido, uno de esos que parecen blusas demasiado largas, de color naranja (como le gusta ese puto color), unos zapatos de tacón alto color beige (¿en qué le combina?), accesorios (brazaletes, un cinto en la cintura (del mismo color que los zapatos), aretes, anillos, y un collar), una bien cargada suma de maquillaje, y peinado elegantemente hacia arriba (ese era justo el momento para decirle que siempre no iríamos).
Las piernas me empezaron a temblar, no sacaría a ese adefesio de mi casa, no con migo.
Suspire derrotado. Le hice seña con el brazo de vámonos, y me acerque a la ventana.
-¿No saldremos por la puerta?- pregunto desconcertado.
-No, obvio que no. Mamá ni nadie sabe que salgo por las noches al bar- conteste con deje de asqueado, y note en su expresión de sorpresa, que estaba a punto de gritar. Por lo que pronto le tape la boca -No grites…
-Eso es en contra de todas las leyes de lo fraternal, es mentir, traicionar…- comenzó con su choro. Suspire de nuevo (pero esta vez fue de molestia).
-¿Quieres salir, o no?- le pregunte mientras le tapaba la boca; este solo asintió. Muy mamon que es, pero bien que le gusta la mala vida.
Y mi procedimiento de la noche anterior lo lleve de nueva cuenta acabo, pero esta vez no caí (de golpe), sino de pie al lado del arbusto (por lo cual me empecé a burlar del idiota).
-Ya puedes bajar, Kazemaru, así como yo…- voltee arriba, y solo vi como un gran punto naranja me caía encima.
-Listo, baje- se levantó de mi – ¿Ryuuji?- hijo de toda su reverenda… no pude evitar mascullar entre dientes (sí que me había dolido (no pesa dos kilos el muy cabrón)).
Ya que me hube tranquilizado (que le reclame en voz alta, pero sin hacer tanto alarde), nos fuimos acera arriba.
En cuanto estuvimos de frente al local, Kazemaru hizo cara de, bueno, si yo fuera Kazemaru, la cara que puse seria de no jodas, este imbécil a donde me viene a traer. Esta del asco, es un hijo de ("##$$%%$#%#$&%$#$), etc., etc. Pero gracias al cielo, no soy Kazemaru, sino el imbécil que lo trajo (¿en qué estoy pensando? ¡Este lugar es grandioso! Seguro le gusta).
Y después de hacer esa cara, le abrí la puerta (así de caballeroso que soy), e hizo una extraña mueca con los ojos (si es que así se le puede llamar), pues los entrecerró en son de flojera, rodándolos, y le temblaron los parpados. La verdad que me hacía mierda de la risa, fue tan cómica esa cara. Me contuve y entro, yo, detrás de él.
El lugar estaba abarrotado, y de nueva cuenta note, que a Kazemaru le molesta la contingencia (¿y a quien no?), para que empezara a decir que no le gustaba la gente, y mucho menos la fea. Rodé los ojos y lo jale hasta la barra, donde la señora Urabe me saludo, y puso cara de confusión al notar a mi acompañante.
-¿Y la señorita es…?- Kazemaru no escucho, pues estaba embelesado en la pista, viendo a las chicas con su show musical, encantado de la vida.
-Akane… mi prima…- fue lo primero que se me ocurrió (Akane: Niña Enojada/Rojo Brillante), y al parecer, por la cara que puso la señora Urabe, poco se lo creyó.
-De acuerdo… ¿Y qué ordenas cielo?- se sonrió como si nada.
-Lo de siempre, tu sabes…- me le acerque y le tendí un billete entre mis dedos -…Pero esta vez sin choros… ¡quiero empinarme!- carcajeamos ambos y se llevó el billete, para preparar mi pedido.
-¡Este lugar es fantástico!- me grito Kazemaru, jalándome del brazo, yo por mi parte, hice cara de "si, lo que digas", en son de flojera, esperando ansioso mi bebida, pues esta vez, tenía ganas de embriagarme con licor de café, ¿qué más puedo pedir de recompensa al soportar a este amigo mío?
Y en lo que estaba en mis pensamientos retorcidos y poco inteligentes (ansiosos, mejor dicho), Kazemaru salió de mi circulo de visión, y cuando lo divise, estaba en el escenario junto con Hiro y Reika cantando y bailando.
-Canta bien tu prima- dijo Urabe, tendiendo frente a mí, el pedido. Me relamí los labios, tenía tantas ganas de relajarme, después del estresante día. Justo estaba por tomar el vaso, Kazemaru llego de golpe, colgándose de mi brazo.
-¡Por Dios!- grito alegre, y acto seguido; se tomó de un sorbo mi bebida.
Me quedé estupefacto, "WTF" diría, pero eso es de nacos, anglosajones creídos, o bilingües mediocres que no saben pronunciar más allá de "give me a wather", pero que lo ven en todas partes y se creen parte de una sociedad "a todo dar", o en moda al decirlo (sin ofender a quien lo diga, claro, yo nunca ofendo a nadie).
-¡Delicioso!
-Ka… ¡Akane!- le grite molesto, para que después, feliz de la vida (o mejor dicho, feliz de licor), se fuera de nueva cuenta con las chicas a cantar y bailar.
Solo queda decir que tras una hora de baile, y empinadas de licor, Kazemaru o Akane, termino demasiado alcoholizado como para caminar por su propia cuenta (y yo, sobrio). Y como afuera estaba, qué decir de frio, y este estúpido no había traído suéter, me toco la peor parte de la caballerosidad; le tuve que dar mi chaqueta (no podía quedar mal frente a la señora Urabe, que piensa que es mi adorable primita).
En fin. Como Akane estaba atontada, y caminar no podía, la cargue en mi espalda, y la verdad que dos kilos no pesa, y más lleno de licor. Nos marchamos del local cerca de la una y cuarto de la mañana.
Durante el camino, no paraba de balbucear, y al final, se desplomo; cayo inconsciente en mi hombro (gracias a Dios).
Estaba tan concentrado en solo llegar, tirar al suelo a Kazemaru, cambiarme y dormir hasta que amanezca (ni siquiera pensaba en que estaba haciendo un chingado frio), que no me di cuenta, sino ya cuando estaba a dos metros de mí, como por la acera, caminaba en dirección contraria mi peor pesadilla (no mi madre con una taza en mano, ni Kazemaru diciéndome que se quedara a vivir eternamente con migo (eso desgraciadamente ya paso) ni mucho menos ver a Hiroto casarse con Reinita (me muero)), con un estilo de ropa muy fashon; a Suzuno Fuusuke, sujeto de la mano de ni más ni menos que Kudou Fuyuka (me fui de espaldas (figurativamente)).
-¡I'm like a girl gone wild!- despertó de improviso Kazemaru, gritando. Lo que ocasiono que mis inesperados conocidos observaran en nuestra dirección, y notando lo ojos que puso el desgraciado de Suzuno; había cagado su noche.
Baje la cabeza, ignorando por completo los ojos de navaja que se me habían clavado. Pasamos por un lado de ellos, y disimuladamente, voltee a verlos; Fuyuka estaba algo nerviosa (seguro de que la vieran con un chico tan jodido como él (no, seguro estaba nerviosa por otra cosa, porque no creo que sea de esas que les da pena que las vean con cierta gente (no es tan puta como Raimunda))), y Suzuno masacrándome con la mirada, y Kazemaru; cantando a todo pulmón "Girl Gone Wild".
Llegamos a casa, y obviamente no entraría por la ventana, mucho menos con el saco de licor que traía cargando en la espalda. Así que tomaría de nueva cuenta la estrategia de escabullirme por la puerta trasera (por suerte, Kazemaru se había noqueado de nueva cuenta).
Saque la llave del felpudo tapete, y como estaba sobrio, pues a la primera entre. Cerré tras de mí, espere que la luz del baño se apagara (Yuko y su próstata inflamada) y se marchara a dormir, para después, soltar a mi amigo y dejarlo tirado en el suelo.
Subí las escaleras, y me tumbe en la cama (me quite los tenis primero), dispuesto a dormir, dormir y dormir.
Me desperté cerca de las seis cuarenta y seis. ¡A la mierda, es tardísimo!
Rápidamente me di un baño, lave los dientes, me cambie, peine, tome mis cosas (ni siquiera me pregunte donde podría estar Kazemaru (ya que no estaba en la habitación cuando desperté)), baje tan rápido me permitieron mis piernas, y mire a mamá en la cocina, sonriendo y carcajeando, supuse que mi amigo se levantó temprano y estaba chachareando de nueva cuenta con mi madre. Me tendió el almuerzo, le dije adiós, y salí corriendo hacia el colegio.
La primero hora de clases que me tocaba era literatura, y con el tonto profesor que tenemos, decidí que me podría dormir solo un momento, para recuperar las horas de sueño perdidas en un bar donde me mantuve sobrio.
Estaba a punto de entrar en mi dulce tercer sueño "Red Sweet Knight", cuando una conocida, pero poco común voz hablo en el salón.
-Buenos días alumnos- abrí los ojos un poco, para ver con que cuento nos salía ahora el director, porque era el director Raimundo –Quiero presentarles a su nuevo compañero, su nombre es Kazemaru Ichirouta. Llévense de maravilla con él- en el momento en que articulo su nombre, mis ojos abrieron como platos por si solos.
-¡Kazemaru!
-¡Ryuuji!- carita feliz.
Y entonces fue que mi dulce caballero rojo cambio drásticamente a "The Sweet Nightmare Big And Long".
